Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El invocado del rey demonio - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. El invocado del rey demonio
  3. Capítulo 3 - 3 Capítulo 3El despertar del invocado
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: Capítulo 3.El despertar del invocado 3: Capítulo 3.El despertar del invocado Al terminar de beber el líquido que contenía el frasco, sentí que todo subía por mi garganta con violencia.

Una oleada de náuseas me golpeó, pero no podía permitirme esa humillación.

Con un esfuerzo brutal, tragué.

Al instante, los gruñidos y chillidos confusos de la multitud, que antes eran incomprensibles, se volvieron extrañamente entendibles, aunque seguían resonando con un dolor sordo.

—¡Gah-rathor ax-naros!

—gritó el Rey.

«¡Bienvenido a mi reino!» —¡Mi cabeza!

—pensé, llevando mis manos a las sienes y apretando.

Un dolor horrible me taladró el cráneo.

De repente, todo el ruido quedó en silencio, pero en mi mente una voz habló.

—Zyro, ¡ZYRO!

—gritó la voz.

—¿Q-quién eres?

—pregunté, sintiendo que esa voz era extrañamente familiar.

—¿Ya te has olvidado de mí?

Tu gran amigo Aiden —respondió la voz con una risa seca.

—¿Aiden?

Ah, claro, tú.

Creí que solo eras producto de mi imaginación, mi amigo imaginario… —respondí, sintiendo un escalofrío.

—¡Pufff!

—resopló—.

No soy tu amigo imaginario.

Soy más como otra versión de ti, una que conoce tus secretos.

Sigue fingiendo que eres un lobo por ahora, ya hablaremos con tranquilidad… Y así como llegó, la voz se fue, llevándose consigo todo el dolor que sentía.

Al volver en mí, noté que estaba en el suelo.

—Parece que has sobrevivido.

Ponte de pie rápido, Padre quiere hablar contigo —dijo Xylena, su voz ahora más dura y sin rastro de burla.

—¡Xylena!

¡Vuelve a tu forma demoníaca!

Ya es bastante humillante que no sirvas en batalla para que sigas teniendo esa forma inútil.

¡El humano ya entiende!

—gritó y gruñó el Rey Demonio, su voz vibrando con la autoridad que ahora entendía.

Xylena me miró y se quitó por completo su capa con un solo movimiento, sin dejar nada al descubierto.

Una luz brilló de ella, y tomó un aspecto completamente diferente.

Su pelo, antes de un color plateado, ahora era un rojo carmesí con mechas negras.

Su rostro se desfiguró; ya no tenía un aspecto humano.

Poseía tres ojos uno al lado del otro en su frente, no tenía nariz, y su boca era un agujero gigante rodeado de dientes.

Su piel, antes pálida, ahora era más oscura, con grietas de un color rojo lava que recorrían su cuerpo.

Se arrodilló, colocándose justo detrás de sus hermanos.

—Avanza, mi campeón, y toma el bastón que está en el centro de mis hijos —dijo el Rey con una voz ronca que resonaba en mi pecho.

Avancé pasando junto a los hijos del Rey.

Justo en el primer escalón del altar, había un bastón dorado que sostenía una esfera blanca.

Con algo de duda, coloqué mis manos sobre ella.

La esfera, que antes era de gran tamaño, comenzó a adaptarse, y poco a poco se fue haciendo más pequeña.

Cuando fue del tamaño de mi mano, hizo una pequeña explosión que emitió un brillo intenso.

Sin darme tiempo a reaccionar, ese mismo brillo entró en mi piel.

De mi mano, la luz fue subiendo hasta quedar en mi pecho, donde una marca luminosa apareció y se apagó en un instante.

—Presiona tu pecho —ordenó el Rey, su voz un eco grave.

Instintivamente, hice lo que me pidió.

Al tocar la piel justo donde había entrado el brillo, una gran pantalla translúcida surgió ante mí, mostrando letras, números y barras: Nombre: Zyro Clase: Anti-Heroe (Héroe endemoniado) Nivel: 1/100 Estadística del 1 al 1,000 Cada una de las estadísticas puede ser subida hasta 1,000 Vida base: 100 Agilidad: 25 Mana base: 0 Inteligencia base: 10 Carisma base: 35 Fuerza base: 45 Defensa base: 20 Estadísticas y efectos adquiridos: Demonio: Magia +50 Efecto: doppelgänger, capas de tomar cualquier apariencia con ligeras mejoras en los atributos del objetivo.

