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El Guía X - Capítulo 166

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Capítulo 166: Zona Roja 67 (6)

Cuando ya casi se fundían con la multitud, Ayen se dio cuenta de algo. Tiró de los dos para acercarlos. Khal y Devion se volvieron hacia él, expectantes.

—¿Está bien que anden por ahí sin cubrirse la cara? —inquirió Ayen con curiosidad. A los dos parecía no importarles en absoluto.

—¿Ah? Eso —dijo Devion. Miró a Khal antes de volverse de nuevo hacia Ayen, sonriendo con picardía—. No pasa nada.

—¿De verdad? —se volvió Ayen hacia Khal, como si sus palabras fueran mucho más creíbles que las de Devion. Y en verdad era el caso, sobre todo con la sonrisa de este.

Khal miró a su alrededor y luego asintió para tranquilizarlo.

—No tienes por qué preocuparte.

Ayen no sabía por qué estaban tan seguros. Pero como ambos le aseguraron que no importaba que los reconocieran, Ayen dejó el tema y decidió creerles.

Tampoco es que fuera a pasar nada malo si los reconocían.

A mitad de camino, Ayen se dio cuenta de que en verdad le había estado dando demasiadas vueltas. Todo el mundo estaba ocupado en sus propios asuntos y no se preocupaba por los demás. Había sido igual en aquel puerto.

Era una multitud inusual, congregada en medio de la nada. Sin embargo, tampoco se podía decir que estuviera desorganizada. ¿Acaso solo estaba un poco fuera de lugar?

Ayen no encontraba una palabra que describiera mejor este lugar que no fuera «extraño» y «sorprendente». Cuanto más se adentraban en la zona roja, más densos se volvían los edificios y la multitud. Era como si de verdad estuvieran dentro de una zona verde.

Era una ciudad enorme surgida de la nada. A Ayen no le constaba que hubiera ninguna zona establecida en esta área, aparte de una zona roja. Cuando eligieron esta zona, Ayen había visto el mapa oficial que solía ver cuando estaba de servicio.

La Zona Roja 67 era diminuta, incluso en comparación con la Zona Roja 21; después de todo, solo se había establecido como un punto de abastecimiento en el camino hacia la zona prohibida.

Era una propiedad cercada por un muro, pero con pocos edificios en su interior. Como mucho, podría albergar a un centenar de personas. Entonces, ¿en qué momento se había vuelto este lugar tan animado?

Ayen no sabía qué pensar al respecto. ¿El gobierno estaba al tanto de esto o era él un ignorante que no tenía conocimiento del lugar?

No tardaron en divisar por fin la puerta de la Zona Roja 67. Ayen se fijó en que la multitud solo le echaba un vistazo de pasada y que el perímetro estaba desprovisto de gente, a pesar de la muchedumbre que se congregaba fuera.

El aspecto de la Zona Roja 67 no era diferente del que constaba en los registros. Desde fuera, parecía un recinto cerrado.

Sin embargo, si se miraba desde arriba, la Zona Roja 21 era en realidad el punto central de esta enorme ciudad construida en la periferia de la zona prohibida.

—¿Esta es la Zona Roja 67? —no pudo evitar preguntar Ayen, ausente.

Sintió un brazo rodearle el hombro.

—Sí. Esta es la Zona Roja 67.

La zona roja que no se parecía a ninguna otra.

Entrar en el recinto, o en la Zona Roja 67 oficial según los registros, fue bastante fácil. El guardia de la puerta ni siquiera les preguntó nada y los dejó pasar.

A diferencia del exterior, los recibió una atmósfera silenciosa. Ayen frunció levemente el ceño. No había nadie fuera. En realidad, esta era la escena que había imaginado al pensar en una zona roja establecida en la periferia de la zona prohibida.

Un ambiente sin vida. Sin embargo, después de haber visto la ciudad exterior y la enorme población de los alrededores…, Ayen la verdad es que esperaba algo más.

—Ese es el edificio de la asociación —señaló Devion el edificio más alto, que en realidad solo tenía cuatro plantas. El resto solo tenía dos, así que tampoco era incorrecto llamarlo el edificio más alto de aquí.

Ayen se adelantó a los dos. No estaba lejos de la entrada; Ayen alzó la vista y leyó el nombre del edificio y el logotipo de la Asociación de Guías en el exterior.

No era nuevo, pero tampoco estaba en ruinas. Cuando iba a abrir la puerta, esta se abrió desde dentro.

Ayen se detuvo, y quien salía del edificio también lo hizo.

—¡Ayen! ¡Por fin estás aquí!

El familiar pelo rapado. —Luciano —lo saludó Ayen.

Luciano tenía antes una expresión de urgencia, pero desapareció en cuanto vio a Ayen; abrió los brazos, dispuesto a abrazarlo, pero su mirada se posó a su espalda.

Su brazo se detuvo y rápidamente cayó a un lado.

—Ah. Estás con ellos —dijo Luciano, frotándose la cabeza, avergonzado.

Ayen miró por encima del hombro. Los dos Espers simplemente estaban allí de pie, sin reaccionar a la interacción. Devion incluso tenía una leve sonrisa en los labios.

Por lo visto, sabían quién era Luciano.

—¿Dónde está Nolan? —preguntó Ayen para disipar la incomodidad, aunque también sentía curiosidad.

La costumbre se apoderó de Luciano en ese momento. Se habían olvidado de que seguían junto a la puerta. Una sonrisa cargada de significado se dibujó en sus labios. —¿No lo sé. Probablemente con su Esper?

Por supuesto que lo sabía. Se acababa de cruzar con ellos.

Era solo que Nolan siempre estaba de un humor sombrío, por lo que Luciano no podía hablar del tema a la ligera. Ahora que lo pensaba, parecía que Luciano se estaba olvidando de algo.

—¿Esper? —preguntó Ayen, pensando de inmediato en Clynne. ¿También estaban aquí? Eso significaba que el Esper de Luciano también se encontraba en el lugar. Acababa de pensar en ello cuando una imponente figura apareció justo detrás de Luciano.

Ayen vio al Esper asentir hacia él y hacia quienes estaban a su espalda. No se dio cuenta de cómo la sonrisa de Devion se ensanchaba, como si se dispusiera a ver un buen espectáculo. Khal no era tan expresivo, pero sus ojos delataban su sentir.

Luciano por fin se dio cuenta de que los ojos de Ayen miraban a su espalda.

—¿Qué pasa? —Luciano sintió curiosidad y giró la cabeza para mirar. Hizo una pausa y volvió a mirar a Ayen.

Ayen se dio cuenta de cómo se demudó la expresión de Luciano.

El otro por fin recordó por qué salía del edificio.

Ayen se limitó a mirarlos a ambos y adivinó algo. Sin embargo, él no era de los que se preocupan por las relaciones de los demás.

—¡Ya nos ponemos al día! —Luciano le dio una palmada en el hombro a Ayen y pasó a su lado; dedicó una sonrisa forzada a Khal y a Devion antes de salir disparado.

Ayen lo siguió con la mirada.

¿Qué había sido eso?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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