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El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 8

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  3. Capítulo 8 - 8 Capítulo 07 Recuerdos vinculo y noticias
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8: Capítulo 07: Recuerdos, vinculo y noticias 8: Capítulo 07: Recuerdos, vinculo y noticias Terminaron de desayunar.

Los padres de Aurelian no podían quedarse conversando mucho más; la panadería no se iba a abrir sola.

El negocio estaba en la misma casa: la planta baja funcionaba como tienda y cocina, mientras que las habitaciones estaban en el piso superior.

Pronto comenzaron los sonidos del trabajo.

El horno encendiéndose.

La campanilla de la puerta.

El murmullo de los primeros clientes de la mañana.

Con el negocio ya abierto, Aurelian y Scarlet subieron las escaleras nuevamente.

Entraron al cuarto.

Aurelian se sentó en la cama y dio unas pequeñas palmadas a su lado.

—Siéntate.

Scarlet obedeció de inmediato.

Pero había algo que Aurelian había estado sintiendo desde el desayuno.

A través del enlace mental era imposible ocultarlo.

Scarlet lo veía… como algo divino.

Y aunque una parte de él encontraba eso halagador, otra parte sabía que no podía permitir que esa idea creciera.

No con su pareja dracónica.

Porque el vínculo que habían creado tenía reglas.

Reglas que ambos habían aceptado instintivamente cuando realizaron el ritual.

No podían mentirse.

Podían compartir recuerdos si así lo deseaban.

Podían sentir la presencia del otro constantemente.

Y el vínculo entre ambos… era irrompible.

A menos que uno muriera.

Aurelian respiró profundo.

—Scarlet.

Ella lo miró.

—Sí.

Aurelian habló mentalmente.

Quiero mostrarte algo.

Scarlet asintió sin dudar.

Entonces Aurelian acercó lentamente su frente a la de ella.

El vínculo reaccionó de inmediato.

Y los recuerdos comenzaron a fluir.

Scarlet vio a Aurelian.

Pero no como ahora.

Lo vio en su verdadera forma.

Un dragón.

Gigantesco.

Majestuoso.

Las montañas parecían pequeñas bajo sus alas.

Pero pronto entendió algo.

Ese dragón… era pequeño.

Comparado con los otros.

Los recuerdos cambiaron.

Dragones enormes aparecieron.

Diez veces más grandes.

Tal vez cien.

Seres colosales que dominaban el cielo.

Scarlet sintió la diferencia inmediatamente.

Aurelian era fuerte.

Pero en ese mundo… no lo suficiente.

Los recuerdos continuaron.

Mostró un pequeño pueblo humano.

Un lugar tranquilo.

Aurelian convivía con ellos.

Los protegía.

Los ayudaba.

No era un dios para ellos.

Era parte de su hogar.

Hasta que un día… todo fue destruido.

El pueblo fue masacrado.

El humo cubría el cielo.

Los gritos se apagaban entre el fuego.

Scarlet sintió la furia de Aurelian.

La tristeza.

La desesperación.

Luego vio su búsqueda de venganza.

Su obsesión.

El precio que pagó.

La mitad de su vida sacrificada solo para poder volver a verlos una vez más.

Scarlet sintió las lágrimas caer por su rostro.

Aurelian también lloraba.

Los recuerdos siguieron.

La promesa que hizo.

Las batallas contra aventureros.

Magos.

Guerreros.

Aurelian luchó hasta el final.

Hasta que finalmente… murió.

Oscuridad.

Silencio.

Luego el renacimiento.

Un nuevo mundo.

Una nueva vida.

Y finalmente… la preparación para rescatarla.

Cuando los recuerdos terminaron, Scarlet entendía toda su historia.

Pero antes de que Aurelian pudiera separarse… ella hizo algo inesperado.

Compartió sus propios recuerdos, imitando lo que hizo Aurelian.

Scarlet mostró su vida.

Las cavernas.

Las cadenas.

El cautiverio.

Había sido criada allí desde siempre.

Criada para proteger algo.

No sabía exactamente qué.

Solo sabía que no podía salir.

Recordó los castigos.

Los golpes.

El dolor.

También recordó el sonido que más odiaba.

Los pasos de los duendes.

Cada vez que pasaban frente a ella llevando algún artefacto extraño.

Ese sonido… le provocaba una rabia profunda.

También recordó la soledad.

Aun con una mente simple, sabía que aquello no era una vida.

Luego un día… sintió algo.

Una presencia.

La intención de otro dragón.

Uno que quería salvarla.

Fue algo extraño.

Casi místico.

Luego llegó aquel día horrible y solitario.

Escuchó una voz en su mente.

Intentó responder.

Pero solo pudo hacer algunos sonidos torpes.

Pensó que había perdido su oportunidad.

Pensó que el otro dragón se había ido.

Pero no fue así.

Con el paso del tiempo sintió algo acercándose.

