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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 2

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  3. Capítulo 2 - 2 Capítulo 2 La Ciudad de Cristal y Acero
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2: Capítulo 2: La Ciudad de Cristal y Acero 2: Capítulo 2: La Ciudad de Cristal y Acero El bosque de pinos helados era un laberinto de sombras blancas y troncos negros como el carbón.

El viento, que antes aullaba con furia contra las torres del Castillo del Abismo, aquí susurraba entre las ramas, cargado de un silencio sepulcral.

Jack corría tras Jake, sus pulmones ardiendo por el aire gélido.

Cada paso que daba dejaba una huella extraña en la nieve: la mitad congelada en hielo azul, la otra mitad chamuscada y humeante.

Su cuerpo aún luchaba por equilibrar las dos fuerzas opuestas que acababan de despertar.

—¡No te detengas!

—gritó Jake sin mirar atrás.

Su traje negro estaba hecho jirones, y una mancha oscura de sangre se expandía en su costado izquierdo, pero su ritmo no disminuía—.

Si nos alcanzan aquí, en campo abierto, estamos muertos.

—¿A dónde vamos?

—jadeó Jack, sintiendo cómo el calor en su mano derecha intentaba derretir la escarcha de su mano izquierda—.

¡Magik es infinito!

¡No hay donde esconderse!

—No nos escondemos en Magik —respondió Jake, girando bruscamente hacia un desfiladero estrecho oculto por una cascada congelada—.

Nos vamos a casa.

O al menos, a lo que queda de ella.

Jake golpeó la pared de hielo con la palma de su mano.

No usó fuerza bruta, sino una frecuencia vibratoria específica.

El hielo no se rompió; se *disolvió*, revelando un túnel oscuro y seco que descendía hacia las profundidades de la tierra.

—Entra —ordenó Jake, empujando a Jack hacia adentro antes de sellar la entrada detrás de ellos con una capa de nieve compacta que parecía acero.

La oscuridad fue total por un segundo, hasta que Jake chasqueó los dedos.

Una pequeña esfera de luz azul eléctrica flotó sobre su hombro, iluminando el camino.

Era un túnel de servicio antiguo, cubierto de polvo y telarañas, con rieles oxidados que sugerían que alguna vez fue usado para transportar minerales…

o algo más valioso.

Jack se dejó caer contra la pared fría, deslizándose hasta el suelo.

Temblaba, no por el frío, sino por la adrenalina residual.

—Jake…

¿qué pasó allá arriba?

Esos tipos…

decían que venían por el “Nexo”.

¿Qué es eso?

¿Soy yo?

Jake se apoyó en un poste de madera podrida, respirando con dificultad.

Se quitó la chaqueta rasgada, revelando una camisa interior empapada de sudor y sangre.

Con movimientos expertos, vendó su herida usando tiras de su propia ropa.

—Sí, Jack.

Tú eres el Nexo —dijo Jake, su voz más suave ahora, desprovista de la autoridad militar de hacía unos minutos—.

Eres el punto de equilibrio entre el Fuego y el Hielo, entre la Creación y la Destrucción.

Tus padres, Klaus y Stella, te ocultaron porque tu existencia misma es una anomalía en el orden natural del multiverso.

Para algunos, eres la salvación.

Para otros…

eres la llave para abrir puertas que deberían permanecer cerradas para siempre.

Jack miró sus manos.

Las runas doradas que había visto brevemente durante la explosión habían desaparecido bajo su piel, pero podía sentir su calor latente.

—¿Y quiénes eran esos atacantes?

Mencionaron a la Liga y a la Reina Victtoria.

—Facciones que han surgido en el vacío de poder dejado por la Gran Guerra Fría —explicó Jake, poniéndose de pie con esfuerzo—.

La **Liga de la Naturaleza** cree que los seres híbridos como tú son una aberración que debe ser purgada.

La **Reina Victtoria Lightning**, por otro lado…

ella quiere tu poder para fortalecer su reino decadente.

Ambos te quieren muerto o esclavizado.

