El precio de los sueños - Capítulo 7
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7: Capítulo 7.
Stella 7: Capítulo 7.
Stella Al otro día Alina se miraba en el espejo de su habitación, con un conjunto de ropa interior blanco de algodón , se probaba blusas y ensayaba “caras de modelos”.
De a ratos se frustraba.
Siempre se había sentido muy dura para esas cosas.
Esperaba no tener que posar en ropa interior, pese a tener 22 años, aún sentía mucho pudor con su cuerpo.
Pero tenía que hacerlo.
Era su oportunidad de ganar más dinero en menos tiempo y para Alina la eficiencia era el lema de su vida.
Si padre no estaba de acuerdo pero ella negó hacerlo por necesidad y se justificaba diciendo que quería explorar esa faceta de su vida.
Él sabía lo terca que era su hija así que renunció antes de pelear, en el fondo, sabía que su madre estaría orgullosa de ella ya que nunca renegó de ser modelo, amaba esa profesión.
Augusto lamentaba que ella no estuviera para guiarla y el no sabía cómo.
La nostalgia y el dolor lo invadian pero el era un hombre fuerte y sabía hacer de los retos oportunidades.
Decidió que era hora de sacar los recuerdos del armario, así que fue a buscar una caja con un par de pen drive.
Se dirigió al living lentamente ignorando el dolor de los puntos en su abdomen, acomodo los almohadones del sillón rojo de cuatro cuerpos que ocupaba un lugar central, trajo pañuelos descartables, preparo el mate y llamo a Alina.
– Ali,puedes venir?
Quiero que veamos algo juntos.
-Dame 5 que voy, papi- contesto de inmediato.
Se puso un short de algodón, una remera que dejaba su ombligo al aire y fue al living.
-Sientate pequeña- le indico mientras señalaba con su mano el lugar en el sillón a su lado- no sé si es el momento pero creo que es hora de mirar de frente al pasado y sacar lo mejor de él- beso su frente y la trajo a sus brazos, prendió el televisor y busco reproducir el pen drive.
Alina comenzó a llorar sin parar, el también.
Se abrazaban, no sé habían dado cuenta en todos estos años cuánto extrañaban a esa hermosa mujer que desfilaba frente a sus ojos.
Con una energía magnética, con fuego en sus piernas.
Con una actitud que parecía arrasar con el mundo entero.
Sus largas piernas, su cabello lacio y sus ojos azules.
Su piel canela.
-Si vas a subirte a la pasarela, que sea ella tu referente- le dijo mientras besaba su cabeza.
Alina estaba en un carrusel de emociones, nunca había visto a su madre desfilar.
– Nunca pierdas la humildad de tu corazón, trata a todos con respeto como siempre te enseñamos.
Camina con la frente en alto y todo lo que hagas, hazlo con profesionalismo y pasión, tu madre estaría muy orgullosa de la mujer en la que te has convertido – le dijo mientras sacaba las lágrimas de Alina y derramaba las suyas.
Estuvieron mirando videos y revistas durante más de 6 hrs.
Se olvidaron de comer, de sus angustias, del tumor y de todo lo que los preocupaba.
Hasta que el sonido del portero interrumpió.
-Quien es ?- respondió Alina al portero eléctrico.
– Oficial de policía, buscamos a la familia Acosta.
– Es acá.
Pasen, por favor- Acomodo el living mientras esperaba que subieran, Alina debía retar a su padre a cada rato que se empeñaba en moverse pese a sus puntos.
El golpe en la puerta los alertó de la presencia de los oficiales.
-Buen día.
Pasen por favor- les indico Alina mientras les cedia el ingreso al departamento.
Los dos oficiales se presentaron, dijeron venir de la fiscalía y que encontraron una niña con las características de Stella.
Ojos azules, el rostro y parte de sus manos y brazos vendados.
Se había negado a hablar incluso con el médico de guardia que la había encontrado escondida en su armario cuando ya terminaba la guardia, a las 6 am de este día.
