El precio de los sueños - Capítulo 15
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15: Capitulo 15.
La pelirroja 15: Capitulo 15.
La pelirroja Mientras Alina se dirigía a la clínica con José, siguiendo de cerca a la ambulancia, Lisa se quedaba con Stella que dormía placidamente en aquella habitación donde vivió (o sobrevivió) su madre.
Tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro que hacía que se viera radiante.
Su pasos eran lentos, rítmicos y ensayados.
Hablaba con alguien al teléfono , daba instrucciones.
Estaba moldeando el mundo como a ella le gustaba.
Termino la llamada y fue a buscar a Stella, le dijo a la niña que debían irse de allí porque corrían peligro, su abuelo estaba internado nuevamente y su tía estaba ocupada con su padre y su trabajo de modelo.
Stella no puso resistencia, ella estaba acostumbrada a salir incluso en medio de la madrugada sin nada más que su mochila, con su madre se habían acostumbrado a huir de un lado a otro desde hace un año, cuando murió su padre.
Lisa sabía perfectamente cuál era la situación de Stella, había intentado hacercarse a ella desde hace un tiempo.
Sabía quiénes fueron los responsables de las quemaduras en el rostro y las manos de la niña, sabía que su madre era diferente a Alina; incluso sentía que tenía cosas en común con Alexia.
Se fueron del departamento de los Costas Fredes sin demasiados preámbulos, afuera ya la esperaban una SUV negra.
Ambas subieron en la parte trasera, se colocaron los cinturones de seguridad y avanzaron por la ciudad a toda velocidas.
Llegaron a una de las mejores zonas de Palermo, allí donde vivía Lisa.
Ingresaron al edificio , tomaron el ascensor, el lujo estaba presente en todos lados, desde las hermosas flores frescas que se lucian en el hall de entrada hasta la tecnología que controlaba el edificio.
Ambas subieron hasta el noveno piso, Lisa le pidió a Stella que se quitará los zapatos al entrar al departamento, ella hizo lo propio.
El departamento ocupaba todo el piso, de estilo nórdico, pulcro, sencillo incluso antes los ojos de los desprevenidos pero cada objeto valía una fortuna en su mismo, cuadros originales de arte abstracto en un sector del living, objetos de decoración de escultores famosos decoraban los pocos y caros muebles que habitaban el espacio sin saturarlo.
Lisa mantenía un tono amoroso con Stella,la guío hasta una amplia habitación, decorada con el mismo estilo que el resto del departamento pero con tonos de rosas en la ropa de cama y un peluche tamaño XXL sobre la alfombra de pelo largo , Stella no puso evitar su entusiasmo.
– La prepare para ti- le dijo Lisa mientras la ayudaba a quitarse la mochila- espero te guste mucho.
La niña la abrazo y le dió las gracias, estaba encantada con su nueva habitación.
– Tengo un secreto que quiero compartir contigo- continuo hablándole Lisa mientras la dirijia hacia la cama- yo también soy tu tía!
La niña guardo silencio pero no parecía asombrada, o al menos sus ojos no transmitían asombro.
-Lo sabía – le dijo la niña luego de unos segundos de silencio.
– Mamá me dijo que tú eras mi tía antes de que ese hombre la atacará en la clínica.
Lisa se asombro con la noticia, después de todo Alexia sabía que ellas eran medias hermanas pero no se lo dijo a Alina cuando las presento.
– Tu mami confiaba en mi, por eso te lo dijo- respondio Lisa buscando sacar ventaja rápidamente de esa revelación.
Ambas fuimos heridas por las mismas persona, de diferentes formas, por eso debemos cuidarnos mucho.
Yo me voy a asegurar que tú mami se recupere pronto.
– agrego mientras la abrazaba.
-Puedes quedarte despierta mirando la tele, yo tengo que ocuparme de hacer varias llamadas y organizar trámites para mañana, si?- le dijo mientras se incorporaba para retirarse de la habitación.
La niña asintió con el rostro, Lisa salió de la habitación y fue directo a su oficina.
Encendió la notebook que estaba sobre es escritorio de madera de laurel lavada, la desbloqueo con su retina.
Abrió la transmisión en vivo de una cámara.
Nada que mirar, ningún movimiento.
Se sintió frustrada.
Saco su teléfono y vio que tenía algunas llamadas perdidas de Alina.
Contesto rápidamente cuando volvió a llamar.
Se acomodo en su silla ergonómica blanca, puso sus pies descalzos sobre el escritorio, iba a disfrutar de los próximos acontecimientos.
Disfruto cada palabra, cada gesto, cada sonido y cada silencio.
Luego colgó.
José ya sabía que tenía que hacer, le había dado expresas instrucciones.
Sabía que iban a demorar en llegar a la ” casita del amor” cómo le llamaba ella.
Así que simplemente fue a la cocina, saco helado de la nevera y se puso a mirar una serie en el living mientras la notebook mostraba la misma imagen.
Paso poco menos de una hora, el movimiento en la pantalla de la notebook llamo su atención.
Miró, se sonrió al ver que ingresaban José y una golpeada Alina.
Ella había sido muy clara con él, nada de golpes innecesario, porque si ella no aguantaba la presión podría suicidarse o denunciarlos y no querían ninguna de las dos cosas pero entendía que él estaba bastante cansado de aguantar su indiferencia y su falta de deseo sexual.
Vio como la empujaba hacia el cuarto del descontrol, lo vio salir al cabo de unos minutos.
Ella no esperaba eso.
Esperaba que simplemente él se sintiera libre de hacer con Alina lo que quisiera, que estallara en ira y violencia.
Que la abusara de todas las formas posibles.
Lisa necesitaba que eso sucediera, porque de esa forma ella lo tendría amarrado de por vida.
