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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 5

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  3. Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 Mecánica de Almas y Glitches en la Memoria
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5: Capítulo 5: Mecánica de Almas y Glitches en la Memoria 5: Capítulo 5: Mecánica de Almas y Glitches en la Memoria La vida en **Windsors & Co.** no era como Jack la había imaginado.

No había salas del trono, ni banquetes, ni sirvientes con bandejas de plata.

Había grasa de motor, olor a soldadura, el zumbido constante de generadores rúnicos y el sonido metálico de las herramientas siendo golpeadas con precisión quirúrgica.

Durante los primeros tres días, Jack apenas salió de la zona de entrenamiento que Drake había acondicionado en el sótano del taller.

Era una cámara reforzada con paredes de plomo y runas de contención, diseñada originalmente para probar motores de alta explosión sin destruir el edificio.

—De nuevo —ordenó **Drake Windsor**, sentado en una plataforma elevada con una tablet en la mano, monitoreando las lecturas energéticas de Jack—.

Y esta vez, intenta que el fuego no derrita el hielo antes de que se forme la estructura.

Busca el equilibrio, no la colisión.

Jack jadeaba, cubierto de sudor.

Sus manos temblaban.

En su palma izquierda, un copo de nieve perfecto comenzaba a formarse, pero en la derecha, una llama azul luchaba por salir.

Cuando intentó unirlos, una pequeña explosión de vapor lo lanzó hacia atrás, haciéndole chocar contra la pared acolchada.

—Es imposible —gruñó Jack, frustrado, limpiándose el hollín de la cara—.

Son opuestos.

El fuego destruye el hielo.

Es la ley natural.

—Para ti, esa ley está rota —dijo una voz tranquila desde la entrada de la cámara.

Era **Josué Gómez**.

Llevaba puesto su delantal de mecánico, manchado de aceite, y sostenía una llave inglesa grande.

Su cabello rubio rizado con mechas azules estaba recogido en una coleta desordenada, y sus ojos celestes observaban a Jack con una mezcla de curiosidad y una tristeza profunda que nunca parecía abandonar.

—Josué tiene razón —intervino **Jake Frost**, que había estado observando desde las sombras, con los brazos cruzados—.

Tu poder no es elemental, Jack.

Es conceptual.

Eres el punto donde el cero absoluto y la fusión nuclear se tocan sin aniquilarse.

No forces a los elementos a mezclarse; fuérzalos a *coexistir*.

Josué entró en la cámara, caminando con una gracia extraña para alguien que pasaba el día cargando piezas de metal pesadas.

Se agachó junto a Jack y le tendió una botella de agua.

—Piénsalo así —dijo Josué, su voz suave—.

En el motor de un coche, tienes explosiones controladas y pistones de metal frío trabajando juntos.

Si se tocan directamente, se rompen.

Pero hay un sistema de refrigeración, un aceite…

un mediador.

Tú eres el mediador.

Jack tomó la botella, mirando a Josué a los ojos.

—¿Cómo sabes tanto sobre esto?

No eres un mago.

Eres un mecánico.

Josué se encogió de hombros, pero por un segundo, su mirada se perdió en la nada, como si estuviera viendo algo muy lejano.

—No lo sé.

A veces…

cuando veo máquinas funcionando, o cuando veo el vapor saliendo de las tuberías, siento que…

que debería saber cómo arreglarlo todo.

No solo máquinas.

Sino personas.

Como si hubiera pasado mucho tiempo arreglando cosas rotas en otro lugar.

Jake dio un paso adelante, su expresión endureciéndose ligeramente.

Había notado esos “glitches” en Josué durante los últimos días.

Pequeños momentos donde el joven mecánico hablaba con una sabiduría que no correspondía a su memoria supuestamente borrada.

—Josué, ¿tienes más sueños?

¿Los del trono de hielo?

El joven rubio parpadeó, volviendo al presente.

La niebla en sus ojos se disipó.

—Ah, sí.

Anoche soñé que caía del cielo sobre una playa negra.

Sentía mucho frío, pero no era un frío malo.

Era…

familiar.

Y había alguien llamándome.

Alguien con una voz muy fuerte que decía mi nombre, pero no “Josué”.

Decía otro nombre.

Empezaba con…

M.

