El precio de los sueños - Capítulo 9
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9: Capitulo 9.
Competencia 9: Capitulo 9.
Competencia La “pista” era una pasarela improvisada de 15 metros largo y dos metros de ancho.
Colocada en un gran salón donde ya se empezaban a acomodar las mesas y sillas para la cena a benefio de la fundación.
Alina comenzó a observar a su alrededor, no menos de 17 adolescente en ropa interior se preparaban para hacer su pasada.
Eran todas postulante nuevas, ninguna pasaba de los 16 años.
-Bueno bueno, corderitaaaas.
Llegó la hora de mostrar lo que tienen!
Vamos, vamos que solo necesito 5 para completar el Staff el desfile.
Los mejores diseñadores del país estarán presentes así que será mejor que se esfuercen.- continuo diciendo Victor mientras daba órdenes al DJ y encargado de la iluminación.
Definitivamente, no sería fácil para Alina.
La recomendación de Teresa le sirvió para entrar pero eso no le aseguraba nada.
Miró a las demás, todas perfectas, todas niñas jugando a ser adultas, nada de pudor.
Se acercó a una y le pregunto dónde está el baño para cambiarse , la adolescente la miro y le dijo: – baño?
Nos cambiamos aquí nomás y dejamos la ropa en nuestros bolsos- mientras le señalaba una serie de totte bags de diseñadores sobre una mesa.
Todas lucian sofisticados y sexis conjuntos de ropa interior, con encajes delicados y colores llamativos.
Alina se sintió pequeña al comenzar a quitarse la ropa y ver la mirada de esas adolescentes, ella tenía un cunjunto de algodón blanco, sin relleno ni arco y cola less .
Nada sofisticado, nada sexi y muy natural.
Su cabeza le decía que se fuera, que no iba a poder y por un momento casi se deja vencer pero luego escucho su número – 17 a la pista- dijo una voz estridente.
Alina no lo dudo, soltó su largo cabello ondulado, lo sacudió con fuerza y con el recuerdo de su madre en mente, dió un paso adelante.
Saco seguridad que no sabía que tenía, recordó por primera vez en años su infancia en la casa en Pinamar , los veranos dónde jugaban a ser modelo con Alexia en la arena.
Recordó ir de la mano de su madre sobre una pasarela con el mar de frente , recordó cómo Alexia la ayudaba a maquillarse.
La angustia amenazaba colarse entre sus pasos pero decidió ser fuerte y continuar.
De cada pasada por la pista se iban seleccionando las mejores,pasaron por muchos cambios de ropa, debían ser rápidas, tomar las prendas asignadas a ellas de un gran perchero y salir vestidas a la pista en menos de 4 minutos.
Vestidos, shorts, ropa deportiva,etc.
Cada pasada era más difícil pero ella no era de las que se dan por vencida.
Las que eran eliminadas se iban llorando con su bolso en la mano y su ropa interior, tocaba la última pasada y ella le había tocado un vestido muy transparente, con un escote muy profundo en la espalda, de encaje rojo, entonces decidio jugarsela.
Subió a la pista sin ropa interior, solo el vestido y los tacos asignados para ella.
Se vistió de fuego y se volvió fuego.
Se escucharon unos silbidos y muchos aplausos cuando paso.
Victor estaba extasiado.
– Diooosa!- le gritó a la pasada.
Alina se sentía poderosa, bella, intocable…nunca se había sentido así.
La selección terminó y Alina estaba seleccionada para el desfile, pese a ” ser grande” para comenzar,Victor la halagaba de todas las formas posibles.
Había sido 6 hrs de pruebas, maquillaje, vestuario, selección de prendas para el desfile.
Había un perchero que nadie tocaba ,decía Claudia , tenía dueña pero Victor estaba tan encantado con Alina que simplemente ordenó traer la ropa principal.
Ella no sabía a que se refería pero a juzgar por la cara de las demás modelos que habían llegado y las cuatro seleccionadas junto a ella, eso era para alguien importante.
Le dieron 6 cambios de ropa, se los probó, hicieron los ajustes necesarios ya que las curvas de Alina eran más pronunciadas que las de “Claudia”.
La madrugada llegó y Alina estaba agotada.
Eran las 5 am y su cuerpo solo quería una ducha y la cama.
Se volvió a poner su ropa, una maquilladora ya ayudó a quitarse el maquillaje y a recogerse el pelo y se dirigió hacia la salida.
Victor la saludo con un cálido abrazo.
Se despidieron.
A las 5 pm Alina debía volver para comenzar con los preparativos del desfile.
Al salir ya no estaban en el café del hotel ni Lisa ni Juan, en cambio estaba José, su novio.
Su cara era de descontento, estaba enojado.
Alina no le había contado nada de la oferta de trabajo de Teresa ni del desfile.
Trato de sonar amable y casual pese al cansancio.
El la tomo del brazo frente a la mirada de algunos presentes y sin mediar palabras la retiro del hotel.
Caminaron en silencio, él la llevaba casi a la rastra si no fuera porque Alina solía caminar rápido.
-Me estás lastimado – soltó Alina con algo de dolor.
-Yo?
Lastimandote?
Y vos qué hiciste durante las últimas horas?
O cómo creés que me sentí yo sabiendo que mi novia omitió contarme que iba a ser modelo?
