El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 37
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Capítulo 37: La entrada al Reino Secreto
La semana pasó más rápido de lo que Chen Xuan esperaba.
Durante esos días, el Pico de la Luna de Jade permaneció inusualmente tranquilo. Lin Zhen continuó cultivando con una disciplina casi obsesiva, guiado en secreto por el misterioso maestro dentro de su anillo. Lian Ruyu alternaba entre el entrenamiento de espada y las sesiones dentro de la consola, donde su comprensión del combate había comenzado a cambiar lentamente. Incluso Su Qingyue, normalmente distante, parecía prepararse con más seriedad de lo habitual.
En cuanto a Chen Xuan, gran parte de su tiempo lo dedicó a practicar aquello que había obtenido de Sword Master. Por primera vez desde que llegó a ese mundo, podía blandir una espada sin que su qi reaccionara de forma caótica. Aunque todavía estaba lejos de ser un verdadero maestro, cada movimiento comenzaba a sentirse más natural. La comprensión obtenida dentro de aquella película había dejado una marca profunda en él.
No había aprendido una técnica específica.
Había aprendido cómo pensar como un espadachín.
La mañana de la partida llegó finalmente.
El cielo estaba despejado, y una enorme nave espiritual esperaba en las plataformas externas de la secta. Decenas de discípulos de distintos picos ya se encontraban reunidos, formando pequeños grupos mientras observaban con emoción el viaje que estaba por comenzar.
Chen Xuan subió a la nave junto a Lin Zhen y Lian Ruyu, mientras Su Qingyue permanecía ligeramente apartada, supervisando el entorno con calma. Su presencia bastaba para mantener alejados a muchos discípulos curiosos.
Después de todo, era la discípula principal de Shen Qiuyao.
Y eso imponía bastante respeto.
El viaje duró varias horas.
A medida que avanzaban, comenzaron a aparecer otras naves espirituales en el cielo, cada una marcada con símbolos distintos. Algunas tenían diseños elegantes y refinados, mientras que otras transmitían una sensación agresiva y dominante.
Chen Xuan reconoció varias de ellas inmediatamente.
La Secta del Río Celestial, famosa por sus técnicas de agua y control espiritual.
La Secta de la Llama Carmesí, conocida por cultivar artes explosivas y extremadamente ofensivas.
La Secta de las Diez Espadas, cuyos discípulos eran considerados algunos de los mejores espadachines jóvenes de la región.
Y finalmente…
la Secta de la Nube Helada.
Los ojos de Chen Xuan se afilaron ligeramente al verla.
Porque allí estaba otra de las protagonistas importantes de la historia original.
Una joven vestida con túnicas azul pálido descendió lentamente de la nave espiritual junto a los discípulos de su secta. Su cabello plateado caía hasta la cintura y su presencia fría hacía que el aire a su alrededor pareciera bajar de temperatura.
Bai Yuexin.
En la historia original, ella era una de las grandes heroínas de la generación joven y también la rival natural de Lian Ruyu. Ambas compartían un origen similar, y precisamente por eso existía una competencia constante entre ellas.
Una competencia que fácilmente se convertía en hostilidad.
Apenas Bai Yuexin vio a Ruyu, sus ojos se estrecharon ligeramente.
Ruyu respondió de la misma forma.
El ambiente se volvió frío de inmediato.
Lin Zhen soltó un pequeño suspiro antes de avanzar un paso.
—No hemos empezado y ya están así…
Chen Xuan observó la escena desde atrás con los brazos cruzados y una sonrisa divertida.
Definitivamente era mejor verlo desde fuera.
—Continúen —murmuró para sí mismo—, esto está interesante.
Bai Yuexin habló primero.
—No esperaba que terminaras uniéndote a esta secta.
Ruyu respondió sin cambiar su expresión.
—Y yo no esperaba que siguieras igual de molesta después de perder.
Los discípulos cercanos comenzaron a guardar silencio.
Incluso algunos ancianos miraron hacia ese lado con curiosidad.
La sonrisa de Chen Xuan se hizo un poco más grande.
Lin Zhen rápidamente intentó intervenir antes de que la situación escalara.
—Ambas están aquí por el Reino Secreto. No hay necesidad de empezar un conflicto ahora.
Bai Yuexin desvió la mirada hacia él por un instante.
Su expresión se suavizó apenas un poco.
—Lin Zhen.
Chen Xuan notó ese pequeño cambio inmediatamente.
Así que ya empezó…
En la historia original, Bai Yuexin desarrollaba cierto interés por Lin Zhen durante este arco, principalmente porque él siempre intentaba mediar entre ella y Ruyu. Ese comportamiento terminaba diferenciándolo del resto de discípulos arrogantes que solo buscaban impresionarlas.
Chen Xuan, por supuesto, no tenía ninguna intención de intervenir.
Prefería disfrutar el espectáculo.
La tensión entre ambas continuó algunos segundos más antes de que una enorme fluctuación espiritual apareciera en la distancia.
Todos levantaron la mirada.
Frente a ellos, el espacio comenzó a deformarse lentamente. El cielo parecía quebrarse como un espejo mientras enormes corrientes de qi se extendían alrededor de una antigua puerta de piedra que emergía poco a poco desde el vacío.
El Reino Secreto estaba a punto de abrirse.
La emoción recorrió instantáneamente a los discípulos reunidos.
Algunos mostraban nerviosismo.
Otros emoción.
Y algunos… ambición.
Chen Xuan observó la escena con calma, aunque por dentro sentía una presión completamente distinta. Él sabía lo que ocurriría dentro de ese lugar. Sabía cuántos discípulos morirían. Sabía qué oportunidades aparecerían.
Y también sabía…
dónde debía morir él según la historia original.
Mientras sus pensamientos avanzaban, una figura descendió frente al grupo de la Secta de la Espada Celestial.
Era un joven alto, vestido con túnicas negras adornadas con marcas doradas. Su qi era fuerte y agresivo, claramente al nivel de Lin Zhen.
Detrás de él podían verse varios discípulos de la Secta de las Diez Espadas.
El joven observó directamente a Lin Zhen.
—Así que tú eres el que derrotó a todos en el torneo de ingreso.
Lin Zhen respondió con calma.
—Tu información llega rápido.
El otro sonrió ligeramente.
—Mi nombre es Jian Mu.
Su aura se expandió un poco.
—Reino de la Condensación del Qi Medio.
Muchos discípulos alrededor comenzaron a observar con atención.
Chen Xuan simplemente cruzó los brazos.
Ya empezó el típico orgullo de genio.
Jian Mu continuó.
—Hagamos una apuesta.
Lin Zhen no respondió inmediatamente.
—El ganador se quedará con todos los recursos y tesoros obtenidos por el perdedor dentro del Reino Secreto.
El ambiente se volvió más tenso.
Era una apuesta enorme.
Después de todo, las oportunidades dentro de un Reino Secreto podían cambiar completamente el futuro de un cultivador.
Lin Zhen permaneció en silencio unos segundos antes de asentir.
—Acepto.
Jian Mu sonrió satisfecho.
Los discípulos cercanos comenzaron a comentar entre ellos inmediatamente. La atención de todos estaba puesta sobre ambos genios, comparando sus niveles, sus sectas y sus posibilidades.
Nadie…
absolutamente nadie…
prestó atención a Chen Xuan.
Y él estaba perfectamente cómodo con eso.
Porque mientras todos observaban a Lin Zhen como la figura principal de esta generación…
nadie notaba a la persona que ya conocía el futuro de ese Reino Secreto.
Y para Chen Xuan… eso era exactamente lo que quería.
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