El Yerno Millonario - Capítulo 16
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16: ¿Quién es Charlie Wade?
16: ¿Quién es Charlie Wade?
Sabrina se cruzó de brazos con una sonrisa de suficiencia: —Sí te menosprecio, ¿y qué?
¿No te puedo decir la verdad?
—¿Tus compañeros de universidad ni saben que te fuiste a vivir de arrimado con tu suegra?
Cuando estudiabas no tenías ni para comer, y cuando te graduaste te pusiste a comer sobras ajenas.
¿Y todavía tienes cara de pedirme favores?
Algo le ardió por dentro a Charlie.
A otras cosas las dejaba pasar.
Pero Sabrina se estaba pasando de la raya.
En ese momento vibró su celular.
Era un mensaje de Stephen Thompson: “Señor Wade, el Shangri-La es propiedad del Grupo Wade.
El de Aurous Hill es uno de nuestros más de cien hoteles Shangri-La en el país.” Charlie parpadeó.
¿El Shangri-La era de la familia Wade?
Respondió casi sin pensarlo: “¿Me estás tomando el pelo?” Stephen Thompson contestó de inmediato: “El responsable del Shangri-La en Aurous Hill se llama Issac Craven.
Su número es el 155.
Llámelo y él se encarga de todo.” Charlie se quedó mirando la pantalla.
Sabrina lo observaba teclear con creciente irritación.
Había esperado verlo humillado, enojado, suplicando.
Pero Charlie ni siquiera la miraba.
Igual de terco y frío que en la universidad.
Decidió subir la apuesta: —Oye, delegado, ¿de verdad puedes con todo, eh?
Hizo una pausa teatral y añadió con una sonrisita venenosa: —Por cierto, me dijeron que llevas tres años casado con Claire y todavía no entras a su cuarto.
¿No será que Claire tiene a alguien más y tú nada más eres la tapadera?
¿El marido de adorno para cubrir las apariencias?
¡Ja, ja, ja!
A Charlie se le heló la mirada.
Insultarlo a él era una cosa.
Pero meterse con Claire era otra historia completamente distinta.
Sabrina, tú sola te estás cavando el hoyo.
Marcó el número de Issac Craven sin apartar los ojos de ella y dijo con voz neutra: —Quiero preguntarle a su encargado cómo contrata el Shangri-La a su personal.
Porque tener empleadas con esa boca sucia dice muy poco del hotel.
—¿Me estás insultando?
—Sabrina estalló—.
¡Guardias!
¡Este tipo me faltó al respeto!
¡Sáquenlo de aquí!
La llamada ya había entrado.
—¿Bueno?
¿Quién habla?
—respondió una voz grave y autoritaria.
Charlie dijo con frialdad: —¿Es usted Issac Craven?
Me llamo Charlie Wade.
Estoy en la entrada del Shangri-La.
Tiene un minuto para bajar, o en el futuro va a estar buscando trabajo en otro lado.
El hombre al otro lado de la línea, que un segundo antes sonaba como quien no le debe nada a nadie, cambió de tono de golpe: —¿Señor Wade?
¿El joven señor Wade?
¿De verdad está en la entrada del hotel?
—Le quedan cincuenta segundos.
—¡Ya voy, ya voy!
Sabrina escuchó todo con una carcajada: —¡Ay, Charlie!
¿Ahora resulta que también sabes actuar?
¿Sabe usted quién es el director Issac?
Los dos socios más importantes del hotel no se le ponen al brinco.
¿Y tú crees que vas a engañarme con una llamada de mentiras?
Charlie la miró sin prisa: —¿Llamada de mentiras?
En treinta segundos sabes la verdad.
—¡Perfecto!
—Sabrina se recargó en la pared con los brazos cruzados—.
Tres minutos te doy, delegado Wade.
Si en tres minutos no sale nadie, les digo a los guardias que te cosan la boca a golpes para que aprendas a no inventar cosas.
¡Esto sí que me da risa!
Veinte segundos después.
Las puertas del hotel se abrieron de par en par.
Un hombre de mediana edad, traje hecho a medida, salió casi corriendo.
Issac Craven era uno de los hombres más respetados de Aurous Hill.
Desde que tomó las riendas del Shangri-La, nadie en la ciudad se atrevía a ignorarlo.
Un hombre acostumbrado a que los demás corrieran hacia él, no al revés.
Y ahí estaba, corriendo.
Porque nunca en su vida había imaginado que el joven amo aparecería en su propio hotel sin previo aviso.
Sabrina estaba a punto de lanzar otro comentario cuando notó que los guardias a su lado miraban hacia atrás con los ojos abiertos de par en par.
Se dio la vuelta.
Y vio al director Issac saliendo a toda prisa.
Se le fue el color de la cara.
—¿Cómo…
cómo es posible?
—¡¿Quién es el señor Charlie?!
La voz de Issac Craven temblaba.
Los presentes se quedaron sin palabras.
El hombre que hacía temblar Aurous Hill con sólo levantar una ceja estaba ahí, con la voz entrecortada.
—Soy yo —dijo Charlie.
Issac Craven llegó hasta él y se inclinó profundamente: —¡Joven…!
Charlie lo cortó de inmediato con una mirada: —Señor Issac, no diga nada aquí afuera.
Issac Craven se quedó helado.
¡Qué imbécil soy!
La identidad del joven amo era información altamente confidencial.
Si la filtrada por su culpa, podía despedirse de todo.
Se recompuso al instante y dijo con toda la formalidad del caso: —Señor Charlie, bienvenido al Shangri-La.
Por favor, acompáñeme a mi oficina.
Sabrina estaba paralizada.
No podía procesar lo que veían sus ojos, aunque lo tenía justo enfrente.
¿Quién era Charlie Wade para que el director de uno de los hoteles más importantes de Aurous Hill saliera corriendo a recibirlo?
Y lo que ahora le preocupaba, con un nudo frío en el estómago, era otra cosa: ¿Le habrá guardado rencor por todo lo que le dije?
Fin del Capítulo 16
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