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El Heredero del Vacio - Capítulo 15

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  3. Capítulo 15 - 15 CAPÍTULO 15—El Nombre Que Nadie Pronuncia
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15: CAPÍTULO 15—El Nombre Que Nadie Pronuncia 15: CAPÍTULO 15—El Nombre Que Nadie Pronuncia La final del torneo se celebró al día siguiente con la plaza llena hasta los límites de lo que la capacidad de las gradas permitía.

Los que no habían conseguido sitio en las gradas se apiñaban en los tejados de los edificios colindantes —una práctica que los guardias de prefectura desalentaban pero no prohibían oficialmente, probablemente porque hacerlo habría requerido recursos que la prefectura no tenía interés en gastar.

El tejado de la tienda de armas de práctica tenía a Zhen Wu y Luo Bai, y al dueño de la tienda que había decidido subir él también, y a dos mujeres que resultaron ser la esposa y la cuñada del dueño y que tenían opiniones muy definidas sobre el combate con elementos que expresaban en voz alta a una velocidad que dificultaba seguir tanto sus comentarios como los combates.

Era, pensó Zhen Wu, el grupo más inusual de analistas de combate del Dominio Exterior.

Pero el tejado era ancho y el ángulo era bueno, así que no tenía quejas.

La final enfrentó al cultivador de agua —el mismo que había ganado el semifinal con la técnica del capacitor— contra una combatiente de la Secta del Pico Carmesí que había emergido del otro lado del cuadro con una técnica de elemento viento que nadie había visto venir: no el viento agresivo y cortante que era la versión más común, sino un viento de vacío —no el Vacío que Zhen Wu llevaba, sino la variante técnica de crear ausencia de presión atmosférica— que desorganizaba el Qi del oponente antes de que pudiera ejecutar sus técnicas correctamente.

Era un método de combate que nunca había visto descrito en los textos básicos que había podido ojear de los materiales de la secta.

Funcionaba perturbando el punto de partida de cualquier técnica en lugar de responder a la técnica en sí.

Atacar el origen, no el resultado.

Desorganizar antes de que haya algo que responder.

Zhen Wu tomó nota mental de esto con la precisión de quien sabe que no tiene acceso a cuadernos ni a textos, solo a su propia memoria, y que por tanto la memoria debe funcionar como archivo permanente.

⸻ ⸻ ⸻ La combatiente de viento ganó la final en tres minutos y cuarenta segundos.

El pabellón quedó en silencio durante exactamente dos segundos después de que el árbitro declaró el resultado —el tipo de silencio que ocurre cuando algo inesperado sucede y el cerebro colectivo de una multitud necesita un momento para procesar que lo que acaba de ver es real.

Luego las gradas explotaron.

La ganadora era delgada, de pelo negro recogido en una trenza simple, con el uniforme de la Secta del Pico Carmesí —una secta que, hasta esa mañana, nadie en el Dominio Exterior habría mencionado como favorita para nada.

Aceptó el resultado con una inclinación de cabeza y salió del pabellón sin aspavientos.

Fue en ese momento de celebración general, cuando la atención de las gradas estaba enfocada en el pabellón y en la ganadora, cuando Zhen Wu escuchó el fragmento de conversación.

Venía de las gradas de la sección del Clan Yue, a su izquierda en el ángulo del tejado.

Dos representantes adultos del clan conversaban sin bajar la voz porque en el ruido de la celebración era imposible que nadie los escuchara desde lejos.

A menos que ese alguien tuviera el Vacío calibrado para captar la vibración del Qi vocal incluso en un entorno ruidoso, que era exactamente lo que Wei Shan le había enseñado a hacer sin decirle que podría ser útil para escuchar conversaciones ajenas.

—…llegará a Lianshan en tres días para la reunión de protocolos.

El Patriarca quiere que la presentación formal sea aquí, con testigos de la prefectura.

—¿La joven Yue Lingxi está preparada para eso?

—La joven Yue Lingxi no tiene que estar preparada.

Solo tiene que estar presente.

—Una pausa—.

El Clan Huang no espera entusiasmo.

Solo protocolo.

Zhen Wu no comprendió el significado completo de lo que había escuchado.

