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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 3

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  3. Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 Susurros en el Mercado de Sombras
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3: Capítulo 3: Susurros en el Mercado de Sombras 3: Capítulo 3: Susurros en el Mercado de Sombras El **Mercado de Sombras** no aparecía en ningún mapa turístico de Valdoria.

Se encontraba en las entrañas del Distrito 7, bajo una red de autopistas elevadas que bloqueaban la luz del sol, creando un crepúsculo perpetuo iluminado solo por neones parpadeantes y antorchas mágicas de combustible azul.

Aquí, el aire olía a especias exóticas, metal quemado y secretos vendidos al mejor postor.

Jack caminaba pegado a la espalda de Jake, intentando pasar desapercibido.

Su cabello bicolor estaba oculto bajo una gorra negra de lana que Jake le había comprado en un puesto callejero, y llevaba una chaqueta holgada que ocultaba sus manos.

Aun así, sentía las miradas.

En este lugar, cualquiera que ocultara algo era sospechoso, y ellos ocultaban mucho.

—No mires a los ojos a nadie —susurró Jake sin girar la cabeza—.

Y no toques nada a menos que quieras que te maldigan o te explote en la mano.

—¿Quién vende cosas que explotan?

—preguntó Jack en un susurro, observando con fascinación un puesto donde un gnomo de piel gris vendía frascos con tormentas eléctricas atrapadas en su interior.

—Todo el mundo aquí, pequeño príncipe —respondió Jake, deteniéndose frente a una tienda que parecía más un contenedor de basura oxidado que un comercio.

El letrero, colgando precariamente, decía: *”Objetos Perdidos y Encontrados (Y Robados)”*.

Jake tocó la puerta de metal tres veces, hizo una pausa, y luego dos veces más.

Una pequeña mirilla se abrió, revelando un ojo inyectado en sangre que los escaneó de arriba abajo.

—Cerrado —gruñó una voz ronca desde dentro.

—Dile a **Sprocket** que el “Fantasma del Norte” ha vuelto a visitar la ciudad —dijo Jake con calma.

La mirilla se cerró de golpe.

Se escucharon varios cerrojos correr y cadenas caer.

La puerta se abrió chirriando, revelando a un hombre bajo y robusto, con brazos mecánicos de cobre y brass que brillaban con runas grabadas.

Llevaba un delantal lleno de herramientas y gafas de soldador sobre la frente.

—¿Jake?

—el hombre, Sprocket, entrecerró los ojos, luego una sonrisa llena de dientes de oro se extendió por su rostro—.

¡Por los engranajes rotos!

¡Pensé que te habías convertido en hielo eterno allá arriba en Magik!

Entra, entra rápido, antes de que los rastreadores de la DCA huelan tu magia antigua.

Jack siguió a Jake al interior.

La tienda era un caos organizado de chatarra tecnológica, artefactos mágicos rotos, pantallas hackeadas y jaulas con criaturas pequeñas y curiosas.

—Necesito dos identidades limpias, Sprocket —dijo Jake, yendo directo al grano mientras se apoyaba en un mostrador lleno de grasa—.

Pasaportes del Mundo Exterior, registros escolares básicos, historiales médicos vacíos.

Y que aguanten un escáner de nivel 3.

Sprocket silbó, rascándose la barbilla con uno de sus dedos mecánicos.

—Nivel 3, ¿eh?

Eso no es barato, amigo.

Y arriesgado.

Si la Reina Victtoria o la Liga rastrean esos códigos, mi tienda será cenizas antes del amanecer.

Jake sacó de su bolsillo interno una pequeña bolsa de terciopelo.

La abrió sobre el mostrador.

Dentro había tres gemas azules brillantes, pulsando con energía pura.

**Cristales de Mana de Alta Pureza**.

Los ojos de Sprocket se abrieron como platos.

—¿Cristales de Magik?

¡Esto es ilegal en doce dimensiones!

—exclamó, pero sus manos mecánicas ya estaban atrapando la bolsa con avidez—.

Con esto puedo comprarme una isla privada.

Tienen un trato.