Cada vez más cerca.

Eso la puso nerviosa.

Agitada.

Pero también… tranquila.

Y entonces lo vio.

Un humano.

Un niño.

Scarlet no entendía nada.

Hasta que el niño se transformó.

Un dragón.

Más grande que ella.

Se asustó.

Pero cuando ese dragón se acercó y le mordió suavemente el cuello… no sintió miedo.

Sintió calma.

Así que ella también lo hizo.

Lo mordió suavemente.

Y en ese momento… algo caliente y frío atravesó sus cuerpos.

El ritual.

Scarlet sintió su cuerpo encogerse.

Sintió el vínculo.

Sintió la conexión con el niño.

Y por primera vez en su vida… se sintió segura.

Sabía lo que significaba ese ritual.

Eso la hizo sonrojarse un poco.

Aunque no lo mostró.

Recordó cuando Aurelian hizo gestos extraños con las manos.

Cuando le dio ropa.

Cuando apareció aquella explosión de luz que los llevó a otro lugar.

Aún se preguntaba qué otras cosas podía hacer ese extraño dragón-niño.

Recordó cómo intentó hablar.

Cómo él le dijo que durmiera en la cama.

No sabía qué era una cama.

Pero instintivamente entendió lo que él quería.

Antes de dormir… quiso agradecerle.

Así que, con mucho esfuerzo, dijo una sola palabra.

Gracias.

Mezclando el idioma dragón con el humano.

Y supo que Aurelian había entendido.

Entonces durmió.

Tranquila.

Más feliz de lo que había sido en toda su vida.

Porque su pareja estaba allí.

Protegiéndola.

Cuando los recuerdos terminaron, ambos se separaron lentamente.

Aurelian miró a Scarlet.

Y entendió algo.

A ella no le importaba su pasado.

Tal vez un poco.

Pero no era lo importante.

Lo único que realmente le importaba… era él.

Aurelian sonrió.

Y la abrazó.

Scarlet le devolvió el abrazo.

Incluso más fuerte.

Después de un momento, Aurelian habló.

—Ahora te explicaré algunas cosas.

Scarlet lo miró con atención.

—El vínculo nos permite compartir recuerdos.

—También podemos hablar mentalmente sin importar la distancia.

—Si nos concentramos… incluso podemos percibir los pensamientos del otro.

Scarlet escuchaba todo con atención.

Aurelian continuó.

—El ritual también amplificó tu inteligencia y tu magia.

—Y te dio la capacidad de transformarte en humana.

Scarlet miró sus manos.

—Mi edad… Aurelian asintió.

—Tu cuerpo humano tiene una edad cercana a la mía.

—Tal vez un poco mayor.

Hizo una pausa.

—En mi mundo los dragones viven miles de años.

—Y tú… tienes menos de cien.

Scarlet parpadeó.

—Entonces… —Sigues siendo una infante.

Ella se quedó pensativa.

—Pero si mantienes esta forma humana… continuó Aurelian —puedes crecer como un humano normal.

—Hasta unos veintidós años.

Scarlet levantó la mirada.

—¿Y luego?

—Luego envejecerás lentamente.

—Como un dragón.

Scarlet asintió lentamente.

—También te enseñaré magia de mi mundo.

—Porque la magia de este lugar… Aurelian miró sus manos.

—es un poco extraña.

—Necesitan algo llamado varita, o talvez solo usan la varita como herramienta auxiliar, debe ser difícil para ellos lograr tal control.

Pero antes Aurelion decidió contarle algunos cuentos.

Scarlet inclinó la cabeza.

Curiosa.

Por otro lado…

muy lejos de allí… el mundo mágico estaba entrando en pánico.

Frente a Gringotts Wizarding Bank había una multitud.

Periodistas.

Fotógrafos.

Magos curiosos.

Las cámaras mágicas brillaban sin parar.

Flash.

Flash.

Flash.

Un reportero escribía rápidamente.

—La desaparición del dragón guardián ha causado alarma en todo el mundo mágico.

Otro fotógrafo señaló el interior de la caverna.

—Las cadenas siguen intactas.

—No fueron rotas.

—No fueron abiertas.

El periodista frunció el ceño.

—Entonces… ¿cómo desapareció?

Nadie tenía respuesta.

Pero el titular del periódico ya estaba decidido.

En la próxima edición delDaily Prophet aparecería en primera plana: “PELIGRO: DRAGÓN SUELTO EN GRAN BRETAÑA.” Los artículos advertían que los Ironbelly Ucranianos eran criaturas violentas, impredecibles y extremadamente peligrosas.

Los magos debían tener cuidado.

Porque un monstruo estaba suelto.

Mientras tanto… a kilómetros de distancia… ese supuesto monstruo estaba sentado tranquilamente en una cama.

Escuchando cuentos.

Abrazando a su compañero.

Y aprendiendo cómo funcionaba el mundo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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