Entre Líneas y Silencios. - Capítulo 3
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: Capítulo 3: Proyecto Cruzado 3: Capítulo 3: Proyecto Cruzado A la mañana siguiente, Laura apenas había terminado de encender su computadora cuando Patricia, su jefa, apareció en su cubículo con esa expresión de “no acepto negativas”.
—Laura, buen día.
Te asigno al proyecto de optimización de la campaña logística.
Necesitamos mejorar la imagen de la nueva ruta de envíos y coordinar todo con operaciones.
Trabajarás directamente con Alejandro Ruiz de Logística.
Es urgente, así que empiezan hoy.
Laura sintió que el estómago se le caía al piso.
—¿Hoy?
—preguntó, intentando que su voz no sonara tan temblorosa como se sentía.
—Hoy —confirmó Patricia sin darle tiempo a protestar—.
Los espero a los dos en la sala de reuniones pequeña a las diez.
Prepara tus ideas.
Patricia se fue tan rápido como llegó, dejando a Laura con la mirada perdida en la pantalla en blanco.
“Esto tiene que ser una broma del destino”, pensó, apretando los labios.
“De todos los proyectos posibles… ¿justo con él?” A las diez en punto entró a la sala pequeña.
Alejandro ya estaba allí, sentado con los brazos cruzados y expresión seria.
Cuando la vio, solo hizo un leve movimiento de cabeza a modo de saludo.
Nada más.
Ni una sonrisa.
Ni una palabra.
Se sentaron uno frente al otro.
Entre ellos, solo una mesa y un silencio demasiado grande, casi asfixiante.
Patricia les explicó el proyecto rápidamente: tenían que unir marketing y logística para presentar una propuesta completa en dos semanas.
Imágenes, mensajes, datos de eficiencia, todo tenía que ir sincronizado.
Después los dejó solos.
El silencio se volvió pesado, casi tangible.
—Empecemos —dijo Alejandro finalmente, con voz neutra—.
Tengo los datos de costos y tiempos de la nueva ruta.
Laura asintió, abrió su laptop y durante los siguientes cuarenta minutos hablaron solo de trabajo.
Números, gráficos, sugerencias frías.
Pero cada vez que sus miradas se cruzaban por más de dos segundos, algo se cortaba en el aire.
En un momento, mientras Laura explicaba una idea para el anuncio publicitario, Alejandro la miró fijamente.
Demasiado fijamente.
—¿Qué?
—preguntó ella, cortante.
—Nada —respondió él, bajando la vista—.
Es buena idea.
Laura apretó el mouse con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
Odiaba esto.
Odiaba sentir que su corazón se aceleraba cada vez que él hablaba.
Odiaba que su voz grave todavía le afectara tanto después de todo lo que había pasado.
Se sentía patética.
—¿Podemos ser honestos un segundo?
—soltó ella de pronto, sin poder contenerse más.
Alejandro levantó una ceja.
—Anoche casi no dormí pensando en… lo que pasó en el café —continuó Laura, con la voz baja pero firme—.
Y ahora resulta que tenemos que trabajar juntos.
Esto es incómodo.
Él se quedó callado unos segundos, mirando sus manos.
—Sí, es incómodo —admitió finalmente—.
Pero no podemos hacer nada al respecto.
Necesito este trabajo, Laura.
No puedo complicarme la vida ahora.
Esas palabras le cayeron como una cachetada en plena cara.
“¿Complicarme la vida?” O sea, ella era una complicación.
Una molestia.
Algo que él no podía permitirse.
—Entiendo —dijo ella con tono seco, aunque por dentro sentía que algo se rompía—.
Entonces solo trabajo.
Nada más.
—Solo trabajo —repitió él, aunque su voz sonó menos convencida.
El resto de la reunión fue tensa.
Hablaron lo justo y necesario, evitaron mirarse a los ojos y terminaron acordando reunirse de nuevo en dos días para avanzar.
Cuando Laura salió de la sala, sentía una mezcla horrible de rabia, vergüenza y frustración.
Caminó rápido hacia el baño de mujeres, se encerró en un cubículo y se apoyó contra la puerta.
“¿Qué esperabas, idiota?”, se reprochó mentalmente.
“¿Que te dijera que también pensó en ti toda la noche?
¿Que te invitara a salir?
Crece de una vez.” Se lavó la cara con agua fría y se miró al espejo.
Tenía las mejillas rojas y los ojos brillantes de pura impotencia.
Mientras tanto, en su escritorio, Alejandro se quedó mirando la pantalla sin poder concentrarse.
Apretó la mandíbula con tanta fuerza que le dolió.
No podía permitirse esto.
No podía.
Él no estaba aquí legalmente.
Los documentos que presentó eran falsos.
Si lo descubrían, lo deportarían inmediatamente.
Y su madre… su madre estaba en una cama de hospital luchando contra el cáncer, esperando el dinero que él apenas podía enviar.
Acercarse a Laura significaba riesgo.
Significaba distracción.
Significaba que podía perderlo todo.
Por primera vez en mucho tiempo alguien le había hecho sentir algo vivo, algo real.
Y precisamente por eso tenía que alejarse.
Apretó los puños sobre el escritorio hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
El dolor en el pecho era casi físico.
Sabía lo que tenía que hacer: Mantener la distancia.
Ser frío.
Aunque eso lo estuviera matando por dentro.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES XeLerZ Estos son los capitulos que ya tenia escrito, ahora si intentare traer actualizaciones lo mas constante posible, si el tiempo lo permite.
Gracias…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com