Ninguno te quiere libre.

Jack apretó los puños, sintiendo cómo pequeñas llamas azules bailaban entre sus dedos.

—Pues tienen mala suerte.

No planeo ser la mascota de nadie.

Jake sonrió levemente, una expresión cansada pero genuina.

—Ese espíritu es exactamente por lo que vale la pena luchar.

Pero ahora, debemos ser inteligentes.

No podemos seguir corriendo por la nieve; dejaríamos un rastro térmico que cualquier rastreador podría seguir.

Tenemos que llegar a la **Gran Ciudad**.

—¿La Gran Ciudad del Mundo Exterior?

—preguntó Jack, con los ojos muy abiertos—.

¡Pero está prohibido ir allí!

Papá decía que los humanos de allá son caóticos, que no entienden la magia, que nos destruirían si nos ven.

—Tu padre tenía razones para decir eso en su momento —admitió Jake, comenzando a caminar de nuevo por el túnel—.

Pero el mundo ha cambiado.

La Gran Ciudad, **Valdoria**, es ahora el crisol donde convergen todas las dimensiones.

Es el único lugar donde podemos desaparecer entre la multitud.

Millones de personas, miles de especies diferentes refugiadas allí…

seremos solo dos gotas en un océano.

Caminaron durante casi una hora hasta que el túnel comenzó a ascender.

Al final, una escalera de metal oxidado conducía a una trampilla pesada.

Jake hizo señas a Jack para que guardara silencio.

Escuchó atentamente durante un minuto, luego giró la rueda de la trampilla con cuidado.

La luz del día inundó el túnel, pero no era la luz blanca y cegadora de Magik.

Era una luz dorada, filtrada por smog y cristales.

Salieron a un callejón estrecho, rodeado de contenedores de basura metálicos y paredes de ladrillo cubiertas de grafitis brillantes.

El aire olía a comida frita, gasolina y ozono eléctrico.

Ruidos ensordecedores llenaban el ambiente: sirenas, música estridente, voces hablando en una docena de idiomas diferentes.

Jack se quedó paralizado en la salida del callejón, boquiabierto.

Frente a él se extendía **Valdoria**.

Rascacielos de cristal y acero se alzaban hacia un cielo surcado por vehículos voladores de colores neón.

Pantallas holográficas gigantes proyectaban anuncios de productos mágicos y tecnológicos.

Personas de todas las formas y tamaños caminaban por las aceras: humanos normales, elfos con ropa urbana, trolls con trajes ejecutivos, y criaturas elementales disfrazadas con abrigos largos.

—Bienvenido al siglo veintiuno, príncipe —murmuró Jake, ajustándose la capucha para ocultar su rostro herido—.

Aquí, la magia es un secreto a voces, pero mientras pagues tus impuestos y no quemes edificios, nadie hace preguntas.

Jack dio un paso titubeante hacia la acera.

Una chica con cabello de fuego pasó junto a él, hablando por un dispositivo rectangular (un teléfono, recordó Jack de los libros antiguos), sin siquiera mirarlo.

Un vendedor ambulante ofrecía “pócimas de energía” en latas de aluminio.

—Es…

increíble —susurró Jack, tocando una farola que vibraba con energía eléctrica—.

Todo es tan rápido.

Tan ruidoso.

—Y peligroso —advirtió Jake, tomándolo del brazo y guiándolo hacia la corriente de gente—.

Mantén la cabeza baja.

No uses tus poderes a menos que sea vida o muerte.

Y por favor, intenta que tu cabello no cambie de color cada vez que te enfadas.

Jack se llevó la mano al cabello bicolor, consciente de que destacaba demasiado.

—¿Y ahora qué hacemos?

¿Dónde viviremos?

No tenemos dinero humano.

Jake sonrió con astucia.

—Para eso tengo un pequeño fondo de emergencia oculto desde hace años.

Pero primero, necesitamos pasar desapercibidos.

Vamos al Mercado de Sombras.

Allí conseguiremos ropa nueva y documentos falsos.

