El precio de los sueños - Capítulo 8
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: Capitulo 8.
Condiciones 8: Capitulo 8.
Condiciones – Te volviste loco?
– increpo Federico a su amigo Alfredo que le sonreía, divertido con toda la situación.
Alfredo se reía mientras avanzaba hacia su escritorio.
-Asi que no tenías ni idea de quién se trataba, no?
– le contestaba entre risas- y pensar que casi te creí!
-Realmente no sé en qué estabas pensando, esto podría haber terminado en un escándalo de pasillos.
Lo armaste todo,no?
– le recriminó Federico.
– Al principio pensaba en tu casi genuina preocupación pero en cuanto entro esa muñeca, me di cuenta de todo.
Solo trataba de darte tiempo a solas con ella.
Creí que lo necesitabas.
-Creiste mal.
Solo me preocupe por esa niña.
Cuando la encontré no tenía ni idea de que estuviera vinculada a ella- le contesto y se dejó caer en el sillón.
El silencio se extendió entre los dos un instante.
– Es linda.
Me gusta.
Tiene carácter.
Mejor promedio de su año.
Una historia triste, y un físico digno de una escultura de Bernini.
Y ahora …una pequeña sobrina de quién ocuparse.
Ya hasta me dieron ganas de ser el padre de sus hijos!
– Vaya por ella entonces- le dijo Federico fingiendo desinterés- demasiado compleja para mí gusto y demasiado niña.
No hay nada en ella que encaje en mi vida.
– Naaaa.
Es hermosa pero te conozco.
Deberías tratarla con un poco de dulzura.
Además, me toca investigar el intento de asesinato de su hermana, todo parece indicar que estuvo relacionada con la banda ” Los monos” y no me gusta mezclar trabajo con los sentimientos.
– Definitivamente, no la necesito en mi vida- confirmo Federico.
– No la condenes sin conocerla.
Parece buena chica- continuo Alfredo.
– Ok.
– Dijo Federico incorporándose del sillón.- Tengo cosas que hacer.
Te veo el viernes en la cena de la fundación?
-Si, obvio.
Allí estaré.
Se dieron un saludo fraternal y Federico salió por la misma puerta por la que minutos antes salió Alina.
Se fue hacia al ascensor y bajo.
En el primer piso Alina esperaba caminando de un lado al otro mientras leía los papeles que tenía en la mano.
Eran las condiciones mínimas que tenían que reunir para pedir la tutela legal de Stella.
Él la vió no porque la buscará sino porque varias personas estaban mirándola desde los pasillos.
Su cabello largo ondulado, sus abdominales apenas marcados, su cola firme y levantada, sus piernas largas y vestida como si se fuera a dormir.
Era toda una ilusión óptica en ese lugar lleno de trajes caros y gente estructurada.
De lejos le parió ver que lloraba pero no iba a ir a consolarla.
Ya no.
Se dirigió a la salida del edificio, busco su auto y se fue.
Pero a las pocas cuadras vio por el espejo retrovisor que Stella había dejado su libro en la parte trasera.
Se detuvo para tomarlo.
Era una selección de cuentos infantiles para niños de primaria.
Con dibujos coloridos y letras grandes.
En la primer hoja estaba escrita una frase: “Las almas que vibran con el mismo amor, siempre estarán unidas.
Te ama, mamá” Entendió que ese libro era importante y pego la vuelta para devolverlo.
Cuando volvió al edificio ya no estaban Alina ni Stella.
Se habían ido.
Llamo a Alfredo y le pidió su dirección.
Le explico lo del libro, para que su amigo no comenzará con su novela, puso la dirección en su navegador y se dirigió hacia allí pero a unas pocas cuadras desistió.
Se lo enviaría con algún cadete luego.
Era lo mejor.
Cambio de rumbo y se fue al gimnasio,necesita descargar energía y poner la mente en frio.
Mientras, Alina había llegado con Stella al su departamento.
Su abuelo la esperaba con unos sandwiches de pollo, queso crema y pan árabe.
Todo sin TAAC porque se había acostumbrado a cocinar sin TAAC por Alina y era lo más natural del mundo.
La niña se sento en la silla y sus primeras palabras fueron un puñal para ellos.
– Mi mamá murió?
– pregunto tratando de sonar fuerte.
– No tesoro, tu mamá está internada pero se va a recuperar- le contesto su abuelo.
– Serán cómo unas vacaciones con nosotros mientras.
El médico dijo que debías alimentarte bien porque estabas muy delgada- le agrego Alina mientras le ofrecía un porción de sandwich y un vaso de agua.
La niña se puso a comer y en cuanto bajo la guardia,se dispuso a saciar el hambre de los últimos días.
