Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. El chisme ajeno que terminó siendo mío
  3. Capítulo 17 - 17 El dolor de mi pasado
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: El dolor de mi pasado 17: El dolor de mi pasado —¡ZACK!

—gritó con desesperación.

—¡SUÉLTAME!

—gritaba mientras Zack la arrastraba——¡ZACK SUÉLTAME, SE VA A MORIR!

Ethan y Marco dos vidas inocentes estaban pagando por la crueldad y suciedad del mundo al que pertenecían, Zack la sujetaba con fuerza alejándola del lugar pero ella no estaba dispuesta a que mueran dos vidas, no cuando fue una orden.

—Respira—dijo Zack  —¡NO ESTÁ RESPIRANDO!

Su voz se rompió por completo.

Y entonces… Zack golpeó su mejilla.

No fuerte, Zack nunca se atrevería pero aun así sentía un golpe de la realidad en la que no existía escapatoria.

—Mírame.

Rebecca lo hizo.

Con lágrimas cayendo sin control.

—Está vivo.

—…¿qué?

Zack sostuvo su mirada.

—Nunca iba a dejar que lo mataras—Zack le mostro un arma, Marco podía ser salvado pero Ethan…

Ethan no corría la misma suerte.

—¿…qué hiciste?

—La bala no era letal.

Era un inhibidor neurológico.

Detiene el cuerpo, baja el ritmo cardíaco… simula una muerte.

—¿Una… simulación…?

—Era la única forma de sacarlo de la lista, es un testigo ahora…

El aire le faltó.

Zack apretó la mandíbula.

—Rebecca… sabes bien cuando un lugar se destruye es con todos adentro, lo único que podemos hacer es esperar que alguien le salve la vida pero nosotros no podemos quedarnos.

Pero las lagrimas no se detuvieran  —¡Ethan!—Rebecca se derrumbo, Marco fue salvado pero la persona que le enseño aquel mundo lleno de colores no tuvo salvación, no cuando aun divisaba la sangre y él inconsciente.

La metieron en el vehículo.

Zack se encargo de llevarla, nuevamente en un silencio desesperante con paredes grises, no existían los colores.

Aun con el olor de la sangre y sus manos manchadas sintió asco pero no de la sangre, de ella misma, vomito con ganas de arrancarse el estomago, sus manos manchadas de sangre y el recuerdo de Ethan le rompió por dentro, grito con desesperación, Zack fue donde ella quien trataba de limpiarse la sangre de su cuerpo sin éxito, Zack noto su desesperación y le limpio rápidamente pero eso no la detuvo, los gritos fueron cada vez mas fuerte, su fuerza era descomunal.

No había forma de detenerla.

—…no debía pasar así —susurró, mirando sus manos——…él no tenía que morir… Zack trataba de calmarla pero no logro nada, estaba en completa crisis sin escuchar a nadie.

La sangre….

sintió miedo de ver la sangre, repetía una y otra vez estar manchada cuando no había nada ya en sus manos.

—Levántate—su padre apareció, el escandalo era muy fuerte.

La voz de su padre.

Fría y distante, siempre cruel donde los sentimientos no existían.

Rebecca lo miró desafiante, sus ojos puestos en aquel hombre que le importaba la aniquilación de cualquiera que se interpone en su camino.

—Levántate—volvió a decir pero esta vez su voz era más firme.

—No quiero —tampoco dudo.

Fue la primera vez que dijo eso.

La primera vez que desobedeció.

El golpe no tardó.

Un golpe fuerte n su mejilla, la sangre fue inevitable y el pánico la dejo inmóvil.

La tiró al suelo, Zack se preocupó por ella y la cubrió con su cuerpo desafiando también a ese hombre de corazón frío.

—Los débiles mueren —dijo él sin mirarla— —Y tú… estás empezando a parecerte a uno.

Rebecca apretó los dientes, tenía miedo pero no de su padre, de la sangre.

—No era débil… —murmuró— —Ethan no era débil… —Murió, eso quiere decir que era débil, su destino estaba escrito.

Rebecca sintió algo romperse y con rabia alejo a Zack de su lado.

El golpe fue seco y directo, ella había intentado golpear a su padre pero este lo detuvo, su cuerpo entero temblaba.

—No… —susurró— —Él me salvó.

Su padre no reaccionó, Zack estaba al borde del colapso, su padre no sentía pena ni piedad, mucho menos de su propia hija.

—Me enseñó cosas… —su voz temblaba—Me enseñó que el mundo… no era solo esto… Silencio.

