Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Entre el Amor y el Olvido - Capítulo 29

  1. Inicio
  2. Entre el Amor y el Olvido
  3. Capítulo 29 - 29 LO INTENTAMOS TODO
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

29: LO INTENTAMOS TODO 29: LO INTENTAMOS TODO Volver… no fue como esperaban.

No hubo abrazos eternos.

No hubo promesas mágicas.

No hubo un “todo estará bien”.

Hubo intentos.

Muchos intentos.

Al principio, parecía que sí… que tal vez esta vez sería distinto.

Se veían.

Se hablaban.

Se buscaban.

Pero algo había cambiado.

Algo que ninguno de los dos sabía cómo arreglar.

Jota lo intentaba.

De verdad lo intentaba.

Se quedó en la casa de Cote muchas noches, no porque fuera cómodo… sino porque quería estar cerca.

Porque sentía que, si se alejaba, todo volvería a romperse.

La casa de Cote quedaba más cerca de su trabajo.

Y así, entre turnos cruzados, comenzaron una rutina extraña.

Jota trabajaba de noche.

Cote, muchas veces, también.

A veces coincidían.

Llegaban juntos en la mañana, cansados, en silencio… pero juntos.

Desayunaban.

Ese era su momento.

El único momento donde parecían… ellos.

—¿Quieres pan?

—preguntaba Jota.

—Sí… —respondía Cote, con la voz aún dormida.

Pequeñas cosas.

Miradas suaves.

Silencios tranquilos.

Por instantes… todo parecía estar bien.

Pero no lo estaba.

Al momento de dormir… cada uno en su cama.

Siempre.

Aunque ya no era necesario.

Aunque podían estar juntos.

Siempre había algo.

—Vete a la otra cama… estás helado.

Una frase simple.

Pero suficiente.

Jota se quedaba en silencio.

Asentía.

Y se iba.

No discutía.

No reclamaba.

Pero algo dentro de él… se apagaba un poco más cada vez.

Intentaban hablar.

Siempre lo intentaban.

—Tenemos que arreglar esto —decía Cote.

—Lo estoy intentando —respondía Jota.

—Pero no es suficiente.

Esa frase… se repetía más de lo que debería.

Jota no entendía.

De verdad no entendía.

¿Qué más podía dar?

Si ya lo había dado todo.

Si ya se había roto… y aun así seguía ahí.

Las conversaciones se transformaban en discusiones.

Las discusiones… en peleas.

Y las peleas… en distancia.

Por tonteras.

Por detalles.

Por cosas mínimas que antes no importaban.

—Siempre haces lo mismo.

—¿Qué hago ahora?

—Eso… eso mismo.

Ninguno sabía explicarlo.

Pero ambos lo sentían.

Y lo peor… es que frente a los demás, todo era distinto.

Risas.

Bromas.

Miradas cómplices.

Parecían una pareja normal.

Una pareja feliz.

Pero cuando estaban solos… todo cambiaba.

Era como si el amor solo existiera cuando alguien más lo estaba mirando.

Jota comenzó a hacer más.

Más de lo que ya hacía.

Después de sus turnos de noche… llegaba a la casa.

Cansado.

Desgastado.

Pero no se iba a dormir.

Preparaba desayuno.

En silencio.

Con cuidado.

Como si ese gesto pudiera arreglar algo.

Iba a despertarla.

—Cote… levántate.

Ella abría los ojos lentamente.

Y ahí estaba él.

Siempre.

El desayuno servido.

El mismo de siempre.

El mismo esfuerzo.

Pero un día… entre esos mismos platos, ese mismo silencio… ella lo miró y dijo: —Tienes que ser más esforzado.

Jota no respondió.

No porque no quisiera.

Sino porque no sabía qué decir.

¿Más?

¿Más de qué?

Si ya no le quedaba nada.

Ese día entendió algo.

Algo que no quería aceptar.

No importaba cuánto hiciera.

No importaba cuánto intentara.

No importaba cuánto la amara.

No estaba siendo suficiente.

Y aun así… no se iba.

Cote también lo intentaba.

A su manera.

Pero ya no era la misma.

Estaba más fría.

Más distante.

Más ausente.

Llegaba tarde.

Hablaba menos.

Escondía cosas que antes no escondía.

Y Jota lo notaba.

Todo.

Pero esta vez… no decía nada.

No porque confiara.

Sino porque estaba cansado de pelear.

Cansado de perder.

Cansado de sentir que, dijera lo que dijera… todo iba a terminar igual.

Y así… los días pasaban.

Intentando.

Fingiendo.

Rompiéndose en silencio.

Hasta que llegó un punto… donde ya no estaban construyendo nada.

Solo estaban… evitando que todo se cayera de golpe.

Pero lo inevitable… no se evita.

Solo se retrasa.

Y ambos lo sabían.

Aunque ninguno lo dijera.

Porque esta vez… no era una traición lo que los estaba separando.

Era algo peor.

Era darse cuenta… de que, a pesar de todo… ya no sabían cómo amarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo