Elisse y los diez años que estremecieron al mundo - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 INTERLUDIO 9
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17: INTERLUDIO 9 17: INTERLUDIO 9 20/octubre/1992 Elisse había corrido con el corazón encogido hasta la tumba de Louis.
Todavía tenía en la memoria el estruendo de las balas y la mirada fija de aquel muchacho muerto en el ejido.
Por más fuerte que quisiera mostrarse, había en su pecho una urgencia desesperada.
Necesitaba un confidente, alguien en quien volcar el peso de su secreto, de sus poderes y de la culpa que la consumía.
Su compañía… era gente que apenas había conocido hace menos de una semana.
Allí, frente a la lápida, encontró a Elienor.
Quien estaba próxima a irse de México.
Intentó abrazarla, buscando consuelo, pero Elienor apartó sus brazos con brusquedad.
—¿Cómo te atreviste a no tomar su lugar?
—le espetó con la voz temblorosa de rabia.
—Tú debiste ser la que muriera, no tu hermano.
Elisse bajó los ojos, sintiendo la vergüenza.
No era la primera vez que se lo dijo… pero esta vez dolió mas.
—Merè… yo… —balbuceó, pero Elienor no le permitió continuar.
—La familia Aurelius ha perdido a su único varón.
¿Entiendes lo que eso significa?
—siguió ella, con una dureza implacable.
—Tendría que engendrar otro hijo con Antonio, pero estoy demasiado vieja.
Y ahora que Louis ya no está, mi padre no quiere tener nada que ver con los Aurelius, todo por….
—Le levantó la mirada —¿Crees que atrapar a los responsables lo traerá de vuelta?
Tanto que los Gimarldy luchamos por mantener a flote a lo que quedaba de una de las dinastías nobles más antiguas, para nada.
Y ahora solo estás aquí, siendo una egoísta.
Las palabras eran cuchillos que se clavaban en su pecho.
—Yo … —intentó decir, con un hilo de voz.
—¡Basta!
—la interrumpió Elienor con un grito ahogado.
—Habé con Antonio.
Hemos decidido que lo mejor es que, acabando la guerra que se viene con Texas, te casaremos con Rodrigo.
Así podrá tener poder y una justificación para derrocarlo.
Eso será lo único útil que hagas.
Y tal vez, solo tal vez con Antonio ostentando el poder que no pudo ostentar Maximiliano, Andras pueda aceptar nuevamente a los Aurelius.
Elienor giró sobre sus talones y se marchó sin mirar atrás o siquiera despedirse.
Elisse quedó inmóvil, con la cabeza gacha frente a la tumba, el aire helado clavándose en su piel.
Sola.
Tan sola como nunca antes.
—Yo también me alegro de verte otra vez, Elienor.
Ni su madre ni su padre.
No había a quién confiarle tal secreto… El único que la hubiese escuchado estaba ahí, tres metros bajo tierra.
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