Mientras Sprocket tecleaba frenéticamente en una computadora holográfica, imprimiendo documentos y codificando chips de identidad, Jack observó el entorno.

Vio espadas láser junto a varitas de madera vieja, y drones de vigilancia junto a orbes de cristal videncia.

—Este lugar…

es increíble —murmuró Jack, tocando suavemente un robot pequeño que maulló como un gato.

—Es el vertedero del multiverso —corrigió Jake, vigilando la entrada—.

Donde va lo que nadie quiere o lo que es demasiado peligroso para existir abiertamente.

Como nosotros.

De repente, la campanilla de la puerta sonó.

Tres hombres entraron.

No parecían clientes normales.

Llevaban chaquetas de cuero negro con el símbolo de una serpiente devorando su propia cola bordado en la espalda.

Eran matones locales, pero el aura que emanaban sugería que habían sido potenciados con magia oscura barata.

El líder, un tipo alto con cicatrices brillantes en el cuello, miró a Jake y a Jack con desdén.

—Oye, Sprocket.

El jefe dice que la cuota de protección subió un 20%.

Y queremos el pago ahora.

Sprocket palideció, escondiendo rápidamente la bolsa de cristales bajo el mostrador.

—Pero si pagué la semana pasada, Rax.

¡No tengo más!

—Eso es problema tuyo —Rax sonrió, mostrando dientes afilados como agujas.

Sus ojos brillaron con un tono violeta enfermizo.

Dio un paso adelante y empujó a Sprocket, haciendo que el viejo comerciante cayera al suelo—.

Quizás debamos tomar algo de valor equivalente.

La mirada de Rax se posó en Jack.

—Ese chico…

tiene un aire especial.

Quizás sirva para los experimentos del Jefe.

O quizás solo le rompamos las piernas para enseñarte una lección.

Jack sintió un calor subir por su espalda.

La ira, fría y caliente a la vez, comenzó a burbujear en su estómago.

—No me toques —dijo Jack, su voz temblando ligeramente pero firme.

Rax soltó una carcajada burlona.

—¿O qué?

¿Me vas a lanzar una bola de nieve, niño?

Rax extendió su mano, y una garra de energía violeta se formó en ella, lista para atacar.

—¡Espera!

—intervino Jake, dando un paso al frente con las manos en alto—.

Tenemos el dinero.

Solo danos un minuto.

—Demasiado tarde —gruñó Rax, lanzando la garra de energía directamente hacia Jack.

El tiempo pareció ralentizarse para Jack.

Vio la energía violeta acercándose, lenta y predecible.

Sintió cómo sus instintos tomaban el control.

No quería hacer daño, solo quería *detenerlo*.

En lugar de lanzar fuego o hielo, Jack cruzó los brazos frente a su pecho.

—**Barrera del Nexo.** Una pared semitransparente apareció frente a él.

No era solo hielo, ni solo fuego.

Era una mezcla giratoria de ambos colores, dorada en el centro.

La garra de energía violeta impactó contra la barrera y…

se disolvió.

No fue bloqueada; fue *neutralizada*, convertida en simples chispas inofensivas que se apagaron al tocar el suelo.

Rax parpadeó, confundido.

—¿Qué demonios…?

Antes de que pudiera reaccionar, Jack dio un paso adelante.

No atacó.

Simplemente puso una mano en el hombro de Rax.

—Duérmete —susurró Jack.

Una onda de energía recorrió el cuerpo del matón.

Sus ojos se pusieron en blanco y cayó al suelo, dormido profundamente, roncando como un tronco.

Los otros dos matones retrocedieron, aterrorizados.

—¡Es un brujo!

¡Un maldito brujo de alto nivel!

—gritaron, arrastrando a su líder inconsciente hacia la salida y huyendo despavoridos.

El silencio volvió a la tienda.

Sprocket se levantó del suelo, temblando.

—Chico…

¿qué acabas de hacer?

Eso no era magia elemental normal.

Eso fue…

anulación pura.

Jake suspiró, aliviado pero preocupado.

—Te dije que mantuvieras la cabeza baja, Jack.

—¡Me iba a atacar!

