El Aventurero Anómalo de Tártaro - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 Capítulo 24 Gravedad Fractal y la Heurística del Abismo
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25: Capítulo 24: Gravedad Fractal y la Heurística del Abismo 25: Capítulo 24: Gravedad Fractal y la Heurística del Abismo La caída libre fue un ejercicio de privación sensorial y cálculo termodinámico extremo.
Al cruzar el umbral del cráter, la luz del sol de Ferox desapareció instantáneamente, tragada por una negrura absoluta.
Caelen no gritó ni agitó los brazos.
Adoptó una postura aerodinámica de lápiz para minimizar la resistencia del viento, con los ojos bien abiertos detrás de sus gafas de cuarzo.
Su pasiva [Comprensión Nvl.
9] comenzó a inundar su córtex visual con telemetría en tiempo real.
========================================= Telemetría de Descenso: Velocidad actual: 180 km/h (Aceleración Terminal).
Densidad del aire: +400% (Saturación de maná denso).
Anomalía Gravitacional: Fluctuante.
Constante G local inestable.
Profundidad estimada: 3,200 metros…
bajando.
========================================= El aire a su alrededor no era frío; era denso y asfixiante, con un fuerte olor a ozono y cobre fundido.
A los cuatro mil metros de profundidad, la oscuridad se rompió.
Las paredes cilíndricas del abismo comenzaron a emitir una tenue luminiscencia geométrica.
Líneas rectas de energía azul pálido latían a través del metal oscuro, formando circuitos del tamaño de acueductos.
El suelo del abismo apareció de repente en su radar pasivo.
Estaba a doscientos metros.
Ciento cincuenta.
Cien.
Cualquier humano ordinario, incluso un Paladín con armadura, se habría convertido en una mancha roja al impactar.
Caelen alteró su postura.
Desenganchó la gruesa vaina metálica de su Espada V.2 y la apuntó directamente hacia abajo, hacia el suelo de metal que se acercaba a una velocidad mortal.
Su cuerpo hiperdenso lo hacía caer más rápido, pero también le daba la masa necesaria para soportar lo que iba a hacer.
«Altitud: Cuarenta metros.
Vector de retropropulsión: Alineado».
Apretó el gatillo primario hasta el fondo.
¡CLACK-BOOOOOOM!
La detonación máxima del núcleo del Hobgoblin dentro de la vaina cerrada liberó una onda de choque sónica dirigida directamente contra el suelo.
La fuerza de la explosión termodinámica chocó contra la inercia de la caída libre de Caelen, actuando como un retrocohete improvisado.
La violencia de la desaceleración instantánea habría dislocado los hombros y partido la columna de un hombre normal.
Pero Caelen ya no era un hombre normal.
Sus músculos densificados, anclados por el exoesqueleto que zumbó al máximo de su capacidad para estabilizar sus articulaciones, soportaron el tirón.
Caelen aterrizó sobre ambas botas de acero.
Las suelas de impacto reventaron con un chirrido metálico, y el suelo —que no era piedra, sino una placa de obsidiana y wolframio pulido— se agrietó en forma de telaraña bajo su peso.
El ingeniero se incorporó lentamente.
El humo de la vaina sobrecalentada subía en espirales a su alrededor.
Su Placa de Estado emitió un zumbido discordante, casi como si el sistema estuviera sufriendo estática.
========================================= Error de Entorno 404: Localización Desconocida: [Laberinto de las Bestias de Hierro – Estrato 1: El Mar de Engranajes].
Advertencia: Las constantes físicas locales difieren del estándar de Tártaro.
Caelen guardó la espada en su vaina humeante y observó su entorno.
El Estrato 1 no era una cueva.
Era el interior de una máquina del tamaño de una ciudad.
Frente a él se extendía un paisaje surrealista que desafiaba la geometría euclidiana.
Había inmensas columnas de metal engranado que giraban lentamente, conectando el suelo con un “techo” que no se lograba vislumbrar en la penumbra.
Ríos de lo que parecía mercurio líquido fluían hacia arriba, desafiando la gravedad, cayendo desde el suelo hacia las paredes en cascadas invertidas.
En el centro del paisaje, flotaban colosales cubos de basalto negro, girando perezosamente en el aire sin ningún soporte visible.
—Alteración del campo magnético y manipulación del gravitón —susurró Caelen, ajustando las lentes de sus gafas—.
Las leyes de la termodinámica aquí son simples sugerencias.
Dio un paso adelante.
Su bota derecha se pegó momentáneamente al suelo metálico.
El exoesqueleto en su espalda emitió un quejido agudo.
Las luces violetas de los conductos parpadearon.
