El diario de samantha - Capítulo 77
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Capítulo 77: El diario de samantha
Capítulo – 77: Conóceme
Jueves – 19 de noviembre del 1998
Querida Aylin
11:45 de la mañana
Nos quedamos en silencio las dos. Desvié mi mirada por un momento mientras me secaba las lágrimas. ¿Cómo era posible que yo sintiera esto por christopher? No estaba acostumbrada a encariñarme con los hombres y ahora tenía miedo; me sentía aterrada de solo imaginar que él pudiera tener una relación con estefanía. Una parte de mí me decía que sería la mejor decisión, que lo correcto era que Christopher formara una relación estable con ella, aunque me doliera reconocerlo. Esa maldita perra desgraciada que no se ha cansado de humillarme… ella tiene el
Potencial de ser la esposa de christopher, y yo no. Comparándome con estefanía, yo era una simple plebeya; no tengo la educación ni el estatus que ella posee. Tal como estefanía me ha repetido tantas veces, mi valor como mujer se perdió entre hoteles, sábanas y los diferentes hombres que Se han acostado conmigo. Lo mejor que podría hacer es olvidarme de christopher. ¿Qué puedo ofrecerle yo? Tarde o temprano, alguien en la calle me va a reconocer, y no deseaba eso para él. No quería que tuviera que pasar por esas vergüenzas, que alguien lo señalara y le dijera: Yo me acosté
Con ella por dinero… Entonces sarahí caminó hacia mí y, cuando estuvo frente a frente, me abrazó rodeando mi cintura con sus brazos. Yo no podía dejar de llorar; aunque intentaba secarme las lágrimas, el llanto no se detenía. Sarahí, sin soltarme, me habló con suavidad:
— Solamente quería que vieras el valor que tienes, tal como yo lo veo en ti… me siento tan orgullosa de que estés en mi vida que hasta me corté mi larga cabellera para imitar tu estilo. me teñí el cabello de castaño claro para tenerlo igual al tuyo… ¿por qué no puedes ver lo que vales? —dijo sarahí
— Gracias, sarahí. en serio, gracias por ver mis valores, pero a veces hay personas que han sufrido demasiado y tienen miedo de volver a enamorarse —le dije
— Samantha, tú sabes que yo deseo que tengas una relación con mi padre. si no puedes ahora porque te sientes confundida, lo entiendo, pero tarde o temprano estefanía va a terminar ganando la batalla —advirtió sarahí
Después de controlarme, llegó el momento de regresar a casa. Al llegar a la casa en cuanto entramos, christopher se acercó a nosotras para decirnos que nos invitaría a cenar fuera y que fuéramos a arreglarnos; aceptamos de inmediato. Mientras me bañaba, me sentía muy nerviosa. No sabía por qué, pero tenía una extraña sensación de peligro. Al terminar de cambiarme, bajamos y nos fuimos a un restaurante. Llegamos al restaurante y, al entrar, nos sentamos en una mesa. Al consultar mi reloj, me resultó inquietante ver la hora: eran las 6:06 con 6 segundos de la tarde. De pronto, una voz muy conocida llamó a christopher, rompiendo la calma del momento.
— Christopher, ¿cómo estás? hace tiempo que no nos vemos, desde el cumpleaños de sarahí… —dijo estefanía
— Hola, estefanía. sí, y honestamente, ese día fuiste muy déspota con mi hija —respondió christopher
— Lo sé, les pido una disculpa. fue algo impactante ver que sarahí está imitando a esa mujer, a samantha. me disculpo, no medí mis palabras —dijo estefanía
De repente, estefanía me clavó la mirada. Sus ojos desbordaban un odio profundo, pero aun así, me saludó con una hipocresía que me revolvió el estómago. ¿Qué planeas, perra enferma?, me pregunté para mis adentros, sin apartar la vista de ella. Entonces, para mi sorpresa, christopher invitó a estefanía a sentarse con nosotros. Luego de unos minutos, la voz de una mujer llamó a christopher. Cuando volteé hacia donde provenía el sonido, pude ver a una mujer rubia, de cuerpo hermoso y muy atractivo; no tenía nada que envidiarle a estefanía. Al observar el rostro de esta
Ultima, noté que se había quedado impactada; pude adivinar de inmediato que la conocía. Entonces, christopher se levantó deprisa para abrazarla. Me sorprendí muchísimo, porque él no suele ser así de afectuoso con nadie. En medio del silencio de mi asombro, alcancé a escuchar que estefanía murmuraba entre dientes: Maldita puta de brittany…
— No me digas que ella es sarahí… ¡qué grande está y qué guapa se ha puesto! pero tú, christopher, no te quedas atrás; mírate, estás guapísimo. eres como el vino: entre más viejo, mejor sabor —dijo brittany
Al voltear hacia nosotras, brittany notó la presencia de estefanía y la saludó diciéndole que se veía muy guapa y sensual. Al verme a mí, simplemente me sonrió y extendió su mano, presentándose de manera formal.
