El precio de los sueños - Capítulo 10
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Capitulo 10.
El desfile 10: Capitulo 10.
El desfile El dramatismo se adueñó del entorno, un par de chicas rubias y con acento extranjero se acercaban a la rubia que había estado discutiendo con Victor.
Parecían amigas, hablaban en alemán entre ellas.
Entonces sucedió algo imprevisto, la rubia se dirigió hacia donde estaba sentada Alina y le tiró del cabello, la tiró de su silla y comenzó a insultarla en alemán.
Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y dirigieron sus miradas hacia ellas.
Alina reaccionó rápido y se puso de pie, Victor observaba la situación desde una distancia prudente pero cuando todos esperaban una riña Alina simplemente se apartó y le dió la espalda.
La rubia la tomo del brazo y la obligo a voltearse sobre sus pies, la respuesta del otro lado no fue de sumisión, sino todo lo contrario.
La rubia recibió una bofetada más fuerte de lo que esperaba, eso la obligo a soltarle el brazo a Alina.
Sus amigas vinieron a socorrerla.
Victor observaba todo con una sonrisa de satisfacción.
Sabía que ese episodio traería prensa.
Él era el tipo de persona que no le importaba si lo que se hablaba era bueno o malo, lo que importaba era que se hablara.
Las imágenes del episodio ya estaban circulando por las redes sociales.
La gente tomaba partido por una u otra y el nombre de Claudia Weber era lo que mas buscado del momento en Google.
Inicialmente nadie sabía quién era la chica argentina que le había robado el centro de la escena a una modelo internacional de la talla de Claudia pero para las 7 pm todos los medios hablaban de la hija de la fallecida top modelos argentina Alejandra Fredes.
” Tiene el magnetismo de su madre” decían unos medios, “Heredó todo lo mejor de Ale Fredes” otros.
Afuera del hotel periodistas de espectáculos se comenzaban a juntar, todos querían una nota con las modelos.
Pero no a todos les gustan los escandalos y algunos empresarios empezaban a cancelar su reserva para la cena a beneficio de esa noche lo cual, dada las circunstancias, aumento el precio de las reservas y muchos empresarios y personalidades del espectáculo pagaban hasta diez veces más su valor por tener un lugar en alguna de esas mesas.
La cena comenzó con grandes expectativas y con algunos ausentes, Claudia obviamente no volvió al hotel pese a que tenía reservada una de las mesas principales con Federico y su familia.
A las 9:30 comenzó el desfile.
Alina era la primera en salir, con un vestido de Benito Fernández, drapeado, de colores vibrantes,con un gran tajo en el lateral derecho que subía hasta la cadera, con cada movimiento de sus piernas dejaba ver de manera insinuante parte de sus glúteos.
Se movía con gracia natural, con precisión.
Los tacones destacaban sus gemelos y su cabello suelto le daba un aire exótico.
Las pasadas y cambio de ropa sucedían uno tras otros, los comensales estaban muy satisfechos, hablaban de las colecciones, de los diseñadores y de las modelos mientras donaban dinero extra para la fundación.
Alina estaba viviendo un sueño que nunca había imaginado tener.
Cada salida, cada paso de ella, era ovacionado de manera genuina.
Las prendas se volvían cada vez más cortas, más transparente, más insinuantes y el cierre traería lo mejor de la noche para los comensales: las modelos en sujerentes conjuntos de ropa interior .
En una de las mesas principales, mientras los hombres comían, charlaban y disfrutaban del desfile se encontraba la familia Alvarez Soller, Federico, sus tres hermanos, Alejo, el padre y Mónica la madre.
Todos en franca relajación y disfrutando a excepción de Mónica.
No estaba tranquila, algo la incomodaba.
Tomaba de su copa de vino con demasiada frecuencia, Alejo le hizo una observación al respecto y ella reaccionó con falsa amabilidad.
-Cariño, no abuses del buen vino o mañana tendrás jaqueca – le dijo intentando sonar cariñoso Alejo.
-Gracias por preocuparte por mi, mañana estaré igual que siempre- le contesto Mónica con una mueca de sonrisa.
– Alguien tiene noticias de Clau?
– Agrego de forma casual.
-No se sentía bien después de lo que pasó está tarde e insistió en quedarse sola en casa- contesto Martin, el menor de los Alvarez Soller.
