El diario de samantha - Capítulo 72
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Capítulo 72: El diario de samantha
Capítulo – 72: Sentimientos confundidos
Lunes – 16 de noviembre del 1998
Querida Aylin
Al salir del consultorio, miré la hora: ¡ya era la 1:00 de la tarde! Me moría de hambre. Busqué el vehículo de christopher y, apenas lo visualicé, caminé rápido hacia él. Sin embargo, en cuanto sarahí me vio, se bajó de inmediato y corrió a abrazarme. Le devolví el abrazo y, después, nos dispusimos a irnos. Iba a ocupar el asiento de atrás para ir junto a ella, pero me pidió que me sentara adelante. No entendí la razón, ¡Siempre viajamos juntas atrás! Aun así, le hice caso. Entonces, cuando christopher encendió el vehículo y empezamos a avanzar, noté que sarahí le contestó a christopher…
— ¡Papá, por favor necesito que me escuches! ¿me dejarías quedarme hoy en casa de una amiga de la escuela? van a hacer una pijamada y me invitaron… te lo ruego quiero ir de verdad, alquilaron una película y se ve súper interesante. mis compañeras me contaron que está increíble y tengo muchas ganas de verla —dijo sarahí
— ¿Y cómo se llama esa película? sabes perfectamente que no me gusta que veas cosas para mayores, ¡todavía eres muy niña! y sabes que no me gusta que te quedes en casas ajenas—respondió christopher
— ¡Papá, ya tengo catorce años! no puedes seguirme tratando como si fuera una bebé, por favor… la película se llama overnight delivery —respondió sarahí
Entonces, sarahí desvió la mirada hacia la ventanilla y se quedó en silencio durante un buen tiempo. Era evidente que estaba molesta y, al mismo tiempo, muy triste porque de verdad quería ir a la pijamada. Se le entendía perfectamente; a esa edad, lo que más anhelas es compartir y divertirse con sus amigas. Finalmente volvió a hablar, aunque su voz sonaba cortante y enojada. Trató de disimular y hablar normal, pero era imposible ocultarlo. Soltó un suspiro fuerte y dijo:
— Está bien… si prefieres que no vaya, lo entiendo —dijo sarahí
— ¿Estás enojada? —preguntó christopher
— No, papi… —murmuró sarahí
— Bueno, ya está, puedes ir. pero llévate el uniforme escolar para que mañana, no se te haga tarde para ir a clases… y no quiero que llegues tarde.o que faltes a clases te voy a dar un voto de confianza, sarahí, así que por favor no “no me defraudes ni me decepciones” o “no me hagas sentir defraudado”. deseo que te comportes bien —dijo christopher
— ¡Gracias, papi! eres el mejor del mundo. no te preocupes, me voy a portar súper bien, te lo prometo —dijo sarahí
— Sarahí, solo cuídate mucho, si llega a pasar algo o te sientes insegura, nos marcas y vamos por ti al instante —le dije
— Gracias, samantha, lo sé. de verdad te agradezco muchísimo todo lo que has hecho por mí, te lo agradezco de corazón —dijo sarahí
Después de ir a comer pollo a la brasa, regresamos a casa. Sarahí nos dijo que tenía que llegar a la pijamada alrededor de las 6:00 de la tarde. En cuanto entramos, a la casa sarahí rápidamente subió a su habitación para empezar a alistarse, mientras y yo me recosté en el sofá; me sentía completamente agotada por todo el día, el viaje y la terapia. Ya estaba a punto de quedarme dormida, pero me levanté de golpe: prefería ir a descansar a mi propia habitación. Miré el reloj de la pared y vi que apenas eran las 3:00 de la tarde. Pero antes de irme, pude observar a. Christopher
Que se encontraba sentado en la mesa con su laptop; parecía muy concentrado trabajando… o al menos eso pensaba yo. Mientras caminaba hacia mi habitación, no podía dejar de darle vueltas al asunto: ¿qué eran realmente mis sentimientos por christopher? ¿Era solo agradecimiento o de verdad estaban empezando a cambiar mis sentimientos hacia el? A veces siento que me estoy enamorando, pero también estoy llena de gratitud saber que él me ayuda incondicionalmente, sin esperar nada a cambio. Al pasar frente de la habitación de sarahí, estaba muy concentrada.
Jugando videojuegos. Me acerque y noté que estaba con ese personaje del zorro que tanto le gusta; ese personaje que tenía un atuendo unos pantalones vaqueros cortos, de color azul y con un estilo muy desgastado y vintage. Además, alcancé a notar que junto a la consola había un videojuego que me llamó poderosamente la atención. Tenía una portada que se veía súper interesante y oscura; juraría que se llamaba resident evil.