— Hola, buenas tardes. mi nombre es brittany lennox gay —dijo brittany
— Encantada de conocerla. soy samantha poots tyler, es un gusto, brittany —le respondí
— ¿Entonces nunca te habló de mí, querida sarahí? ¡qué mal, christopher! ¿Por qué ocultaste que estabas enamorado de mí? —respondió brittany
— ¿Qué estás diciendo? —dijo sarahí
— Es broma, pequeña sarahí, solo estoy bromeando contigo, jejeje. nos conocimos cuando apenas eras una bebé —aclaró brittany
De repente, estefanía se levantó de la mesa diciendo que iba al tocador, pero al pasar junto a mí, me pidió que la acompañara. Me sorprendió que quisiera que fuera con ella, ya que nunca me había tratado bien, pero aun así obedecí. Me levanté y, mientras caminábamos hacia la salida, le pregunté para qué me necesitaba.
— Cállate y solo acompáñame —dijo estefanía.
— Escúchame, estefanía, habla directamente. ¿qué es lo que quieres decirme? los baños no están en esa dirección, estamos saliendo del restaurante. ¿qué quieres? —le — ¡solamente cállate y sígueme! maldita sea esa brittany… —dijo estefania
— Escúchame bien, samantha: tienes que hacer algo. si no actúas, brrittany va a enamorar a christopher. ella siempre ha estado enamorada de él… lo sé porque ella misma me lo confesó antes de irse a londres —dijo estefanía.
— Quizás sea lo mejor, estefanía. ¿no comprendes que brittany es una mujer bella y que se lleva muy bien con christopher? ¿a poco no te diste cuenta de que, en cuanto apareció, christopher se levantó para abrazarla? tú lo conoces bien; sabes que es muy raro que él haga eso con una mujer —le respondí
— ¡Estúpida! ¿te estás dando por vencida? . ¿no te das cuenta de que si se hacen pareja se irán londres? ¡y tú ya no volverás a ver a tu querida sarahí! ¿eso es lo que quieres? —dijo estefania
— No vuelvas a meter en tu puta boca el nombre de sarahí, ¿entendiste?… ¿crees que soy estúpida? ¿por qué no haces algo tú, si se supone que estás enamorada de christopher? —le dijo
— Discúlpame, samantha… por involucrar a sarahí —respondió estefanía
No podía creerlo. Estefanía se estaba disculpando. Su angustia tenía que ser inmensa para que una mujer tan orgullosa como ella me pidiera perdón. Definitivamente, brittany era una amenaza que la aterraba.
