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El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 19

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  3. Capítulo 19 - 19 Es más de lo que puedo asimilar
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19: Es más de lo que puedo asimilar 19: Es más de lo que puedo asimilar El mundo giro muy rápido para Marco, el simple hecho de ahora tener números persiguiéndolo lo dejaron confundido, Zack se percato de ello y miro a Rebecca quien negó con la cabeza, una clara señal de que no le comento sobre los números.

El número de Rebecca no era una ilusión, era un hecho, una identidad que formaba parte de ella, un tatuaje de color azul que marcaba su nuca como un símbolo de pertenencia.

—Ok… —murmuró Marco, pasándose una mano por el rostro y caminando hacia ella tocando el tatuaje, no era un tatuaje temporal, era uno de por vida.

—Entonces ahora resulta que estoy rodeado de gente con números en vez de nombres….no les parece que esto ya es una película de acción.

Miró a Zack.

—¿Son números con edición especial o simplemente su número favorito?

Zack no sonrió, lo miro como si realmente el loco fuera Marco.

—Esto no es un juego, Marco.

—Lo sé —respondió él con calma—, pero si no me río, creo que me desmayo…es decir de donde a un chico que ama los chismes se convirtió en el mayor tema de conversación Rebecca lo miró, Marco aun confundido el sonido del reloj en la pared le hizo reaccionar, fue entonces cuando se percato de algo importante.

—Mi abuela…

—murmuro —No te preocupes, la anciana sabe muy bien donde estas.

—Un momento….

quienes estaban al tanto de este eclipse sin luz.

—Todos excepto tu y Rebecca..—La vibración del intercomunicador de Zack le dio escalofríos—Tenemos que movernos —dijo Zack, directo —¿A dónde?

—preguntó Marco—.

¿A otro escondite secreto huyendo con más sorpresas traumáticas que tienen que ver conmigo?

—Deja de decir estupideces, debemos irnos a un lugar donde no puedan rastrearnos tan fácil.

Rebecca toco el hombro de Zack, su mirada le dio percatarse de algo.

—Esta marca no es solo un tatuaje….

es un rastreador.

—Perfecto —asintió Marco—No hay salida por lo tanto tomemos asiento.

Rebecca caminó hacia él, se sentó a su lado.

—Marco, escúchame…tu cuerpo aun esta afectado por la dosis de Zack, son muy fuertes capaces de mantener el cuerpo débil por tres días.

—No voy a huir.

—No es tan sencillo, ellos no son como piensas.

—Quiero verlos, saber que quieren de mi.

Zack frunció el ceño.

—La pregunta es algo estúpida, eres el hijo de Estela  —Ellos no saben quien soy, me consideran un testigo aun suelto.

—Has demostrado tener una habilidad que los hace sospechar.

—Ellos, 233 y 245 son los únicos que están abajo de nosotros y si los llamaron es porque sospecharon de ti.

—¿Qué significa eso?

Rebecca y Zack intercambiaron miradas.

Zack no dijo todo, aun ocultaba secretos que no podía rebelar.

—Esa mirada fue demasiado sospechosa.

Zack se cruzó de brazos, cansado de toda esa situación mejor decidió esperar.

—Perfecto en vista que no hablan, entonces lo haré yo.

Señaló a Rebecca.

—Tú eres 213.—señalo a Zack—tu eres 199 —Zack levanto su camisa rebelando un tatuaje de tinta roja en su hombro derecho.

—Y esos dos… son peores—Terminó de decir Rebecca  —Genial… —murmuró—.

Subimos de nivel en la pesadilla.

—Escucha, si no te callas lo haré yo….

somos cuatro en total, los que pertenecemos a la elite donde obedecemos cualquier orden sin excusa….

yo 199 y 245 somos de tinta roja mientras que Rebecca y 233 son de tinta azul, en pocas palabras somos los esclavos más leales y fuertes que tiene la organización.

Zack lo miró cansado, todavía había secretos pero al mirar a Rebecca supo de inmediato que ella no le iba a ocultar nada.

—Ok, siguiente pregunta chismosa: ¿alguno de ustedes ha salido con alguien sin intentar matarlo después?

—Marco…—hablo Zack con fastidio —¿Qué?…..

Necesito saber si esto es una relación peligrosa o una tendencia que saldrá en el periódico.

Zack lo miró con irritación.

—No es momento para esto.

—Para mí sí —respondió Marco— Dentro de poco llegaran dos números más que solo buscan mi cuello, déjame al menos entender mi vida amorosa.

Rebecca no pudo evitar reír, el típico humor de Marco era ese, a pesar de todo no perdía su esencia.

—¿Quién fue mi madre Zack?

La pregunta fue directa, Zack lo miró por fin con seriedad, como si todo eso no quisiera que este sucediendo.

—Tu madre…..

era una mujer común y corriente —dijo  —Ah….