¿Malcom?

¿Mateo?

No lo recuerdo.

—**Malik** —susurró Jake para sí mismo, tan bajo que solo él pudo oírlo.

Su corazón dio un vuelco.

*Sigue vivo.

Klaus lo salvó.

Pero el precio fue su identidad.* Drake bajó de la plataforma, interrumpiendo el momento.

—Basta de filosofía por hoy.

El sensor de perímetro ha pitado.

Tenemos visita.

La actitud de todos cambió instantáneamente.

Jack se puso de pie, sus manos listo para combatir.

Jake desenvainó su espada de energía.

Josué, sin embargo, simplemente dejó la botella de agua en el suelo y recogió su llave inglesa con una calma inquietante.

—¿Quiénes son?

—preguntó Jack.

—No son Cazadores de Victtoria —dijo Drake, mirando la pantalla de su tablet—.

Las firmas energéticas son diferentes.

Más…

orgánicas.

Húmedas.

Y una de ellas vibra con una frecuencia sonora extraña.

—La Liga de la Naturaleza ha traído refuerzos —dedujo Jake—.

O quizás mercenarios independientes.

—Salgamos a recibirlos —dijo Josué, caminando hacia la salida del sótano—.

Si vienen a mi casa, tienen que seguir mis reglas.

Subieron al nivel principal del taller.

A través de las ventanas blindadas, vieron a dos figuras paradas frente a la puerta cerrada.

No llevaban armaduras ni capuchas oscuras.

Eran dos jóvenes vestidos con ropa urbana elegante pero funcional.

Uno de ellos, alto y musculoso, con cabello rizado rubio y ojos azules rayados de un tono más oscuro, estaba tocando suavemente la pared exterior del taller con la punta de los dedos, como si escuchara un latido.

El otro, idéntico en altura pero con una postura más relajada y una sonrisa carismática, estaba acariciando el aire, haciendo que pequeñas gotas de agua flotaran a su alrededor formando figuras de animales marinos.

—Son ellos —murmuró Jake, reconociendo las descripciones de los archivos antiguos—.

Los gemelos Romanov.

Del Reino Jurásico.

—¿Amigos o enemigos?

—preguntó Jack, tenso.

—Depende de cómo los tratemos —respondió Drake, acercándose al panel de control de la puerta—.

Xavier y Zack Romanov.

Hijos de Pietro, el Domador de Titanes.

Si han venido hasta aquí, es porque saben que este taller es el único lugar seguro en Valdoria.

Drake presionó un botón y la puerta blindada se abrió parcialmente, dejando una abertura suficiente para hablar pero no para entrar fácilmente.

—Este es territorio neutral —anunció Drake con voz firme—.

Identifíquense o serán repelidos por las defensas automáticas.

El gemelo sonriente, **Xavier**, dio un paso adelante, levantando las manos en señal de paz.

—Tranquilo, amigo de hierro.

No venimos a pelear.

Venimos porque el viento nos trajo un rumor.

Un rumor sobre un chico de fuego y hielo, un guardián con espada de luz, y dos hermanos que esconden secretos bajo el asfalto.

El otro gemelo, **Zack**, dejó de tocar la pared y miró directamente a Josué.

Sus ojos azules se entrecerraron.

—Y también sentimos una resonancia.

Una canción antigua que se ha quedado muda.

—Señaló a Josué—.

Tú.

Tu silencio es muy ruidoso, amigo.

Josué frunció el ceño, confundido.

—¿Mi silencio?

No sé de qué hablas.

Solo soy un mecánico.

Xavier sonrió, pero sus ojos mostraban una inteligencia aguda.

—Todos somos algo más que lo que creemos ser, ¿verdad?

Soy Xavier.

Este es mi hermano Zack.

Hemos huido de los cazadores de la Liga durante semanas.

Nuestros poderes están siendo rastreados.

Necesitamos un lugar donde escondernos, aunque sea por una noche.

Sabemos que este lugar es inexpugnable.

Drake miró a Jake, buscando confirmación.

Jake asintió lentamente.

—Si son hijos de Pietro, no son enemigos.

El Reino Jurásico siempre fue aliado del Norte…

y de Magik.

—Entrad —dijo Drake, abriendo la puerta completamente—.

Pero dejad las armas fuera.

Y nada de usar poderes dentro sin permiso.

Los gemelos entraron, saludando con una reverencia respetuosa.

Xavier se acercó inmediatamente a Jack, examinándolo con curiosidad.

—Así que tú eres el Nexo.

Vaya, tu aura es…

intensa.

Como mirar al sol a través de un glaciar.

Zack, por el contrario, se dirigió directamente a Josué.

Se detuvo frente a él y, sin decir palabra, extendió una mano.

Josué, dudando, estrechó su mano.

En el momento en que sus pieles se tocaron, Zack cerró los ojos.

—Escucho…

olas.

Mucho hielo.

Y un grito.

Un grito de guerra que se ahogó en la arena.

—Zack abrió los ojos, mirando a Josué con una sorpresa genuina—.

Tú no eres Josué Gómez.

Tu alma canta una canción diferente.

Una canción de reyes caídos.

Josué retiró la mano bruscamente, dando un paso atrás, asustado.

—¡No digas tonterías!

¡Soy Josué!

¡Nací aquí, en los barrios bajos!

—Tu cuerpo dice una cosa, pero tu esencia grita otra —insistió Zack, sin maldad, solo con verdad—.

Algo te ha silenciado.

Pero la música sigue ahí, esperando ser escuchada.

Jack observó la interacción, sintiendo una extraña conexión con la confusión de Josué.

Él también se sentía un extraño en su propia piel a veces.

—Déjalo, Zack —dijo Xavier, poniendo una mano en el hombro de su hermano—.

Si no está listo para recordar, forzarlo solo causará dolor.

Todos tenemos nuestros tiempos.

Drake carraspeó, rompiendo la tensión.

—Bien, ya está el análisis psicológico hecho.

Ahora, las reglas de la casa: dormís en el almacén trasero, ayudáis con las reparaciones si queréis comer, y si algún cazador aparece, os defendéis vosotros mismos.

¿Trato hecho?

Xavier sonrió ampliamente.

—Trato hecho, jefe de taller.

Prometo no inundar el suelo con tsunamis.

—Y yo prometo no hacer vibrar los cristales hasta que estallen —añadió Zack con una sonrisa tímida.

Esa noche, el taller **Windsors & Co.** se sintió menos vacío.

Con siete ocupantes ahora (Jack, Jake, Drake, Josué, Xavier, Zack y el gato robot de Drake), la dinámica había cambiado.

Ya no eran solo fugitivos; eran el núcleo de algo más grande.

Mientras todos dormían, Josué se despertó sobresaltado.

Se había sentado en su camastro, jadeando, con el corazón latiéndole con fuerza.

En su mente, el eco de las palabras de Zack resonaba: *”Una canción de reyes caídos”*.

Se miró las manos.

Bajo la luz tenue de la luna que entraba por la claraboya del taller, por una fracción de segundo, sus venas parecieron brillar con un azul eléctrico cristalino, y el aire a su alrededor se congeló instantáneamente, creando escarcha en el metal de la cama.

Josué parpadeó, y el efecto desapareció.

Se frotó los ojos, atribuyéndolo al cansancio.

—Solo es un sueño —se dijo a sí mismo, temblando ligeramente—.

Solo un sueño.

Pero en las sombras del taller, Jake lo observaba despierto, con una lágrima silenciosa rodando por su mejilla.

—Pronto, príncipe —susurró Jake para sí mismo—.

Pronto recordarás quién eres.

Y cuando lo hagas, el Norte volverá a rugir.

La pieza final del rompecabezas estaba en su lugar.

Faltaban pocos días para que la tragedia desatara la verdad.

La Espada Mata Reyes ya estaba siendo forjada en las sombras, esperando el momento exacto para golpear.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz ¿Creen que Josué debería empezar a entrenar combate secretamente con Jake antes del Capítulo 15, o debe permanecer ajeno a su poder hasta el momento crítico para que el impacto emocional sea mayor?

¡Déjalo en los comentarios!

No olviden dejar sus Power Stones.

En los próximos capítulos (6-9), veremos misiones de grupo, desarrollo de relaciones y la creciente amenaza que culmina en el intento de asesinato a Drake.

¡Nos vemos en el Capítulo 6!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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