El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 9
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9: ¿Quién eres?
9: ¿Quién eres?
Escuchaba ese sonido molesto del reloj, a menudo ese oído tan fino lo dejaba fastidiado por escuchar el mínimo ruido.
—¿Te duele?—escuchó de Rebecca —No —respondió con una sonrisa burlona, pero le dolía la cabeza.
En el salón las cosas no mejoraron, incluso el sonido del marcador en la pizarra le resultaba molesto, se agacho en su mesa tapando sus oídos pero una voz lo desconcertó, abrió los ojos impactado pero no estaba en el salón, no estaba ahí mas bien en medio de una oscuridad donde solo su cuerpo era visible.
—Marco… perdóname… Su respiración se volvió irregular.
Se toco el pecho con un dolor que no sentía hace mucho.
No estaba soñando o talvez sí, se encontraba en medio de la nada con una voz tumbándole la cabeza.
Acaso se trataba de un recuerdo, los recuerdos también duelen, pero este dolor era inmenso, le ardía mucho el pecho por escuchar esa voz tan familiar.
La voz de su madre.
—No los escuches —Ellos no son lo que parecen, ignora todo —No confíes en nadie Un quejido casi inaudible fue captado por Rebecca, desde su primer día en ese lugar jamás observo el asiento del fondo pero esta vez algo le decía que no estaba bien, Marco acostado sobre la mesa se quejaba en sueños.
Esa voz no era dulce ni joven, era cansada, agotada, como si ya no pudiera más.
—Mamá… —se le escapó entre sueños, aunque Rebecca lo vio murmurando a esa distancia le era imposible escuchar que decía.
—Lo siento… no pudimos quedarnos Marco se paralizo en esa especie de sueño, el silencio era inmenso y solo esa voz podía escuchar, era como si el ruido de su alrededor desapareció.
No podíamos.
Esta ves se confundió, de que hablaba su madre en plural, no entendía nada, porque razón la voz de su madre era lo único que escuchaba.
—Nos estaban vigilando…aún continúa.
Pero tu puedes escapar —Eres especial y por eso te iban a buscar —¿Quién?—hablo finalmente Marco, pero esta vez hubo silencio, no respondió.
—Todo fue actuación.
Las manos de Marco comenzaron a temblar.
Quería despertar de ese sueño que dolía, porque ahora aparecía su voz como si nada.
—Huye Marco, de todo y de todos…
en especial de …..
Sintió un dolor fuerte de cabeza, y un ruido similar a una radio vieja le atravesó la cabeza, como si alguien interfiriera la comunicación, lo único que sintió fue dolor y levanto la cabeza de golpe respirando con dificultad, Rebecca lo vio como se tocaba la sien e intentara recuperar el aliento.
Marco no llegaba a entender las últimas palabras de su madre, en quién no debía confiar.
—¿Quién eres?—murmuro para sí mismo.
El aula.
El profesor escribiendo en el pizarrón lo hicieron volver a la realidad, acaso todo fue falso, parecía tan real que no podía ni imaginarse.
—Marco —dijo Rebecca en voz baja, Marco alzo la vista viéndola parada frente a el.
—La clase…
—Marco…
la clase acabo hace poco Marco se recostó en su asiento como si quisiera volver a ese trance.
—No fue un abandono… —susurró.
Rebecca reaccionó sorprendida, se acerco a el para escuchar mejor.
—¿Qué paso?
—No estoy seguro…
una voz me llamo y me advirtió de no confiar en ….
no lo dijo Los ojos de Rebecca brillaron con algo que no era sorpresa, como si supiera quienes estaban detras de todo, su mirada cambio a una llena de preocupación, Rebecca inspecciono su alrededor, todo normal, estudiantes conversando, el chisme era evidente en todos ellos, Rebecca miró a Marco que aun no llegaba a comprender la complejidad de la situación, Rebecca sintió miedo.
—Marco…
El la vio y sus ojos conectaron con los suyos, posiblemente estaba mal de la cabeza pero Marco ya paso de ser una simple carnada.
Marco sintió algo cálido en ese momento, como si ella se conectara con el, ya no era un chisme ajeno ni amistades que esperaban nuevas noticias, ella era una relación genuina, un presentimiento positivo.
Marco tomo su mano y sin que nadie vea salieron del salón, la llevo a la azotea, donde nadie estaba a esas horas de la mañana, en silencio la obligo a sentarse y que el silencio los acompañara.
—Se que nunca fui alguien normal pero al menos contigo puedo serlo.
Ella dudó por una fracción de segundo pero finalmente se dejo llevar, tomo su mano con suavidad y sus miradas se cruzaron nuevamente.
—¿Puedo confiar en ti Rebecca?
Rebecca se inclino a su hombre y el silencio los abrazo, Marco no sabía que estaba haciendo pero detenerse no era una opción.
—Me puedes golpear si quieres Rebecca abrió los ojos sorprendida pero el cálido gesto la hizo cerrar los ojos, la suavidad de todo provoco un revuelo en su estomago, no llego a comprender pero si sentía dolor, uno que era demasiado tarde para tomarlo, beso a Marco profundizando el gesto y juntos olvidaron todo en ese momento, nada importaba, solo ese momento.
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