-Por eso no la encontraban- acotó Alina.
-Se había escondido.
Seguro se asustó.
La podemos ver?
– Si, se encuentra en la fiscalía.
Tiene algún tipo de documentación que acredite el vínculo?
Sabemos que reportaron la desaparición de la niña pero vamos a necesitar documentación que respalde su vínculo-.
Dijo el oficial de mayor rango.
– Si, tengo los documentos que llevaba mi hermana, me los entregaron a mi.
Ya los traigo.
– Qué estás haciendo?
– le pregunta de golpe Alina a su padre que buscaba un par de zapatillas para salir.
– Voy a ir contigo a buscar a mi nieta.
– No, tus puntos están frescos, debes hacer reposo.
Puedes esperarla aquí con algo para comer- le dijo Alina intentando convencerlo.
– No podemos darles garantías de que la niña vendrá con ustedes, hay cuestiones burocráticas que resolver.
Por lo pronto ya recibió asistencia médica y creo que primero tendrían que ver el legajo antes de apresurarse- les dijo de forma sería y con algo de angustia el otro oficial.
-Voy yo papi, espera aquí con algo de comida para ella.
– le insistió Alina mientras se calzaba las zapatillas de lona, tomaba su celular y las llaves del dpto- yo la traere a casa- le dijo en un susurro mientras se acercaba a besar su mejilla.
Alina salió con los oficiales, de camino a la fiscalía le dieron los detalles de cómo la habían encontrado.
Esa niña estaba acostumbrada a esconderse.
Había utilizado la botellita de agua para hacer sus necesidades y se había alimentando de frutos secos y chocolate semi amargo durante más de 36 hrs.
Al llegar a la fiscalía la guiaron hacia la oficina del fiscal general, ella no entendía porque no habíab dado intervención a la fiscalía de menores o de familia pero eso en este momento no le preocupaba tanto como para indagar.
Ingresaron a una oficina.- Esperes aquí – le dijo uno de los oficiales mientras el otro se dirijia a la puerta contigua y llamaba.
-Doctor , un familiar de la niña está aquí- – Ok.
Gracias!
Que pasé.
– Buen día, soy …- y las palabras quedaron a mitad de camino cuando vio a la niña a través del gran ventanal sentada junto a Federico Alvarez Soller.
Disimulo la sorpresa y trato de continuar.
-Disculpe, estoy algo sockeada aún con todos los acontecimientos , Alina Fredes Costas, tia de Stella- le dijo mientras extendida la mano en forma de saludo.
– Buen día – le dijo con tono amable mientras estrechaba su mano- .
Alfredo José Suárez pero puedes llamarme simplemente José- continuo con una sonrisa en sus labios.
Alina se sintió incómoda con tanta espontaneidad, pero sabía que ponerse en sería dificultaría las cosas, no obstante, se disculpo con simpatía y esforzando una sonrisa que no llego a sus ojos.
-Prefiero mantener la formalidad, Doctor, más en un tema tan delicado como puede ser este.
Porqué no se dió intervención a la oficina de niñez?
O a la de familia?
Yo hice la denuncia y dimos intervención a la fiscalía de menores.- pregunto Alina intentando sonar sería y profesional.
-Es usted abogada?
– le pregunto con descaro y una sonrisa seductora .
-No, pero mi novio estudia derecho y algo he aprendido.
– Ya veo.
No dimos intervención porque el doctor Álvarez la encontró y me llamo de inmediato.
Me explico la situación en la que la encontró.
Di aviso a la policía para averiguar si había algún pedido de paradero con sus características y nos pusieron al tanto de los acontecimientos.
Su madre está en estado crítico en el hospital de clínicas, usted firmo los papeles de su traslado y la niña está en una situación de absoluta vulnerabilidad , no hay registros de su ingreso a ningún hospital de la zona,a juzgar por la revisión médica, la quemadura data de una semana atrás, las vendas se las cambiaba algún adulto, seguramente su madre.