Bloqueado nivel requerido 25 Elfo: resistencia +50, vida +25 Efecto: Guardián del bosque, conocimientos de todas las especies y alta resistencia a los venenos Centauro: fuerza +55, agilidad +35 Efecto: Conciencia aguada: muestra todo ser vivo del entorno y si es una amenaza Enano: Defensa + 25 Fuerza +10 Efecto: Sabiduría terrestre, conocimiento de minerales y como trabajarlos Naga: agilidad +20 Efecto: Resplandor del Umbral, al estar descalso se vuelve sigiloso Segundo efecto: le puede volver a crecer una extremidad Bloqueado nivel requerido 30 Kitsume: inteligencia +25 carisma +15 Efecto: Don de la voz: éxito de engañar 50%, éxito de persuadir 50%, éxito al planificar 50% Duende: suerte +20 fuerza – 10 inteligencia – 10 Efecto: suertudo: probabilidad que lo pierdan de vista y capas de detectar trampa Hada: magia +50 inteligencia +10 regenerar magia 25% más rápido Efecto: Anti-Oscuridad: todas las habilidades hacen X1 a cualquier enemigo oscuro o maldito.

Aumento: cada 5 niveles se le otorga un aumento a su daño Segundo efecto: vuelo, capas de volar una corta distancia Bloqueado requiere nivel 20 Resultados Estadística Vida:125 Fuerza:100 Agilidad:80 Defensa:45 Inteligencia:35 Carisma:50 Suerte:20 Maná total: 100 HABILIDAD ÚNICA Habilidad: Mimetismo Sanguíneo – Condición: Oculta.

– Efecto: Oculto.

– Alerta: Habilidades de Alto Nivel Bloqueadas Me tomó un momento asimilar la avalancha de información: ventajas, desventajas, niveles… Repasé los datos varias veces en mi mente, tratando de encontrar una lógica, hasta que fui interrumpido brutalmente.

—¡Te adaptas mejor de lo que pensaba!

—gruñó el Rey, dando un golpe en el brazo de su trono que hizo retumbar la sala.

Su voz tronó sobre la multitud de monstruos.

—¡Xylena, Morgast y Zorvath, ustedes se quedarán aquí!

¡El resto, vayan a prepararse para la guerra!

Tardaron unos segundos, pero la masa de criaturas obedeció y salió del salón a empujones.

Por instinto, aproveché el movimiento para alejarme del trono, retrocediendo hasta quedar detrás de la línea de los tres hijos del Rey.

—El regalo era solo para que pudieras tener el entendimiento de las otras especies —murmuró Tharvathorax, su voz bajando a un tono peligroso—.

Pero tú, por alguna razón, has adquirido más.

En ese instante, los hijos se pusieron de pie y se giraron para mirar mi reacción.

Aunque Xylena era aterradora en su forma real, su padre ya había dejado claro que no servía para la batalla.

Morgast, sin embargo, era un misterio.

No era grande, pero si él fue quien tuvo el poder para invocarme, debía ser más fuerte de lo que aparentaba.

Su capa con capucha ocultaba su rostro por completo, emanando una oscuridad silenciosa.

Mi mirada se detuvo en el tercero, el más grande: Zorvath.

Era una abominación, una especie de minotauro corrupto.

Tenía la cabeza y el torso de un toro gigantesco, pero su parte inferior era el cuerpo de una araña masiva.

Empuñaba un hacha de doble filo y una saliva verde y viscosa caía de su boca, quemando el suelo al contacto.

Parecía veneno puro.

—Quiero saber una cosa, Humano… No, Héroe.

El Rey se inclinó hacia adelante.

—Estoy en guerra contra las otras especies y sus “Héroes Invocados”, basuras como tú.

La diferencia es que tu corazón solo tiene maldad; por eso el portal te eligió a ti.

Usarás ese poder adquirido para pelear en mi guerra, ¿o no?

Me apuntó con una garra gigantesca.

Con el corazón latiéndome a mil por hora, mi mente corrió.

«Si digo que sí, podría salvarme por ahora… pero seré su esclavo.

Otro invocado podría matarme más adelante.

En cambio, decir no ahora podría significar mi muerte inmediata…» Pero la rabia, esa vieja amiga, tomó la decisión por mí.

—Yo no elegí estas habilidades.

Yo no pedí venir aquí —dije, mi voz ganando fuerza—.

Tú y tus problemas no son mi asunto.

Yo tenía un propósito, una vida, y casi la tenía completa antes de que tu estúpido mundo me absorbiera.

Tu “regalo” es una cadena, una obligación por traerme aquí a la fuerza.

—¡Sucio humano!

¿Cómo te atreves?

—replicó Morgast.

El encapuchado elevó su bastón y, de repente, sentí como si el techo se desplomara sobre mis hombros.

Una presión invisible y aplastante me obligó a caer de rodillas, haciendo crujir mis huesos.

Levanté la mirada con dificultad solo para ver a Zorvath embistiendo.