«Interferencia electromagnética», diagnosticó Caelen de inmediato.
«El ambiente está sobrecargado.
Los servomotores están luchando contra los campos magnéticos locales.
La Deuda Técnica comienza a cobrar intereses».
Avanzó con cautela, sintiendo que su cuerpo pesado de 150 kilos biológicos era empujado no solo hacia abajo, sino a veces hacia la izquierda o la derecha, dependiendo del bloque de metal por el que pasara.
Cada movimiento requería que el exoesqueleto recalibrara la distribución de energía.
Fue entonces cuando escuchó el sonido.
No era un rugido, ni un siseo orgánico.
Era el sonido de miles de cuchillas de afeitar raspando contra el cristal.
Caelen se detuvo en el centro de una amplia plataforma hexagonal.
Su pasiva [Comprensión Nvl.
9] escaneó la periferia, pero se confundió.
Las señales de vida no registraban latidos ni calor corporal; registraban pulsos de reloj y firmas de radiación.
De las sombras de los pilares giratorios, emergieron los “nativos” del laberinto.
Eran tres Cazadores de Fractal.
No tenían forma de animales reales.
Eran constructos del tamaño de osos, compuestos enteramente por fragmentos afilados de metal negro y cristales azules que flotaban y se reensamblaban magnéticamente alrededor de un núcleo central invisible.
No caminaban; se deslizaban sobre el suelo, las piezas de sus “patas” separándose y uniéndose a cada paso con ese espantoso sonido de cuchillas.
Las bestias carecían de ojos, pero las tres giraron sus “cabezas” puntiagudas directamente hacia Caelen.
—Sensores de pulso electromagnético —dedujo el ingeniero.
Miró de reojo su exoesqueleto, que zumbaba y emitía luz violeta—.
Soy un faro en la oscuridad para ellos.
Las tres criaturas no gruñeron.
Simplemente aceleraron de cero a cien kilómetros por hora en una fracción de segundo, carentes de la inercia que frenaría a un ser biológico.
Caelen intentó pivotar para evadir al primero que cargaba por su flanco derecho, enviando la orden a los servomotores de su pierna.
BZZZZ-CLACK.
El exoesqueleto falló.
Un pulso magnético emitido por la bestia que se acercaba había cortocircuitado momentáneamente la compuerta lógica de mithril en la rodilla izquierda de Caelen.
La armadura mecánica se bloqueó en seco.
Con su inmensa masa biológica y una penalización de Agilidad de -115, Caelen no pudo mover sus piernas por sí mismo a tiempo.
Era una estatua de plomo.
El primer Cazador de Fractal se estrelló contra él.
Miles de esquirlas de metal cortante giraron como una sierra eléctrica contra el pecho y el hombro izquierdo de Caelen.
Su capa alquímica se hizo jirones al instante.
Las cuchillas impactaron contra su piel cetrina y densificada.
La fricción fue brutal.
Chispas llovieron en la oscuridad.
Las esquirlas cortaron la capa superficial de su epidermis, pero los músculos y huesos forjados en el foso de Ferox resistieron el desmembramiento.
La pesada masa biológica de Caelen, que le había costado su agilidad, ahora actuaba como la defensa absoluta perfecta; apenas retrocedió medio metro por el impacto de un monstruo que pesaba media tonelada.
«Falla de hardware.
Reimpresión de táctica», pensó Caelen, ignorando el dolor punzante en su hombro.
Si la máquina fallaba, tendría que operar en analógico.
Caelen apagó el exoesqueleto.
Las luces violetas murieron.
El peso muerto de la armadura se sumó a su ya aplastante densidad celular.
Sus piernas temblaron bajo la carga de casi doscientos kilos totales, pero sus músculos saturados de Ki se tensaron como cables de puente colgante.
El segundo y el tercer Cazador de Fractal atacaron simultáneamente desde la izquierda y el frente.
Caelen ya no podía esquivar, y su espada mecánica V.2 no podía dispararse si los pulsos magnéticos interferían con el mecanismo de gatillo.
Estaba reducido a pura física y geometría.
El ingeniero analizó el entorno.
A tres metros a su derecha, un río de mercurio invertido generaba un campo magnético repulsivo visible por la distorsión de la luz.
Con un esfuerzo titánico que hizo crujir sus propias articulaciones hiperdensas, Caelen arrastró su pesada bota derecha hacia el campo repulsivo.
Su [Comprensión] calculó el vector exacto.
Justo cuando los dos Cazadores se lanzaban al aire para destrozarlo, Caelen pisó el borde del campo magnético invertido.
