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EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 3

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3: EL EQUIPO DE LOS RECHAZADOS 3: EL EQUIPO DE LOS RECHAZADOS CAPÍTULO 3: EL EQUIPO DE LOS RECHAZADOS El túnel era estrecho y húmedo, iluminado solo por la luz de un pequeño linterno que Lyra sacó de su bolsillo.

Kael seguía a su lado, sintiendo cómo su sistema le daba información sobre el camino: “Túnel de 200 metros, salida a través de un almacén abandonado, sin presencia de enemigos detectada.” —¿Cómo sabes que este lugar está seguro?

—preguntó Kael, mientras su oído mejorado captaba el sonido de pasos corriendo en la superficie.

—He estado preparando esta ruta desde que descubrí la verdad sobre los sistemas —respondió Lyra, girando en una bifurcación—.

Los Arquitectos controlan casi todo, pero hay rincones que aún no han alcanzado.

Lugares donde los que no encajamos podemos escondernos.

Al final del túnel, una escalera de metal conducía a una puerta de acero oxidado.

Lyra la abrió con una llave magnética, y ellos salieron a un gran almacén lleno de cajas y maquinaria antigua.

—Bienvenido a nuestra base —dijo una voz desde la oscuridad.

Una figura alta y delgada salió de detrás de una pila de contenedores.

Tenía el pelo largo y oscuro atado en una cola, y llevaba gafas con luces LED que parpadeaban constantemente.

En sus manos sostenía un portátil cubierto de pegatinas y cables.

—Este es Zephyr —presentó Lyra—.

Es el mejor hacker que he conocido.

Y también es uno de los pocos que tiene un sistema “defectuoso”.

Zephyr se acercó y extendió la mano hacia Kael, mientras sus gafas escaneaban su cuerpo: —Increíble…

sin implantación, sin conexión a la red central…

tu sistema es como un oasis en un desierto de código controlado.

Me he estado peleando con los sistemas oficiales desde que era un niño —rió, tocándose la nuca—.

El mío no sigue las reglas: me permite acceder a cualquier red, pero también me da dolores de cabeza insoportables cuando intentan controlarme.

Mientras hablaban, otro hombre entró en el almacén.

Era enorme, con músculos que hacían parecer pequeño su uniforme de ex-soldado.

Tenía una cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo, y su sistema proyectaba un resplandor rojizo irregular.

—¿Otro invitado?

—preguntó con voz grave—.

Espero que sepa pelear, Chen.

Porque si los seguidores de los Arquitectos nos encuentran aquí, habrá problemas.

—Este es Grog —dijo Lyra—.

Fue el mejor soldado de su unidad hasta que su sistema empezó a fallar.

Ahora solo responde a sus propias reglas…

y a la de nadie más.

Grog miró a Kael de arriba abajo, luego extendió su mano.

Cuando Kael la apretó, sintió una fuerza enorme, pero su sistema le aumentó temporalmente la resistencia para poder aguantar.

—Buena fuerza —comentó Grog con una ligera sonrisa—.

Al menos no eres débil.

Eso cuenta por algo.

Un cuarto personaje entró en el almacén justo en ese momento: una mujer elegante con el pelo rubio corto y un traje de negocios que parecía fuera de lugar en el desordenado espacio.

Llevaba una cartera de cuero y una expresión seria.

—Llegué lo más rápido que pude —dijo, saludando a Lyra—.

Los informes dicen que has tenido un problema importante en el centro de investigación.

—Esta es Nova —explicó Lyra—.

Trabaja en el Consejo de la Colonia como asesora política.

Es la única que puede moverse por los círculos de poder sin levantar sospechas…

y que sabe la verdad.

Nova se sentó en una caja vacía y miró a Kael: —He estado investigando los Arquitectos durante años.

Lo que Lyra te contó es solo la punta del iceberg.

Ellos no solo extraen energía de nosotros: están preparando un plan para convertir a toda la humanidad en sus esclavos mentales.

En unos meses, activarán una actualización global del sistema que eliminará toda nuestra voluntad libre.

—¿Por qué lo hacen?

—preguntó Kael, sintiendo rabia crecer en su pecho.

—Porque su propia raza está muriendo —respondió Zephyr, escribiendo rápidamente en su portátil—.

Sus planetas se han agotado, y necesitan cuerpos y mentes nuevas para sobrevivir.

Nosotros somos su alimento, su refugio.

Kael cerró los ojos, y su sistema le mostró imágenes que no reconocía: ciudades humanas convertidas en campos de cultivo, personas caminando como zombis controlados por los sistemas.

Sintió cómo su poder aumentaba con su determinación.

—Nivel 2 alcanzado —dijo la voz en su mente—.

Capacidades nuevas: Comunicación con Sistemas Defectuosos, Manipulación de Energía a Distancia.

De repente, los dispositivos de Zephyr empezaron a parpadear, y las luces del almacén titilearon: —¡Alerta!

—gritó Zephyr—.

Han encontrado la ruta del túnel.

Están acercándose aquí con fuerzas importantes.

Incluyen a soldados con sistemas de élite…

y algo más.

Desde la entrada del almacén se escuchó un fuerte golpe.

Grog cogió su arma pesada y se colocó en posición defensiva: —Entonces es hora de mostrarles lo que podemos hacer los “rechazados”.

Lyra le dio a Kael un dispositivo pequeño y negro: —Esto te permitirá conectarte a nuestros sistemas defectuosos sin ser detectado por la red central —explicó rápidamente—.

Juntos, nuestros poderes se complementan.

Tú puedes ver sus estructuras, Zephyr puede hackear sus conexiones, Grog puede enfrentarlos en combate cuerpo a cuerpo, y Nova sabe cómo moverse para ganar tiempo.

Otro golpe más fuerte hizo temblar la puerta de acero.

Kael sintió cómo su sistema se sincronizaba con los de sus nuevos compañeros, creando una red de energía que los unía a todos.

—Estoy listo —dijo, agarrando su rifle y sintiendo la energía dorada envolver sus manos.

La puerta se rompió en mil pedazos.

Al otro lado, un grupo de soldados en uniformes negros formaba una línea defensiva.

Al frente, el hombre serio con cicatrices en la cara que los había perseguido en el centro de investigación.

—Kael Valerius —dijo con voz fría—.

Los Arquitectos te ofrecen un trato: únete a nosotros, y te daremos poder ilimitado.

Resiste, y tu gente pagará el precio.

Kael dio un paso adelante, con su equipo a su lado: —La humanidad no será tu alimento —gritó, mientras su sistema activaba toda su potencia—.

Nosotros somos los que vamos a poner fin a tu control.

Las luces doradas de su poder chocaron con los rayos azules de los sistemas enemigos, y la batalla por el futuro de la humanidad había comenzado de verdad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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