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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 La Estrategia de los Eternos y la Carrera Contra el Tiempo
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16: Capítulo 16: La Estrategia de los Eternos y la Carrera Contra el Tiempo 16: Capítulo 16: La Estrategia de los Eternos y la Carrera Contra el Tiempo El aire en la **Dimensión Estelar** no soplaba; vibraba con una energía estática que hacía erizar la piel.

Para **Jack Frost**, estar allí era como respirar luz pura, pero también sentía el peso abrumador de la paradoja temporal que acababan de descubrir.

Se encontraban en la **Cámara del Concilio**, una sala circular hecha de cristal estelar flotante donde las constelaciones se veían tan cerca que parecían poder tocarse.

Alrededor de una mesa holográfica que proyectaba la Tierra girando lentamente, estaban reunidas las dos generaciones de héroes.

De un lado, la **Nueva Guardia**: Jack, Jake, Drake, Malik, Xavier y Zack.

Del otro, la **Vieja Guardia**: **Klaus Frost**, **Maximiliano Windsor**, **Steve Wittelsbach** y **Gabriel Stuart**.

Lo primero que impactaba a cualquiera que los viera por primera vez era su apariencia.

A pesar de haber pasado décadas en tiempo terrestre desde la Gran Guerra, los cuatro veteranos lucían exactamente igual que en los antiguos registros: **adultos jóvenes en la plenitud de sus treinta años**.

Sus rostros eran vigorosos, atractivos y libres de arrugas, marcados solo por una intensidad en la mirada que delataba siglos de experiencia comprimida en pocos meses de vida real.

La Dimensión Estelar no solo ralentizaba el tiempo; otorgaba una **inmortalidad estancada**, congelando a sus habitantes en su momento de máximo poder.

Lo mismo ocurría con sus enemigos históricos; aquellos villanos que habían tocado esa dimensión compartían esa misma juventud eterna y peligrosa.

—La situación es crítica —dijo **Klaus**, su voz grave resonando sin necesidad de micrófonos.

Su presencia física era imponente, la de un guerrero en la cima de su fuerza, no de un anciano cansado.

Señaló un punto parpadeante en el holograma de la Tierra—.

Según la visión que tuviste, Jack, la niña, **Daisy Thunder**, tiene ocho años.

Vive en este sector de Valdoria.

Jack asintió, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda cada vez que pensaba en la voz que aún retumbaba en su mente.

No era una voz amable; sonaba distorsionada, eléctrica, cargada de una estática que recordaba a las tormentas más violentas y corruptoras.

*”Encuéntrala.

El libro espera.”* —La entidad…

**Aelion** —comenzó Jack, usando el nombre que la voz misma había insinuado en susurros oscuros—, me dijo que el libro **”Thunder Legends”** solo responde a ella.

Si alguien más intenta abrirlo o, peor aún, si se lo arrebatan…

Un silencio tenso cayó sobre la sala.

Los cuatro veteranos intercambiaron miradas rápidas, llenas de una preocupación profunda.

Para ellos, **Aelion** no era un mito benevolente; era una leyenda oscura, una entidad ancestral asociada con la corrupción, el caos y la destrucción de reinos enteros en los textos prohibidos de la Gran Guerra.

—¿Aelion te ha hablado?

—preguntó **Maximiliano**, su voz bajando una octava, tensa.

Su rostro joven y perfecto se endureció—.

Pensábamos que esa entidad había sido sellada junto con Nyx.

Es conocida como el “Trueno Corruptor”, el espíritu que devora voluntades.

Si realmente reside en ti, Jack…

—No siente maligno —intervino Jack rápidamente, defendiendo la voz aunque él mismo dudaba—.

Solo se siente…

urgente.

Antiguo.

Pero la visión era clara: la niña es la clave.

—No subestimes a Aelion, muchacho —advirtió **Steve Wittelsbach**, ajustando unos dispositivos en sus muñecas que proyectaban datos complejos.

Su apariencia de joven adulto de 30 años contrastaba con la gravedad de sus palabras—.

En la guerra, escuchamos rumores de que Aelion corrompía a los portadores de poder, convirtiéndolos en títeres de destrucción.

Que ahora hable contigo podría ser una trampa.

—O una advertencia de que el fin se acerca —añadió **Gabriel Stuart**, cuyas alas de luz, brillantes y etéreas, se plegaron solemnemente a su espalda.

Su belleza angelical era casi inquietante dada la expresión sombría de sus ojos—.

Si Aelion se está moviendo, es porque el equilibrio se ha roto.

Y si la niña tiene el libro…

entonces estamos ante el escenario que siempre temimos.

