El diario del rescatado \ Forjo - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 Capítulo 7 El rescate en el Río Naranjo La parálisis y la moraleja
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10: Capítulo 7: El rescate en el Río Naranjo: La parálisis y la moraleja 10: Capítulo 7: El rescate en el Río Naranjo: La parálisis y la moraleja A veces, Dios permite que lleguemos al límite de nuestras fuerzas para recordarnos que nuestra vida no depende de una pastilla, sino de Su voluntad.
Fui a aquel campamento casi a rastras.
Mi familia, con esa intuición que solo da el amor, no quería que fuera.
Yo todavía cargaba con el peso de mis batallas espirituales, físicas y mentales; era un alma cansada buscando un respiro.
Llegamos a Río Naranjo, un lugar de una belleza imponente, pero que para mí se convertiría en un escenario de crisis.
Estando allí, mi cuerpo colapsó.
Me descompuse de tal manera que, en un momento de desesperación en el agua, sentí que me ahogaba.
Dios, en Su infinita misericordia, extendió Su mano y me sacó de la corriente, pero la prueba no terminó ahí.
En medio del malestar, cometí un error que casi me cuesta caro: confié en el remedio humano antes que en la prudencia.
Mi exlíder de jóvenes me entregó una pastilla, asegurando que me ayudaría.
Pero aquel medicamento no solo no me sanó, sino que terminó por “rematarme”.
De pronto, el mundo empezó a dar vueltas y el terror se apoderó de mí: no podía moverme de la cintura hacia abajo.
Estaba mareada, perdida y completamente mal, tirada en una banca viendo cómo la vida y el campamento seguían sin mí.
Mientras estaba allí, paralizada y vulnerable, volví a entender que sin Dios no somos nada.
Fue Su poder, y no la medicina humana, lo que me devolvió la estabilidad.
Dios me levantó de nuevo de esa banca, me devolvió el movimiento y me dio una lección que quedó grabada a fuego en mi mente.
La Moraleja del Río Naranjo: Nunca, bajo ninguna circunstancia, tomes medicamentos que no te pertenecen o que no han sido recetados para ti.
Pero, sobre todo, recuerda que incluso cuando fallamos en nuestra prudencia, Dios sigue siendo el Guardián de nuestra vida.
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