Elarion - Vera y el lago entre los mundos - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 — El Templo de la Sangre Antigua
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16: Capítulo 16 — El Templo de la Sangre Antigua 16: Capítulo 16 — El Templo de la Sangre Antigua La luz roja al fondo de la galería palpitaba como un corazón enfermo.
Kael no esperó a que Vera diera un paso en falso; en un movimiento fluido, la alzó en vilo y la depositó sobre una superficie de piedra lisa y seca, lejos de la humedad del canal.
—Déjame —gruñó Rhydian, acercándose con intención de tocar la herida.
Sus orejas de lobo daban sacudidas de ansiedad.
—Atrás, lobo —sentenció Kael.
Su voz no fue un grito, sino un mandato absoluto que hizo que hasta Nerion se detuviera—.
Ella está vinculada a mi sangre primero.
Mi presencia acelera su proceso, y mi lengua limpiará lo que vuestras manos sucias solo empeorarían.
Kael se arrodilló entre las piernas de Vera.
Sus ojos azules brillaban con una intensidad eléctrica y las líneas plateadas de su torso palpitaban al ritmo del pulso de ella.
Sin previo aviso, Kael rodeó el muslo de Vera con sus manos grandes, exponiendo el desgarro que los Acechadores le habían provocado.
Vera soltó un suspiro entrecortado cuando sintió la lengua de Kael.
A diferencia de la aspereza salvaje que cabría esperar, el tacto del tigre fue firme, cálido y meticuloso.
Kael comenzó a lamer la herida con una devoción animal, centrífuga, eliminando el rastro de la oscuridad de los acechadores.
✧ VÍNCULO KAEL THAROS: SANACIÓN ACELERADA ACTIVADA ✧ Efecto: La cercanía del Alfa de Grado 1 reduce el tiempo de recuperación en un 80%.
Vera sintió un cosquilleo intenso.
No era solo físico; era como si la energía de Kael se filtrara por su piel, cosiendo la carne desde dentro.
Kael subió la mirada un segundo, sus labios rozando la piel sana de Vera, y luego continuó hacia la herida del costado, su cola blanca envolviendo protectoramente el tobillo de ella mientras trabajaba.
Rhydian observaba la escena con los brazos cruzados, sus músculos tatuados tensos de pura envidia.
—Si terminas de acicalarla como a un cachorro, tigre, tenemos un Guardián que matar —masculló el lobo, aunque sus ojos no podían apartarse de la forma en que Vera se relajaba bajo el toque de Kael.
Nerion, desde el borde del agua, asintió levemente.
—Su magia de sanación es superior en tierra.
La herida se está cerrando.
Kael terminó con un último roce suave y se puso en pie, ayudando a Vera a levantarse.
Ella se sorprendió al ver que el dolor había desaparecido, dejando solo una línea rosada donde antes había un corte profundo.
—Gracias, Kael —susurró ella, sintiendo una conexión renovada con él.
—No me des las gracias todavía —respondió el tigre, su mirada volviéndose hacia la cascada de luz carmesí al fondo de la sala—.
Solo me aseguraba de que estuvieras entera para lo que viene.
Frente a ellos, sobre un altar de huesos, emergió el Guardián del Velo: una entidad de sombras y armadura antigua que parecía absorber la luz de la cueva.
—Vera, vas a tener que usar la Resonancia —explicó Nerion, volviendo a su forma de cola de tritón—.
Tienes que canalizar nuestra energía.
Rhydian será tu fuerza, Kael tu escudo, y yo tu ancla bajo el agua.
Kael se colocó a su derecha, sus garras plateadas brillando de nuevo.
—No nos dejes en ridículo, Portadora.
He aguantado el orgullo de este lobo y la arrogancia de este pez solo para verte triunfar.
Vera empuñó su lanza, sintiendo el calor de Kael y la vibración de los otros dos rodeándola.
—Entonces vamos a darle a esa sombra algo por lo que gritar.
Y después de esto, espero que alguien me consiga una cena de verdad.
—Si ganamos, yo mismo cazaré para ti —rio Rhydian, lanzándose al ataque junto a ella.
El Guardián del Velo rugió, y la batalla final por el primer secreto de Elarion estalló en un torbellino de garras y magia.
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