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El diario de samantha - Capítulo 73

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Capítulo 73: El diario de samantha

Capítulo – 73: La duda

Martes – 17 de noviembre del 1998

Querida Aylin

:Perspectiva de sarahí:”

Al terminar mis clases, me quedé afuera esperando a que llegara mi papá. De repente, apareció joseph pero lo más extraño que paso de largo sin voltear hacia mí; se le notaba en su rostro, estaba tan enojado. Entonces me acerqué a él con toda la intención de abrazarlo, pero ¡me apartó de un empujón! Me quedé helada, totalmente en shock. No entendía nada, ¿por qué me trataba así? ¿Qué había hecho mal? Intenté hablar con él para saber qué pasaba:

— ¡Joseph! ¿qué te sucede? ¿por qué estás así conmigo? Por favor, dime qué hice mal… —contestó sarahí

— ¡Sarahí, ya estoy harto de ti y de tu actitud! soy el único que no te exige tener relaciones sexuales y que te respeto al pie de la letra. pero tú me respetas… lo que me llena de rabia es que nunca tienes tiempo para mí. ¡si leonardo siguiera viviendo aquí, estarías pegada a ese imbécil todo el día! tú exiges tu lugar, exiges respeto y yo te lo he dado siempre… dime qué no es cierto ¿yo no te he presionado alguna vez para tener intimidad? ¡nunca lo he hecho! —respondió joseph

— ¡Pero joseph! ¿de qué estás hablando? si hago absolutamente todo lo que me pides. y sí, es verdad, nunca me has presionado para tener intimidad y eso es algo que admiro muchísimo de ti… pero ¿qué hice mal? ¡si todo lo hago es por ti! tienes razón, antes pasaba todo el tiempo con leonardo, no lo voy a negar pero ¿sabes por qué? lo hacía ¡porque cuando intentaba acercarme contigo, siempre estabas ocupado con tus práctica de fútbol! y hasta la vez que quise ir contigo, para verte jugar ¡fuiste tú quien me prohibió ir! —preguntó sarahí

De repente, joseph me sujetó del hombro con demasiada fuerza y me arrastró hacia un lugar más privado y solitario. Le gritaba que me dolía, que me estaba lastimando, pero él ni siquiera me miró y siguió jalándome. En cuanto estuvimos solos, fue entonces cuando me soltó y dijo que lo mejor era que cada uno se tomara un tiempo para pensar y reflexionar sobre nuestra relación.

— ¡¿Acaso eres estúpida?! sarahi ¡lo hice a propósito para ver si ponías de tu parte y mostrabas interés! en mi pero siempre estabas con ese idiota. ¡ponte en mi lugar, sarahí! ¿por qué no lo haces? ¿qué sentirías si yo estuviera pegado todo el tiempo con a adilene? ¡y no es solo leonardo, son también tus estúpidas amigas! entonces, ¿para qué quieres novio si no le vas a dar importancia?… ¡ayer fui a buscarte a tu casa y sabes lo que me dijo padre que estabas en una pijamada! ¡y te fuiste de viaje a san francisco! y regresastes ayer preferiste pasar tiempo con tus amigas en lugar conmigo —dijo joseph

Intenté explicarle la verdad: que el viaje a san francisco era para ir por las fotografías de mi madre, pero él estaba tan ciego de ira que estaba convencido de que fui a ver a leonardo. A pesar de todo, entendía su coraje; si yo estuviera en su lugar, sentiría exactamente lo mismo. Me eché a llorar tratando de hacerme escuchar, pero no me permitía decir ni una palabra. Me ordenó que me callara y cerrara la boca. Entonces decidí obedecer y me quedé en silencio, dejando que sacara todo lo que tenía guardado.

— ¡¿Acaso fuiste a verlo?! ¡¿fuiste a revolcarte con ese idiota?! ¡qué maldita casualidad! el se fue hace días, ¡se fue a san francisco y tú te fuiste el sábado! ¡dime, ¿qué quieres que piense?! ¡¿crees que soy estúpido?! ¡no me saco de la cabeza la idea de que te estabas acostando con él! —respondió joseph

— ¡¿Cómo puedes siquiera decirme eso?! ¡¿cómo puedes pensar eso de mí?! ¡yo te amo! ¡no fui sola! me acompañaron mi papá y samantha. fui a ver a mi abuela, la familia de mi madre. ¡yo nunca, nunca te haría algo así! ¡te lo juro! —contestó sarahí

“Me toqué mi brazo, que me ardía como si me hubiera quemado. Me sorprendió que, a pesar del dolor tan agudo, mi de mi piel se viera normal. Parecía que joseph sabía exactamente cómo apretar para hacerme daño sin dejar rastro, como si quisiera que mi dolor fuera un secreto solo entre nosotros dos”… inconscientemente, mis lágrimas no dejaban de caer.” Me sentía totalmente desesperada, el miedo me recorría todo mi cuerpo. No podía controlar el pánico: la sola idea de perderlo me partía el alma y no estaba dispuesta a dejarlo ir. Joseph me miró fijamente a los ojos y,

