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El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 18

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  3. Capítulo 18 - 18 Metido hasta el cuello
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18: Metido hasta el cuello 18: Metido hasta el cuello La historia no fue para aliviar sus dudas, más bien se convirtió en enterarse de un pasado que lo ataba a ella de mil maneras y eso peso como una piedra que fue arrojada a las profundidades del océano.

Te ahogas ante las verdades que jamás imaginaste.

Rebecca no se movía, su confesión fue completa, le dolía su silencio pero en sus ojos no vio odio, ni rencor.

—Entonces… —la voz de Marco salió baja, ronca—…esa niña… Rebecca cerró los ojos, esperaba algún grito o talvez un déjame en paz.

—Miriam, Eleonor….tu nombre final es Rebecca.

Acaso es algún tipo de repertorio de nombres donde debo saber quien eres quien.

Rebecca no respondió.

—Y yo… —continuó él—…como idiota, parece irónico cuando confié ciegamente en Miriam como amiga de Ethan, en Eleonor como una desconocida que hice preguntas extrañas y por ultimo en Rebecca que le conté de mi don.

—No eras un idiota.

—Sí lo era, debería aprende a juzgar a las personas.

La miró por fin, unos ojos que solo reflejaban decepción y dolor, la confianza que existió ya no estaba por ninguna parte.

—Porque… —tragó saliva—…si te hubiera reconocido… probablemente te habría odiado desde el inicio.

Rebecca bajo la mirada, se odiaba así misma y también al destino por muchas coincidencias y al final termina frente a Marco.

—Y ahora no puedo.

Rebecca lo miró, confundida.

—¿Por qué?—dijo ella, debía odiarla.

Marco soltó una risa sin humor.

—Ese es el maldito problema.

Se pasó una mano por el cabello, se lo removió frustrado como harto de la situación.

—Debería odiarte, Rebecca.

—Lo sé.

—Debería alejarme.

—Lo sé.

—Debería tener miedo.

Rebecca bajó la mirada.

—Lo sé.

—Pero no lo hago, y posiblemente a este mal de la cabeza.

Rebecca levantó la mirada, sus ojos conectados nuevamente.

—Eres la peor decisión de mi vida —murmuró Marco—…y aun así quiero quedarme.

El pecho de Rebecca se apretó con fuerza.

—No digas eso, tu no debes…

—¿Por qué?

—Porque eso solo traerá mas dolor a tu vida.

Marco sonrió levemente.

—Ya estoy más que dolido, estoy sintiendo la traición en carne propia.

Rebecca con temor se acercó un poco más.

—Marco… yo no sabía que eras tú.

—Pero igual habrías aceptado la misión, tu mundo no acepta un no por respuesta —Oye… —dijo de pronto, cambiando el tono a uno más suave—…¿puedo decir algo muy importante?

Rebecca se confundió aun mas.

—¿Qué?

—Tengo demasiadas preguntas chismosas, pero una en espacial me ha estado molestando.

Rebecca casi sonríe porque esta vez su tono fue despreocupado, como si sintiera curiosidad de algo, ese típico tono cuando quiere saber de algo que escuchó.

—Puedes preguntar Marco se acomodo un poco ignorando el leve dolor en su cuerpo.

—Empezamos fuerte—dijo sonriendo—¿Zack es tu hermano, tu novio acaso, tu guardaespaldas o tu niñera?

Rebecca parpadeó confundida, pensó que era una broma pero Marco tenía el rostro serio, como si de verdad quisiera saber.

—¿Qué?

—Necesito saber contra quién estoy compitiendo, es decir me di cuenta que en términos de golpes ni de astucia estoy fuera pero estoy seguro que puedo descubrir su mayor temor.

Esta vez Rebecca no aguanto, su risa fue fuerte, Marco solo la vio indignado pero ella negó con la cabeza.

—No estás compitiendo con nadie.

—Perfecto, entonces gano….

un momento..

Rebecca tapo sus labios con sus dedos.

—Zack… no es nada de eso.

Rebecca continuo.

—Es… —dudó—…lo más cercano a alguien que no me dejó sola.

Marco la observó con atención.

—Acabo de ver duda en tus ojos.

¿Confías en él?

Rebecca no dudó esta vez.

—Sí.

Marco asintió.

—Entonces me cae bien.

No lo juzgare por su terrorífica forma de aparecer con dos desconocidos totalmente golpeados.

—Ni siquiera lo conoces, no es necesario que te caiga bien.

—Confío en tu criterio… aunque sea pésimo eligiendo misiones.

Rebecca le dio un golpe suave en el hombro.

—Idiota.

—Oye, estoy herido, un pobre hombre que recibió un balazo  —Te lo mereces.

—Otra pregunta.

Rebecca asintió.