—Lo que dije, Estela era una mujer común, como cualquier persona normal pero….

tenía un talento sin igual, desafiar a la ciencia y a la naturaleza.

Marco no dijo nada, quería que continuara.

—Según los registros ella era un talento dentro de la empresa OWEN, una empresa científica que trabaja con los secretos mas oscuros del gobierno, todo paranormal, cosas que la humanidad no debe saber.

Marco recordó ciertas cosas de su infancia, su madre siempre con una bata de hospital creyendo en su inocencia que era médica y su padre un hombre con un maletín así mismo pensando que era un ejecutivo de una empresa.

—Se enamoro de Alonso un hombre director de un proyecto que deseaban a cualquier costo…

ondas sonoras, si el ejercito militar tenía bajo su poder radios capaces de escuchar a kilómetros.

Zack guardo silencio un rato..

—La organización es eso, entrenar personas hasta morirse para hacer el trabajo sucio del mundo, ganan dinero bajo las faldas del pueblo y tienen el poder y control absoluto.

Pero tu madre cometió un error…

usar a su propio feto a probar este experimento maldito.

Marco se quedó helado, el aire se volvió pesado, la verdad a veces es cruel.

—Cuando tu madre se dio cuenta que el experimento fue un éxito, huyó sin mas.

Rebecca abrazo a Marco, se apoyo a el ofreciéndole su apoyo.

—El resto ya conoces, la organización la busco y su opción fue abandonarte con su madre quien conocía esta cruda verdad, nadie imagino que ellos después su hijo vendría hasta nosotros y terminara loco por una de los nuestros.

Marco abrazo a Rebecca —Oye…

con Rebecca fue sin querer.

Marco esta vez se preocupo, el hecho de no escuchar junto a Rebecca los volvía más vulnerables.

Y como si sus palabras fueran una señal… un ruido seco se escucho en la puerta, Zack lo escuchó claramente y se levantó de golpe, Rebecca de igual forma en posición defensiva.

Los pasos no tardaron, era lentos pero firmes, como si supieran a donde se dirigen, ya era demasiado tarde para escapar.

—Ya están aquí—dijo Rebecca reconociendo esos pasos.

El corazón de Marco latió con fuerza.

—Wow… —susurró—.

Qué servicio tan rápido.

Zack sacó un arma, apunto directo hacia la puerta pero no esperaban que los pasos se detuvieron frente a ella y una voz se escucho del otro lado.

—Buenas noches queridos amigos míos, pero creo que deberían salir.

Marco se paralizó pero no de miedo, la adrenalina recorría su sangre.

—213—el grito era de mujer Rebecca se quedó helada.

—Sabemos que estás ahí, y no estas sola.

—Vaya eso se llama acoso… soy famoso.

Rebecca apretó su brazo.

—No es un juego Marco —Ya sé —susurró él—… pero necesito pensar, es decir necesito….

Un disparo se escuchó contra la puerta.

Pero la casa entera no era una simple casa, los materiales usados para su construcción estaban previamente planeados, una puerta de acerco que parecía madera, y unas paredes de concreto con anti ruido donde nadie se enteraría de lo que pasa ahí adentro.

Marco cerró los ojos pero nada resulto, no lograba escuchar nada y entonces una idea loco cruzó por su cabeza.

Si su habilidad estaba bloqueada con Rebecca, no tenía ninguna habilidad.

—Rebecca… —murmuró—…no escucho nada.

—Lo sé.

—Entonces eso significa que… Marco sonrió, aquello era simplemente perfecto y arriesgado a la vez.

—Perfecto—dijo Zack entendiendo su idea retorcida  Rebecca los miró, alarmada.

—¡Marco!

—¿Qué?

—la miró—.

Dijiste que tu vida era así… ahora es la mía también.

—Marco no hagas locuras  —Tu eres mi mayor locura y después de esta noche me envolví por completo, así que sin importar que somos dos idiotas.

Zack suspiró.

—Voy a abrir la puerta—dijo mirando a Marco quien ya sabía lo que tenía que hacer, no existía ninguna habilidad solo un testigo que no vio lo suficiente y si conseguía engañar a esos dos, todo cambiaría.

Zack abrió la puerta y al instante que abrió dos figuras se encontraban arrimadas a la pared, inmóviles y silenciosas, con la mirada fija en los tres, si que eran diferentes, sus ojos no mostraban ni una pizca de emoción, ni humanidad, eran ellos los que podían llegar a matarle si algo salía mal esa noche.

—233… 455… —susurró Rebecca.

Y Marco… por primera vez en toda la noche no supo que decir, el silencio fue abrumador, nada gracioso en su cabeza más que solo impotencia al ver a esas figuras dominantes frente a él.

Dio un paso adelante, porque esta vez huir no era una opción y en el fondo quería saber como terminaba esa historia de la que ya era parte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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