Mientras se abrían paso entre la multitud, Jack no pudo evitar sentir una mezcla de terror y emoción.

Por primera vez en su vida, no había muros a su alrededor.

Pero también, por primera vez, sentía ojos invisibles observándolo.

En lo alto de un rascacielos cercano, una figura encapuchada observaba la ciudad a través de unos binoculares térmicos.

La pantalla del dispositivo marcaba dos puntos de calor distintivos moviéndose entre la multitud: uno frío, otro caliente, perfectamente sincronizados.

—Los he localizado —dijo la figura por un comunicador—.

El Nexo está en Valdoria.

Sector 7.

Una voz distorsionada respondió al otro lado: —Excelente.

No actúes todavía.

Deja que se sientan seguros.

Cuando bajen la guardia, será cuando los atrapemos.

Informa a **Camilo**.

La cacería urbana comienza ahora.

La figura guardó los binoculares y se fundió con las sombras del edificio, dejando a Jack y Jake ignorantes de que su refugio ya había sido comprometido.

De repente, Jack se detuvo en seco.

Alguien chocó contra él en la acera llena de gente.

—¡Ey, cuidado!

—exclamó una voz femenina, alegre y despreocupada.

Jack se giró y se encontró cara a cara con una chica de su edad.

Tenía el cabello rubio intenso con raíces violetas, y unos ojos morados que lo miraban con curiosidad divertida.

Llevaba una chaqueta de cuero adornada con símbolos de rayos y sostenía dos varitas que parecían accesorios de moda, pero emanaban una leve estática.

—Lo siento, no te vi —dijo la chica, sonriendo—.

Estabas mirando al vacío como si hubieras visto un fantasma.

Soy **Bella**.

¿Eres nuevo por aquí?

Tu estilo de cabello es…

muy atrevido.

Me gusta.

Jack se quedó mudo, sintiendo cómo sus mejillas se calentaban (literalmente, una pequeña llama apareció en su oreja).

—Yo…

soy Jack.

Sí, nuevo.

Muy nuevo.

Jake, alerta, se interpuso suavemente entre ellos.

—Disculpe, señorita.

Mi sobrino es un poco tímido.

Tenemos prisa.

Bella levantó una ceja, mirando a Jake con sospecha, pero luego sonrió de nuevo a Jack.

—Bueno, Jack, si alguna vez te pierdes en esta selva de concreto, búscame.

Suelo estar en la Academia Lightning, en el centro.

Quizás necesites un guía.

Le guiñó un ojo y se alejó entre la multitud, desapareciendo tan rápido como había llegado.

Jack la observó irse, con el corazón latiéndole con fuerza.

—¿Quién era ella?

—preguntó, aturdido.

—Problemas —murmuró Jake, retomando la marcha con paso firme—.

Esa era **Bella Lightning**.

Hija de la Reina Victtoria.

Si ella te ha visto, toda la ciudad lo sabrá en una hora.

La sonrisa de Jack se borró instantáneamente.

—¿Hija de la mujer que quiere capturarme?

—Sí —confirmó Jake, acelerando el paso hacia las sombras del Mercado de Sombras—.

Ahora sí que tenemos que correr.

La cacería acaba de volverse personal.

Jack miró hacia atrás, hacia la chica rubia que se perdía en la distancia.

Sintió una punzada de decepción, pero también una determinación nueva.

No sería una presa fácil.

—Entonces corramos —dijo Jack, y por primera vez, el fuego y el hielo en su interior ardieron al unísono, impulsándolo hacia adelante.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz ¿Creen que Bella Lightning es realmente una amenaza o podría convertirse en una aliada inesperada a pesar de su madre?

¿Cómo reaccionará Jack al descubrir que la hija de su enemiga le cae bien?

¡Déjalo en los comentarios!

No olviden dejar sus Power Stones.

En el próximo capítulo: Infiltración en el Mercado de Sombras para conseguir identidades falsas y un primer encuentro con criminales locales.

¡Nos vemos en el Capítulo 3!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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