Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 35

  1. Inicio
  2. El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano
  3. Capítulo 35 - Capítulo 35: El reino que no debía abrirse
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 35: El reino que no debía abrirse

Había pasado un mes completo desde que los nuevos discípulos del Pico de la Luna de Jade comenzaron su entrenamiento bajo la guía de Shen Qiuyao. Para la mayoría de cultivadores, ese periodo apenas representaba el inicio de un camino largo y repetitivo, donde cada avance era pequeño y difícil de consolidar. Sin embargo, para ese grupo en particular, el tiempo había sido suficiente para provocar cambios que, en condiciones normales, habrían requerido meses o incluso años de esfuerzo continuo.

Aquella mañana, los cuatro discípulos se encontraban reunidos en el patio principal del pico. La brisa movía con suavidad las hojas de los árboles espirituales y el lago cercano reflejaba el cielo con una quietud casi perfecta. Frente a ellos, Shen Qiuyao permanecía en silencio, evaluando a cada uno con una mirada profunda y calculadora, como si no solo observara su nivel de cultivo, sino también el camino que estaban tomando.

Lin Zhen fue el primero en ser evaluado. Su aura era estable y su qi fluía con una naturalidad que evidenciaba un dominio sólido. Su avance hasta el Reino de la Condensación del Qi Medio confirmaba que su talento era genuino y constante. No había irregularidades en su energía, ni señales de inestabilidad, lo que lo convertía en un discípulo excepcional incluso dentro de la secta. Además, había algo más en él que Chen Xuan no ignoró: el anillo que llevaba. Un objeto aparentemente simple que, en la historia original, contenía a un maestro misterioso que lo guiaría y aceleraría su crecimiento. Chen Xuan no necesitaba comprobarlo para saber que ese proceso ya había comenzado, lo que hacía a Lin Zhen aún más peligroso que antes.

Su Qingyue permanecía en silencio, observando con calma. Su presencia era firme y su qi profundo, resultado de años de disciplina. No participaría directamente en la prueba, pero su papel sería clave como acompañante del grupo dentro del reino secreto, ya que Shen Qiuyao tenía asuntos que atender fuera de la secta. Lian Ruyu, por su parte, mostraba un qi distinto, más frío y concentrado, con una claridad inusual que evidenciaba un crecimiento rápido pero estable. Su avance hasta el Reino de la Condensación del Qi Inicial en tan poco tiempo era sorprendente, pero lo más inquietante era la ausencia de inestabilidad en su energía.

Cuando la mirada de Shen Qiuyao se posó en Chen Xuan, el contraste era evidente. Su qi parecía más débil y menos refinado, manteniéndose en el Reino de la Fundación Espiritual Avanzado desde una perspectiva externa. Sin embargo, esa impresión no reflejaba su verdadera capacidad. Su dominio casi completo del estilo de Ryu y el alto nivel alcanzado con Guile compensaban esa aparente desventaja, convirtiéndolo en una variable impredecible.

—Han progresado bien —dijo finalmente Shen Qiuyao, rompiendo el silencio.

Los discípulos inclinaron la cabeza en señal de respeto, y la maestra continuó sin cambiar su tono.

—Dentro de tres días se abrirá un Reino Secreto.

El ambiente se tensó ligeramente ante esas palabras. Lin Zhen reaccionó con interés inmediato, mientras que Ruyu permaneció serena, como si ya estuviera evaluando el desafío.

—Se trata de un espacio sellado durante décadas —explicó Shen Qiuyao—. Solo cultivadores que no superen el Reino de la Condensación del Qi Avanzado pueden ingresar. Es un entorno donde encontrarán recursos, pero también enfrentarán peligro real.

Ruyu habló con su habitual calma.

—Una prueba.

—Exactamente —respondió la maestra—. Y todos ustedes participarán.

Su Qingyue dio un paso al frente, y Shen Qiuyao aclaró su rol.

—Tú los acompañarás. No intervendrás directamente salvo que sea necesario. Tengo asuntos que atender fuera de la secta.

Qingyue asintió sin objeción.

La maestra dirigió entonces su mirada a los demás.

—Esta será su primera experiencia fuera del control directo del pico. Lo que ocurra allí dependerá de sus decisiones.

Sus ojos se detuvieron brevemente en Chen Xuan.

—Especialmente en tu caso.

Chen Xuan respondió con una leve sonrisa, manteniendo su actitud despreocupada, aunque en su interior ya analizaba cada palabra. Cuando la reunión terminó, los discípulos comenzaron a retirarse, pero él permaneció unos instantes más frente al lago, observando su reflejo con una calma que ocultaba una tormenta de pensamientos.