– Tranquila que los sandwiches no se van a ir a ningún lado- le dijo con una sonrisa su abuelo.
– Hay más pollo en la heladera y puedo hacer más pan en 15 minutos así que tú come tranquila.
Las siguientes horas pasaron con un ritmo tranquilo.
Ellos le hacían preguntas, eventualmente sobre sus gustos y preferencias.
Evitaron preguntar si tenía ropa, donde había estado viviendo y cualquier otra cosa que la hiciera sentir incómoda.
Stella de a poco se iba relajando.
Alina lleno la bañera con agua tibia y le ofreció que tomara un baño.
Ella la ayudaría para que no mojara sus vendajes.
La niña aceptó.
Al quitarle la ropa Alina se dió cuenta de que su sobrina no se había bañado en días.
Así que busco sus mejores productos de higiene y se los ofrecía mientras le explicaba que eran.
La niña sonreía por momentos y Alina se sentía aliviada de poder darle un poco de amor entre tanto caos.
El baño duro más de una hora.
Stella se puso una remera larga de Alina y se fue a dormir en la habitación de Alina.
Si bien el departamento tenía otra habitación disponible, esa estaba cerrada desde que Alexia se fue.
Stella se durmió y Alina fue a la cocina con su padre.
Tomo una lapicera y una hoja de papel para anotar todas las cosas que debía hacer.
Mientras ella anotaba su padre le dijo que había que limpiar la antigua habitación de Alexia y que tendrían que ir de compras para conseguirle algo de ropa a Stella.
Alina acentia y seguía organizando sus actividades.
Trabajo de 7 a 12 am.
Almorzar.
Estudiar de 14 a 16.
Ir a comprar ropa.
17 a 18 hs.
Entrevista con Victor y prueba de vestuario: 20 hs.
Le pediría a Lisa y Juan que la acompañen, aún no le había dicho a su novio sobre ese nuevo trabajo.
Lo haría en la mañana.
Converso con su padre sobre la trayectoria de los médicos que podían tratar su tumor y de los pediatras disponibles para Stella.
También hablaría con Teresa para pedirle recomendaciones sobre cremas para tratar las quemaduras de Stella.
Y así se hicieron las 12 am.
Ambos se fueron a dormir , Alina al sillón del living, Augusto a su habitación.
La mañana llegó de un tirón.
La alarma de Alina sonó a las 6 am pero igual que otras tantas veces, Alina ya estaba en la ducha.
Al salir del baño un mensaje la tomo por sorpresa, su jefa.
La despedida por Whatsapp, le decía que necesitaba alguien a tiempo completo y que ella con sus nuevas responsabilidades no iba a poder atender.
Alina se puso a llorar, no era justo.
Además, necesitaba el empleo.
” Un salario familiar igual o mayor a la suma de 6 salarios mínimos vital y móvil” era lo que se requería para pedir la tutela de Stella.
Su padre a penas llegaba a los 5, ella contaba con ese dinero y sobre todo, con ese recibo de sueldo en blanco.
Su mundo otra vez se detonaba bajo sus pies, tenía que conseguir un nuevo empleo en blanco y no tenía ni idea por dónde empezar.
En eso vio que tenía llamadas sin contestar de Lisa.
Le escribió y Lisa la llamo.
La charla de prólogo por al menos media hora, Lisa estaba al tanto de todo lo anterior y se ofreció a hablar con su tío que tiene un bar muy exclusivo en la mejor zona de la ciudad para que le diera empleo en blanco a Alina.
Además de hablar con su papá que era abogado para llevar adelante toda la cuestión legal correspondiente a Stella.
Alina se sintió agradecida de tener una amiga así.
Lisa quedó en que pasaría a buscarlas a las 9 para ir a comprar ropa para Stella en las ferias, a precio accesibles y una calidad aceptable.
Todo parecía acomodarse otra vez.
Alina se dispuso a preparar un desayuno para Stella mientras su padre que había escuchado todo la consolaba con palabras optimistas.
Stella se despertó sola a las 7:30 am y se dirigió a la cocina.
Ambos la recibieron con un cálido abrazo y palabras dulces.
En eso el timbre del portero electrónico sonó.
Alina se asomo para preguntar quién era y la voz la dejo helada.
– Federico Alvarez Soller, Stella olvido su libro en mi auto ayer.
-Ahí bajo – contesto Alina mientras veía la cara de preocupación de su padre.
– Que hace un Álvarez Soller aquí?
-Le pregunto con algo de ira en la voz.
-Fue el doctor que encontró a Stella- le respondió Alina sin dar más detalles, se notaba que ese apellido no le gustaba para nada a su padre.
– Que deje el libro y se marche.
No bajes a recibirlo- ordenó.