Con voz fría y firme, dijo solo dos palabras: Terminamos: El mundo se me vino encima al instante. Me quedé paralizada, sin poder creer lo que escuchaba. Sin controlar mis lágrimas, corrí hacia él y me aferré a su cuerpo, rogando porque no me dejara. Hasta derrame más lágrimas

— ¡Por favor, joseph, no te vayas! te lo suplico, no me hagas esto, no me abandones… —contestó sarahí

— No puedo seguir contigo, sarahí me duele decirlo, pero eres muy egoísta. la sola idea de que estuviste con leonardo… me da asco, me repugna pensar que me traicionaste así.

— ¡No, no es cierto! ¡yo no soy así! te amo, joseph, te amo con toda mi alma… te juro que voy a cambiar, voy a ser mejor para los dos, solo te pido una oportunidad más. ¡no he estado con leonardo! a quien amo es a ti, solo a ti…

De repente, joseph se acerco hacía y me sujetó bruscamente, apretando mi mandíbula con firmeza, obligándome a mirarlo solo a él. Su mirada estaba llena de furia y celos, y me decía. ¡Contéstame! ¿De verdad me amas, sarahí? Me lo dijo con voz grave y dominante. Mirándolo a los ojos y volvió a decir dime si es verdad. ¿Estás dispuesta a tener intimidad conmigo para demostrármelo? Porque el no estaba acostumbro a perder… y menos por alguien como. Leonardo El agarre era tan fuerte que me impedía hablar, sentía mi corazón a mil por hora. Solo pude mover mi cabeza

Frenéticamente, asintiendo con desesperación, dándole a entender que sí, que estaba dispuesta a entregarme a él por completo con tal de recuperarlo. Él me observó en silencio, estudiando mi reacción, hasta que poco a poco aflojó su mano pero sin soltarme del todo. Y volvió hablarme

— Está bien, sarahí… te voy a perdonar esta vez pero quiero que sepas algo: no te voy a obligar a nada. menos a tener relaciones sexuales conmigo porque… yo sí me doy mi lugar y sé respetar, no como cierta basura que solo sabe aprovecharse… de la situación —dijo joseph

— ¡Gracias, mi amor, gracias! vas a ver que todo va a cambiar, te lo prometo —contestó sarahí

— Sí, pero escúchame bien antes de que te alegres tanto esta conversación se queda aquí, entre nosotros. es asunto privado y no quiero que se lo cuentes nadie. si me entero por lo más mínimo que le dices una sola palabra a tu papá, o a esa mujer que vive en tu casa… te olvidas de mí para siempre. ten presente quién falló y quién tiene la culpa es el que tiene la culpa aquí eres tú… tú sarahí y quien se revolcó con leonardo fuiste tú, yo tengo las manos limpias, yo nunca te traicioné. —dijo joseph

:Perspectiva de samantha:”

En cuanto llegamos a la escuela, me di cuenta de que algo no andaba bien: Sarahí no estaba en el lugar donde siempre nos esperaba. Christopher se bajó del vehículo rápidamente, muy preocupado, y yo sentí un nudo en el estómago; estaba igual de nerviosa que él. Empezamos a buscarla y a gritar su nombre con desesperación: ¡Sarahí! ¡sarahí, contesta! El tiempo se hizo eterno hasta que, de repente, la vi aparecer. En el instante en que me vio, echó a correr hacia mí como si su vida dependiera de ello. Tenía los ojos hinchados y llenos de lágrimas, se le notaba que había estado Llorando muchísimo.

— ¡Pequeña! ¿qué pasó? ¿quién te hizo algo? —le pregunté

Pero ella no dijo ni una sola palabra. Solo se lanzó contra mí y me envolvió en un abrazo tan fuerte y apretado que me costaba hasta respirar. Se quedó ahí, escondiendo su rostro en mi hombro, temblando y sollozando, sin querer soltarme ni un segundo. La angustia me estaba comiendo por dentro, sentía que el corazón se me iba a salir del pecho. Yo la conocía perfectamente, sé que sarahí era de sentimientos sensibles pero también era fuerte y que llora por todo, pero esta vez… esta vez era distinto. En cada sollozo, en cada temblor de su cuerpo, se notaba que no era solo

Tristeza o coraje. Se notaba en su mirada y en cómo se aferraba a mí como si fuera su único refugio: ella estaba asustada, realmente asustada. Sabía que algo terrible había pasado, algo que la había marcado y le había quitado la seguridad de golpe. La conocía demasiado bien para darme cuenta de que no estaba bien, que estaba rota por dentro. En ese momento supe que sus lágrimas ocultaban algo más, algo muy grave, pero ella prefirió guardar silencio y no decirme nada. Y en eso christopher, que no aguantaba la angustia, se dirigió hacia sarahí y le contesté con voz firme