En la historia original, aquel era el punto donde su destino quedaba sellado. Entraba al reino secreto, seguía al grupo sin cuestionar demasiado… y en el tercer día era emboscado y asesinado. Recordaba el lugar, las circunstancias y la sensación exacta de ese momento. Esta vez, sin embargo, no tenía intención de repetir ese final.

Regresó a su habitación con paso tranquilo, pero con la mente completamente activa. Cada decisión dentro del reino secreto debía ser calculada, cada movimiento anticipado. Al entrar, cerró la puerta con calma y dejó escapar un suspiro leve. La consola seguía sobre la cama, silenciosa, como si esperara.

Chen Xuan se sentó frente a ella, pero no la activó de inmediato. Permaneció unos segundos en silencio, evaluando la situación con más cuidado del habitual. Fue entonces cuando una notificación apareció directamente en su mente, clara y precisa, como si el sistema hubiera estado esperando ese momento específico para intervenir.

El mensaje indicaba que se había detectado el inicio de un nuevo capítulo, acompañado de un registro del tiempo acumulado de uso que superaba las doscientas cincuenta horas entre él y otro usuario. Chen Xuan no necesitó pensar demasiado para entender a quién se refería ese dato, y una leve sonrisa apareció en su rostro al comprender que Ruyu también había sido tomada en cuenta como parte del sistema.

La notificación continuó, informando que se había desbloqueado una recompensa especial en forma de un paquete conjunto. Chen Xuan no reaccionó de inmediato, pero su mirada se volvió más profunda. Sabía que el sistema no entregaba recompensas sin motivo, y menos en un momento tan crítico como ese.

En lugar de abrirlo, se recostó ligeramente, cruzando los brazos mientras observaba la consola en silencio. Su intuición le decía que aquel paquete no era una simple mejora o recompensa menor, sino algo que probablemente estaría relacionado con el próximo evento.

El Reino Secreto.

Su expresión se volvió más seria mientras sus pensamientos se organizaban con precisión. Esta vez no estaba reaccionando a los acontecimientos como en su vida anterior. Esta vez, estaba anticipando, preparando cada paso con intención.

El paquete seguía sin abrirse.

La consola permanecía en silencio.

Y Chen Xuan, por primera vez desde su regreso, no tenía prisa.

Sabía que lo que venía definiría su futuro.

Y esta vez… pensaba estar preparado.

Faltaba exactamente una semana para la apertura del Reino Secreto, y aunque el entrenamiento dentro del Pico de la Luna de Jade continuaba con aparente normalidad, el ambiente había cambiado de forma sutil pero evidente. Los discípulos ya no entrenaban únicamente para mejorar su cultivo, sino para prepararse para un entorno donde cada error podía costar la vida. La tensión era silenciosa, pero constante.

Chen Xuan, sin embargo, se encontraba en su habitación, completamente apartado de ese ambiente. Frente a él, la consola permanecía inactiva, mientras que en su mente seguía presente la notificación del sistema que había recibido días atrás. El paquete de recompensa no había sido abierto, no por descuido, sino por decisión. Comprendía que el sistema no actuaba al azar, y si había recibido algo en ese momento específico, entonces debía estar directamente relacionado con lo que vendría.

Después de unos segundos de silencio, finalmente tomó la decisión.

Activó el paquete.

El espacio frente a él se distorsionó levemente, como si la realidad misma se ajustara para dar paso a algo ajeno a ese mundo. Una pantalla apareció lentamente, delgada y oscura, completamente fuera de lugar dentro de un entorno de cultivación. Chen Xuan se acercó con cautela, observando cómo en ella se proyectaba una interfaz simple.

Una biblioteca.

Vacía.

Excepto por un único contenido.

Sword Master.

No dudó demasiado.

Al tocar la pantalla, el mundo cambió.

Cuando abrió los ojos, ya no estaba en su habitación. Se encontraba en un entorno completamente distinto, donde el aire era más denso y el silencio tenía un peso particular. Frente a él, la escena comenzaba a desarrollarse como si se tratara de una historia viva.

La película no era simplemente una serie de combates.

Era la historia de un espadachín.

Un hombre que había alcanzado la cima del arte de la espada, pero que había perdido su propósito. A lo largo de la narrativa, se veía envuelto en conflictos donde debía enfrentar a otros maestros, cada uno con su propio estilo y comprensión, obligándolo a redescubrir el verdadero significado del combate.

