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Entre el Amor y el Olvido - Capítulo 10

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10: ESPERANZA 10: ESPERANZA Ella apareció frente a él.

Tan cerca… Que parecía irreal.

—Hola, Jota… ¿cómo estás?

El tiempo volvió a moverse.

Pero dentro de él… Todo seguía detenido.

—Bien… —respondió.

Pero no lo estaba.

Sus labios temblaban.

Apenas podía controlarlo.

No quería volver a sentir.

No quería volver a caer.

El silencio duró unos segundos.

Cinco… tal vez menos.

Pero se sintieron eternos.

—Estoy esperando a mi prima… —dijo finalmente, evitando su mirada—.

¿La has visto?

—No vino hoy —respondió Cote—.

Dijo que tenía cosas que hacer.

Jota frunció el ceño.

—Pero ella me dijo que… —Yo le pedí que te dijera eso.

Silencio.

Jota levantó la mirada lentamente.

—Quería que vinieras… —continuó ella—.

Y que fuera en secreto.

El aire se volvió pesado.

—¿Tienes tiempo para hablar?

—preguntó ella, mirando alrededor—.

Podemos salir de aquí… hay muchos ojos.

Jota no dijo nada.

Solo asintió.

Su mente aún no lograba procesar todo.

Cote comenzó a caminar.

Y él la siguió.

Se alejaron del ruido.

De la gente.

De las miradas.

Las calles se volvieron más tranquilas.

Más vacías.

Y ella hablaba.

Mucho.

Demasiado.

Le hablaba de su familia.

De los problemas.

De lo difícil que había sido todo.

De lo que sentía.

De lo que quería.

—Podemos luchar… —dijo en un momento—.

No tenemos que dejar que nos separen.

Pero Jota… No escuchaba realmente.

Las palabras entraban… Pero no se quedaban.

Aún estaba en shock.

Aún estaba en ese “¿por qué ahora?” —Solo puedo estar dos horas contigo… —continuó ella—.

Después tengo que ir a trabajar.

Jota la miró por primera vez con atención.

—Mi abuela me pidió que la ayude en su negocio… todos los días después del colegio.

Hizo una pequeña pausa.

—Si quieres… puedes ir a verme.

Jota no respondió.

—Mi abuela no siempre está… —agregó—.

Y si la ves… solo ignórala… pasa de largo.

Lo miró.

—Podemos estar juntos… —dijo en voz más baja—.

Pero aún es pronto para que todos lo sepan.

Silencio.

Después de todo lo que ella dijo… Después de tantas palabras… Jota, recién ahí, habló.

—¿Cómo estás?

Cote sonrió.

—Súper bien.

Su voz era firme.

Segura.

Como si nada la afectara.

Se sentaron frente a una pequeña plaza.

El ambiente era tranquilo.

El sonido de los árboles moviéndose con el viento.

Algunos niños jugando a lo lejos.

Jota comenzó a hablar.

Cosas sin sentido.

Temas simples.

Pero en el fondo… Sabía.

Esto no iba a terminar bien.

Aun así… Aceptó.

Aceptó intentar.

Aceptó verla.

Aceptó… volver a sentir.

Se despidieron.

Él volvió a casa.

Ella al trabajo.

Y los días comenzaron a pasar.

Se veían.

Casi todos los días.

A escondidas.

Como dos amigos.

Pero no solo amigos.

Se contaban cosas.

Se reían.

Se abrazaban.

Pero no eran nada.

Y eso… Pesaba.

Con el tiempo… El sentimiento de Jota volvió.

Más fuerte.

Más intenso.

Mientras que Cote… Seguía siendo la misma.

Alegre.

Habladora.

Siempre con algo que decir.

Jota aprendió sus horarios.

Sabía cuándo estaría sola.

Y casi todos los días… Iba a verla.

Hasta que un día… Pasó.

Entre risas.

Entre bromas.

Entre cercanía.

Se acercaron más de lo normal.

Demasiado.

Y sin darse cuenta… Sus labios se encontraron.

Un segundo.

Quizás menos.

Se separaron de inmediato.

Silencio.

Un silencio incómodo.

Pesado.

Cinco segundos.

Eternos.

Cote lo miró.

Con una mezcla de vergüenza y algo más.

—¿No tienes algo que decirme antes?

Jota, nervioso, respondió sin pensar: —Discúlpame… Ella negó con la cabeza.

—No es eso.

Se acercó un poco más.

—Y no tienes que pedirme disculpas cada vez que crees que hiciste algo mal.

Jota tragó saliva.

—Entonces… ¿qué debo decir?

Cote lo miró fijamente.

Sus ojos brillaban.

—Piensa… Su voz era suave.

Dulce.

Pero con intención.

Jota levantó la mirada.

La sostuvo.

Por primera vez… Sin miedo.

Y entonces… Dijo: —¿Quieres ser mi novia?

El tiempo se detuvo.

Otra vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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