El camino Del último primordial - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - 35 Ecos de frustración y consuelo
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35: Ecos de frustración y consuelo 35: Ecos de frustración y consuelo Elyndor se apartó unos pasos, observando al grupo desde la distancia.
Sus manos temblaban apenas perceptiblemente, un gesto que nadie esperaba de él.
El rival que siempre parecía invulnerable ahora estaba atrapado entre humillación y respeto.
—Maldita sea… —susurró para sí—.
No importa cuánto lo intente… siempre me gana.
Lyra lo miró, arqueando una ceja.
—¿Hablas solo otra vez?
Elyndor bufó, girando la cabeza sin mirarla.
—No es momento de bromas.
Es… frustración.
No es orgullo.
Ni enojo.
Solo… impotencia.
Kaelis frunció el ceño.
—Parece más humano de lo que creía.
—Humano o no —dijo Seraphyne, ayudando a Aethernox a estabilizarse—, no puedes ignorar que él… es capaz de algo que yo nunca hubiera imaginado.
Elyndor respiró hondo, intentando calmar el torbellino dentro de él.
—Absorbió dos autoridades completas además de la suya propia… y sigue… vivo.
Controlando todo… No puedo siquiera imaginar cómo lo hace.
Lyra suspiró, cruzándose de brazos.
—Bueno, no todos los días te encuentras con alguien que básicamente reconstruye la realidad mientras duerme.
Elyndor lo miró con una mezcla de molestia y un pequeño atisbo de sonrisa.
—Joder… no es gracioso.
Pero sí… me deja sin palabras.
—¿Ves?
—dijo Kaelis—.
Hay esperanza para ti.
Aunque solo sea un poco.
Elyndor resopló, incómodo, y apartó la mirada.
Mientras tanto, Seraphyne se acercó a Aethernox, quien aún estaba asimilando el caos de la situación.
Su respiración se había normalizado, pero los ecos de su aura todavía vibraban suavemente a su alrededor.
—¿Estás bien?
—preguntó ella con suavidad—.
Controlaste… pero eso estuvo demasiado cerca.
Aethernox inclinó la cabeza, observando a sus amigos.
—Estoy bien… gracias a ti.
No solo porque me ayudaste a recuperar el control, sino porque me recordaste… que no estoy solo.
Seraphyne sonrió levemente.
—Eso nunca ha cambiado.
Aethernox parpadeó, sorprendido por la serenidad en sus palabras.
Por primera vez, sintió que su poder tenía un ancla emocional real: ella, sus amigos… su conexión con el mundo humano que le enseñaba lo que significaba sentir.
—Nunca lo había sentido así —admitió con voz baja—.
Una fuerza que no viene de eones de existencia… sino de confianza y cuidado.
Lyra, incapaz de contenerse, lanzó una broma: —Bueno, al menos nadie explotó hoy.
Eso es un récord.
Kaelis rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír.
Elyndor bufó, claramente irritado: —¡Esto no es un juego!
Seraphyne rió suavemente, apoyando una mano en el hombro de Aethernox: —No, pero incluso los Primordiales necesitan un recordatorio de que la vida puede ser… un poco menos seria a veces.
Aethernox sonrió, la primera sonrisa genuina desde hace eras.
Sus amigos estaban a salvo, Elyndor estaba… reflexionando, y él podía respirar nuevamente.
—Gracias… a todos —dijo, con calma—.
Por seguir aquí, incluso cuando pierdo el control.
Elyndor, por primera vez, asintió.
—Bien… no lo voy a admitir más de una vez, pero… eso fue impresionante.
El grupo intercambió miradas, sabiendo que, aunque Elyndor no lo diría, su respeto por Aethernox había crecido, y con él, la dinámica entre ellos empezaba a cambiar.
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