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El Heredero del Vacio - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 CAPÍTULO 16 —El Regreso y Sus Consecuencias
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16: CAPÍTULO 16 —El Regreso y Sus Consecuencias 16: CAPÍTULO 16 —El Regreso y Sus Consecuencias El camino de vuelta a la aldea Cimientos de Piedra duró lo mismo que el de ida —dos días— pero se sintió diferente, porque las dos personas que caminaban de regreso no eran exactamente las mismas que habían partido.

Luo Bai había pasado dos noches meditando con la piedra espiritual y había conseguido algo pequeño pero significativo: el Qi en su dantian, que hasta entonces circulaba de forma errática —como agua en un cauce mal definido— había empezado a establecer un patrón de condensación.

No era el Núcleo todavía, ni siquiera la primera capa de la Condensación real, pero era el inicio de la forma.

Como cuando el hielo empieza a formarse en el borde de un lago: todavía es agua, pero ya no completamente.

Zhen Wu había completado, en algún momento de la segunda noche en la trastienda, el primer nivel del Vacío que Wei Shan llamaba Primera Profundidad.

No lo anunció porque no había nada que anunciar —no hubo explosión de Qi, no hubo transformación visible, no hubo el tipo de breakthrough que los textos de cultivo describían como momentos de gloria.

Solo la sensación de que algo que había estado incompleto estaba ahora completo, como cuando una ecuación que llevaba tiempo sin resolver de repente muestra el resultado y el resultado es exactamente lo que tenía que ser.

El Vacío era más denso.

Más organizado.

Y hambriento de una forma nueva.

⸻ ⸻ ⸻ Llegaron a la aldea antes del atardecer del segundo día, que era un día antes de lo que habría sido si hubieran caminado despacio.

El maestro auxiliar Kong los estaba esperando en la puerta de la secta.

No con furia —Zhen Wu lo había calculado bien.

Kong no era un hombre de furias: era un hombre de conveniencias.

Lo que lo preocupaba no era el principio de la desobediencia sino las consecuencias administrativas de ignorarla.

—Sabía que volveríais —dijo, con los brazos cruzados y la expresión de alguien que ha estado practicando esa frase.

—Sí —dijo Zhen Wu.

—Os fuisteis sin permiso.

—Sí.

—Eso es una infracción del reglamento.

—Sí.

Kong los miró durante un momento, esperando quizás algo más —defensa, justificación, la habitual mezcla de miedo y disculpa que producía la mayoría de los infractores.

Zhen Wu no le ofreció nada de eso.

Luo Bai, siguiendo su ejemplo, tampoco.

—El maestro Gao…

—empezó Kong.

—¿El maestro Gao sabe que fuimos?

—Todavía no.

—Entiendo.

—Zhen Wu habló con la misma voz plana que usaba para casi todo—.

¿Cuál es la infracción formal según el reglamento por ausentarse sin permiso más de un día?

Kong parpadeó.

—Trabajo adicional durante dos semanas y reducción de ración.

—Acepto el trabajo adicional.

—Pausa—.

Luo Bai también acepta el trabajo adicional.

La reducción de ración aplicada a Luo Bai sería médicamente irresponsable dado que tiene doce años y está en periodo de crecimiento activo.

Si el maestro Gao decide aplicarla de todas formas, ese punto puede revisarse ante el consejo de la secta.

Kong los miró.

Miró a Zhen Wu específicamente.

En sus ojos pasó algo difícil de identificar —una mezcla de irritación y algo que, si se forzara la descripción, se parecería un poco al respeto involuntario que produce alguien que hace exactamente lo que uno esperaba que no supiera hacer.

—Trabajo adicional —dijo finalmente—.

Los dos.

Tres semanas.

—Dos semanas era el reglamento.

—Tres —repitió Kong—.

Por haberme obligado a esperar en la puerta.

Zhen Wu consideró si valía la pena continuar la discusión y decidió que no.

—Tres semanas —aceptó.

Entraron a la secta.

Kong se quedó en la puerta el tiempo suficiente para que nadie pudiera decir con certeza si estaba satisfecho o no con la resolución.

⸻ ⸻ ⸻ En el árbol muerto, esa misma tarde, Zhen Wu le contó a Wei Shan todo lo que había visto.

Cada combate, cada técnica, cada análisis.

El anciano lo escuchó sin interrumpir, con los ojos entrecerrados y la calabaza de licor apoyada en la rodilla sin que la tocara.

Cuando Zhen Wu terminó, Wei Shan guardó silencio durante un minuto completo.

—La técnica del capacitor de agua —dijo finalmente—.

¿La recuerdas con precisión?

—Cada movimiento.

—Descríbela.

Zhen Wu la describió.

La ejecución, la secuencia, el momento exacto en que el elemento agua había absorbido el Qi rayo, el tiempo de latencia antes de la devolución, el ángulo de proyección.

Wei Shan escuchó con una atención diferente a la de antes —más afilada, como quien escucha un eco de algo conocido.

—¿Sabes cómo se llama esa técnica en los textos antiguos?

—dijo cuando Zhen Wu terminó.

—No.

—Se llama Devolución del Espejo.

Y tiene una versión en el Vacío que yo nunca llegué a aprender —llegué al primer nivel teórico y luego perdí el núcleo.

—Señaló el pecho de Zhen Wu con el bastón—.

Tú sí puedes aprenderla.

Pero para eso necesitas el segundo nivel.

Y para el segundo nivel necesitas el pergamino.

Un silencio.

—¿Estoy listo?

—Completaste la Primera Profundidad esta noche en Lianshan.

Lo noto.

—El anciano dejó la calabaza en el suelo—.

Casi.

—¿Casi?

—Hay una condición que el pergamino impone.

No la puse yo —está en el texto.

Solo puede leerlo alguien que haya recibido daño real y no haya respondido con odio.

—Pausa—.

El golpe de Liang Hu.

¿Lo guardas con odio?

Zhen Wu lo pensó honestamente.

—No.

Lo guardo como información.

Wei Shan asintió lentamente.

Luego señaló la caja que Zhen Wu llevaba atada al pecho desde el primer día.

—Esta noche —dijo—.

Cuando el Vacío esté en su momento más quieto.

Lo sabrás.

Zhen Wu volvió a su choza con la caja en las manos y la sensación de que esa noche iba a aprender algo que cambiaría la forma de cada noche siguiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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