—Cuando me besaste… ¿Eso también era parte de la misión?

—No.

—Responde con el corazón.

—No dudes.

—Fue un error—dijo Rebecca con burla Marco levantó una ceja.

—Oye—se quejo  —Un error… que no debió pasar porque ahora no sé cómo dejar de hacerlo.

Marco sonrió  —Entonces estamos igual de mal, caímos en lo mas profundo  Rebecca se acerco y esta vez no necesitaron el permiso del otro para juntar sus labios.

Un momento intimo imposible de romperse.

Pero Marco aun guardaba dudas que debía descubrir.

—Mi habilidad… —¿Qué pasa con eso?

Marco la miró fijamente, prometió a Zack no rebelar nada pero no quería más secretos.

—No desaparece contigo..

se que es extraño yo pude saber con exactitud donde estaban disparado y tu estabas ahí, así que no logro entender porque ahora no escucho ni lo que hace Zack detrás de esa puerta.

Rebecca se congeló.

—¿Qué?

—Se bloquea…

como si existiera interferencia a tu lado.

—No es que no escuche… lo impide.

Rebecca sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—Si alguien quisiera acercarse a mí sin que yo escuche nada… Rebecca dejó de respirar.

—…necesitaría algo como tú.

Rebecca se quedo sin palabras, el mundo se detuvo y ahora no tenía ni idea de que podría ocasionar esa interferencia, entonces si de verdad ella…

—Rebecca… —su voz bajó—…¿Qué soy realmente?

Rebecca sintió un nudo en la garganta, no supo que responder, desconocía por completo sobre esto, el único con las respuestas ahora era Zack.

—Me encargaré de saber más.

No quiero que te metas en esto.

Marco soltó una risa suave, casi sarcástica.

—Rebecca… ya estoy en esto, es imposible no estar más atado, no voy a quedarme esperando a que alguien decida si vivo o muero.

Había determinación en sus ojos.

—No lo harás.

—Voy a hacer lo que mejor sé hacer.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, esta vez cambiaría su estrategia.

—Escuchar, pero esta vez… a propósito.

—Eso es peligroso, no sabes quienes son ni de lo que son capaces.

—Vi ha Ethan morir frente a mis ojos, se de lo que son capaces.

—No es tan sencillo.

—Pero si mi madre sigue viva… —su voz bajó—…si todo esto empezó por ella… entonces necesito saber quien soy exactamente.

—Marco… eso no es una misión, es un suicidio, el paradero de tu madre…

—Es mi decisión.

Rebecca lo observó.

—Entonces no irás solo—Rebecca dudó—Conmigo no puedes…

—Rebecca—Marco la abrazó, se dio cuenta de su miedo Rebecca solo sentía ganas de llorar.

—Quiero que sepas que no me importa, no me importa que no escuche a tu lado…

pero yo quiero estar a tu lado.

Unas lagrimas recorrieron sus mejillas, la vulnerabilidad toco su corazón.

Pero entonces…..Nada es como deseas, al final uno nunca va hacia los problemas.

Zack abrió la puerta de golpe..

—Tenemos un problema, uno muy serio.

Ambos se tensaron.

—¿Qué pasa?

—preguntó Rebecca alejándose de Marco.

Hubo un pequeño silencio.

Zack no estaba seguro..

—La organización no espera y lo sabes….

Marco no es un simple testigo.

El corazón de Rebecca se detuvo.

—¿Qué significa eso?—pregunto Marco  —Que nosotros ya no somos los únicos atrás de ti…

Rebecca enviaron a 233 y 455 El aire se volvió pesado.

El piso bajo sus pies se transformo en una ola imposible de mantener el equilibrio.

Marco sintió algo extraño en el pecho.

Era la primera vez que escucha números en lugar de nombres.

Se levantó, ignorando el dolor, se quito el intravenosa y se puso sus zapatos, esta vez no perdería tiempo.

—Marco, espera—Rebecca lo detuvo.

—Si van a venir por mí… los estaré esperando.

Camino hasta Zack quien mantenía su mirada seria y cortante, sabía que no sería fácil pero jamás imagino que llegaría tan pronto.

—Esto no es un juego al que te puedes enfrentar—Zack conocía muy bien quienes estaban a punto de llegar.

—213 y 199 —dijo Rebecca y Marco la miro confundido.

—Son los números que nos corresponden— Rebecca se recogió su cabello negro y atrás de su nuca se encontraba un tatuaje, unos números con tinta azul que marcaban su cuerpo.

Y en ese instante… todo comenzó a dar vueltas, la historia tomo un rumbo diferente, números y cambios de nombres, Marco se miro a si mismo, sus manos resecas, su cuerpo débil, no estaba en condiciones para enfrentarse al enemigo pero tampoco para escapar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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