-Si?
No me dijo nada.
Creí que estaría en el desfile- dijo Federico sumándose a la charla.
-Tu novia no te dijo nada?
No sabes lo que pasó?
– le pregunto Martin.
-No, o si lo hizo realmente no la escuché.
-Suele pasar – agrego el padre de familia.
– Ellas hablan y nosotros desconectamos el cerebro- dijo mientras hacía un gesto dramático como si quitará un enchufe de su cabeza.
Los hijos rieron, la madre solo saco su teléfono para escribirle a su nuera mientras se volvía a Martin y le preguntaba que había sucedido.
Martin describió los acontecimientos, omitió decir que Claudia había comenzado la agresión.
Todos se escandalizaron.
– Deberías ir a casa con ella – le dijo su madre a Federico.
-Ella está bien, sus amigas están con ella- le contesto con poco interés.
-Y sabes quién es la impresentable que hizo ese escándalo?
-Le pregunto Mónica a Martin, haciendo énfasis en la palabra impresentable.
-Ella – dijo Martin dirigiendo la mirada a la modelo que habría una nueva pasada, está vez, de la diseñadora Verónica De La Canal , con un corset rojo y una falda muy corta con capas de microtul superpuestas.
Federico miro con incredulidad, Alina no parecía el tipo de chica que arreglaba sus problemas a los golpes.
– Necesito el nombre- agrego su madre- me asegurare que nadie la vuelva a contratar , nadie ofende a mi nuera y sale aireosa.
– Alina, creo, si.
Alina Costas Fredes – contesto mientras googleaba en internet.
Su padre se atragantó con la comida y la expresión de la madre cambio drásticamente.
– Qué?
Costas Fredes?
Quién la dejo entrar?
Porque ese nombre aparece en este evento?
– la ira crecía en su voz mientras intentaba mantener la voz baja.
– No sé porque te pones así, madre.
La conoces?
Me la podrías presentar?
– le dijo Martin con tono alegre.
Federico se mantenía mudo, al igual que su padre.
– No vas a decir ni hacer nada?
– dijo Monica dirigiéndose a Alejo.
-Ofendio a tu nuera.
Una salvaje.
No debería estar acá.
– Querida, no hagas un escándalo de la nada.
Has tomado demasiado.
Le pediré a Carlos que te lleve a casa.
– No, yo no me voy, es mi hotel y no me voy.
Quiero a esa maleducada fuera de este hotel.
– Las cosas no funcionan ahí, querida.
Lo sabes.
Luego hablaras con los organizadores…
Mónica no lo dejo continuar – Por qué siempre hay una Fredes en nuestras vidas?
Voy a pedir que la saquen de aquí ahora mismo- dijo mientras su voz se elevaba y denotaba odio pero al incorporarse de la silla una mano la sujeto por el brazo.
-Madre, has venido demasiado.
Déjame llevarte a casa.- le dijo con tono cariñoso Federico mientras se incorporaba de su silla y se acercaba a su madre.
-No quieres hacer un escándalo y que los medios hablen de ti, madre.
Realmente no lo quieres.
Mónica no pudo resistirse a su hijo.
Era cierto que había bebido demás y que estaba inestable.
Ambos se dirigieron hacia la puerta mientras se disculpaban y saludaban a los comensales y les agradecían por su presencia.
Al salir a la vereda, Carlos su chofer se acercó.
– Señora, Yo la llevo a su casa.
– No te preocupes, Carlos.
Yo la puedo llevar.
– El señor me pidió que la llevará y me asegure de que descanse- insistió Carlos mientras abría la puerta trasera de la SUV negra.
– Está bien querido, cuida a tu padre de que no se vaya con ninguna otra mujer- le dijo su madre en un arranque de honestidad.
Federico no insistió.
Vio como subía a la SUV y se alejaban por la avenida camino a su casa.
Volvió a la cena y un fuerte aplauso lo sorprendió mientras entraba.
Alina estaba cerrando el desfile, con un conjunto de ropa interior rojo, de tul, adornado con cristales en los breteles, absolutamente transparente, que dejaba poco a la imaginación.
Todo su escultural cuerpo se Lucia bajo esa fina capa de tela que apenas la cubría.
Estaba tan impresionado que no se movió de su lugar.
Su mundo se reducia a ella.