Huang era el nombre de un clan —el Clan Huang, uno de los más poderosos de los Dominios Interiores, cuyo nombre conocía porque aparecía en los textos de historia del cultivo como ejemplo de clan que había sobrevivido cuatro generaciones de guerras de poder.

La conexión entre ese nombre y la joven del cabello plateado era inferible pero no confirmada.

¿Presentación formal?

¿Protocolo entre clanes?

Miró hacia las gradas del Clan Yue.

Yue Lingxi estaba en pie, preparándose para partir junto a la delegación.

En el movimiento de ponerse en pie, algo en su postura —sutil, casi imperceptible— revelaba la misma distancia interior que había notado el día anterior.

Estaba allí, y al mismo tiempo estaba en algún lugar muy alejado de la plaza de Lianshan.

Sus ojos se encontraron una vez más durante el brevísimo instante en que Zhen Wu no había tenido tiempo de apartar la mirada.

Esta vez no duraron tres segundos.

Duraron dos.

Pero en esos dos segundos, Zhen Wu tuvo la extraña certeza —no razonada, no analizada, simplemente presente como el Vacío mismo— de que esa persona tenía un nombre que él no conocía y que tardaba en aprender, y que cuando lo aprendiera, ese nombre iba a tener peso.

La delegación del Clan Yue se puso en marcha.

Yue Lingxi desapareció entre los uniformes azules.

—¿La conoces?

—preguntó Luo Bai, que había notado el intercambio de miradas.

—No.

—¿Quieres conocerla?…

—Todavía no tengo ningún derecho a querer algo así —dijo Zhen Wu finalmente—.

No tengo rango, no tengo nombre, no tengo nada que ofrecer en ningún contexto en el que esa persona pueda existir.

—Eso no es lo mismo que no querer.

Zhen Wu no respondió.

El dueño de la tienda y las dos mujeres debatían acaloradamente sobre si la técnica de la ganadora debería estar regulada o prohibida, y el ruido llenaba el espacio donde habría podido haber una respuesta.

No —admitió en silencio, solo para el Vacío—.

No es lo mismo.

⸻ ⸻ ⸻ Esa tarde, el dueño de la tienda de armas cumplió su parte del trato y les añadió además un desayuno para el día siguiente —pan de mijo y dos huevos cocidos— porque según él el análisis que Zhen Wu había hecho de la final era «el más sensato que había escuchado sobre combate en tres torneos», y porque tenía un hijo de la edad de Luo Bai y le incomodaba la idea de que dos chicos durmieran en el establo de la posada cuando había una trastienda con un catre libre.

Durmieron en la trastienda.

Luo Bai se quedó dormido en tres minutos.

Zhen Wu meditó hasta pasada la medianoche.

El Vacío estaba tranquilo esa noche, como el agua profunda tranquila —no la superficial que se agita con el viento, sino la que está tan abajo que los vientos de la superficie no la alcanzan.

Había absorbido mucho en dos días: el Qi bestial del camino, el Qi ambiental denso de la ciudad, las tres piedras espirituales rotas, la piedra de segunda calidad, y la estimulación pasiva de estar rodeado de cultivadores con núcleos activos durante dos días.

Todo eso estaba en el dantian, organizado, esperando.

Primer nivel del Vacío casi completo —dijo Wei Shan en su memoria—.

No un nivel del sistema convencional.

El primero del Vacío, que es diferente y más profundo.

¿Cuándo llegaría al segundo?

¿Cuándo podría abrir el pergamino?

Y debajo de esas preguntas —más profundo, en la capa donde el Vacío guardaba las cosas que no eran Qi— había una imagen que no había elegido guardar pero que estaba ahí: cabello plateado, ojos del color del cielo gélido, y la mirada de alguien que mira desde muy lejos aunque esté a diez metros.

Hazte fuerte —se dijo—.

No para ella.

Para ti.

Pero hazte fuerte.

Porque si hay algo en este mundo que vale la pena desafiar la distancia para alcanzar, ya encontrarás el modo cuando seas lo suficientemente grande para que el mundo te escuche.

Durmió pensando en el camino de vuelta.

Y en lo mucho que quedaba todavía por recorrer antes de que ese camino tuviera sentido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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