— ¡Hola, sarahí! puedo pasar… y ¿sigues con ese videojuego del zorrito? —le dije
— Claro que sí puedes pasar… ¡y por cierto no! no es un zorro, es un bandicoot —dijo sarahí
— Bueno, para mí sigue pareciendo un zorro jaja. —le dije
Sarahí estaba sentada en el piso, totalmente concentrada jugando. Le pedí permiso para sentarme en su cama sarahí me dijo que si, sin darme cuenta me recosté en la cama. Me acomodé y trataba de ver la pantalla, pero el cansancio me podía cada vez más; mis ojos se cerraban solos. De repente, alcancé a ver qué sarahí puso pausó el juego. Intenté con todas mis fuerzas mantenerme despierta, pero ya no podía. Solo alcancé a sentir cómo me tapaba delicadamente con una sábana y me daba un besito muy suave en mi mejilla, para luego seguir con su juego. Sin darme cuenta, me
Quedé profundamente dormida en su habitación. En cuanto abrí los ojos, me giré para checar la hora: eran exactamente las 5:30 de la tarde. Recorrí el habitación con la mirada, pero sarahí no estaba en ningún lado. Me levanté de un salto y bajé directo a la cocina buscándola. Lo que encontré fue a christopher, que seguía ahí sentado trabajando en su laptop. Apenas me vio entrar, levantó la vista y me dijo:
— Samantha, ¿qué sucede? te veo un poco inquieta… ¿pasa algo malo o todo está bien? —preguntó christopher
— ¡Christopher! ¿dónde está sarahí? ¡dime dónde está! —le pregunté
— Ya se fue con sus amigas, samantha, no te preocupes. oye… por cierto, ¿tienes hambre? —dijo christopher
— Ahora que lo dices… sí, la verdad es que ya empiezo a sentir hambre, christopher —le contesté
Acto seguido, él cerró su laptop y se dirigió a la cocina. Sacó bistec y papas del refrigerador y se puso a preparar la cena. Cuando estuvo todo listo, nos sentamos a comer juntos. Mientras cenábamos, mi mente no paraba de darle vueltas a lo que mariska me había comentado. Intentaba encontrar una explicación lógica a mis sentimientos, pero era difícil. Incluso me atreví a imaginar escenarios: ¿y si le proponía tener intimidad? Tal vez así descubriría si lo que sentía era pura atracción física o si, en realidad, había algo mucho más profundo que yo misma me negaba a
Admitir. Entre los dos recogimos los platos sucios. Le dije a christopher que si lo deseaba lavaba los platos sucios o al menos secaba para ayudar con algo, pero él prefirió encargarse del lavado. Mientras me hablaba, yo solo me quedaba en silencio, sintiéndome extraña y bastante nerviosa. Y entonces pasó… sin darme cuenta, se me resbaló otro plato de las manos. Al impactar al suelo se quebró en mil pedazos ¡Me maldije internamente, otra vez estaba igual de torpe!
— ¡Soy una estúpida, una inútil, no sirvo para absolutamente nada! perdóname, christopher, de verdad… primero te rompí una taza y ahora vengo y te rompo el plato. ¡soy un desastre! —le dije
— No lo tomes a mal, samantha, pero te valoras demasiado y tus miedos no te dejan ver lo que es verdad —dijo christopher
— ¿La verdad? —pregunté
— Sí. la verdad es que todo los que te conocemos te apreciamos muchísimo, mucho más de lo que tú crees… eres una mujer increíble, hermosa y muy tierna. doy gracias a dios de haberte conocido, samantha… gracias por haber llegado a mi vida —dijo christopher
Al escuchar esas palabras, sentí un nudo en la garganta y una presión enorme en el pecho. Unas lágrimas empezaron a brotar de mis ojos; era la primera vez en mi vida que alguien me hablaba así, que me veía con tanto cariño y respeto. Christopher se acercó lentamente y, con una delicadeza inmensa, me limpió las lágrimas con la yema de sus dedos. Cerré los ojos inconscientemente, dejándome llevar por el calor de su tacto. Él siempre era tan gentil y bueno conmigo… Al notar que seguía llorando, con una voz tan bajita me decía en un susurró con total sinceridad: Lo siento… No
Sé qué me pasa, pero no puedo controlar estas lágrimas. Llevaba tanto tiempo renunciando a mí misma, escondiéndome detrás del odio y la soledad para poder sobrevivir. Me acostumbré a verme solo como una prostituta, sintiendo que no tenía ningún valor como mujer, que mi vida no significaba nada y estaba completamente vacía. Pero al escuchar las palabras de christopher, algo se movió dentro de mí. De repente me siento viva de nuevo, como si una chispa de esperanza se hubiera encendido en mi corazón. Por fin me siento aceptada, me siento vista y… verdaderamente
Valorada… por fin me siento vista y valorada por quien realmente soy. Un calor intenso recorrió mi pecho y todo mi ser, haciendo que brotaran más lágrimas… pero esta vez eran lágrimas de alivio, de inmensa gratitud y de una felicidad que creía haber perdido para siempre. Jamás imaginé que alguien pudiera hablarme así. Estaba tan acostumbrada a los insultos, a los juicios y a sentirme siempre rechazada y despreciada. Sin embargo, ahora, junto a christopher, me siento plena. Es como si las puertas del pasado se cerraran definitivamente y un nuevo y maravilloso capítulo de mi vida estuviera a punto de comenzar.
Con
Cariño
Samantha
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