Todo parece indicar que no fue un accidente doméstico.
Además le han estado suministrando un analgésico para adultos.
Cómo verá la situación es compleja.
Y termino aquí porque Federico insistió en quedarse con ella.
Alina hacia un gran esfuerzo por no llorar, se trago su angustia y trato de responder pero en eso, ambos ingresaron por el ventanal que hacia las veces de puerta hacia ese balcón interno.
-Buen día- le dijo Federico sonando de forma seca.
– Buen día- le respondió Alina mientras se incorporaba de la silla y se dirigía hacia donde estaba la niña.
– No habla con nadie, seguramente aún está en shock- acoto Federico.
– Hola pequeña – le dijo con tono dulce – te acuerdas de mi?
Stella hizo una afirmación con la cabeza pero no avanzo.
Alina avanzó y la abrazo pero la niña no le devolvió el abrazo.
-Me la puedo llevar?- dijo Alina mirando al fiscal.
– Lo siento, debe quedar bajo guarda, daremos intervención a la fiscal de familias, además necesita atención médica profesional…
-Esta desnutrida, deshidrata – interrumpió Federico – necesita mucha atención médica.
– Y a caso cree que nosotros no podemos darsela- lo enfentro Alina con la sangre hirviendo.
Sentía que todo eso era personal.
– Los papeles mandan, señorita – interrumpió Alfredo notando el aire tenso entre los dos, su mejor amigo debía darle explicaciones.- Daremos intervención a la fiscal Toledo, ella y su equipo tendrán que constatar que usted y su padre cumplen con las medidas necesarias para darles provisoriamente la guarda, siempre y cuando no la reclame ningún otro familiar directo.
Lo único que podemos hacer desde aquí es contar con ella y que las cosas sigan su curso.
Alina no quiso insistir, rogar ni pedir por favor, no delante de Federico.
Así que simplemente se dirigió al fiscal con su mejor sonrisa y le pregunto dónde se encontraba la oficina de la fiscal Toledo.
– Está en el primer piso, pero eso no tiene importancia ahora.
Ya me comunique con ella y está al tanto de la situación.
En breve va a enviar a alguien de su equipo para entrevistar a Stella.
Luego se entrevistará contigo aquí.
Así que puedes tomar asiento- y ponerte cómoda – le contesto.
Alfredo estaba disfrutando de la situación, ver a su mejor amigo frente a esa joven que parecía salida de una revista fitness, intentando mantener un tono profesional mientras no desaprovechaba ningún descuido de ella para escanearla de la cabeza a los pies, le generaba gracia.
Se notaba que no era sexo, difícilmente una mujer después de pasar por la cama de Federico podía mantener esa mirada desafiante que tenía Alina.
Luego lo indagaria hasta obtener respuesta pero mientras iba a divertirse poniendo incómodo a los dos.
– Ok- dijo Alina mientras buscaba con los ojos un lugar para sentarse con Stella.
– Tomen asiento- insistió.
Alfredo pero justo llamaron a la puerta , una joven con sonrisa fácil pidió permiso para entrar.
Se presentó.
Era parte de la fiscalía de la doctora Toledo y venía a buscar a Stella.
Le hablo con dulzura a Stella y se la llevó de la mano.
– Listo Alfredo, me voy.
Luego llámame para el juego de sábado- fijo Federico cuando Stella y la asistente social se retiron.
-Lo siento amigo pero la doctora Toledo quiere hablar contigo, necesita tu declaración.
Me pidió que esperarás aquí.
– No puede contarme luego?
Tengo cosas que hacer- le respondió a su amigo con algo de fastidio.
– Es más fácil y rápido así, sino la burocrácia luego complica todo.
Creo que es lo mejor.
Así no dilatamos demasiado esto y la niña se puede ir pronto con su familia- aseguro con tono profesional Alfredo aunque en el fondo, le gustaba ver la reacción de ellos.
-Tengo que ir por unos legajos, espero no les moleste esperar- continuo mientras tomaba su saco y su celular y se retiraba de la oficina.
Alina se sentía realmente incómoda, no podía dejar de pensar que esto era una trampa de Federico para acercarse.
Durante la siguiente media hora el aire que se respiraba era denso, cada uno fingiendo interés en su celular.
Federico fue el primero en romper el hielo.
-Siento mucho lo de tu hermana- dijo sin levantar la vista de su celular.
Alina estalló – Si?
Y no estás disfrutando de tenerme otra vez a tu merced?
A caso no te gusta ser el héroe que siempre viene a salvarme?
Que situación más conveniente para usted!
Pero sabe que?
Está niñita no tiene porque aguantarse que usted maneje el mundo a su antojo.
No soy idiota.
Me voy de aquí.
Esperaré afuera donde no tenga que ver su arrogante rostro.
– le dijo con ira en la voz pero sin gritar.
El no alcanzo a contestarle,la puerta se abrió y entro la doctora Toledo.
-Buen día, disculpen la tardanza.- se disculpo al entrar sin tocar la puerta-.
Señor Alvarez, lamento la demora,haremos esto rápido para que ambos se puedan ir.
Señorita, necesito probanzas de sus ingresos o del familiar que estará a cargo de forma temporal de la niña, además, una licenciada se entrevistará en su hogar mañana a las 9 am.
y señor Alvarez necesito que firme estos papeles con su declaración.
La niña queda por 48 hs bajo la tutela de la señorita Fredes Costas.
Aquí tiene los requisitos mínimos que debe cumplir para solicitar la guardia temporal de la niña-.
La fiscal daba instrucciones y pedía disculpas a cada momento, se la notaba nerviosa.
Cuando Federico termino de firmar sus papeles, le volvió a pedir disculpas.
Se retiró tan rápido como vino, incluso choco de frente con Alfredo al retirarse y solo se disculpo y siguió su camino.
Alina se disponía a retirarse también cuando la voz áspera de Federico le corto el paso antes de que Alfredo pueda siquiera terminar de entrar.
Cerró la puerta frente a a ambos, Alina quedó atrapada entre la puerta y su brazo.
Alfredo del lado de afuera.
-No creas que puedes insultarme e irte así nomás!
No sé que fantasias te hagas en tu cabecita pero creeme que si quisiera tener sexo contigo ya lo hubiese hecho y ahora estarías pidiendo por favor para volver a meterte en mi cama!
No me enredo con niñas y juro que aunque te pusieras en bolas ahora mismo , lograrás exitarme.
Así que lo siento, lamento decepcionarte pero por más ropa sugerente que te pongas, no me mueves ni un pelo- le dijo con un tono burlón mirándola a los ojos y bajando solo la mirada ya dirigirse a su ropa mientras ponía énfasis en la palabra sugerente.
Soltó la puerta y esperaba que Alina huyera, en cambio lo enfrentó.
Lo miro a los ojos y soltó su enojo .
– Y llegaste a adulto para decir esas estupideces y comportarte como un adolescente?
Te crees muy importante, verdad?
Piensas que todas las mejores mueren por estar contigo?
Pues creo que te equivocas en dos cosas, en qué todas queremos estar contigo y en que vuelven por tu sexo.
Yo no tendría sexo contigo aunque la humanidad dependiera de ellos y todas las que vuelven a ti vuelven por lo que hay en tu cuenta bancaria y no por lo que hay entre tus piernas.
Así que estimado Don Juan no se equivoque conmigo!- le dijo mientras se acercaba más a él y ponía énfasis en cada una de sus palabras.
-Espero no volver a verlo.
Me irrita su presencia – dijo para finalizar, mientras se giraba sobre sus pies y se alejaba por la puerta donde había entrado.
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