Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El camino Del último primordial - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. El camino Del último primordial
  3. Capítulo 17 - 17 Las cosas que no se rompen… cambian
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: Las cosas que no se rompen… cambian 17: Las cosas que no se rompen… cambian Las consecuencias no llegaron con ruido.

Llegaron en silencios incómodos.

En miradas que duraban un segundo más de lo necesario.

En palabras que nadie sabía cómo decir.

Seraphyne fue la primera en notarlo.

No cuando despertó.

Sino después.

Cuando intentó levantarse sola… y sus manos temblaron.

—Estoy bien —dijo rápido, demasiado rápido.

Aethernox ya estaba a su lado.

—Tu pulso es inestable.

—Siempre analizas eso —respondió ella, forzando una sonrisa—.

Déjalo.

Él obedeció.

Pero no dejó de observar.

Seraphyne caminaba, hablaba, reía incluso.

Pero algo se había quedado atrás en la ilusión.

A veces se detenía sin razón.

A veces evitaba mirarlo cuando él decía su nombre.

A veces despertaba sobresaltada, murmurando disculpas que nadie había pedido.

Lyra lo notó primero.

—Oye —le dijo a Kaelis en voz baja—.

Ella ya no tiene miedo de morir.

Kaelis frunció el ceño.

—¿Y eso es malo?

—Tiene miedo de molestar —respondió Lyra—.

Eso es peor.

Aethernox también había cambiado.

No usaba su poder.

Ni siquiera cuando era conveniente.

Un árbol caído bloqueó el camino.

Lo rodearon.

Un río crecido amenazó con arrastrarlos.

Esperaron.

Kaelis finalmente explotó.

—¡Ya basta!

—dijo—.

No te pedimos que seas inútil.

Aethernox se detuvo.

—Me pediste contención.

—Te pedimos control —corrigió—.

No que te castigues.

Silencio.

Lyra intervino.

—Lo que Kaelis intenta decir, versión amable: no confiamos en un dios que se apaga solo.

Aethernox bajó la mirada.

—Si fallo… el resultado no es corregible.

Seraphyne habló, por primera vez con firmeza.

—Y si desapareces… tampoco lo es.

Él la miró.

—¿Qué?

Ella respiró hondo.

—Desde que desperté… siento que estás más lejos.

Como si temieras tocar el mundo.

Aethernox tardó en responder.

—Temo romperlo.

—Ya lo estás haciendo —dijo ella, sin dureza—.

Pero por dentro.

Eso lo golpeó más fuerte que cualquier arma.

Esa noche, el grupo se sentó alrededor del fuego.

No había bromas.

No había distracciones.

Kaelis fue directo.

—Necesitamos decirlo.

Tal vez viajar contigo no sea seguro.

Seraphyne se tensó.

—Kaelis— —Déjame terminar —dijo él—.

No te estoy acusando.

Estoy siendo honesto.

Lyra asintió.

—No tenemos miedo de que nos mates.

Tenemos miedo de que te rompas… y nosotros estemos demasiado cerca.

Aethernox escuchó todo.

No interrumpió.

—Acepto esa posibilidad —dijo al final—.

Por eso les ofrecí irse.

—No es tan simple —replicó Lyra—.

Porque también nos salvaste.

Y porque… —miró a Seraphyne— ella te eligió.

Seraphyne apretó los puños.

—No soy una carga —dijo—.

Y no soy una excusa.

Miró a Aethernox.

—Si me proteges desde lejos… no me proteges de verdad.

Silencio absoluto.

Aethernox habló, por primera vez sin tono primordial.

—No sé cómo amar sin destruir.

No sé cómo proteger sin controlar.

No sé qué hacer con el miedo a perderte.

Seraphyne se levantó y dio un paso hacia él.

—Entonces aprende —dijo—.

Con nosotros.

No encima de nosotros.

Lyra sonrió apenas.

—Wow.

Eso fue… maduro.

Kaelis suspiró.

—Supongo que seguimos juntos… pero con reglas no escritas.

—¿Cuáles?

—preguntó Aethernox.

Kaelis sonrió con cansancio.

—Que si empiezas a desaparecer… te jalamos de vuelta.

Aethernox asintió.

—Acepto.

Esa noche, Seraphyne se quedó despierta.

Aethernox también.

No se tocaron.

No se dijeron nada.

Pero cuando ella extendió la mano… él la tomó.

No con fuerza.

No con poder.

Solo… con presencia.

Y en algún lugar lejano, Elyndor sintió un leve escalofrío.

No sabía por qué.

Pero algo en el mundo había dejado de ser frágil… y había empezado a resistir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo