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El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 5

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5: Capitulo 04: En Menos de un año 5: Capitulo 04: En Menos de un año Durante los meses que siguieron a aquella noche en el Caldero Chorreante, la vida de Aurelian cambió silenciosamente.

Durante el día seguía siendo un niño normal.

El hijo de dos panaderos.

Ayudaba a su padre a amasar.

Aprendía a medir ingredientes.

Y escuchaba con atención las conversaciones de los clientes que entraban a la panadería.

La mayoría eran simples chismes de barrio.

Noticias del clima.

Historias de vecinos.

Pero de vez en cuando… algo diferente aparecía.

Personas que hablaban en voz baja.

Historias extrañas.

Rumores sobre sucesos que no tenían explicación lógica.

Aurelian escuchaba todo.

Memorizaba todo.

Porque cada pequeño detalle podía ayudarlo a entender mejor ese mundo.

Pero las noches… las noches eran otra historia.

Cuando sus padres se dormían, el pequeño dragón comenzaba su verdadero trabajo.

Primero reforzaba el camuflaje de maná en su abrigo.

Luego salía en silencio por la puerta.

Durante meses recorrió las calles cercanas a Charing Cross Road, observando a los magos que entraban y salían del Caldero Chorreante.

Aprendió sus costumbres.

Su forma de vestir.

La manera en que usaban las varitas, algunas de estas tenían la pequeña esencia de un dragón, talvez alguna parte de la varita este hecha con ese material.

También escuchó muchas conversaciones dentro del pub.

Historias sobre criaturas mágicas.

Sobre duelos.

Algo que le llamo su atención fue sobre un tal Harry Potter que sobrevivió “al que no debe ser nombrado”, solo le llamo la atención el nombre Harry.

También pudo oír algo sobre el banco de los magos, El Banco Mágico Gringotts.

Mientras tanto, durante el día, practicaba algo diferente.

Entrenamiento.

No tenía acceso a los secretos de los antiguos caballeros mágicos, los cuales eran el epitome de la fuerza humana en su otra vida, capaces de darse el lujo de luchar contra dragones mas grandes que el en su epoca.

Pero recordaba algo que había leído hace siglos.

Ellos fortalecían su cuerpo haciendo circular el maná constantemente.

Por cada vena.

Cada arteria.

Cada capilar.

Así que comenzó a hacerlo.

Al principio fue difícil.

Su cuerpo humano era pequeño.

Frágil.

Muy diferente a su antigua forma.

Pero día tras día continuó.

Sentado en su cama.

O acostado en el suelo de su habitación.

Guiaba el maná lentamente por su cuerpo.

Una circulación constante.

Un flujo silencioso.

Con el tiempo, notó algo.

Su resistencia aumentaba.

Su cuerpo se sentía más ligero.

Más fuerte.

Pero aun así… no podía hacer nada más.

No había técnicas.

No había hechizos especiales.

Solo ese flujo constante de energía.

No tenía otra forma de progresar es su fuerza humana.

—Parece que me falta algo… —murmuró una noche.

Fue entonces cuando una idea apareció en su mente.

Una muy antigua.

En su vida anterior, Aurelian había dominado una habilidad natural de su especie.

La transformación de Dragón a Humano, pocos dragones lo lograban y los que no trataban de emparejarse con un dragón de sangre real.

¿Por que adoptar un forma humana?

Un cuerpo más pequeño.

Más práctico, además que te permitía ocultarte entre los humanos comunes.

Pero… volviendo al tema.

¿Qué pasaría si hacía el proceso inverso?

Aurelian cerró los ojos.

Concentró su maná.

Y empujó su esencia hacia afuera.

Durante un instante no ocurrió nada.

Luego… su cuerpo comenzó a cambiar.

Las escamas aparecieron primero.

Pequeñas.

Azul oscuro.

Su espalda se expandió.

Sus brazos crecieron.

Las garras surgieron.

Sus alas comenzaron a formarse, tenía el mismo aspecto que es su vida anterior.

No le importo el porque todavía puede hacer tal cosa solo estaba agradecido.

En cuestión de segundos, su pequeño cuarto comenzó a quedarse sin espacio.

La cama crujió.

La mesa cayó al suelo.

Y Aurelian detuvo el proceso inmediatamente.

Su respiración se agitó.

Pero no por cansancio.

Por sorpresa.

—No consume maná… porque todavía tengo sangre pura jajaja.

La transformación era natural.

Instintiva.

Había vivido siglos como dragón.

Aquella forma era, en realidad, su verdadero cuerpo.

Sonrió, mostrando sus dientes al aire, un rostro que daría pesadillas a muchos.

Acababa de descubrir su mayor ventaja.

Desde entonces comenzó a practicar en secreto.

Transformarse.

Volver a humano.

Transformarse otra vez.

Hasta dominar el proceso completamente.

Y una noche decidió intentar algo más.

Algo que había descubierto siglos atrás en su mundo original.

Una habilidad que le divertía bastante, pero fácil de romper sin la concentración adecuada.

Hizo circular el maná por sus escamas.

Lentamente.

Cubriendo cada una de ellas.

El efecto fue inmediato.

Su enorme cuerpo comenzó a desvanecerse.

No literalmente.

Pero la luz dejaba de reflejarse en él.

Las sombras lo envolvieron.

Hasta que… desapareció.

Invisible.

Aurelian soltó una pequeña risa.

—Sigue funcionando.

Era una habilidad que había descubierto después de muchos experimentos en su vida anterior.

Y ahora… seguía siendo útil.

No era para las batallas, ni para huir de una, sino para infiltración y espionaje.

Con eso, su plan comenzó a tomar forma.

Durante los meses siguientes entrenó cada noche.

Perfeccionando su camuflaje.

Fortaleciendo su cuerpo.

Aprendiendo sobre los magos.

Y siempre… siempre sintiendo aquella presencia bajo la ciudad.

La dragona.

Descubrió que era una dragona luego de tratar de enviar un mensaje telepático y pudo oír una voz femenina que no podía articular palabras, así que lo dejo por el momento.

Aurelian miró una noche hacia el horizonte de Londres desde el tejado de una casa cercana.

El viento frío movía su cabello blanco.

—Menos de un año… Sabía que podía hacerlo.

Sabía que era posible.

Rescatarla.

Liberarla.

El único problema… era lo que vendría después.

Aurelian frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué haré contigo luego…?

Pensó durante un momento, no era correcto solo liberarla porque puede ser atrapada de vuelta, causar daños a la ciudad, debe de estar controlada.

Sonaba a que debería de estar junto a el todo el tiempo.

Luego una idea apareció en su mente.

Simple.

Pero lógica.

—Podría traerla a casa… como una humana.

Sus padres eran buenas personas.

Amables.

Comprensivos.

Si les explicaba la situación… o se la inventaría…

probablemente aceptarían ayudar.

Aunque claro… no podía contarles todo.

Su reencarnación.

Su vida anterior.

Eso debía permanecer en secreto.

Tal vez algún día… cuando llegara el momento correcto.

Pero no ahora.

Por ahora solo había una meta.

Bajo la ciudad.

Bajo las bóvedas de los duendes.

Un dragón esperaba.

Y Aurelian sabía que pronto… muy pronto… las cadenas de esa criatura se romperían.

Si los padres de Aurelian se enteraran de lo que este quiere hacer le daría un golpe en la cabeza, pronto un nuevo miembro llegará a su familia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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