—Hay un factor que complica todo aún más: el tiempo —dijo Steve, activando el holograma para mostrar dos relojes superpuestos: uno marcando el tiempo de la Dimensión Estelar, otro el de la Tierra.

—Para nosotros, han pasado apenas **dieciséis meses** desde que nos exiliamos —explicó Steve, señalando el reloj lento—.

Gracias a la inmortalidad de este plano, hemos mantenido nuestra juventud y fuerza.

Pero para la Tierra, han sido **dieciséis años**.

La niña ha crecido, ha vivido toda su infancia mientras nosotros apenas parpadeábamos.

Y aquí está el peligro: si nos quedamos aquí planificando durante **un solo mes**, en la Tierra habrá pasado **un año entero**.

Un murmullo de preocupación recorrió al grupo.

—¿Un año?

—preguntó **Drake**, palideciendo.

Él también lucía joven y fuerte, pero la idea de perder más tiempo lo aterraba—.

¿Quieres decir que si tardamos en decidirnos, Daisy podría pasar un año entero expuesta al peligro?

Mientras nosotros aquí ni siquiera habríamos envejecido un día.

—Exacto —confirmó Gabriel—.

Los enemigos ya están en la Tierra.

Si detectaron la firma energética del despertar de Malik o la derrota de Victtoria, podrían estar buscando a la niña ahora mismo.

Cada hora que perdemos aquí, es un día de ventaja para ellos allá.

Y si Aelion está involucrado, esos enemigos podrían ser fuerzas que ni siquiera imaginamos.

**Malik Windsor** dio un paso al frente, su capa de viento estelar ondeando aunque no había viento.

Sus ojos azul eléctrico brillaban con determinación.

Su propia juventud eterna, heredada de su linaje y potenciada por su despertar, lo hacía parecer un príncipe de cuento, pero con la mirada de un guerrero.

—Entonces no hay tiempo que perder.

Debemos bajar.

Ahora.

—Espera, hijo —dijo Maximiliano, poniendo una mano firme en el hombro de Malik.

La mano del emperador era cálida, viva, sin el temblor de la vejez—.

No podemos ir todos.

Dejar la Dimensión Estelar desprotegida sería un riesgo innecesario.

Además, nuestra presencia masiva en la Tierra, con nuestra firma energética de “Inmortales”, atraería a todas las plagas del multiverso.

Seríamos faros en la noche.

—Propongo un equipo de intervención rápida —dijo **Klaus**, mirando directamente a Jack.

Sus ojos, uno azul y otro gris, mostraban la astucia de un líder que ha sobrevivido a eras—.

Un grupo pequeño, ágil, capaz de moverse sin ser detectados hasta localizar a la niña.

El resto se quedará aquí para monitorear las fluctuaciones dimensionales y preparar una ruta de escape segura.

Jack sintió que todas las miradas se posaban en él.

La voz distorsionada en su cabeza latía con fuerza, como un segundo corazón oscuro.

*”Tú eres el Nexo.

Tú eres el puente.

No temas a la sombra, úsala.”* —Yo debo ir —dijo Jack con firmeza—.

La conexión es conmigo.

Solo yo puedo sentir dónde está ella con precisión.

Y si Aelion es una trampa…

yo seré el primero en saberlo.

—Y yo voy con él —añadió **Jake** inmediatamente, desenvainando ligeramente su espada de luz.

Su rostro joven y decidido no admitía réplicas—.

Nadie protege tu espalda mejor que yo.

Si esa entidad intenta algo, mi luz la purgará.

—Nosotros también —dijo **Xavier**, con **Zack** asintiendo a su lado—.

Si hay agua cerca de la niña, o si necesitamos sigilo aéreo, Mussy y Fusty serán útiles.

Además, Zack puede rastrear firmas energéticas sutiles con su sonido, incluso las de Aelion.

**Drake** dio un paso adelante, pero se detuvo.

Miró a su padre, Maximiliano, y luego a Malik.

—Padre, tú y Malik deberíais quedaros aquí para coordinar.

Drake…

tu absorción es vital, pero si hay una explosión dimensional, necesitamos tu capacidad de contención aquí.

Además, tu firma energética es demasiado similar a la de Max; podrían confundiros.

Drake asintió, aunque se notaba que le costaba no ir.

Confiaba en su hermano y en su padre.

—Entendido.

Cubriré la retaguardia desde aquí.

Pero llevad esto.

Drake se quitó unos guantes especiales de su cinturón, hechos de un metal oscuro que parecía absorber la luz.

—Son estabilizadores de flujo.

Si la niña tiene una reacción emocional fuerte con el libro, o si la entidad Aelion intenta poseerla, esto os ayudará a absorber el exceso de energía corrupta sin dañarla.