Y entonces… —Y míralo ahora.

Rebecca dejó de respirar.

—Muerto.

El golpe no fue físico esta vez, fue directo a su pecho, sentía que le faltaba el aire, Rebecca se cubrió los oídos y grito con desesperación, Zack se puso frente a ella y contra su padre.

—No te metas Zack  —Si estoy aquí es por ella.

Los sollozos de Rebecca se escuchaban por toda la habitación gris, su padre nunca cambio su expresión y Zack nunca su posición, estaba dispuesto a enfrentar al hombre que le crió por Rebecca, pero él se fue bajo una advertencia, una mirada que claramente decía que eso no se acaba ahí.

El olor a sangre no se le fue en días.

No importaba cuántas veces se lavara las manos, cuántas veces se quedara bajo el agua hasta que la piel se le pusiera roja… siempre estaba ahí, probo varias cosas, tónicos, cremas y perfumes, nada funcionaba, el recuerdo, el olor, todo seguía presente, Ethan…

el nombre que seguía en sus sueños y el dolor que aun sentía en su pecho cuando recordaba su rostro desvaneciéndose y su cuerpo cayendo pesadamente al suelo.

Rebecca dejó de dormir, porque cada vez que lo intentaba ese recuerdo dolorosa le devoraba el alma.

Pero esta vez no dejaría que los sentimientos la obliguen a involucrarse, porque sabía que no tenía escapatoria de ese lugar y mezclar sus sentimientos solo provocaba dolor y perdida.

—Tienes un encargo, ya sabes lo que debes hacer  Su mirada era fría, distante, sin emoción, estaba cansada, lo único que podía ver eran paredes grises y la oficina de su padre.

Cuando salió nuevamente terminó sin querer en ese lugar, en el parque donde una vez Ethan se acerco a ella a preguntarle si estaba perdida, la misma banca donde el estaba sentado antes de caminar directo a su perdición, porque eso era ella, una maldición.

Se sentó en el mismo banco.

Vacío.

Todo estaba igual.

Excepto ella.

—Oye… ese asiento está ocupado.

Rebecca levantó la mirada.

Y lo vio.

El mismo niño que años atrás nunca se dio cuenta de su presencia, solo giraba alrededor de Ethan, esta vez salió con gafas oscuras lo que le permitió esconder sus ojos ante la mirada inexpresiva de Marco.

Más alto.

Más delgado.

él creció hasta ser todo un adolescente.

—¿O no?

—añadió él, inclinando la cabeza Rebecca casi… casi sonrió, él estaba vivo, al menos su vida estaba salvada.

—No está ocupado.

—Perfecto —dijo él sentándose—.

Hoy necesito compañía gratis.

Rebecca no contesto.

Marco apoyó los codos en las rodillas.

—¿Te ha pasado que todo se siente… raro?

Rebecca no respondió.

—Como si tuvieras un talento que en momentos críticos no sirvió para nada.

Rebecca giró apenas la cabeza.

—No.

—Qué suerte  —Perdí a alguien.

Rebecca sintió el golpe directo.

—No hubo despedida, no hubo música, no hubo nada bonito ni dramático en su caída directo a la muerte, me doy cuenta que esas acciones no son como en las películas, el cuerpo actúa por su cuenta antes de que logres reaccionar.

—Y lo peor… —añadió— es que mi talento no sirvió cuando más lo necesitaba Rebecca cerró los ojos, frustrada y dolida, su respiración se volvió pesada.

—¿Tú has perdido a alguien?

—preguntó Marco de repente.

Rebecca lo miró.

—No —mintió.

Marco asintió.

—Qué suerte.

Otra vez esa palabra.

Suerte.

No existía la suerte, para ella todos los días eran un infierno.

—¿Cómo te llamas?

—preguntó él.

Rebecca dudó.

—Eleonor —mintió otra vez su nombre.

—Yo soy Marco.

Pasaron varios minutos sin hablar, el silencio fue la única compañía de ambos, el cielo azul con el ruido de la gente y los motores de los vehículos, el sonido de la ciudad se convirtió en la compañía de ambos.

Era… tranquilo.

—Oye —dijo Marco de pronto—, si un día desaparezco… ¿te acordarías de mí?

Rebecca lo miró, confundida, nadie dice esas palabras a una completa desconocida.

—No soy importante —añadió él con una media sonrisa—, pero… no sé, supongo que alguien tiene que recordar que existí, siento que si nadie se acuerda de ti quedas olvidado.

—No digas eso.

Marco la miró sorprendido.