Cómo creés que me sentí mientras vos desfilabas en bola frente a un montón de babosos?.
Sino entré ahí y te saque de una fue porque no me permitieron el acceso.
– No me hables así, no hice nada, solo es trabajo y lo necesito!
Me despidieron de la veterinaria!
Necesito un trabajo para pedir la tutela de Stella.
No entendés!
No es que me guste, lo necesito.
– le contesto Alina grenandose y quitándole la mano del brazo a José.
– Necesitas trabajar?
Empleate en un kiosco!
Búscate un laburo digno!
No eso!
– Digno?
Mi mamá era modelo!
Era era digna!
– le respondió con ira.
-Trabajo de lo que quiero.
No soy tu propiedad, no sos mi dueño, no soy un objeto ni una esclava!
José le dió una cachetada antes de que ella siguiera hablando, Alina le escupió la cara y lo insulto.
Le dijo que no lo quería ver más.
Se dió vueltas y salió caminando en sentido contrario.
Estaba lejos de su casa, tomar un colectivo no era opción porque las paradas de colectivo eran peligrosas a esta hora, pensó en un Uber pero no tenía demasiado dinero y no podía llamar a su padre que aún no estaba en condiciones de conducir.
Apresuró el paso y agradeció andar de mocasines.
La mejilla donde José la golpeó comenzó a calentarse debía conseguir hielo para aplicarselo cuánto antes, su padre no podía verla así y el desfile era en menos de 12 hs.
En su camino cruzaba gente alegre que volvía del boliche, parejas enamoradas que iban pegadas como si fueran uno solo, grupos de amigas con prisa por llegar a sus casas y en todo eso…se largó a llover.
De golpe, sin demasiados anuncios.
La lluvia caía sobre la ciudad, la gente corría y el agua se empezaba acumular en las veredas, Alina ajusto el paso y trato de protegerse debajo de un alero.
En eso una bocina llamo su atención, desde la vereda un auto le hacía señas de luces para que se acercara, Alina lo ignoraba.
Otra bocina más y luego una cara familiar se acercó por la ventanilla del acompañante.
Era Victor que volvía a su casa.
Le ofreció arrimarla y Alina aceptó.
El viaje fue corto, Victor conducía a gran velocidad, pero productivo.
Le dió consejos de maquillaje, ropa, estilismo e incluso le ofreció caramelos.
Alina lo notaba eufórico pero asumió que era por el próximo desfile.
Le sugirió que no confíe en nadie y que no beba bebidas ajenas, la aconsejo cómo si fuera una hija.
Alina llegó su hogar mojada, cansada y sin ganas de otra cosa que no sea dormir.
Su padre ya estaba despierto y la esperaba con el desayuno cómo otras tantas noches dónde ella salía con amigos y volvía a casa de madrugada.
Le agradeció el gesto pero solo quería dormir, así que se fue a cambiar la ropa para acomodarse en el sillón, al salir del baño el padre beso su frente y le dió la noticia: durante el día, le habían ayudado a limpiar la ex habitación de Alexia y Stella se encontraba durmiendo.
Alina volveria a dormir en su habitación y eso era lo mejor del día.
Alina despertó a las 13 con el olor del almuerzo, su padre preparaba una exquisita tarta de pollo.
Se levantó, se dirigió al baño y tomo una ducha larga.
Verifico que su rostro estuviera bien.
Se vistió con un short y una remera overside y fue al encuentro de su padre y su sobrina.
Ellos charlaban animadamente, parecían dos viejos conocidos.
Alina se sumo a la charla, conversaron de cosas triviales, de dibujos animados y música infantil.
De juegos y comidas.
El almuerzo transcurrio con la calma familiar a la que Alina estaba acostumbrada.
Ninguno pregunto por el accidente que dejó esas quemaduras en el rostro y mano de Stella.
Ninguno pregunto por su padre.
Alina les contó sin grandes detalles sobre como había transcurrido la selección de aspirantes al desfile.
Al finalizar la sobremesa Alina saco el tema del tumor, su padre lo minimizó, aunque le prometió que en breve se comunicaria con el médico que le había recomendado Marcos.
Pero incluso le dijo que el podía conseguir el dinero, que un viejo conocido tenía una deuda pendiente con él y que era un buen momento para reclamarla.
Alina agradecía tener un padre así, siempre positivo, siempre cariñoso y presente.
La tarde transcurrio entre risas y mates.
A las 15 Alina se comenzó a preparar para salir rumbo al hotel donde sería el desfile y la cena de la fundación.
A las 16 , Juan paso a buscarla y juntos se dirigieron al hotel.
Alina le contó todo lo del día anterior pero evito contarle sobre José, Juan no tenía La mejor relación con él.
Al llegar al hotel, Alina se dirigió a vestuario improvisado para el desfile.
Allí estaban las demás modelos en manos de los maquilladores, y en la oficina continúa se escuchaban gritos.
Alguien no estaba conforme con la decisión de no encabezar y cerrar el desfile.
Su acento era extranjero aunque su castellano era fluido.
Alina mientras tanto recibía un trato preferencial y no estaba cómoda con eso.
Los gritos continuaron y se escuchó un portazo, una rubia salía enojada.
Detrás quedaba Victor.
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