El precio de los sueños - Capítulo 6
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6: Capitulo 6.Se busca empleo 6: Capitulo 6.Se busca empleo En la habitación 9 la charla había cesado, Augusto se volvió a dormir, mientras Alina acariciaba su cabello.
Eran las 4 am.
, Alina se intentó relajar pero su mente estaba buscando alternativas, sabía que un tratamiento para el cáncer no era barato, sabía que su economía familiar no era suficiente para afrontarlo, también sabía que su padre no iba a pedirle dinero prestado a nadie y que la obra social no iba a cubrir ni un 10% de los costos totales.
Analizaba sus posibilidades, pensó en su tío, en su tía y hasta en Teresa pero aún así no le daban los números.
Decidió empezar a resolver de a poco, saco su teléfono, abrió la aplicación donde anotaba sus tareas diarias y comenzó a organizarse.
Se comunicaria a las 7 con Marcos Fernández, el médico clínico de su padre.
El ya sabía cómo estaba Augusto, se había comunicado con un colega de la clínica para no molestar a Alina.
Luego hablaría con sus tíos.
También debía ir a ver cómo estaba su hermana, pero esperaría al cambio de turno.
Prefería encontrarse con Héctor, pedirle el parte médico a él y aguantarse sus miradas de depredador antes que volver a cruzarse con el doctor Álvarez.
También debía pedir al oficial que le dejo su número si tienen noticias de Stella.
Luego organizaria los temas de la universidad.
En medio de sus notas recordó la mirada que le dirijia su padre a la doctora Allende.
Y muy a su estilo, decidió buscar en Instagram información sobre ella.
Seguro tendría un perfil público.
Además también la buscaría en Google para ver sobre su formación.
Su padre solía ser muy desconfiados con los médicos, siempre decía que hacían negocios con la vida de las personas.
Salió de su app de notas y entro a Instagram.
Había un par de solicitudes de amistad de gente que no conocía y las rechazó.
Un par de mensajes de usuarios que no seguía que también elimino sin leerlas.
Busco a Carla Allende , su perfil apareció en segundo lugar.
Una foto de perfil profesional y una descripción de su formación académica.
Se había especializado en oncología en Barcelona.
Al bajar en su perfil todas sus fotos eran en eventos de beneficencia, en lanzamientos de nuevos tratamientos, inauguración de salas en hospitales públicos y cursos donde ella era la principal disertante.
Sin dudas tenía una gran trayectoria y a juzgar por las fotos, no pasaba los 50, estaba por salir del perfil cuando una foto llamo su atención.
Estaba con los dueños de la clínica y una rubia que a juzgar por su presencia era la misma del buffet con el doctor Álvarez.
Salió de la app y se intentó convencer a su misma de que no le importaba nada relacionado a él pero sin pensarlo demasiado volvió a la app, busco la foto y comenzó a indagar sobre ella.
Busco entre los ” me gusta” y allí la encontró: Claudia Weber, modelo internacional.
De Alemania al mundo.
Su perfil era público así que comenzó a mirar sus publicaciones, fotos increíbles en lugares increíbles del Sur Argentino.
” Que bello que sos San Martin de los Andes…pero más bellos es este bombón” decía una foto de la semana anterior.
En la foto ella pasaba junto al doctor Álvarez.
Miro los comentarios y no había ningun comentario de él, pero si había reaccionado con un “me gusta” desde un perfil que no tenía su nombre de pila, con lo cual asumió que no era un tipo cálido ni muy expresivo.
Y ya que estaba mirando, siguió hacia su perfil.
El perfil tenía una única foto abrazado con ella y nada más.
Sin descripción, sin reel, historias ni nada más que mostrar.
Se desilución un poco, esperaba que tuviera un perfil cargado de fotos suyas.
Salió de Instagram y entro a Google para buscar a los médicos que le había recomendado la doctora Allende y 10 minutos más tarde estaba buscando a la Claudia Weber nuevamente.
En Google aparecían cientos de fotografía de ella, muchas con el , en eventos de beneficencia, en lanzamientos de marcas e incluso en Elle España, allí era tapa de revista, el epígrafe de la fotografía decía: “La supermodelo se retira y se va a vivir a la Argentina.
En pareja hace 2 años con el heredero de los laboratorios Soller , Federico Alvarez Soller , sueña con formar una familia y vivir en el sur de Argentina.
Además de tener su propia fundación para ayudar a los niños con autismo”.
Alina se quedó estupefacta, Álvarez Soller, el hijo del dueño de la clínica, heredero de los laboratorios más grande de Argentina.
Ella estuvo llorando sobre su pecho, moqueando su guardapolvo e incluso lo trato como un pervertido.
Seguro que era un error de ella, una coincidencia.
Este solo era Álvarez y además no se parecía a Alfredo Álvarez , no tenía los modales ni la altanería de alguien de su clase.