Klaus tomó los guantes y se los entregó a Jack.

El contacto entre sus manos fue firme; padre e hijo, ambos congelados en la flor de la vida por la dimensión, unidos por el destino.

—Entonces está decidido.

El **Equipo Alfa**: Jack, Jake, Xavier y Zack.

Bajareis a la Tierra inmediatamente.

Vuestra misión es localizar a Daisy Thunder, asegurar el libro y traerla a un punto seguro antes de que los enemigos se muevan.

—¿Y si ya la tienen?

—preguntó Zack, ajustándose los auriculares, su rostro juvenil serio.

La expresión de Klaus se endureció, volviéndose la del guerrero implacable que había liderado la Gran Guerra.

—Entonces la rescatáis.

A cualquier costo.

Pero recordad: la prioridad es la seguridad de la niña y del libro.

No os enfrentéis a ejércitos si podéis evitarlo.

Sed sombras.

Sed truenos silenciosos.

Y mantened guardia contra Aelion.

No confiéis ciegamente en esa voz.

Jack cerró los ojos un instante.

En su mente, la voz distorsionada susurró una coordenada específica, una dirección clara que atravesaba la niebla de la duda.

Sonaba como truenos lejanos, graves y amenazantes, pero la información era precisa.

*”Al norte.

En la ciudad vieja.

Ella tiene miedo, Jack.

Pero el libro la protege.

Date prisa.

Ellos vienen…”* Jack abrió los ojos, ahora con una claridad absoluta, aunque una sombra de duda sobre la naturaleza de la voz permanecía.

—Sé dónde está —anunció—.

Está en el Distrito Antiguo de Valdoria.

En un orfanato llamado “Refugio de San Rayo”.

—San Rayo…

—murmuró Gabriel, sorprendido—.

Ese lugar tiene historia.

Fue fundado hace décadas por un antiguo aliado nuestro que conocía las leyendas del Trueno.

Quizás no sea una coincidencia.

O quizás sea una trampa tendida por quienes sirven a Aelion.

—El destino rara vez es casualidad —dijo Maximiliano, su voz resonando con autoridad—.

Id ahora.

El portal se abrirá en cinco minutos.

Tenéis ventaja temporal, pero no la desperdiciéis.

Recordad: en la Tierra, el tiempo no perdona.

Mientras los preparativos finales se llevaban a cabo, Jack se acercó a su padre.

Por un segundo, el líder del equipo desapareció y solo quedó el hijo que acababa de recuperar a un padre que nunca envejeció.

—Papá…

—susurró Jack.

Klaus lo abrazó con fuerza, un abrazo corto pero intenso, cargado de todo el tiempo perdido que no habían vivido físicamente pero sí emocionalmente.

—Traedla a casa, Jack.

Traed a la pequeña Thunder a salvo.

Y regresad vosotros también.

No pienso esperar otros dieciséis años para veros.

Y vigilad esa voz.

Si Aelion intenta corromperos, luchad con todo lo que tengáis.

Jack asintió, tragando el nudo en su garganta.

Se giró hacia Jake, Xavier y Zack.

—¿Listos?

—Siempre —respondió Jake, con la mano en la empuñadura.

—Mussy está impaciente —dijo Xavier, sonriendo con confianza juvenil.

—Y Fusty tiene una nueva canción que probar.

Esperemos que no sea la última —añadió Zack.

El suelo de la Cámara del Concilio comenzó a brillar.

Un vórtice de energía azul se abrió bajo sus pies, conectando directamente con las coordenadas del Distrito Antiguo en la Tierra.

—¡Por el Nexo y contra las sombras!

—gritó Jack.

Los cuatro saltaron al vórtice, desapareciendo de la Dimensión Estelar.

Detrás de ellos, Klaus, Maximiliano, Steve y Gabriel observaron cómo la luz se apagaba, sus rostros jóvenes e inmortales iluminados por la preocupación.

Sabían que la verdadera prueba acababa de comenzar, y que la entidad que guiaba a Jack podría ser su salvación o su perdición.

—Que los antiguos dioses nos perdonen si hemos enviado a nuestros hijos hacia la boca del lobo —murmuró Maximiliano, mirando las estrellas que ahora parecían menos brillantes sin sus hijos cerca.

En la Tierra, el tiempo corría implacable, devorando años en segundos.

Y en algún lugar del Distrito Antiguo, una niña de ocho años abrazaba un libro negro, mientras las sombras comenzaban a acechar las ventanas del orfanato, atraídas por el despertar de una entidad que el mundo conocía solo como **Aelion, el Corruptor**.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz Quién realmente creen que es esa entidad dentro de Jack?

Será un aliado o un enemigo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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