El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 15
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15: Estar contigo 15: Estar contigo Su cuerpo pesaba y apenas se podía mover, abrió los ojos sintiendo un dolor punzante por todo su cuerpo.
Así no es el dolor del disparo —pensó con ironía Al darse cuenta del peso demás en su cuerpo se percato de la presencia de Rebecca sobre su regazo, aun dormida respiraba con tranquilidad, sonrió con ironía, se preocupaba por esa chica.
Pero…
El disparo aún retumbaba.
Escuchó como la puerta se abría, rápidamente cerro los ojos y Zack entrando a paso lento despertó a Rebecca.
—Vamos Rebecca tienes que despertar Rebecca se movió despertando al instante en que fue tocada por Zack.
—Zack.
—No esta herido, no debiste quedar aquí —Maldito —su voz llena de rabia alejo a Zack de ella —Que mas querías que haga…
—Y si hubiera fallado, el pudo haber muerto de verdad.
—No…
no lo ibas a permitir verdad —Si hubieras tardado un poco más.
—No paso a grandes —Maldita sea Zack estas enfermo.
—Tenías una idea mejor.
—Claro que no idiota —Esta vivo y eso es lo que importa Rebecca lo abrazo, el peso de Rebecca en el regazo de Marco lo hizo sonrojar, no lograba entender su conversación pero fingía dormir.
—El efecto —Seguramente despertará en cualquier momento —Me va a odiar —No lo hará Rebecca vio sus ojos cansados y sus ojeras, recordó ese momento en el salón, donde todo fue tan rápido que por un momento pensó que no resultaría.
Rebecca soltó el arma.
—¡Marco!—fue lo primero que grito al ver su cuerpo cayendo de rodillas frente a ella.
—Cálmate de una vez —murmuro Zack —Hay que hacerlo creíble.
Pero sus manos temblaban.
Zack observaba y cuando sintió seguridad tomo el cuerpo rígido de marco en su hombro llevándolo a una de las habitaciones.
—Nunca fallas —Cállate, dime que no le inyectaste demasiado.
—Solo una pequeña dosis.
Rebecca lo miró con desesperación.
—¡Entonces por qué no se mueve!
—Se desmayó, pronto despertará.
Como si el alma se le hubiera salido del cuerpo, lo vio inmóvil y siguió a Zack.
Ahora Marco seguía dormido sin señales de querer despertar, pero Zack vio a través de el, era un chico relativamente chismoso que escuchaba conversaciones ajenas.
—Se bien que estas despierto—dijo Zack.
Marco parpadeo pesadamente, Rebecca se acerco a él llamando su nombre con desesperación.
—Marco… Sus labios temblaban.
—Perdón…Marco no es lo que parece…
Él la miró fijamente con una expresión seria.
—No escucho nada.—murmuro, la habitación fue un silencio sepulcral.
Zack frunció el ceño.
—¿Qué?
Marco se incorporó lentamente aun con un fuerte dolor en el cuerpo.
Se tocó los oídos, cerro los ojos otra vez tratando de oír las voces de afuera.
—Nada… Miró a Rebecca.
—Contigo…ya no escucho nada.
El golpe fue invisible.
Pero devastador.
Un dolor insoportable invisible.
Donde solo ella sentía.
Rebecca retrocedió un paso.
—El arma no estaba cargada—dijo Zack ignorando esa molestia que sentía al ver a Rebecca destrozada.
—¿Qué?
Zack la miró directo, esta vez no había secretos.
—Era una prueba, Rebecca tiene una misión y la ha protegido, nadie esta contento con ese privilegio.
—¿Prueba de qué?
Zack no dudó.
—De ti, debía acabarte y ella dudaba siempre…
entonces debía demostrar que no existían dudas.
—Querían saber si eras capaz de dispararme.
Zack asintió.
—Están enfermos… —Estoy obedeciendo, las reglas son simples.
—Y tú también.—continuo Marco mirando esta vez a Rebecca.
Eso dolió más que cualquier bala.
—Ok… Entonces esto era un juego.
Rebecca negó de inmediato.
—¡No!
La miró.
Frío.
—Tú eres el arma.
Y yo era el blanco.
—Pero fallaste—intervino Zack Rebecca sintió que el pecho se le rompía.
—No iba a hacerlo.
Marco la miró.
—Soy una orden que en cualquier momento debe ser aniquilada…
pero porque….
solo quiero saber porque yo…
Zack intervino.
—Hay algo que debes saber.
Marco levantó la mirada.
—¿Ahora qué?—Marco estaba cansado, su vida cambio drásticamente en cuestión de tiempo, en pocos días, hace apenas unos días el estaba feliz observando a la gente en sus secretos matutinos, en esas conversaciones discretas donde la gente susurraba, pero entonces…
se metió donde no debía y ahora el era el centro de atención.
Zack no dudó.
—Tu madre no te abandonó.
Marco esperaba todo pero…
eso no.
—…¿qué?
—Está viva.
—No… —Está escondida.
—Zack…—Rebecca vio el dolor en sus ojos.
Marco la vio como confirmando que ella también sabía, pero Rebecca negó con la cabeza.
—Tranquilo, Rebecca esta fuera de esto, ella nunca se ha involucrado del todo con la organización, la misma que busca desesperadamente a tu madre, pero fue una mujer muy astuta.
—No.
—Intentó sacarte de esto, y que mejor manera de abandonarte, para que todo fuera mas creíble tu padre coopero, hicieron creer una ruptura por infidelidad separándose en el acto y al no poder manejar la presión de ser madre soltera se fue para nunca mas volver.
El pecho de Marco dolía.
—Entonces… todo este tiempo… no me dejó.
—Se escondió, no tiene escapatoria de la organización.
Sus manos temblaban.
—por mí.
Marco miró a Rebecca.
—Sabíamos de antemano que Estela dejo un hijo atrás por lo que lo buscamos sin éxito.
Marco soltó una risa baja.
—Increíble… Se pasó la mano por el rostro.
—La única persona que me hace sentir en paz… Miró a Rebecca.
—es la que me pone en peligro…
mi mamá esta escondida en algún lugar de esta ciudad.
Me perseguían unos locos y ahora una organización entera.
No hay algún otro secreto mas que me este perdiendo Zack negó con la cabeza.
—No…
solo detalles.
Marco lo frenó, sus ojos aun fijos en Rebecca.
—Déjanos solos Zack se encogió de hombros y salió de la habitación dejando ese ambiente tensó entre ellos.
—Marco… —No puedo estar cerca de ti.
Eso le dolió —Porque cuando lo estoy… La miró por última vez.
—dejo de ser yo.
Rebecca sintió que todo se derrumbaba.
—Hazlo interesante… Murmuró él.
—Rebecca, cuando estoy contigo mi habilidad se va…
pensaba que era un milagro donde puedo disfrutar del silencio pero no es así…
no es una bendición, se convirtió en una maldición, pero entonces dime porque…
porque siento esto por ti…
porque llegaste a mi vida a destruirla por completo…
porque siento que a pesar de todo esto yo aun quiero estar contigo.
Rebecca lo miró sin saber que decir, sin saber como expresarse.
—A pesar de todo yo … Marco la tomo de la mano, apretó con fuerza.
—Quiero estar contigo Rebecca pero sin secretos de por medio, no tengo idea de quien es la organización en la que están pero no quiero ningún secreto de por medio.
Rebecca lo abrazó son entender aun esos sentimientos…
Marco siempre lo observo, siempre estuvo ahí, esta vez no habrá secretos.
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