Alina nunca había visto a su padre asi pero eso no le importo demasiado, pensó que quizás su padre estaba gruñón porque no podía ir a trabajar.
-Papi, son solo unos minutos.
No me gusta quedar como una mal educada- le contesto y salió.
Durante el trayecto en ascensor pensó en muchas frases hirientes que podría decirle pero al bajar,vio su figura detrás del vídeo polarizado de la entrada al edificio y su cuerpo se estremeció.
Federico llevaba unos shorts deportivos y una sudadera negra.
Su pelo desordenado y restos de transpiración.
A juzgar por la apariencia el el pitido de su reloj que le marcaba la frecuencia de recuperación el había salido a correr.
Alina se puso nerviosa y no podía abrir con la llave la puerta de edificio, él la miraba del otro lado con una sonrisa sensual, Federico había notado el nerviosismo en ella y eso le gustaba.
Los segundos parecían hora en la mente de Alina, hasta que bajo un vecino y abrió la puerta, Alina de justifico diciendo que la llave era nueva.
Agradeció al vecino y no le ofreció ingresar al edificio a Federico.
Solo lo saludo simulando desinterés, trato de ser fría y contaste pero esa no era ella.
Alina era dulce, educada y siempre dispuesta a conversar con la gente.
Federico también mantuvo la distancia en el diálogo, fue serio, formal y preciso.
Le entrego un paquete con el libro de Stella y unas cremas post- quemaduras de su laboratorio.
Se despidió de Alina y se dirigió a su auto.
Ella se quedó mirando como se iba pero no estaba dispuesta a ceder ni un cm.
de amabilidad con él, después de lo que sucedió el día anterior, Alina estaba convencida de que el doctor Álvarez manipulaba a todos para su beneficio personal.
Las siguientes horas transcurrieron según lo previsto, fueron de compra a la feria y se pusieron al día con todos los chismes con Lisa.
Alina no menciono para nada todos los episodios con Federico ya que estaba decidida a restarle importancia.
El día se fue en un abrir y cerrar de ojos.
Ahora Alina se encontraba fuera de un gran salón para comenzar las pruebas de vestuario.
Los nervios la consumían, Lisa y Juan la habían acompañado.
Ingreso por la puerta que le habían indicado, llevaba una musculosa roja entallada, un jean color claro gastado y unos mocasines negros.
-Ohhh!
My good!- escucho de tras suyo mientras entraba,se giro y vio a Victor que la miraba haciendo ademanes exagerados de falsa reverencia – una Adriana Lima se metió en mi ensayo- continuo mientras se acercaba a ella.
-Tete me dijo que eras hermosa pero tu eres el siguiente nivel de hermosa!- le dijo mientras se acercaba a besarla en el aire.
-Usted debe ser Víctor, no?
– le contesto Alina.
-Usted?
Como vas a tratarme de viejo!
Por favor!
– le dijo de forma graciosa fingiendo un desmayo.
Alina le sonreía con una sonrisa genuina.
-Acompañame- le indico mientras la guiaba hacia una puerta.
Al ingresar le pidió que tomara asiento y soltó una frase que Alina luego recordaría por mucho tiempo.
– Nena,no estuvo bien que aceptarás ingresar aquí conmigo, no me conoces, podría ser un depravado, un acosador e incluso podría ser parte de una red de trata de personas, engañarte y llevarte conmigo antes de que alguien se diera cuenta!
No deberías ser tan confiada.
Averiguaste sobre mi antes de venir?
Conoces mi trabajo?
Alertaste a algún amigo o familiar ?
Le diste tu ubicación en tiempo real?
– Victor seguía enumerando la cantidad de precauciones que Alina debería haber tomado antes de entrar a esa oficina y mientras el continuaba ella se empezó a preocupar.
Intento responder de forma despreocupada, argumentando que Teresa le había dicho cómo era Victor y ella lo reconoció de inmediato.
-Ok, ok, ok.
Está bien.
Eres muy novata.
Vamos a la pista quiero ver que tienes para mostrar!- mientras decía esto, Victor se había levantado de su escritorio y se dirigía hacia la puerta pero Alina lo miro y le pregunto: – Crees que podría conseguir un contrato temporal?
Necesito algo formal para solicitar la tutela de mi sobrina, mi hermana está internada y …
Victor no la dejo continuar.
– Nena, si quieres vivir de esto el drama debe quedar afuera!
Primero veamos que tienes y luego veré si algun representante está interesado en ti.
Vamos que el tiempo es oro!- Alina no insistió y se dirigió hacia la pista con Victor, debería hacer su mejor esfuerzo no porque le gustará el trabajo de modelo sino porque realmente quería cuidar de Stella
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com