—se defendió Jack, quitándose la gorra en un gesto de frustración, haciendo que su cabello bicolor quedara expuesto bajo la luz tenue de la tienda—.

No podía dejar que lastimara a Sprocket.

Sprocket miró a Jack con una mezcla de miedo y admiración.

—Bueno…

supongo que eso explica por qué necesitas identidades falsas tan urgentemente.

Toma.

Empujó una carpeta hacia Jake.

Dentro había dos documentos perfectos: * **Jack Frost:** Estudiante de intercambio, 16 años.

* **Jake Russo:** Tutor legal, consultor de seguridad.

—Están listos.

Los sistemas centrales de Valdoria ya los reconocen como ciudadanos legítimos.

Pero escuchen bien —Sprocket bajó la voz, inclinándose sobre el mostrador—.

Esos tipos que vinieron…

trabajan para **Camilo**.

Si están buscando chicos con poderes raros, es porque la Liga de la Naturaleza está reclutando a la fuerza o eliminando amenazas.

Deben salir de la ciudad esta noche.

—No podemos —dijo Jake, guardando los documentos—.

Tenemos asuntos pendientes aquí.

Pero gracias, Sprocket.

Guarda los cristales y cierra la tienda por unos días.

Ve a algún lugar seguro.

Jake tomó a Jack del brazo y lo guió hacia la salida trasera, que daba a un callejón aún más oscuro.

—Lo hiciste bien —admitió Jake mientras caminaban rápido entre la basura—.

Controlaste el impulso de quemar o congelar.

Usaste la neutralización.

Es un nivel avanzado que a los magos les toma décadas dominar.

Jack sonrió levemente, aunque su corazón aún latía fuerte.

—¿Significa que soy fuerte?

—Significa que eres peligroso, Jack —corrigió Jake, con tono serio—.

Y eso atrae a los depredadores.

Camilo sabe que estás aquí ahora.

Ese matón probablemente tenía un chip de reporte en su cerebro.

En este momento, toda la Liga en Valdoria sabe tu ubicación aproximada.

Jack se detuvo, mirando hacia el cielo contaminado de la ciudad, donde las luces de los rascacielos parpadeaban como estrellas artificiales.

—Entonces que vengan.

Ya no estoy en esa torre.

Ahora tengo mis propias reglas.

Jake lo miró, y por un segundo, vio en los ojos de Jack el mismo fuego indomable que tuvo Klaus Frost en su juventud.

—Bien.

Entonces nuestro primer objetivo es encontrar un refugio seguro.

Conozco un lugar antiguo, una biblioteca abandonada en el sector universitario.

Allí hay wards de protección que ni siquiera la Liga puede atravesar fácilmente.

—¿Una biblioteca?

—preguntó Jack, arqueando una ceja—.

¿No deberíamos buscar un búnker o una base militar?

—El conocimiento es la mejor defensa, Jack —sonrió Jake misteriosamente—.

Además, allí podrías aprender a controlar ese poder antes de que accidentalmente conviertas un bloque de la ciudad en un cubo de hielo o lo vuelvas cenizas.

Mientras se alejaban hacia las profundidades de la ciudad, las sombras en los tejados comenzaron a moverse.

Figuras encapuchadas los seguían, saltando de edificio en edificio con agilidad sobrenatural.

—Objetivo confirmado —susurró una voz por un comunicador oculto—.

El Nexo se dirige al Sector Universitario.

Preparad la emboscada.

Camilo quiere al chico vivo, pero si el mayordomo interfiere…

eliminadlo.

La cacería en la jungla de concreto había comenzado realmente.

Y esta vez, Jack no sería la presa.

Sería el cazador.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz ¿Qué tipo de libros o secretos antiguos creen que encontrará Jack en la biblioteca abandonada?

¿Podría haber información sobre sus padres o sobre el verdadero origen del Nexo?

¡Déjalo en los comentarios!

No olviden dejar sus Power Stones.

En el próximo capítulo: Llegada a la biblioteca, primeros intentos de entrenamiento controlado y una sorpresa inesperada entre los libros polvorientos.

¡Nos vemos en el Capítulo 4!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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