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El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 Antes de ti
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16: Antes de ti 16: Antes de ti Las gotas de agua cayeron sobre su rostro, el olor a metal le provoco nauseas, el dolor era insoportable.

Rebecca tenía ocho años cuando entendió que el dolor no era algo que se evitaba… era algo que se aprendía a soportar, un amigo invisible en medio de heridas rotas.

—Levántate.

La voz de su padre siempre era igual.

Sin emoción, fría y distante.

Rebecca abrió los ojos desde el suelo.

Su mejilla pegada al concreto frío, el sabor metálico en su boca y nariz.

El dolor fue más fuerte.

Se levantó, las fuerzas le traicionaban.

—Otra vez.

El hombre frente a ella —su padre— no levantaba la voz, con una calma fría decía las cosas, ordenes difíciles de romper.

Rebecca levantó los puños con manos temblorosas.

Frente a ella… otro niño.

Más grande.

Más fuerte, le derrumbo al piso en instantes, estaba cansada.

—No… —susurró el niño.

No había opción, o era tu vida o la del rival.

—Dudar es morir—decía su padre.

Rebecca apretó los dientes.

No recordaba cuando dejó de llorar, pero en ese momento toda gana de llorar se desvaneció.

Las pruebas no eran juegos.

Vivir..

o morir.

Respiraba con dificultad mientras el otro niño no podía continuar, ella se sentó asustada, con miedo, cansada, ya no podía mas.

—Muy bien—dijo su padre arrastrando al niño por el suelo frío, ella vio como se lo llevaban y como cerraban las rejas delante de ella.

La vida siempre fue gris, celdas grises con grietas, castigos al mínimo error.

Encierros, sin comida, sin agua o a veces baldes de agua helada que su piel se paralizaba.

Disparos cerca de su cabeza para medir su reacción, sus reflejos, controlaban sus emociones, lo que lloran nunca terminan bien.

Órdenes.

Siempre órdenes.

—No confíes.

—No desobedezcas.

—No sientas.

—No te detengas.

Su padre no la abrazaba.

Pero una vez… una sola vez… Cuando ella tenía fiebre, temblando en una esquina… Él dejó una manta sobre sus hombros.

Pero fue todo lo que pudo ver y esperar de él.

Rebecca nunca olvidó eso.

Porque en su mundo… Eso era amor, un amor extraño donde el calor era conocido.

A los doce años… le dieron su primera misión.

Observar.

Seguir.

No intervenir.

Fue la primera vez que salió sola.

La ciudad le pareció… enorme.

Ruidosa.

Una espía que solo informaba cosas triviales pero jamás imagino que era buena, la ciudad estaba tan llena de vida y ella era un alma rota que solo buscaba el calor de las personas.

Y fue ahí… Donde lo vio por primera vez.

Un desconocido pintando un edificio en un cuaderno viejo.

El niño era mayor que ella, talvez unos 15 años y ella apenas 12 años, conociendo por primera vez el mundo bajo sus pies.

—Estas perdida—el sonreía, una sonrisa cálida y sutil.

El cerro su cuaderno y se acerco a ella.

—Objetivo localizado—dijo al otro lado del intercomunicador.

—No estoy perdida.

—Buscas algo  Rebecca negó con la cabeza.

—Nunca te había visto antes por aquí.

—Vengo de visita  El joven sonrió nuevamente y entonces el sonido de los caros la sobresalto, un ruido escandaloso que le ilusiono, no eran como las balas sobre tu cabeza, el olor también no se quedaba atrás, un rico aroma de comida.

Sus ojos se posaron en ese chico quien lo miraba con confusión, pero algo dentro de ella reacciono de forma distinta.

—Hermano —escucho un grito y Rebecca lo vio…

un niño de su edad, algo peculiar, una sonrisa de oreja a oreja.

Se acercaba ….

—Marco —dijo el joven  —Hermano Ethan —soltó el niño con la respiración agitada  Marco la ignoro por completo se enfoco por completo en su hermano diciendo palabras que no entendía, lo jalo con fuerza y luego sin siquiera mirarla una sola vez tomo dinero y se marcho entusiasmo.

—Perdónalo el siempre es muy energético.

Rebecca no dijo nada  —¿Cuál es tu nombre?

—Miriam —mintió  —Te gustaría acompañarme a una galería de arte  Rebecca asintió pero sus ojos seguían posados en ese niño tan extraño, el mismo que comía algo de un carrito que no supo que era, pero algo en el llamo su atención.

Su mirada no estaba en la comida ni en su alrededor.

—“Ese chico…” —había dicho la voz en su comunicador——“…es irrelevante.

Solo ignóralo.” Pero Rebecca no pudo.

Porque el chico… sonreía.

Como si el mundo no le doliera.

Como si no estuviera roto.

Marco—repitió su nombre en sus pensamientos.

Se fue con Ethan, un joven ganador de algunos premios de arte, segun la investigación era un joven talentoso y tranquilo pero no lo buscaban a el, buscaban su arte valorado en millones, Rebecca tuvo suerte de que el le encontrara primero pero no pensó que todo eso se saldría de control.

La galería de arte fue una obra maestra, un espectáculo de colores que nunca en su vida había visto, Ethan con una desconocida a su lado se dio cuenta de la tristeza que albergaba en una niña de doce años, tomo su mano y la guio por toda la galería, Rebecca por primera vez sintió calidez, un calor agradable junto a un mundo de colores.

Con el tiempo la misión fue solo observar, Ethan la veía siempre en el parque y juntos caminaban por la galería de arte, el mundo siempre fue un caos pero ese mundo…

ese mundo fue maravilloso.

Ethan de 15 años un adolescente amable que solo brindo ayuda a una desconocida ese día, ahora esa niña era su mayor amiga para asistir a las galerías de teatro.

—No es tu hermano—repitió ella mientras comía un dulce adictivo, nunca antes había comido ese tipo de comida.

—Me dice así de cariño, somos cercanos.

—Es muy escandaloso  —Siempre dice que si no hace escandalo la gente lo opaca.

—Es extraño.

—Es un niño muy amable pero con un don peculiar  Rebecca lo vio extrañada  —Que te parece si luego de este postre vamos a la galería de arte del sur  Rebecca asintió, le agradaba su compañía, era muy amable y siempre ayudaba a los demás, lo único que rezaba de esa misión era que Ethan no salga perjudicado y con ansias siempre esperaba volver a verlo.

Pero las cosas no son un cuento de hadas, al menos en su mundo no lo era.

La mayor obra de arte del museo fue robada en solo una hora y a las 7 de la noche, Ethan con tristeza miraba ese espacio vació, Rebecca con el corazón destrozado no quería que sufriera, pero entonces llego Marco, un niño que subestimo…

el era demasiado metido  —Ethan hermano….

quieren incendiar el lugar…

nos quieren matar —grito desesperado hasta el  —Los escuche  Rebecca estaba sorprendida, la misión de destruir el museo principal era un caso que ocurría de noche, no a plena luz del día y con gente adentro.

Pero Ethan confió en Marco, confió en el  —Tenemos que irnos ahora  No todo es amor.

No todo es color de rosa.

No todo merece ser feliz.

Los disparos resonaron por toda la habitación y pasillos, la gente disparaba y muchos cayeron, personas inocente que no tenían nada que ver, pero Ethan no se salvo, con el fin de proteger a Marco una bala atravesó su pecho, la sangre recorrió su cuerpo, la sangre que siempre percibió, el olor metálico que conocía muy bien, pero esta vez no era su sangre ni la de sus compañeros, la sangre de Ethan no paraba, su vida se apaga y algo dentro de ella se rompió.

—Ethan —grito con fuerza  Marco la vio por primera vez, esos ojos suplicantes donde una vida se apagaba lentamente.

—Mátalo— se escucho en el intercomunicador oculto pero ella no pudo, no pudo matar a un testigo.

De pronto Marco cayo al suelo desmayado, alguien le había disparado un dardo tranquilizante y ese era Zack…

Zack había regresado  —Que mierda piensas….

Zack la tomo con fuerza y la arrastro hacia afuera pero ver el cuerpo de Ethan como sus ojos se cerraban poco a poco le rompió el corazón, le destrozó mas de lo que debía.

Sus mejillas se mojaron y fue cuando supo que las lagrimas caían sin descanso, lloraba…

hace mucho que no lloraba pero ahí estaba ella, llorando con desesperación y ganas de regresar a salvar su vida, una vida inocente que no tenia nada que ver con ese embrollo, su corazón se partía en pedazos y su alma se iba junto con la de Ethan la persona que le presento los colores, el mundo ruidos y los dulces.

—La misión terminó—fue lo último que escucho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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