El campo repelió el metal de sus botas y de su exoesqueleto inactivo con una violencia inusitada.
En lugar de intentar moverse por sí mismo, Caelen usó esa repulsión externa como catapulta.
Su inmensa masa fue lanzada lateralmente en un ángulo de cuarenta y cinco grados, deslizándose por el suelo metálico como un bloque de hielo.
Los dos Cazadores de Fractal chocaron entre sí en el punto donde Caelen había estado un milisegundo antes.
Sus cuerpos magnéticos se enredaron con un estruendo de vidrios rotos y metal crujiendo, sus esquirlas desestabilizándose al entrar en conflicto sus propios polos.
Caelen frenó su deslizamiento clavando el talón de su bota y desenvainó manualmente su Espada V.2.
Respiración de Flujo Áureo: Sobrecarga del Núcleo (Modo Biológico).
Sin el exoesqueleto para asistirlo, el maná circuló brutalmente por su pesada carne.
Sus venas se iluminaron bajo la piel con un oro enfermizo.
Levantó la pesada espada de aleación y mithril, sintiendo cada gramo de peso.
El primer Cazador, que se había recuperado de su ataque inicial, se giró para embestirlo de nuevo.
Caelen no apuntó al monstruo.
Analizó la estructura de la bestia: no era un ser sólido, eran fragmentos orbitando un núcleo de gravedad.
Caelen golpeó el suelo de basalto hexagonal con el pomo de su espada, canalizando toda su colosal fuerza física y su Ki directamente en la placa tectónica de la plataforma.
¡BOOOM!
No fue una explosión.
Fue una onda sísmica localizada.
La placa del suelo vibró a una frecuencia destructiva.
La onda viajó por el metal y golpeó al Cazador de Fractal desde abajo.
La resonancia desestabilizó el campo magnético que mantenía unidas las esquirlas de la bestia.
El monstruo emitió un chirrido agudo, y de repente, su cuerpo se desarmó.
Miles de fragmentos afilados cayeron al suelo sin vida, revelando en el centro un cubo perfecto y cristalino que latía con luz azul: su núcleo de datos.
Sin perder el ritmo, Caelen avanzó hacia los otros dos monstruos que aún intentaban desenredarse.
Arrastrando su pesado cuerpo, levantó su espada a dos manos y descargó un golpe vertical puramente físico, impulsado por sus trecientos kilos de fuerza densificada, aplastando los núcleos expuestos de ambos constructos contra el suelo en un solo tajo colosal.
El combate terminó.
Tres bestias de pesadilla primigenia reducidas a chatarra.
Caelen se dejó caer sobre una rodilla, jadeando, sus pulmones quemando por el sobreesfuerzo de mover su masa sin asistencia mecánica.
Su hombro sangraba, pero la herida ya se estaba cerrando lentamente.
Reinició el exoesqueleto.
Tras unos segundos de estática, los conductos se iluminaron en violeta de nuevo.
El sistema se había purgado de la interferencia local.
La asistencia motriz volvió, y Caelen soltó un suspiro de alivio al sentir que el aplastante peso desaparecía de sus articulaciones.
Se acercó al primer monstruo desarmado y recogió el cubo de cristal azul del tamaño de una manzana.
No era un núcleo de maná caótico como el de los demonios.
Al tocarlo con su [Comprensión Nvl.
9], su cerebro casi colapsa bajo el flujo de información bruta.
========================================= Análisis de Objeto: Tipo: Módulo de Datos Fractal (Componente de la Sub-rutina de Mantenimiento).
Propósito: Eliminación de agentes patógenos biológicos en el Estrato 1.
Energía: Pura.
Geometría estable.
========================================= Caelen guardó el cubo en su mochila.
Miró hacia el horizonte de columnas giratorias y ríos invertidos.
El laberinto no era una simple cueva llena de monstruos; era un procesador planetario que se estaba defendiendo de una infección: él mismo.
Si el Estrato 1, la superficie, lo había obligado a apagar sus sistemas y pelear al borde de sus límites físicos usando el entorno a su favor, los niveles inferiores donde se alojaba el Guardián y el “Código Fuente” serían el equivalente a descender al infierno del hardware dañado.
—Primera capa cartografiada.
Vulnerabilidades electromagnéticas anotadas para el parche 2.0 de la armadura —murmuró Caelen para sí mismo, su voz haciendo eco en la fría vastedad de la máquina primordial—.
Iniciando descenso al Estrato 2.
Caminó hacia la oscuridad iluminada por venas de neón, un ingeniero microscópico adentrándose en el servidor más peligroso del universo, dispuesto a reprogramar a los dioses a base de martillazos y pura lógica estructural.
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