Con un movimiento borroso, me conectó un golpe brutal que me hizo volar por el aire hasta estrellarme contra la pared de piedra.

Caí al suelo, escupiendo una bocanada de sangre.

Todo me daba vueltas, pero me obligué a ponerme de rodillas y luego de pie, temblando.

Miré al Rey y le mostré una sonrisa ensangrentada.

—Mátame si quieres —dije, jadeando—.

Si muero o vivo, tu reino caerá de todas formas.

¿Cuál es la diferencia?

La sala quedó en silencio por un segundo ante mi insolencia.

—¡¡MÁTENLO!!

—rugió el Rey.

Zorvath chilló y corrió nuevamente en mi dirección, sus patas de araña repiqueteando en la piedra, listo para partirme en dos.

Pero justo antes del impacto, una figura se interpuso.

—¡Padre, escucha!

—gritó Xylena, plantándose frente a su hermano.

Zorvath se detuvo en seco, el hacha a centímetros de Xylena, y miró a su padre esperando instrucciones.

—Dame tiempo —suplicó ella, hablando rápido—.

Yo hablaré con él.

Déjalo en las Celdas de Tortura, pero no lo mates.

Morgast no puede traer a otro invocado tan pronto, y si logro quebrarlo y convencerlo, sería de gran ayuda en nuestro campo de batalla.

Un arma desechable es mejor que ninguna.

Tharvathorax se recostó en su trono, pensando en silencio, evaluando la utilidad de mi vida frente a su ira.

Finalmente, hizo un gesto desganado con la mano.

Sin previo aviso, Zorvath aprovechó la distracción.

Giró el mango de su hacha y me propinó un golpe seco en la sien.

La oscuridad fue inmediata, pero no el silencio.

Mi mente, aunque el cuerpo estaba apagado, encendió su propia luz.

Me encontré de pie en un vacío negro, pero la sensación de la paliza aún me dolía.

Podía sentir el sabor a sangre y lava.

—Vaya golpe.

El grandulón es rápido para un hombre-araña-toro, ¿no crees?

La voz era la misma que había escuchado antes: Aiden.

Me giré, pero no había nadie en la negrura.

—¿Dónde estoy?

¿Estoy muerto esta vez?

—pregunté, mi propia voz sonando distante y apagada.

—No, amigo.

Estás en la sala de espera, por así decirlo.

Te han noqueado, pero tu mente está muy activa, gracias a todo ese juguito mágico que bebiste.

—Tú… tú estabas ahí cuando la interfaz apareció.

Viste el Mimetismo Sanguíneo y las penalizaciones.

¿Qué es todo eso?

¿Y quién diablos eres tú, de verdad?

Aiden rió, un sonido seco y molesto que resonó en el vacío.

—Yo soy una parte de ti que el elixir despertó.

Una personalidad que estaba dormida, que conoce tus secretos y que ahora tiene voz.

—Explicó con calma—.

Y sobre el Mimetismo Sanguíneo… es simple, Zyro.

Eres un parásito, como dijo el Rey.

Puedes tomar las habilidades de otros a través de la sangre.

Es un poder muy antiguo, muy mío.

—¿Y por qué no aparece la descripción en esa pantalla?

—Porque el sistema de ese demonio no puede definir algo que no creó.

Es una habilidad que vino contigo, de tu mundo, de tu pasado… pero tienes que ser cuidadoso.

Un gran poder requiere una gran cantidad de… Maná Oscura.

Sentí una punzada de pánico.

—Mi Maná total es 100.

¿Significa eso que tendré que usar mi Magia Oscura para activar el robo, aunque esté bloqueado?

—Lo pillaste rápido.

La Magia de Luz del Hada es demasiado pura para este tipo de poder.

Es tu Magia Oscura la que alimenta al Mimetismo Sanguíneo.

Cuanto más me uses, más te acercas al Demonio.

—Genial.

Un arma doble filo.

—Exacto.

Y no te preocupes por el “Duende”.

La penalización de Inteligencia y Fuerza no es real.

Solo significa que el sistema no pudo clasificar dónde poner esos puntos y los “penalizó” para hacer espacio para la Suerte.

Eres más fuerte e inteligente de lo que el Rey Demonio cree.

Usa esa ventaja.

—¿Y por qué me ayudas?

—pregunté, sintiendo que la oscuridad comenzaba a volverse roja.

—Porque si mueres, yo muero.

Y ambos tenemos una venganza pendiente, ¿recuerdas?

Ahora, despierta.

El sonido de los grilletes te llama.

La voz de Aiden se desvaneció, y el dolor de mi cuerpo golpeado regresó con una furia cegadora.

Pude sentir el frío de la piedra bajo mi rostro y el sonido metálico…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo