El Yerno Millonario - Capítulo 21
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21: El contrato cancelado 21: El contrato cancelado Ante los ojos incrédulos de todos, Charlie se puso de pie despacio.
En décimas de segundo, cada mirada del salón aterrizó sobre él.
—¡Charlie, ¿qué haces?!
¡Siéntate!
—Elaine le jaló el brazo con el pánico en la cara.
¿Cómo no se daba cuenta de dónde estaba?
Había gente importante en cada mesa, y ninguno se había atrevido a levantarse.
¿Qué se creía él, el yerno arrimado, para robarse el protagonismo en un momento así?
Fred y Gerald intercambiaron una mirada rápida.
¿No será que el presidente del Emgrand Group sí es él?
Pero los dos negaron con la cabeza al mismo tiempo.
Imposible.
Si fuera el presidente del Emgrand Group, ¿cómo se iba a dejar regañar por Elaine?
—¡Inútil!
¡Siéntate donde estabas!
—gritó Harold desde el escenario con el ceño fruncido.
Charlie le lanzó una mirada fría y siguió caminando.
Se acercó a Doris Young, ignoró por completo las miradas horrorizadas de todo el salón, y le susurró algo al oído.
Doris Young escuchó con atención y asintió discretamente.
Esa imagen bastó para que a todos se les apretara el pecho.
¿Doris Young?
¿La vicepresidenta del Emgrand Group, la mujer más admirada de Aurous Hill?
¿Cómo era posible que el yerno inútil la conociera?
Y por cómo se veían, la relación entre los dos parecía…
de confianza.
Sin darle explicaciones a nadie, Charlie salió del salón a buscar a Claire.
Doris Young se puso de pie, subió al escenario, tomó el micrófono y dijo ante el silencio desconcertado de todos: —Buenas noches.
Soy Doris Young.
El señor Charlie estaba afuera del salón y tuvo oportunidad de hablar con nuestro presidente.
Me trajo un mensaje de su parte.
El salón entero soltó el aire.
Entonces Charlie no era el presidente.
Sólo había hablado con él afuera.
Fred White se recostó en su silla y murmuró con desprecio: —Se cruzó con alguien una vez y ya se cree que tiene palancas.
Qué patético.
Gerald White se encogió de hombros: —Así son los don nadies.
Doris Young recorrió el salón con la mirada hasta encontrar a la señora Willson.
Su expresión se enfrió: —El presidente me pidió que les comunicara lo siguiente.
Pausa.
—A partir de este momento, el Emgrand Group cancela toda relación comercial con el Grupo Willson.
El contrato firmado queda sin efecto.
¡Boom!
El salón estalló.
Nadie lo esperaba.
Nadie podía creerlo.
La señora Willson palideció de golpe y se aferró al borde del escenario: —Señorita Doris, ¿qué significa esto?
¿Hicimos algo mal?
Había invitado a toda la gente importante de Aurous Hill precisamente para este momento, para que fueran testigos de la grandeza de los Willson.
Y ahora, frente a todos esos ojos, la iban a hundir en público.
Doris Young respondió sin rodeos: —Este proyecto fue aprobado por nuestro presidente porque tenía muy buena opinión de la señorita Claire.
La cooperación era con ella.
Ustedes decidieron, por su cuenta y sin consultarnos, poner a otra persona a cargo.
Lo sentimos, eso no lo aceptamos.
Dicho esto, Doris Young dejó el micrófono sobre el podio y salió del salón sin volver la vista.
La señora Willson se quedó paralizada en el escenario.
En un solo movimiento, su propio cálculo le había volado en la cara la oportunidad más grande que había tenido en años.
Una oportunidad de oro, destruida por sus propias manos.
Si hubiera sabido que las cosas iban a terminar así, nunca le habría quitado la directoría a Claire.
Harold, por su parte, miraba hacia todos lados sin entender nada.
¿Qué pasó?
¿Doris Young lo tenía entre ceja y ceja?
¿Cuándo la había ofendido él?
Incapaz de callarse, le preguntó a su abuela en voz baja: —Abuela, el nombramiento ya se anunció.
¿No vas a…
reconsiderarlo?
La señora Willson lo miró un segundo.
Y le cruzó la cara de una bofetada.
—¡Imbécil!
¡Todavía pensando en el puesto con todo lo que acaba de pasar!
Fin del Capítulo 21
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