El sonido de unas copas rota lo saco de su burbuja.
Un mozo tropezó por mirarla y la bandeja con copas llenas de champagne fue directo al piso.
Alina desapareció de la pasarela y Federico volvió a la realidad.
Alguien hablaba muy cerca suyo.
– La manzana no cae lejos de árbol, que muñeca por favor!
Me recuerda a su madre- le decía un socio de su padre.
– Si?
– contesto Federico simulando desinterés – no conozco a su madre- -Ni la conocerás.
Tuvo un tráfico final hace muchos años.
Espero ella no termine así.
Sería una gran perdida- agrego mientras se alejaba.
Federico volvió a su mesa, no podía quitar de su mente esa imagen.
Odiaba sentirse así.
El resto de la velada transcurrio entre charlas con potenciales socios.
Tanto él como su padre entendían la importancia de estos eventos para abrir nuevos negocios, fortalecer otros y destrabar los más complejos.
Alina por su lado estaba agotada, dejo hasta la última gota de energía en esa pista.
Victor estaba eufórico, la abrazaba y solo tenía halagos para ella.
Necesitaba comer, había evitado la comida para evitar malestares mientras durará el desfile así que su prioridad ahora era encontrar algo para comer.
Le trajeron bandejas con ensaladas de vegetales pero Alina necesitaba algo que le diera más saciedad, así que se vistió con su ropa habitual y fue directo a la cocina del hotel.
Uno de los mozos la reconoció y le ofreció una entrada de burrata con tomates reliquias y albahaca, luego le trajo un bife Wagyu con guarnición de vegetales asados.
Alina comía con mucha satisfacción,nunca había estado en un evento tan lujoso así que esa comida era toda una novedad y un festín para su paladar.
Termino de comer y agradeció al personal de cocina, todos posaron con ella e incluso ya algunos posteaban en sus redes fotos con ella mientras disfrutaba de la comida.
Se retiró saciada pero cuando se dirigía a la salida del hotel, un hombre la esperaba.
Fue amable.
Le ofreció trabajar para su agencia de modelos.
Le dejo su tarjeta de presentación y le hizo promesas de grandes cifras, a Alina le temblaban las piernas mientras intentaba mantener la calma.
Le hablaba de cifras en dólares, de viajes por el mundo y de las pasarelas internacionales.
Nombraba gente importante de la moda.
Era mucho para ella, pensó.
Así que lo despidió educadamente diciendo que se comunicaria con el pero que lo tenía que pensar porque su prioridad era su carrera universitaria.
Sé quedó esperando un Uber, y mientras contestaba Whatsapps de amigos y allegados un vehículo estacionó frente a ella.
Una SUV negra.
Un hombre salió y se dirigió hacia ella.
Tenía unos 60 años,elegante, con una apariencia más joven, su barba cuidada, su cabello corto con canas uniformes y unos ojos azules profundos.
-Alina Costas Fredes?
– pregunto dirigiendo su mirada a su rostro.
-Si, usted es?
-Alejo Álvarez, dueño de laboratorios Alvarez Soller.
-Si si, sé quién es.
Me estoy por ir a mi casa, si me disculpa.- le contesto tratando de sonar educada, odiaba tener que lidiar con otro de esa familia, mientras se abría paso frente a él.
-Solo quería conocerte- le dijo con tono casual mientras sacaba una tarjeta de su saco y se la ofrecía.
-Alina no la tomo y siguió de largo pero lo siguiente la golpeó en su punto más débil.
-Tu madre no hubiese querido que estés en este mundo, ella quería algo mejor para ti- le dijo con tono nostálgico.
Alina se quedó paralizada, sin capacidad de reacción.
Alejo se acercó aún más, la rodeo y puso su tarjeta en el bolsillo del blazer azul marino que llevaba puesto Alina.
Luego la abrazo cómo si fueran grandes amigos.
Puso un beso fraternal en su frente y se despidió.
– Cuídate y si necesitas algo, llámame- le dijo mientras se alejaba.
En la vereda de enfrente desde un Audi negro alguien miraba parte de la secuencia, un hombre abrazado a Alina cómo si fueran los mejores amigos.
La imagen lo golpeó, su cabeza intentando procesar lo que había visto mientras la SUV se alejaba y Alina subía a un Uber.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com