Además, alguien tan importante no podía estar haciendo guardias de noche y tomando café de filtro de la máquina del buffet.
Seguro esa solo una coincidencia, se decía así misma.
Esperaba que así fuera porque ella se había postulado hace dos semanas a una beca de entrenamiento en la clínica y la idea de haber ofendido a alguien importante que podía joderle su existencia le aterraba.
Dejo su celular y se acomodo nuevamente en su silla, eran las 6 am.
Seguro ya era momento del cambio de guardia.
Esperaría 15 minutos más y saldría a buscar información sobre su hermana.
Transcurrido el tiempo se incorporo, se acomodo el cabello y se colocó una pastilla de menta en la boca , odiaba sentirse con mal aliento.
Sus ojeras habían empeorado pero no estaba pendiente de ellas.
Salió y busco el sector de terapia intensiva.
Busco hablar con la médica de guardia pero ésta simplemente no accedió a darle información.
Solo le dijo que los partes medicos del área se daban a partir de las 10 am.
Sin excepciones.
Se dirijo al ascensor pero luego cambio de idea, quería evitar encontrarse con él nuevamente.
Así que se giro y tomo las escaleras.
No alcanzo a subir 6 escalones que sintió ese perfume, deseo que no fuera el bajando pero si, tres escalones más y se encontraron.
La ignoro por completo.
Paso a su lado como quien pasa al lado de una mesa.
El corazón de Alina se estrujó, pero no se volteó a mirarlo.
En la curva de las escaleras Federico se dió vueltas, su corazón apretado, sus emociones a flor de piel pero su mente fría volvió a ganar.
No necesito problemas en mi vida, pensó para si mismo.
Me atrae porque parece difícil, solo es eso.
No hay nada mágico en ella.
Es solo una chica bonita más.
Hablaba consigo mismo mientras bajaba las escaleras.
Sentía que el destino le estaba jugando una mala pasada.
Ambos siguieron con su día.
Alina agotada pero tratando de resolver cosas, volvió con su padre que aún dormía y se sentó a su lado.
Por alguna razón se sentía herida, cómo ese hombre podía ser tan amable e indiferente a la vez?.
Sin dudas es un Álvarez Soller, todo fue una estrategia para acostarse con ella.
No es más que otro tipo rico que no tolera los rechazos, pensaba Alina mientras subía y bajaba los mensajes de WhatsApp mirando pero si leerlos.
En algún momento de la mañana se quedó dormida,con la cabeza apoyada sobre los pies de la cama de su padre.
Federico llegó a su casa, su madre lo esperaba en la cocina, desayunando.
Se excuso con ella y le dijo que iría a su habitación.
Entro, Claudia dormía plácidamente, se quitó la ropa y la dejo la sobre la cama.
Entro al baño y se ducho.
El agua corría por su musculoso cuerpo, debería dormir un rato, pensó pero unos ojos azules profundos se clavaron en su mente y su miembro comenzó a reaccionar.
Sintió la necesidad de autocomplacerse, ya que despertar a Claudia no era una opción,a ella no le gustaban los mañaneros, decía que la dejaban sin energía para el resto del día.
La imágenes se repetían en su cabeza, esa piel color canela , esos ojos azules, sus labios carnosos y sus piernas largas.
Dejo que su cabeza jugará, lo necesitaba.
Se imagino besándola, recorriendo lentamente su cuerpo con la yema de sus dedos, explotando su intimidad y penetrandola hasta el orgasmo.
Podía imaginar sus gemidos, podía sentir su húmedad.
Acabo pensando en ella.
Se terminó de duchar y se fue a dormir un rato.
Se metió en la cama pero el fuego en su interior seguía, su mente seguía en el ascensor con ella.
Comenzó a acariciar la espalda de Claudia, a besarla y estimularla, Claudia lentamente despertaba y comenzó a gemir.
Se imagino su cuerpo, sus curvas,esos pechos que casi lo hacen cometer un delito.
Claudia se entregó a él cómo pocas veces y el desató su lujuria sobre ella.
1 hs más tarde Claudia le susurraba que no daba más, él acabo dentro de ella, salió de su fantasía y abrazado a su novia, se durmió.
Alina se despertó cuando una mano se acercaba acariciaba su cabeza, su padre estaba despierto y una enfermera había entrado a la habitación.
Eran las 10 am.
Se sobresalto, miro su reloj y se maldijo.
Había perdido tiempo precioso.
Recordó el parte médico de Alexia y se disculpo con su padre, aprovecho que le debían higienizar su herida y se retiró con prisa.
Dijo ir al baño.
A arreglarse.
Se dirijo directamente a terapia intensiva, pregunto a un señor de unos 60 años si ya habían comenzado a dar los partes, el señor le dijo que solo habían llamado a los familiares de Juarez.
Alina se sentó en una silla y espero.