— ¿Por qué no lo entiendes, estefanía? es mejor para las dos. ni tú ni yo podemos hacer nada; si realmente christopher se llega a enamorar de brittany, va a pasar lo que tenga que pasar —le dije tratando de sonar indiferente. —le díje
— Escúchame, tienes razón en lo que dices, pero… y no quiero que te ofendas: ¿no sentirías temor por sarahí estando tan lejos? ¿y si ella llega a sufrir por culpa de brittany? quieras o no, sarahí es huérfana de madre. ¿tú crees que si brittany llega a embarazarse de christopher va a tratar bien a la niña? no seas estúpida. esa niña te ama a ti; para ella, tú eres como su madre —contestó estefanía
— No me vas a manipular, estefanía —le contesté
Me di la vuelta para regresar a la mesa. Mientras caminaba, estefanía comenzó a gritarme, llamándome estúpida. No quise detenerme, pero lo que dijo a continuación me dolió tanto que lo único que quería era darme la vuelta y romperle la nariz. En mil pedazos
— ¡No vengas a mí si sarahí se suicida por estar tan lejos de ti! ¿no te das cuenta de que perdió a su verdadera madre al nacer? tal vez entonces no le dolió… porque era una recién nacida, pero ahora te va a perder a ti. esa niña está muy encariñada contigo.no te quejes si, después de perderte, termina suicidándose… o peor, convirtiéndose en una prostituta. —dijo estefania
Me regresé hacia estefanía con furia. Cuando estuve frente a ella, acerqué mi rostro al suyo, invadiendo su espacio, y le advertí que fuera la última vez que hablaba así de sarahí, porque no me iba a contener más. Sin embargo, estefanía no se amedrentó y volvió a contestarme:
— Me puedes romper la nariz si quieres, me puedes golpear, pero lo que te dije es la verdad. ¿acaso conoces bien a brittany, estúpida? no seas tan ingenua, samantha… no vives en un cuento de hadas; esto es la vida real. y en el mundo real, si la vida no te destruye, terminas suicidándote —dijo estefanía
Luego de regresar a la mesa, estefanía se despidió de christopher y de brittany. terminamos de cenar y brittany también se despidió de nosotros, no sin antes recordarle a christopher que ella también asistiría a la fiesta del proyecto. Ya era hora de volver. Al consultar el reloj, vi que eran las 9:00 de la noche. Mientras christopher manejaba de regreso a la casa, sarahí se quedó profundamente dormida en el asiento de atrás. Al llegar a casa, el peso de las palabras de estefanía me golpeó de nuevo. Mientras ayudaba a christopher a abrir la puerta de la habitación de
Sarahí para acostarla, él notó que algo andaba mal. Yo no podía dejar de llorar, así que desvié la mirada hacia otro lado para que no me viera. Al salir de la habitación, intenté retirarme de inmediato a la mía; no deseaba que christopher me viera tan vulnerable. El me sujetó del brazo con delicadeza. Yo mantenía la mirada clavada en el suelo, pero christopher, con su mano, dirigió mi rostro hacia el suyo. Mi rímel era un desastre por culpa de las lágrimas.
— ¿Qué sucede, samantha? ¿por qué estás llorando? ¿dije algo malo en la cena? si fue así, te pido una disculpa —dijo christopher
— Christopher, prométeme algo… si algún día rehaces tu vida con quien sea, ¿me permitirás visitar a sarahí? por favor, es lo único que te pido. y he estado pensando… ¿por qué no llevas a brittany a la fiesta en mi lugar? —le dije
— Samantha… ¿tanto quieres a mi hija como para derramar tus valiosas lágrimas de esa manera? —preguntó christopher
— Solamente cuídala —le contesté
— Mira, samantha, en serio deseo que me acompañes a la fiesta. y claro, si algún día vuelvo a rehacer mi vida, te permitiré visitar a mi hija siempre que quieras —dijo christopher
— Christopher, ¿por qué no te das una oportunidad con brittany? hay una conexión tan especial entre ustedes dos… —le dije
— Eso crees… La verdad, ella me agrada; es una buena persona y estoy seguro de que, cuando la conozcas bien, se llevarán de maravilla. para hacerte honesto tú… tú te has convertido en alguien muy especial en mi vida, y también en la de mi hija. de verdad me gustaría que me acompañaras a la fiesta porque me estoy ena…— dijo christopher
De repente, christopher se quedó en silencio, dejando la palabra a medias. Yo no entendía qué quería decir con esa palabra ena… asi que le pregunté christopher solamente guardó silencio por unos minutos, mirándome profundamente, hasta que finalmente contestó:
— Me estoy encariñando contigo, samantha —dijo christopher
— Gracias, christopher, por permitirme estar en sus vidas —le dije
Nos quedamos mirándonos fijamente durante unos segundos que parecieron eternos. Christopher acercó su mano a mi rostro para secar mis lágrimas con delicadeza; yo solo pude cerrar los ojos lentamente, sintiendo su contacto. Una lágrima solitaria rodó hasta caer en su mano y, sin darme cuenta, mis labios formaron un pequeño puchero. Me sentía tan feliz de saber que él me permitiría seguir cerca de sarahí, pasara lo que pasara.
Con
Cariño
Samantha
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