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El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 38

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  3. Capítulo 38 - Capítulo 38: El lugar donde debía morir
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Capítulo 38: El lugar donde debía morir

La enorme puerta de piedra terminó de abrirse lentamente frente a todos los presentes. Corrientes de qi antiguo escapaban desde el interior del Reino Secreto, formando ondas visibles en el aire que hacían vibrar el espacio alrededor. La presión espiritual que emanaba de aquel lugar era completamente distinta a cualquier cosa que los jóvenes discípulos hubieran experimentado antes. No era simplemente energía espiritual concentrada, sino una sensación de antigüedad, como si aquel reino hubiera permanecido aislado del mundo exterior durante incontables años.

Los discípulos de las distintas sectas observaban la entrada con emociones mezcladas. Algunos mostraban emoción y ambición, imaginando los tesoros ocultos en el interior, mientras que otros no podían ocultar el nerviosismo que les producía ingresar a un lugar donde incluso los genios podían morir. Los ancianos y maestros permanecían detrás de ellos, observando con calma, aunque incluso entre ellos podía sentirse cierta tensión.

Frente al grupo del Pico de la Luna de Jade, Su Qingyue dio un paso al frente. Su túnica blanca se movió suavemente con el viento mientras su mirada recorría a Lin Zhen, Lian Ruyu y Chen Xuan. A diferencia de Shen Qiuyao, cuya presencia era elegante y distante, Qingyue transmitía una sensación más cercana, aunque seguía conservando la firmeza propia de una discípula principal.

—Escuchen bien —dijo finalmente, captando completamente la atención de los tres—. El Reino Secreto no transporta a todos al mismo lugar. En el momento de ingresar, cada persona será enviada aleatoriamente a distintas zonas del reino.

Lin Zhen asintió ligeramente. Aquello era algo relativamente conocido sobre este tipo de espacios independientes, pero aun así seguía siendo un problema importante. Separarse dentro de un entorno desconocido significaba perder la protección del grupo y quedar expuesto a peligros impredecibles.

—Por eso —continuó Qingyue—, lo primero que deben hacer es reunirse con los discípulos de la secta. Nunca exploren solos si no es necesario. Dentro del reino no solo enfrentarán bestias espirituales o trampas naturales. También estarán los discípulos de otras sectas, y no todos actuarán de forma honorable.

Mientras hablaba, su mirada se detuvo especialmente en Chen Xuan.

—Y tú… deja de actuar imprudentemente.

Chen Xuan levantó una ceja y sonrió con naturalidad.

—Siempre soy prudente.

Ni Lin Zhen ni Ruyu reaccionaron al comentario. Claramente ninguno creyó esa respuesta.

Qingyue ignoró la réplica y continuó hablando con un tono más serio.

—Si encuentran una situación imposible de manejar, retrocedan inmediatamente. Ningún tesoro vale más que sus vidas.

Aquellas palabras hicieron que la expresión de Chen Xuan cambiara apenas un poco. Porque él sabía algo que ninguno de los otros conocía.

Sabía exactamente qué ocurriría dentro de ese Reino Secreto.

O al menos… sabía lo que había ocurrido en la historia original.

En aquel entonces, el reino no solo había atraído a discípulos de las sectas ortodoxas. También se habían infiltrado cultivadores demoníacos disfrazados, personas que no deberían haber podido ingresar y cuyo verdadero objetivo no eran los tesoros, sino ciertos herederos y destinos ligados al futuro del mundo.

Y precisamente por culpa de ellos…

él había muerto.

El recuerdo apareció en la mente de Chen Xuan con una claridad incómoda. La oscuridad del bosque, el olor de la sangre y el sonido de los ataques resonaban nuevamente en sus pensamientos. Recordaba perfectamente el momento en que encontró a Lian Ruyu rodeada por aquellos cultivadores extraños.

En su vida pasada, muchos creyeron que había intentado salvarla únicamente porque estaba obsesionado con ella.

Pero la verdadera razón era otra.

Lian Ruyu era una pieza esencial en la trama de aquel mundo.

Chen Xuan lo sabía mejor que nadie.

En la historia original, ella no solo se convertía en una de las cultivadoras más poderosas de su generación, sino también en uno de los pilares que sostenían el futuro equilibrio entre las sectas ortodoxas y las fuerzas demoníacas. Su existencia influía directamente en innumerables eventos posteriores, incluyendo guerras, alianzas y la supervivencia misma de millones de personas.

Si ella moría en ese Reino Secreto…

la historia comenzaría a derrumbarse antes de tiempo.

Y cuando eso ocurriera, el caos llegaría mucho antes de que el protagonista estuviera preparado para detenerlo.

Por eso Chen Xuan había peleado aquel día.

No porque creyera que podía convertirse en el héroe.

No porque pensara que ella lo amaría.

Sino porque, incluso sabiendo que probablemente moriría, entendía que Lian Ruyu no podía caer allí.

Y aun así…

había sido demasiado débil.

Chen Xuan cerró los ojos un instante mientras respiraba lentamente. El recuerdo seguía molestándolo, no por el dolor físico de aquella muerte, sino por la impotencia que había sentido en ese momento. La sensación de ser demasiado débil seguía clavada en algún rincón de su memoria.

Cuando abrió nuevamente los ojos, la calma había regresado a su expresión.

Esta vez sería diferente.

Porque ahora conocía el futuro.

Y también conocía un lugar que casi nadie recordaba.

Dentro del Reino Secreto existía una zona aislada entre montañas espirituales, una antigua cueva oculta donde el qi natural interfería con la percepción espiritual de los cultivadores. En la historia original apenas había sido mencionada unas pocas veces, pero Chen Xuan recordaba perfectamente su existencia.

Era el escondite ideal.

Mientras los demás lucharían por recursos y tesoros visibles, él podría ocultarse allí, fortalecerse y evitar el evento donde originalmente debía morir.

Al menos…

ese era el plan.

Su Qingyue terminó de dar las últimas indicaciones antes de observar a los tres en silencio durante unos segundos.

—Los esperaré aquí hasta que el reino vuelva a cerrarse.

Lin Zhen juntó las manos respetuosamente.

—Gracias, hermana mayor.

Lian Ruyu inclinó ligeramente la cabeza.

Chen Xuan, por su parte, sonrió con despreocupación.

—Intentaremos no morir.

Qingyue lo observó unos segundos antes de responder con total seriedad.

—Especialmente tú.

Antes de que pudiera decir algo más, una poderosa fluctuación espiritual recorrió toda el área. La gigantesca puerta del Reino Secreto terminó de abrirse completamente y una luz intensa emergió desde el interior. Los ancianos de las distintas sectas comenzaron a ordenar el ingreso de sus discípulos mientras la emoción y tensión alcanzaban su punto máximo.

Uno tras otro, los jóvenes cultivadores comenzaron a entrar.

Lin Zhen avanzó primero con expresión tranquila, aunque sus ojos mostraban determinación absoluta. Lian Ruyu caminó detrás de él sin decir una palabra, manteniendo su habitual frialdad.

Chen Xuan observó la entrada durante unos segundos.

En la historia original, aquel lugar había marcado el inicio de su final.

Pero ahora… todo era distinto.

Ya no era el mismo Chen Xuan desesperado e impulsivo de aquella vida. Había cambiado demasiado desde su regreso, y aunque seguía siendo más débil que los verdaderos genios de esa generación, ya no era alguien incapaz de resistir.

Una leve sonrisa apareció en su rostro mientras avanzaba hacia la entrada.

—Veamos cuánto puedo arruinar esta historia…

En el instante en que cruzó la puerta, el espacio a su alrededor comenzó a deformarse violentamente. La sensación era similar a caer desde una gran altura mientras el mundo entero giraba sin control. Luces y corrientes de qi se mezclaron a su alrededor antes de desaparecer abruptamente.

Cuando Chen Xuan abrió los ojos nuevamente, ya no estaba junto a los demás.

Había aparecido en medio de un bosque antiguo.

Los árboles eran gigantescos, mucho más altos que cualquier cosa del exterior, y el aire estaba cargado de un qi espiritual extremadamente denso. El silencio del entorno hacía que incluso el sonido del viento pareciera lejano.

Chen Xuan observó rápidamente los alrededores antes de relajarse ligeramente.

Estaba solo.

Tal como esperaba.

Levantó la mirada hacia la distancia. Entre la vegetación podían distinguirse vagamente las montañas que recordaba de la historia original.

Y allí… oculto entre ellas… se encontraba el lugar donde planeaba esconderse y evitar el destino que una vez lo llevó a la muerte.

Sin perder más tiempo, comenzó a avanzar entre los árboles con paso rápido y silencioso. Porque aunque hubiera cambiado muchas cosas desde su regreso… el peligro dentro del Reino Secreto seguía siendo completamente real.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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