Lisa tenía dos grandes herramientas para conseguir lo que quería: una era el sexo y la otra era el chantaje.
Primero convencia con el sexo y luego doblaba voluntades con el chantaje.
Necesitaba doblar a José, tenerlo en sus manos para siempre.
Había aprendido de los mejores pero aún no lograba manejar la ansiedad, la paciencia no era una de sus virtudes y esa situación no le gustaba.
Decidió distraerse con algo de acción.
Llamo por teléfono, se seguro que Stella estuviese durmiendo , cerró la habitación con llave y se fue a duchar.
A los veinte minutos el portero eléctrico sonó, miro a la cámara, era lo que esperaba.
Contestó y espero a que su visita entrara.
Era un hombre de unos 40, cabello ondulado, morocho, con corte árabe.
Se quitó los zapatos, entró y antes de siquiera mediar un hola la tomó por el cuello, la apretó contra la pared, la beso, no fue gentil, fue bruto, descortés.
Ella en un salto estaba con las piernas rodeando su cintura, con su bata transparente, completamente desnuda abajo.
La llevo hasta la habitación, conocía de memoria el camino, la tiró en la cama, le arrancó la bata de un solo tirón, la tomo del cabello, la giro, la puso dándole la espalda, las flores tatuadas en su espalda eran laa únicas testigos de su exitación.
Se bajó los pantalones, la empujó contra el borde de la amplia cama y sin terminar de desvestirse la comenzó a penetrar, de forma frenética, sujetaba con ambas manos su cadera y la envestia, una y otra vez.
Su miembro era grande, grueso y muy duro, justo cómo le gustaba a ella.
Los ruidos inundaban la habitación, gemidos y el golpeteo de sus nalgas contra las piernas de él se alternaban de forma rítmica.
Ella se deshacía bajo su control, él no se guardaba nada.
Cambio el control de sus caderas por el de su cabello, enredo en su muñeca derecha el largo pelo rojizo de Lisa, la obligo a curvar aún más su columna y siguió penetrandola.
Cada vez más fuerte.
Ella terminaba una y otra vez, el seguía hasta que ella simplemente le dijo:- acabame en la boca, ahora- y como si fuera una orden religiosa a la cual no podía negarse, la volteo y lo hizo.
Ambos se tumbaron de espalda, sus pechos agitados retumbaban en la habitación.
Solo eso y el silencio en ese espacio tan involupto.
Ella se movió, primero.
-Necesitaba esto- le dijo con una sonrisa de placer mientras separaba un mechon de pelo de su cara – perdón por llamarte tan tarde- le dijo en forma inocente.
– Yo también necesita sentirte- le contestó él.
– Me alegra que me hayas llamado , estaba terriblemente aburrido en una cena de negocios- agregó mientras besaba su hombro.
– Te quedas a dormir, por favor?
– le dijo con tono dulce- quiero sentirte adentro mío cuando el sol salga – con voz melosa.
– Si me lo pides así, no me voy a negar,muñeca!.
El sueño llegó pronto para él, en cambio ella, se deslizó por la cama y salió silenciosamente de la habitación.
Paso por la habitación de Stella y quitó la llave, luego se dirijo a su escritorio.
Otra vez, la notebook era el centro de su atención, pero está vez, lo que captó le interesó.
Alina lloraba, gritaba de dolor con una almohada en su cara, José estaba disfrutando de su novia como nunca lo había hecho.
Hizo zoom, vio su rostro de éxtasis total.
Se sentía complacida con eso, ahora tenía con que sobornar a José.
Y además, su ” hermanita” estaba sintiendo dolor, obvio que para Lisa eso era un aperitivo, quería que Alina sufriera todo lo que sufrió ella al ser rechazada por su padre biológico, que se sintiera miserable, sola y traicionada por todos.
Y esto era recién el principio.
Dejo grabando la secuencia de la cámara de vigilancia y con una sonrisa de satisfacción absoluta se fue a dormir con su última presa.
Un juez, padre de familia con deseos sexuales poco satisfechos que además, se volvería su coartada en varias ocasiones sin saberlo.
Lisa no dejaba nada librado al azar, le gustaba controlar todo, estar un paso adelante.
Sabía que José no se iba a controlar e iba a hacer cosas impulsiva, sabía que eso era bueno para ella.
Sabía que Alina iba a intentar denunciarlo , por eso su nuevo juguete era un juez con mucho que perder y una niña que sería su nuevo títere.
Paso años pensando y estructurando diferentes formas de vengarse de Augusto por haberla abandonado a ella y a su madre, por no elegirlas, por seguir con Alejandra y sus hijas pese a que ella no lo amaba.
Sabía mucho de ellos, los había estado siguiendo durante los últimos 5 años.
Sabía sus horarios, sus amistades , sus gustos y sus secretos más oscuros.
Lo que nunca imagino que el universo le diera está oportunidad tan grande de vengarse, con Augusto disminuido por el cáncer,podía destrozar a su pequeña princesa de mil maneras posibles para luego mostrarle a él lo que los seres humanos son capaces de hacerle a una mujer.
Ella lo sabía, lo había sufrido en carne propia.
A los 13 años, cuando su madre murió, la enviaron a un colegio para menores, se escapó, vivió 2 meses en la calle, con hambre, frío, sola hasta que un hombre la encontró, la llevo engañada y hizo de esa niña un pedazo de carne con la cual alimentaba los deseos más oscuros de pedófilos , sufrió humillaciones, golpes, hambre…
escapó, fue a buscar a su padre y este nuevamente le negó el apellido.
Ella vio como el se iba con su niña de 14 años de la mano mientras ella estaba en la calle, rota, destrozada, sola.
Ahora les quitaría todo.
Su felicidad.
Su dignidad, su talento, su vida.
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