— ¿Qué te pasa, sarahí? dime por qué lloras, por favor… ¿qué sucedió? —preguntó christopher

— Nada, papi… es que de repente me acordé de mi mami y me dio mucha tristeza, nada más —respondió

— ¿Estás segura de que es solo eso, sarahí? por favor, no me vengas con eso… sabes que puedes confiar en mí. —le respondi

Durante todo el camino a casa, sarahí no pronunció ni una sola palabra. Se subió al auto y se quedó callada, mirando hacia la ventana, perdida en su mundo. Apenas llegamos, subió corriendo a su cuarto diciendo que se sentía mal y que iba a acostarse un rato a descansar. Aunque mi instinto me decía que algo andaba muy mal, decidí hacerle caso y dejarla tranquila, dándole el espacio que parecía necesitar. Me quedé abajo, sumida en mis pensamientos y en un silencio pesado, mientras empezaba a preparar la cena, sin poder quitarme de la cabeza la cara de susto que traía ella.Estaba

En lo mío cocinando cuando de repente sonó el teléfono y cortó el silencio. Christopher contestó rápido y yo seguí con mis cosas, aunque alcancé a oír lo que decía. Ya quedó todo, ya terminé de hacer los planos del proyecto le comentaba a la otra persona. La verdad es que ya está casi al cien, únicamente nos faltan los planos estructurales de la construcción para que quede completo y poder entregarlo. Subí hasta su habitación llevándole un poco de cena, preocupada porque no había bajado. Toqué suavemente la puerta y escuché su voz un poco apagada:

— ¿Quién es? —respondió sarahí

— Soy yo, samantha… ¿puedo pasar? —le pregunté

— Adelante —respondió sarahí

Al entrar, la vi acostada de lado, dándome la espalda y mirando hacia la pared, totalmente quieta. Me acerqué, dejé la comida en la mesita de noche y me senté en la cama junto a ella. Le pasé la mano por el cabello muy suavemente, acariciándola con cariño. Ella poco a poco se fue volteando hacia mí, clavando su mirada en la mía, y fue entonces cuando le hablé…

— Sarahí, ¿por qué no confías en mí? te conozco bien y sé perfectamente que algo te trae mal, se te nota en tu rostro dime, pequeña… no estás sola, cuéntame, a lo mejor te puedo ayudar o aconsejar. —le dije

— Si te lo digo… ¿me juras que no se lo vas a contar a mi papá? prométemelo, por favor —respondi

— Te lo prometo, palabra de amiga. dime ya, qué tienes —le contesté

— Es que… he estado pensando mucho en esto, sam. siento muchas ganas de entregarme a joseph, quiero perder mi virginidad con él. pero me siento confundida… una parte de mí me dice que no lo haga, que me espere, pero la otra parte tiene mucha curiosidad y quiere experimentar, saber qué se siente estar con él de verdad. —dijo sarahí

— ¡Wow! no me lo esperaba, pero entiendo lo que me dices. es normal sentir esa mezcla de miedo y ganas, es algo súper importante. mira, mi consejo es: hazlo solo si tu corazón y tu mente te dicen que si… al mismo tiempo. si una parte te dice que no, escúchala. no tienes por qué apurarte ni presionarte. el amor se demuestra de muchas formas, y si él te quiere de verdad, sabrá esperar hasta que tú te sientas lista y segura, ¿no crees? —le respondi

— Oye sam… si al final sí me decido a hacerlo, ¿me harías el favor de comprarme los condones? es que me daría muchísima pena y vergüenza ir yo a la farmacia, me moriría de la pena —dijo sarahí

— Cuenta con eso, pequeña, yo lo hago por ti sin problema… pero te pongo una sola condición: piénsalo muy bien, analízalo con calma y asegúrate de que es lo que realmente quieres. cuando estés totalmente convencida, me avisas. ¿aún deseas seguir adelante con esto? —le dije

Me levanté de la cama decidida a retirarme, queriendo dejarla sola para que reflexionara bien sobre lo que estaba pensando hacer con joseph. Pero justo cuando iba a cruzar la puerta, escuché que se levantaba de un salto. Sarahí se puso de pie frente a mí y, con la voz quebrada, me hizo una pregunta que me llegó directo:

— Samantha… ¿tú crees que soy una persona egoísta? —me dijo

— Sí, claro que sí eres egoísta… contigo misma. Serías egoísta si entregas tu virginidad por obligación, por miedo o solo por complacer a otro, sin ser tú quien realmente lo desee de corazón. sarahí —le dije

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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