Al rato salió una adolescente llorando y el médico por detrás.
Le sucedieron los demás familiares, hasta que 10:40 el médico se acercó a la puerta y llamo a Costas Fredes, ell se incorporo.
Ingreso al consultorio y escucho detenidamente el parte médico, una auricula perforada por el disparo y muchos problemas de salud, un pulmón comprometido por el tabaquismo y un riñón afectado por el consumo excesivo de alcohol.
Además había restos de cocaína en sangre y otras sustancias que no había logrado determinar.
Su situación era crítica y debían trasladarla a un hospital público porque no tenía cobertura de ninguna obra social.
Alina se quedó sin palabras, solo asintió y firmo los papeles para el traslado.
A las 3 pm sería trasladada en una ambulancia de la clínica al Hospital de Clínicas San Martin.
Tenía que decirle a su padre pero no sabía cómo.
Volvió a la habitación sin cambiarse, su padre al verla se dió cuenta que algo estaba mal.
Pensó que era por él y trato de consolarla.
En eso estaban cuando alguien llamo a la puerta.
– Permiso.
Se puede?
Eran Teresa y Juan.
-Hola!- Dijo Alina mientras se dirijia a ellos y se fundían en un abrazo fraternal.
– Cómo estás?- preguntaron en simultáneo – cómo estás Augusto?
-Bien, muy bien.
La médica vino y dijo que en la tarde me darán el alta- contesto Augusto .
Enseguida se acomodaron y comenzaron contarse las novedades.
Teresa fue la primera en notar la preocupación en el rostro de Alina.
Así que disimuladamente le pidió que la acompañará con un café en el buffet.
Alina aceptó y Juan se quedó charlando animadamente con Augusto.
El el buffet Teresa pidió dos cafés y dos tostados, uno sin TAAC para Alina.
– Qué sucede Ali?
– le dijo con tono maternal – Papá tiene un tumor en el cerebro, necesita tratamiento pronto- le contesto con las lágrimas cayendo por su rostro.
-Tranquila, si es el dinero lo que te preocupa, sabes que puedes contar con nosotros!
– le dijo mientras tomaba su mano.
-No, no puedo aceptar eso, papá jamás lo aceptaría.
Necesito otro empleo, tu no necesitas personal en tu laboratorio?
– Querida, sabes que con gusto te tomaría de empleada pero no sería justo para ti.
Tu talento vale mucho y no puedes desperdiciarlo en un laboratorio de cosmética , debes estudiar y recibirte.
Serás una gran profesional.
Además,tendrías que trabajar más de un año sin gastar nada para poder juntar el dinero, no son baratas esas intervenciones.- le dijo Teresa con tono amable y siguió con sus argumentos de porque era mejor aceptar un préstamos de su familia que otra cosa.
-Y cómo modelo?
– le acotó en medio del monólogo de Teresa.
-Siempre estás buscando jóvenes para las campañas de tu línea de cosméticos.-.
– Bueno, veo que ya se te puso en la cabeza trabajar y no aceptar ayuda de otro tipo así que voy a llamar a Victor, está organizando a las modelos que van a desfilar el viernes por la noche en el desfile a beneficio de la fundación Acompañar, seguro te puedes sumar.
Le voy a aclarar que no tienes experiencia y que eres mi protegida, para evitar que tengas que pasar por alguno de sus típicos maltratos.
Sé que pagan bien, 3000 dólares el desfile.
Qué te parece?
– -Genial, me parece genial.
Es lo que gano en un mes en la veterinaria- le contestó de forma espontánea y aliviada Alina.
-Ahora ve a arreglarte al baño que pareces una linyera- agregó con tono divertido Teresa.
El resto del día transcurrio entre visitas y papeles hasta que al llegar la hora del alta médica su padre pregunto por Alexia y Stella.
Alina le contó lo que sucedió, prefería que su su padre iba a tener una recaída con la noticia al menos fuera allí donde podría recibir asistencia de inmediato.
Para su sorpresa su padre lo tomo de forma estoica.
Solo la miro mientras Alina lloraba.
La abrazo y le dijo – Tranquila pequeña, no sé en qué estaba metida tu hermana y me apena que este atravesando por esto pero hace tiempo que deje de hacerme mala sangre por ella.
Lo importante es encontrar a esa niña.
Ella no tiene la culpa de la madre que tiene-.
El silencio se adueñó de la habitación solo interrumpido por el llanto de Alina que iba disminuyendo.
A la hora prevista la puerta se abrió, un médico entro, saludo fríamente y firmo la planilla del alta médica que estaba a los pies de la cama.
Se retiró como entro.
Sin mediar palabras.
A Alina le pareció poco profesional y mal educado pero estaba contenta porque podían volver a casa.
Solo pensaba en volver, ducharse y ponerse ropa cómoda de entre casa.
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