Chen Xuan no observaba desde fuera.

Vivía cada momento.

Sentía cada enfrentamiento.

Comprendía cada decisión.

A medida que la historia avanzaba, se hizo evidente que el núcleo de todo no era la técnica en sí, sino la intención detrás de la espada. Los combates no se resolvían por quién era más rápido o más fuerte, sino por quién entendía mejor el momento.

Una escena lo marcó profundamente. Bajo una lluvia constante, dos espadachines permanecían inmóviles durante largos segundos. Ninguno atacaba, porque ambos sabían que el primer movimiento definiría el resultado. Cuando finalmente uno avanzó, el combate terminó en un instante.

Un solo corte.

Preciso.

Inevitable.

En otro enfrentamiento, el protagonista se enfrentaba a un oponente cuya velocidad superaba cualquier expectativa. Sin embargo, en lugar de intentar igualar esa rapidez, el espadachín optaba por reducir el espacio, controlar la distancia y obligar al enemigo a entrar en su rango. No era velocidad contra velocidad, sino control contra impulso.

También observó técnicas que, aunque no tenían nombres específicos, representaban conceptos claros. Un corte descendente ejecutado en el momento exacto en que el oponente iniciaba su ataque, anulándolo por completo. Un movimiento lateral que no buscaba esquivar, sino posicionarse en el ángulo muerto del enemigo. Un ataque que no tenía como objetivo impactar directamente, sino forzar una reacción específica que dejara al rival expuesto.

Cada una de esas acciones tenía algo en común.

No eran movimientos complejos.

Eran decisiones correctas.

Chen Xuan comenzó a comprender que el verdadero arte de la espada no consistía en acumular técnicas, sino en eliminar lo innecesario. Cada movimiento debía existir por una razón, y cualquier exceso era una debilidad.

La historia avanzó hacia su punto final, donde el protagonista enfrentaba su último combate. No era una lucha por demostrar superioridad, sino por alcanzar una comprensión más profunda. En ese enfrentamiento, cada movimiento era limpio, directo y absoluto, como si la espada ya no fuera un arma, sino una extensión de la voluntad.

Cuando todo terminó, el mundo comenzó a desvanecerse.

Chen Xuan abrió los ojos.

Había regresado a su habitación.

La pantalla seguía frente a él, pero ya no proyectaba nada.

Durante unos segundos permaneció en silencio, procesando lo que acababa de experimentar. No eran recuerdos fragmentados ni imágenes sueltas. Era comprensión. Sabía cómo sostener una espada, cómo moverse, cómo anticipar.

Se levantó lentamente y tomó una espada cercana.

Durante semanas, cada intento de usarla había terminado en fracaso. Su qi rechazaba ese camino, como si su cuerpo no fuera compatible con las técnicas de ese mundo. Sin embargo, esta vez no ocurrió nada de eso.

No hubo resistencia.

No hubo rechazo.

Su cuerpo se movió con naturalidad.

El primer corte fue simple, pero completamente limpio. El segundo mostró mayor control, y el tercero ya no era un intento, sino una decisión consciente. Cada movimiento se sentía correcto, como si siempre hubiera sabido cómo hacerlo, pero hasta ahora no hubiera podido expresarlo.

Una sonrisa apareció en su rostro.

Era una satisfacción genuina.

Por primera vez, la espada no le resultaba ajena.

Continuó practicando, ajustando su postura, refinando cada corte. No imitaba escenas específicas, sino principios. Su cuerpo se adaptaba rápidamente, integrando lo aprendido de forma natural.

En ese momento, la puerta se abrió.

Lian Ruyu entró y se detuvo al verlo.

Sus ojos se fijaron en la espada, luego en sus movimientos, y finalmente en su expresión. Permaneció en silencio unos segundos, observando con atención.

Porque lo que veía no tenía sentido.

Ese mismo Chen Xuan que no podía ejecutar una técnica básica ahora se movía con una naturalidad que no correspondía a su nivel. Sus movimientos no eran perfectos, pero tenían estructura, intención y coherencia.

Ruyu entrecerró ligeramente los ojos.

—¿Qué estás haciendo?

Chen Xuan detuvo su movimiento y la miró con calma.

—Aprendiendo.

Ruyu no respondió de inmediato. Su mirada se mantuvo fija en él, analizando cada detalle, como si intentara encontrar una explicación lógica a lo que estaba ocurriendo.

Pero no la encontró.

Y eso… la hizo aún más curiosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo