El Yerno Millonario - Capítulo 22
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22: Vuelve a ser la directora 22: Vuelve a ser la directora Al salir del salón, Charlie no tuvo que buscar mucho.
Claire no había ido lejos.
Estaba acuclillada en un rincón apartado junto al hotel, llorando en silencio, sin que nadie la viera.
Charlie se acercó despacio, se quitó el saco y se lo puso sobre los hombros.
—No te pongas triste, mi amor.
El puesto de directora de los Willson no vale tanto como crees.
Y lo que te hicieron esta noche no tiene nombre.
—No entiendes —respondió Claire con la voz entrecortada—.
Si fuera directora, mis papás podrían pararse derechos dentro de la familia.
¿Cómo va a dar marcha atrás la abuela ahora?
—Quizás ella misma va a venir a rogarte que aceptes el puesto.
Espera un poco.
Y deja de llorar, que si sigues así cuando salgas al escenario vas a estar hecha un cuadro.
—¿Cómo va a pasar eso?
La abuela ya habló; no hay vuelta atrás.
Déjame, quiero estar sola un momento.
Justo en ese instante, la señora Willson y Harold salieron corriendo del salón.
La matriarca venía sin aliento, con los años pesándole en las piernas.
Detrás de ellos, un buen grupo de invitados los seguía con curiosidad.
Harold los localizó de inmediato.
Se plantó frente a Claire y le dijo con los ojos encendidos: —Claire, ¡corre a alcanzar a la señorita Doris!
Dile que no cancele la cooperación.
Claire lo miró sin entender: —¿Cancelar la cooperación?
¿Por qué?
—¡No te hagas!
Tú le dijiste que nos pusiera en evidencia delante de todos.
Si no arreglas esto ahora mismo, te las vas a ver conmigo.
¡Zas!
La señora Willson le cruzó la cara a Harold de una segunda bofetada.
—¡Imbécil!
¿Así le hablas a tu prima?
¡Ella es la directora del Grupo Willson!
Harold la miró desconcertado: —¿Pero no me había elegido a mí, abuela?
—¡Si tú no me hubieras llenado la cabeza de cuentos, jamás habría cambiado de opinión!
¡Y si sigues protestando, lárgate de la familia Willson!
Harold apretó la mandíbula.
Dos bofetadas en una noche, y ambas de su abuela.
Se tragó la rabia porque no le quedaba de otra.
La señora Willson se volvió hacia Claire con una expresión que en ella era casi súplica: —Claire, te lo ruego.
Ahora eres la directora del Grupo Willson.
Ve a hablar con la señorita Doris, explícale la situación.
Si esto no se arregla, la familia va a quedar en ruinas.
Claire miró a Charlie con los ojos todavía húmedos y sin entender nada.
Charlie se encogió de hombros con una sonrisita: —Te dije que iban a venir a rogarte que aceptaras el puesto.
No me creíste.
Y mira cómo tienes la cara de tanto llorar.
Claire se sonrojó.
Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y dijo: —Voy a intentar hablar con el Emgrand Group.
Todas las miradas del grupo se clavaron en ella.
Marcó el número de Doris Young.
Después de unos instantes, la llamada entró.
—Señorita Doris, buenas noches.
Mi abuela me pidió que le explicara la situación.
Yo seré la directora y asumiré la responsabilidad de la cooperación con el Emgrand Group.
¿Podrían darnos otra oportunidad?
Doris Young respondió con una calma que sonaba casi a sonrisa: —Si usted es la directora y toma las riendas del proyecto, no hay ningún problema.
La cooperación puede continuar.
Pero si es cualquier otra persona, la decisión queda como está.
—Señorita Doris, ¡muchas gracias!
Claire colgó y se quedó pensando un momento.
Desde el principio, el Emgrand Group había actuado como si estuviera ahí específicamente para ayudarla a ella.
Primero el contrato de sesenta millones sin mayor trámite, luego Doris cancelando la cooperación en cuanto le quitaron el puesto, y ahora accediendo a regresar con una sola llamada.
Era demasiada coincidencia para ser normal.
¿Quién era el presidente del Emgrand Group?
¿Por qué le daba tanto apoyo a alguien que nunca había conocido?
Con algo de nervios, añadió: —Señorita Doris, ¿podría pedirle que regresara al banquete?
Se quedó callada esperando la respuesta.
Doris había salido claramente molesta; pedirle que volviera era mucho.
Pero Doris aceptó sin vacilar.
Minutos después, el auto de Doris Young apareció de regreso frente a la entrada del hotel.
Los que estaban afuera la vieron llegar y voltearon a mirar a Claire.
Con asombro.
Con respeto.
Con una admiración que no sabían muy bien de dónde venía.
Fin del Capítulo 22
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