—¿Por qué?

—Eleonor —repitió él—.

Es un nombre bonito.

Rebecca bajó la mirada.

—Es tarde —dijo Marco levantándose—.

Mi abuela me va a matar si no vuelvo.

Se estiró un poco, la tarde caía lentamente, se sentía cómodo con esa extraña que ni siquiera decía quien era.

—Oye… fue bueno hablar contigo.

Rebecca sintió algo extraño.

Algo que no conocía.

Marco se fue, una despedida como si algún día volvieran a encontrarse pero Rebecca lo tenía claro, no se acercaría a ese chico, porque ahora su vida dependía de mantenerlo alejado de ella mismo, pero el destino siempre es cruel, siempre te quita lo que tratas de guardar o proteger, nunca esta a tu favor, y Rebecca lo comprendió cuando su vida estaba en la misma rutina de siempre, su padre la llamo a su despacho una noche fría y tormentosa, el con un arma en la mano y una caja que sabía bien que era suspiro con desgana antes de entrar y encontrar a Zack con su típica sonrisa arrogante.

—¿Ya terminaste de jugar?

La voz de Zack la congeló.

Rebecca con una daga en su cintura la saco para apuntarla directo a la cabeza y sin dudar la lanzo hacia el, Zack solo inclino su cabeza antes que la daga rozara su mejilla.

—Eso puede lastimar mi cara  —Entonces mas vale cierres la boca.

—Te estaban buscando.

Rebecca no respondió.

—Una nueva misión sabes.

tu padre puede ser torpe a veces  El hombre frunció el ceño esperando que Zack de la orden.

—Testigo con vida, una triste casualidad que toca silencia, ya sabes el trabajo, tu lo buscas yo lo aniquilo.

Rebecca rodo los ojos.

—¿Dónde se supone que deba buscar?

—Es el testigo del asesinato de esta basura—dijo señalando la caja que mas bien parecía una encomienda.

—Su cuerpo esta hecho pedazos muy bien sellado.

—Me sorprende que tantos año de experiencia cometa un error tan básico como ese.

—Ya lo confirmaron —continuó Zack—La organización no lo va a dejar vivir, tomando en cuenta su forma de actuar y pisadas que dejo puedo deducir que es un simple estudiante que paso por casualidad, tristemente —dijo Zack en un tono burlón.

No hacía falta decir más.

—Y adivina quién recibió la misión.

Rebecca no lo miró.

—Tú.

—Acabas de decir que mi trabajo es investigar  —Solo te lo digo de forma mas emotiva  Rebecca suspiro cansada.

—Eso es todo—finalmente su padre hablo—Tengo asuntos con Zack  Rebecca le dio igual su comentario, se dio media vuelta dispuesta a irse pero antes de cerrar la puerta un nombre que nunca antes había escuchado sonó como un eco.

—Porque su madre no terminó lo que empezó….

Estela es como una piedra en el zapato…

Rebecca frunció el ceño.

Pero no consiguió escuchar mas por la gruesa puerta, apenas podía escuchar, la voz parecía lejana.

—Una de las mejores —continuó—.

Hasta que decidió desaparecer.

—¿Desaparecer?—Se pregunto ella misma sin saber de que hablaban.

—Traicionó a la organización.

Rebecca retrocedió un paso.

—Se llevó información… experimentos… nombres.

—Así que no —continuo Zack finalmente—.

No es solo un chico.

—Es un error que hay que borrar—dijo su padre finalmente.

Rebecca sintió nauseas en el estomago, nuevamente esa sensación, decidió alejarse de la puerta y marcharse, era mejor cumplir su misión antes que espiar puertas ajenas.

Pero el destino hace sus jugadas cuando uno menos se le espera, fue cuando ella sintió peligro acercándose a gran velocidad, sus habilidades eran fuera de un adolescente común pero el instinto le gano actuar por su cuenta antes que chocarse inevitablemente.

—Eso debió doler —dijo ante el desconocido en el suelo, adolorido y quejándose del accidente.

Sus miradas se cruzaron y sorprendida no supo que decir, el desconocido no la reconocía pero ella sabia muy bien quien era, no era un simple extraño, era quien menos esperaba, el niño de 12 años que lloraba desconsoladamente ante la muerte de su mejor amigo y hermano.

—Yo…

Lo escuchó y algo dentro de ella de destrozo por completo, sabía bien que a partir de ese encuentro nada iba a salir bien.

Marco…

pensó con dolor tratando de disimular lo que sentía y fingiendo que ese era su primer encuentro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo