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Elarion - Vera y el lago entre los mundos - Capítulo 21

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  3. Capítulo 21 - 21 Capítulo 21 — La Trinidad de la Carne
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21: Capítulo 21 — La Trinidad de la Carne 21: Capítulo 21 — La Trinidad de la Carne ​ ​El fuego de la chimenea era ahora una brasa agonizante que bañaba la estancia en un tono carmesí profundo.

Vera estaba en el centro, tendida sobre el lecho de pieles, con las piernas abiertas y la respiración errática.

El aire estaba saturado con el aroma del sexo inminente: el almizcle de Rhydian y la fragancia de Kael se mezclaban con su propio flujo, que ya empapaba la tela de su ropa.

​—No puedo más —susurró Vera, su voz rompiéndose—.

Os quiero a los dos.

Ahora.

​Rhydian se deslizó entre sus piernas con una agilidad depredadora.

Sus manos grandes apartaron su ropa con un tirón impaciente, dejando expuesta su intimidad palpitante.

Vera gimió al sentir el aire frío, pero la lengua de Rhydian, áspera y caliente, se hundió en su hendidura con una fuerza que la hizo arquear la espalda.

El lobo succionaba su clítoris con una intensidad que la hacía ver estrellas, mientras sus dedos expertos se introducían en ella, preparándola.

​Kael se situó a su lado, tendido cuan largo era sobre las pieles.

Mientras Rhydian devoraba su sexo, el tigre rodeó el pecho de Vera con una mano, apretando la carne firme con una posesividad brutal.

Se inclinó sobre ella, capturando un pezón entre sus labios para succionarlo y hacerlo rodar con la punta de la lengua.

Vera soltó un grito ahogado cuando sintió los colmillos de Kael rozar la punta sensible, un mordisco controlado que le envió descargas eléctricas directamente al vientre.

​Vera, embriagada por el doble asalto, bajó su mano libre hasta el miembro de Kael.

Estaba rígido, palpitante y extremadamente caliente.

Comenzó a masturbarlo con un ritmo lento y firme, sintiendo el grosor de su anatomía de Alfa mientras él redoblaba sus mordiscos en sus pechos.

​Vera se incorporó a medias, tomando ahora el miembro de Rhydian entre sus labios.

Lo succionó con avidez, recorriendo la longitud con su lengua mientras Kael, aprovechando el movimiento, se deslizaba tras sus nalgas.

Sin previo aviso, el tigre se hundió en ella por detrás.

​El encuentro fue una coreografía de poder.

Kael la embestía con una cadencia pesada y profunda, estirando sus paredes con cada penetración.

Vera sentía el nudo de su miembro golpeando su cuello del útero una y otra vez, alargando la agonía del placer.

Kael no tenía prisa; quería marcarla desde dentro.

Tras varios minutos de un ritmo demoledor, Kael soltó un rugido que hizo vibrar las paredes de la torre y se corrió dentro de ella, llenándola con su semilla ardiente mientras sus líneas plateadas brillaban con un fulgor final antes de apagarse.

​Pero Rhydian no había terminado.

El lobo la hizo girar con brusquedad, apartando a Kael lo justo para reclamar su sitio.

​—Mi turno, humana —gruñó Rhydian.

​Se posicionó sobre ella, separando sus piernas con sus hombros tatuados.

Vera estaba hipersensible, bañada en el fluido de Kael y en su propio deseo.

Rhydian se hundió en ella de un solo impulso, llenándola de una forma distinta, más salvaje y directa.

Vera soltó un alarido de puro placer, rodeando la cintura del lobo con sus piernas mientras él comenzaba a embestirla con una ferocidad eléctrica.

​Kael no se alejó.

Se reincorporó a un costado de Vera, envolviendo su torso.

Mientras Rhydian la llevaba al límite, Kael capturó de nuevo sus pezones, alternando entre lametones húmedos y pellizcos expertos con sus dedos.

Vera estaba atrapada en un torbellino: el impacto de Rhydian en su vientre y la tortura deliciosa de Kael en su pecho.

​Vera y Kael se fundieron en un beso profundo, hambriento, intercambiando aliento y gemidos mientras Rhydian aceleraba, sus ojos dorados fijos en los de ella.

El placer subió como una marea incontenible.

Vera sintió que sus paredes vaginales se contraían con espasmos violentos alrededor de Rhydian.

Justo cuando ella llegaba a su segundo orgasmo, Rhydian soltó un rugido gutural, hundiéndose hasta el fondo por última vez para liberar su propia esencia dentro de ella, uniéndose al rastro que Kael había dejado.

​Vera se desplomó sobre las pieles, exhausta y marcada por ambos.

Kael se tumbó tras ella, abrazándola con fuerza, mientras Rhydian se acomodaba a su lado, pegando su frente a la de ella.

El miedo a la visión se había disipado bajo el peso de la carne; en ese refugio, los dos Alfas finalmente habían compartido lo que más deseaban.

La luz del alba comenzó a filtrarse por las grietas de la torre de vigía, tiñendo de un tono ámbar el rastro del encuentro nocturno.

El aire todavía olaba a sexo, a madera quemada y a ese aroma metálico que desprendía la magia de los Alfas cuando se mezclaba con el deseo.

​Vera despertó lentamente, sintiendo su cuerpo más pesado y, a la vez, más vibrante que nunca.

Estaba atrapada en una maraña de extremidades poderosas.

Kael seguía tras ella, con su pecho pegado a su espalda y su cola blanca descansando sobre sus muslos; Rhydian, frente a ella, mantenía una pierna entrelazada con las suyas y un brazo tatuado rodeando su cintura, con su nariz enterrada en el hueco de su cuello.

​Antes de que pudiera siquiera moverse, una serie de notificaciones doradas empezaron a llover sobre su visión, iluminando la penumbra.

​✧ ACTUALIZACIÓN DEL SISTEMA: VÍNCULO DE SANGRE Y CARNE ✧ Kael Tharos: Nivel de Vínculo aumentado a Grado 2 (Lealtad Absoluta).

Rhydian Lykaios: Nivel de Vínculo aumentado a Grado 2 (Posesión Instintiva).

​✧ NUEVA HABILIDAD DESBLOQUEADA: RECEPTÁCULO ALFA ✧ Tu cuerpo ahora puede procesar y almacenar pequeñas cantidades de energía de tus Alfas sin desmayarse.

La regeneración celular ha aumentado permanentemente.

​Vera soltó un suspiro largo, sintiendo cómo el cansancio de la batalla del día anterior se había evaporado casi por completo, sustituido por una vitalidad eléctrica.

​—Deja de leer esas luces, humana —murmuró Rhydian con la voz pastosa por el sueño, apretándola un poco más contra él—.

Quédate aquí un siglo más.

​—El lobo tiene razón por una vez —añadió Kael, cuya voz profunda vibró directamente contra la columna vertebral de Vera—.

Nunca te he sentido tan…

conectada a nosotros.

​Vera sonrió, cerrando los ojos por un instante y disfrutando del calor de sus dos pilares.

Sin embargo, el momento de paz se rompió cuando el sonido de unos pasos ligeros y el goteo de agua resonaron en la entrada de la torre.

​Nerion entró con la elegancia gélida de siempre, cargando un pequeño frasco de cristal que emitía una luz azulada.

Se detuvo en seco al ver la escena: Vera, desnuda y protegida por los dos depredadores, el rastro de la semilla de ambos todavía visible en la piel de sus muslos y el desorden absoluto de las pieles.

​El príncipe tritón apretó la mandíbula, y sus ojos aguamarina brillaron con una mezcla de fastidio y algo que se parecía mucho a la envidia contenida.

Sus escamas laterales se erizaron levemente.

​—Veo que habéis decidido ignorar mi advertencia sobre el “exceso de testosterona” —sentenció Nerion, su voz cortante como el hielo—.

He traído la esencia de loto, aunque por el brillo de tu piel, Vera, parece que estos dos animales ya se han encargado de realizar su propia “terapia de choque”.

​Kael se incorporó lentamente, sin soltar a Vera, su mirada desafiante encontrándose con la del tritón.

Rhydian simplemente le dedicó una sonrisa de suficiencia mientras se estiraba, dejando que sus tatuajes se tensaran.

​—Llegas tarde, pez —soltó Rhydian—.

Ya está curada.

Y mucho más relajada.

​Nerion dejó el frasco sobre una mesa de piedra con un golpe seco.

—No celebréis todavía.

El hecho de que vuestros vínculos hayan subido de nivel solo significa que ahora sois un faro más brillante para lo que acecha fuera.

Levantaos.

Tenemos que movernos antes de que el Reino de la Ceniza deje de ser una visión y empiece a ser nuestra realidad.

​Vera se incorporó, cubriéndose con una de las capas de Kael, sintiendo cómo la seriedad de Nerion enfriaba el ambiente.

La noche de pasión había creado un puente entre los tres, pero la mirada del tritón le recordaba que todavía faltaba una pieza para que el equilibrio fuera total.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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