El Yerno Millonario - Capítulo 20
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
20: El presidente se pone de pie 20: El presidente se pone de pie Mientras Wendell salía huyendo, Harold entraba por la otra puerta, con su hermana Wendy del brazo y el prometido de ésta, Gerald White, a un lado.
Junto a Gerald venía otro joven, vestido con ropa de evidente lujo.
Era Fred, su primo.
Harold se topó de frente con Wendell y preguntó con alarma: —¡Compa Wendell!
Acabo de escuchar que algo le pasó a tu familia.
¿Es verdad?
Wendell lo apartó de un manotazo, murmurando para sí: —Se acabó…
todo se acabó…
Harold lo vio alejarse con cara de velorio y negó con la cabeza: —Ayer estaban de lo más bien y hoy ya en quiebra.
Qué rápido se cae todo.
Enseguida localizó a Claire y a Charlie, y se acercó frotándose las manos con su mejor cara de anfitrión: —Claire, déjame presentarte a alguien.
Él es Fred White, primo de Gerald, el hijo mayor de la familia White.
—Fred, ella es mi prima Claire —añadió Harold con una sonrisa que no llegaba a los ojos.
Fred no había despegado la mirada de Claire desde que entró al salón.
Le extendió la mano de inmediato: —Mucho gusto, Claire.
Llevo tiempo escuchando hablar de la belleza de la familia Willson.
Hoy compruebo que no era exageración.
Charlie sintió un destello de molestia.
El problema de tener una esposa así de guapa es que los moscones no dejan de aparecer.
Se adelantó, tomó la mano de Fred antes de que Claire pudiera reaccionar y dijo con una cordialidad calculada: —Hola.
Soy el marido de Claire.
Fred lo miró de arriba abajo con un desprecio que ni se molestó en disimular.
Retiró la mano y dijo: —No sabía que Claire estaba casada.
Lástima.
Flor en el estiércol.
Wendy se apresuró a explicar con entusiasmo exagerado: —Fred, este señor llegó a vivir a casa de los Willson sin tener nada.
Sin trabajo, sin oficio, sin nada.
Y luego, con un guiño cómplice: —Cuando me case con Gerald seremos prácticamente familia.
Hay que vernos más seguido.
Fred captó el mensaje.
Sonrió hacia Claire: —Con mucho gusto.
La señorita Claire merece toda la atención del mundo.
En ese momento, Charlie vio llegar a sus suegros desde el otro lado del salón.
Elaine se acercó a Claire casi sin saludar: —¿Ya te enteraste?
¡La familia Jones quebró!
—¿Cuándo?
—preguntó Claire sorprendida.
—¡Ahora mismo!
—Elaine suspiró con genuina pena—.
Pensé que algún día te divorciarías de Charlie y podrías estar con Wendell…
pero ya ni modo.
Charlie contuvo un resoplido.
¿Esta señora en serio?
¿El yerno que vale millones está parado a dos metros y ella lamentando que no se casó con el que acaba de quebrar?
Fred no perdió el tiempo y se acercó a Elaine con su mejor sonrisa: —Usted debe ser la mamá de Claire.
Señora, qué gusto.
Soy Fred White, primo de Gerald.
Ahora entiendo de dónde sacó Claire su belleza.
A Elaine se le iluminaron los ojos como árbol de Navidad.
¿Primo de Gerald?
¿Hijo de los White?
—¡Ay, sí, soy la mamá de Claire!
¿Ustedes se conocen?
—Nos acabamos de conocer hoy, pero espero que no sea la última vez.
—¡Por supuesto que no!
—Elaine ya estaba en modo casamentera—.
Jovencitos, siéntense, no se queden parados.
Y usted, señor White, tiene que frecuentar más a Claire, ¡son de la misma generación!
—¡Mamá!
—Claire la cortó con un tono que no admitía réplica.
Elaine iba a continuar cuando Claire le apretó el brazo y señaló discretamente hacia el escenario.
La señora Willson ya estaba bajo los reflectores.
La matriarca recorrió el salón con la mirada antes de acercarse al micrófono, radiante: —En nombre de la familia Willson, les damos la más cálida bienvenida a todos nuestros queridos amigos y socios esta noche.
Aplausos.
—Permítanme presentar a nuestra distinguida invitada: la vicepresidenta del Emgrand Group, la señorita Doris Young.
El reflector se desplazó a la primera fila.
Doris se puso de pie con un vestido negro de noche que le marcaba cada curva.
Bajo la luz parecía una figura sacada de otro mundo.
Los hombres del salón no pudieron evitar fijar los ojos en ella.
Vicepresidenta del Emgrand Group.
Y esa presencia.
Cualquiera de las dos cosas bastaba para acaparar la atención.
Doris hizo una leve inclinación hacia el público.
Sus ojos encontraron a Charlie un instante antes de volver al frente.
La señora Willson retomó la palabra: —Esta noche también queremos reconocer a un integrante destacado de nuestra familia.
Gracias a su esfuerzo, logramos la cooperación con el Emgrand Group.
Y tras deliberación interna, hemos decidido nombrarlo director del Grupo Willson, con responsabilidad total sobre este proyecto.
Elaine le apretó el brazo a Claire con emoción: —¡Claire, es tu momento, súbete!
Claire respiró hondo.
Tenía los nervios a flor de piel, pero estaba lista.
Charlie le lanzó una mirada de aliento.
Harold, desde su silla, esbozó una sonrisa que no llegaba a ser sonrisa.
La señora Willson levantó la vista hacia el salón y anunció con aplomo: —¡Les presentamos al nuevo director del Grupo Willson: Harold!
Claire se quedó petrificada.
Volteó hacia un lado, incrédula, y vio a Harold subiendo al escenario con el pecho inflado y una sonrisa de satisfacción.
A Charlie se le heló la mirada.
Qué manera tan rastrera de cruzar el río y romper el puente.
Los Willson habían usado a Claire, le habían exprimido el trabajo, y en cuanto tuvieron lo que querían la habían tirado a un lado como si nada.
Los ojos de Claire se llenaron de lágrimas.
Las aguantó un segundo, dos, y no pudo más.
Se puso de pie y salió del salón sin volver la vista.
Cuanto más feliz había llegado, más aplastante era la caída.
Charlie la vio alejarse con el rostro completamente frío.
¿Le hacen esto a mi esposa?
¿Están buscando cómo arrepentirse?
En el escenario, Harold agarraba el micrófono con toda la comodidad del mundo: —Gracias por la confianza de la empresa.
Voy a dar todo de mí como director y a llevar este proyecto con el Emgrand Group a buen término.
La señora Willson asintió satisfecha y tomó el micrófono de nuevo: —Y llegamos al momento más esperado de la noche.
Tenemos el honor de contar entre nosotros con el señor Wade, el nuevo presidente del Emgrand Group.
Con un gran aplauso, ¡bienvenido el presidente Wade!
El salón estalló en aplausos.
Era el momento que todos esperaban.
La razón por la que habían venido.
La gente se estiraba en sus sillas buscando quién se levantaba.
Alguien murmuró entre el bullicio: —Yo creo que el presidente del Emgrand Group es el mismo del video de Tierra Rara.
La espalda se le ve igual.
—¡Yo también lo pienso!
Y si es él, sería el hombre más poderoso de todo Aurous Hill.
—¡Quiero ver su cara!
—¡Yo también!
Entre los aplausos que llenaban el salón, con todos los ojos buscando al misterioso invitado, Charlie apoyó las manos despacio en la mesa.
Y se puso de pie.
Con el rostro frío.
Fin del Capítulo 20
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com