El camino Del último primordial - Capítulo 33
- Inicio
- El camino Del último primordial
- Capítulo 33 - 33 La magnitud del Primordial
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: La magnitud del Primordial 33: La magnitud del Primordial El aire estaba cargado.
No era solo la distorsión de la realidad a su alrededor; era algo más: asombro genuino.
Elyndor observaba a Aethernox desde la distancia.
Su rostro habitual, frío y desafiante, ahora mostraba un gesto que pocos habían visto: respeto y fascinación.
—No puedo creerlo —susurró, casi para sí mismo—.
Sobrevivió… y lo hizo incólume.
Lyra lo miró, confundida.
—¿De qué hablas?
Elyndor giró hacia ellos, con una mezcla de irritación y sinceridad.
—Él absorbió dos autoridades que pertenecían a mí… y aún así está vivo.
Y no solo eso: las controla junto con la suya propia.
Seraphyne frunció el ceño.
—¿Dos autoridades más?
Eso… eso es imposible.
Elyndor negó lentamente.
—No para alguien como él.
No para un Primordial que ha sido entrenado por eones para sostener la realidad.
Kaelis respiró hondo.
—Entonces… ¿todo esto que hemos visto es solo la punta del iceberg?
—Exactamente —respondió Elyndor—.
Y ahora ustedes lo entienden: no es solo fuerte.
Es más que eso.
Es… incalculable.
Elyndor caminó un paso al frente, mientras el grupo lo seguía con cautela.
—Cuando Aethernox decidió absorber las autoridades que estaban dentro de mí, —empezó— lo hizo sabiendo que el riesgo era máximo.
No solo para él, sino para todo el plano.
Si fallaba… el mundo colapsaba.
Seraphyne abrió los ojos con incredulidad.
—¿Por qué lo hizo?
Elyndor suspiró, sus ojos brillando con un destello que no era habitual en él.
—Porque no podía permitir que yo… o alguien más… corrompiera lo que él protegía.
Y porque sabía que yo nunca entendería… lo que significa ser responsable de algo más grande que uno mismo.
Lyra cruzó los brazos.
—Eso suena más a sacrificio que a poder.
—Exactamente —dijo Elyndor—.
Y eso me sorprende.
Me hace admirarlo, aunque no quiera admitirlo.
El grupo miró a su alrededor.
Los árboles flotaban, fragmentos de suelo aparecían de la nada, y el cielo seguía cambiando de color.
—Ahora entienden por qué les pedí que vinieran conmigo —dijo Elyndor—.
No podían llegar solos.
Ni siquiera yo podría atravesar esto sin arriesgar la realidad.
Kaelis tragó saliva.
—¿Y cómo se supone que interactuemos con él?
Es… más que un dios.
Elyndor esbozó una media sonrisa.
—No es un dios.
Es un Primordial.
Y la diferencia es sutil… pero letal.
Seraphyne respiró hondo, sintiendo el peso de sus palabras.
—Entonces… no estamos tratando solo con un ser poderoso.
Estamos frente a alguien que maneja… la existencia misma.
—Y que todavía puede dormir como si nada —dijo Elyndor, con un dejo de admiración mezclado con ironía—.
Eso, chicas y chicos, es lo que me dejó sin palabras.
Elyndor los miró uno a uno.
—Prepárense.
Cuando despierte… no lo verá como un enemigo, ni como un aliado.
Lo verá como… alguien que puede cambiar todo en un instante.
Seraphyne ajustó su postura, con el corazón latiendo rápido.
Lyra y Kaelis la rodearon, tensos pero listos.
Elyndor suspiró.
—Ahora saben lo que enfrentan.
Y aunque me pese admitirlo… es impresionante.
Por primera vez en siglos, Elyndor se quedó en silencio.
No por orgullo.
No por amenaza.
Por pura, sencilla y cruda admiración.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com