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Ephemeral Darkness - Capítulo 30

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30: Capítulo 29 30: Capítulo 29 —¿Por qué piensas que, porque Kore me dio parte de su poder, puedo llamarla, así como así?

Habíamos comido en un silencio tenso después de la revelación del origen de Blackburn, cuando Jake se puso visiblemente nervioso ante la idea de invocar a Perséfone para advertirle sobre los movimientos de Hades y Kratos.

—Porque estás vinculado con ella en este momento —gruñó Black, dejando los cubiertos a un lado—.

Y te ordeno que busques la manera de llamarla.

Jake abrió la boca para protestar, pero Black se inclinó apenas hacia él.

No alzó la voz.

No necesitó hacerlo.

Pronunció unas palabras en un tono bajo, lento… casi didáctico.

No reconocí el idioma porque si hubiese sido griego, al menos habría comprendido un poco, pero no y por obvias razones, tampoco Jake.

Pero lo que sí entendimos fue la forma en que lo dijo.

Black sonrió apenas, ladeando la cabeza, como quien acababa de explicar algo obvio a un niño que se cree inteligente.

Jake palideció.

—Busca —añadió Black ya en voz normal, acomodándose en la silla— en ese cerebro que insiste en funcionar pese a sus limitaciones.

Algo útil debe haber quedado ahí.

Y rápido.

Jake apretó la mandíbula, humillado, sin saber exactamente por qué, pero sabiendo con absoluta certeza que había sido insultado de una manera magistral.

Yo tragué saliva.

No había sido grosero.

Había sido quirúrgico.

—¿Cómo hago eso?

—titubeó.

—Busca la forma y cuando lo hayas logrado, me avisas, pero no te tardes mucho—le advirtió con severidad—, porque mañana al amanecer, nos largamos de aquí a buscar a Kore.

—Por lo menos dame una maldita pista.

Black elevó los ojos al techo con fastidio.

—Ayúdalo, por favor—le pedí con una sonrisa—.

Él no sabe cómo hacerlo y no podemos perder el tiempo.

Ante mi petición, Black suavizó el semblante y volteó a ver a Jake, como si se tratara de un niño con retraso mental.

—Pínchate el dedo hasta que brote sangre y concéntrate en llamarla a través de tu mente, pero sé consciente de que, si no logras bien la conexión a ella, Hades podría percibir el llamado y ser él quien te conteste—.

Expuso Black con vehemencia—, pero debes hacerlo en un lugar en silencio para que nada te aturda.

Jake tragó saliva y me miró en busca de ayuda.

—Usa el sanitario, Jake, y busca algo con que pincharte el dedo.

—¿Con una aguja basta?

Blackburn asintió.

—¿Y dónde la consigo?

—hizo una mueca.

—Ven conmigo, humano inútil.

Se encaminó al sanitario y Jake no se movió por el miedo.

—No te pasará nada, te lo prometo—le susurré con una sonrisa, tratando de animarlo, aunque yo tampoco tenía entendido si eso podía ser cierto.

—No tengo tu tiempo—ladró Black desde el sanitario.

—Si muero, ya sabes lo que siento por ti—murmuró Jake sin dejar de mirarme antes de seguir a Black al sanitario.

Me acerqué a ver lo que a Blackburn se le había ocurrido y me recargué en el umbral sin entrar del todo a ese pequeño espacio.

Jake se sentó sobre la tapa del WC, mirando con fijeza a Black, que estaba pensativo, mirando la mano de mi amigo.

—De acuerdo, te va a doler un poco, pero vas a sangrar y eso es lo importante.

—¿Qué?

¿cómo que lo importante es mi sangre?

—Necesitas la sangre para llamar a Kore con mucha precisión y concentración para que nadie interfiera en el llamado—le explicó como si fuese idiota.

—¿Cómo un ritual?

—pregunté.

—Exactamente, Cereza de Otoño.

Es un ritual de llamado, no de invocación.

—¿Y qué se necesita para el de invocación?

Blackburn se pasó la mano por el cabello y se encogió de hombros antes de enviarme una sonrisita nerviosa.

—Sacrificar a un humano, pero eso es cuando en extremo necesitas traer a un dios, ninfa o criatura frente a ti, y si solo quieres que aparezca en tus sueños para comunicarse contigo, se sacrifica un animal, y en este caso, como queremos llamarla, solo se necesita un poco de sangre—externó con calma, para que ninguno de los dos se alarmara—.

Sin embargo, Wood tiene conexión precisa con Kore porque recibió parte de sus poderes para protegerse, lo que servirá para que ella responda al llamado de regreso con facilidad e incluso pueda presentarse ante nosotros si tiene la oportunidad, siempre y cuando no esté Hades al lado.

—De acuerdo, pero si vas a ayudarme a sangrar, no seas tan… En eso, la mano de Blackburn dejó de verse humanamente normal, transformándola en una extremidad similar a la de un anciano esquelético, con los huesos sobresalientes y uñas muy largas como garras.

La alzó en alto y le rasgó la piel del brazo a Jake, haciéndolo sangrar inmediatamente.

—¡Ahora, intenta llamarla antes de que la sangre deje de fluir!

—Le ordenó Blackburn a Jake con voz gutural.

Entorné los ojos cuando nuevamente la mano de él fue volviendo a la normalidad y volvió el rostro para mirarme.

—Será mejor que salgas de aquí—me aconsejó—, porque puede que Hades intente responder y si percibe tu presencia, podría invocar a Kratos y no quiero que te hagan ningún daño.

Iba a responderle, pero Jake aulló de dolor, agarrándose la herida y en mi intento por acercarme fue frustrado gracias a Black, pero justo cuando quise protestar, un lengüetazo de fuego, que parecía ir dirigido a mí, fue detenido por la palma de él, echándome hacia atrás con determinación.

—Por favor—me suplicó—, hazme caso por esta vez, Sophie, ¿o quieres que tu amigo también sufra?

Negué con la cabeza, ensimismada y asustada por lo que estaba pasando.

A pesar de que estaba metida hasta el cuello en aquel problema como ellos, tampoco es que pudiera ayudarlos en algo si solamente era una tonta chica humana sin ningún tipo de poder ni influencia y solo había tenido la suerte de enamorar a Caronte, el barquero del inframundo.

Retrocedí hasta salir del sanitario y cerré la puerta, recargando la espalda en ella mientras escuchaba a Jake gritar de dolor, agonizando y emitiendo gruñidos espantosos.

Me alejé de la puerta y me senté en la cama con la mirada puesta en el espejo, justo en donde estaba la marca de Kane cubierta por mi ropa.

Di un respingo cuando Jake dejó de gritar y en su lugar, escuché una voz masculina, rasposa y espeluznante hablar en griego.

Y estaba casi segura de que era Blackburn en su verdadera forma.

No obstante, ante varios intentos de contactar a Kore, fue inútil, no hubo una respuesta de regreso y eso pareció impacientar más a Jake porque él había sido herido para esa comunicación.

Y a juzgar por sus gritos de dolor, había sido una herida muy seria con la cual íbamos a tener cuidado cuando la conexión llegase a su fin.

—¡No puedo, suéltame!

—exclamó Jake y a continuación se escuchó un forcejeo entre ellos.

—¡Estamos a punto de conseguirlo…!

Pero la puerta del baño se abrió bruscamente y Jake salió gateando y escurriendo sangre de su brazo, justo donde Black le había cortado.

Su rostro estaba pálido por haber perdido tanto líquido sanguíneo que comenzaba a drenarlo por completo.

Detrás de él estaba Blackburn, con la intención de continuar sometiéndolo.

—Black, cálmate, ¿por qué no dejamos que se recupere un poco?

—Intervine.

Corrí hacia Jake para ayudarlo a levantarse y este se tambaleó con debilidad.

Tomé su brazo sano y lo coloqué por encima de mis hombros para instarlo a caminar hacia la cama bajo el escrutinio de Black.

—¿Por qué te preocupas tanto por ese inútil?

Su herida sanará en unos minutos, tiene los poderes de Kore y mientras los tenga, no morirá—.

Me informó Blackburn con calma.

—Pero tampoco tenemos que excedernos—repuse, acomodando a Jake en la cama.

Observé la herida y era verdad, ya había comenzado a cerrar, pero aún tenía sangre fresca.

—Ya, entiendo.

Es que me urge comunicarme con Kore porque no quiero que de repente Kratos o Hades hagan acto de presencia y yo esté con la guardia baja—suspiró contrariado y se sentó a los pies de la cama—.

Solo quiero protegerte, Cereza de Otoño y lamento haber tomado medidas drásticas.

Wood no merece esto y tú tampoco.

Verlo pedir disculpas me resultó tierno y al mismo tiempo impresionante.

Alargué la mano y le acaricié la cabeza con cariño, haciéndolo respingar y luego sonreír.

—En serio, no te preocupes por Wood, solo necesita dormir—murmuró, sin dejar de sonreírme coquetamente—, mejor siéntate conmigo y aprovechemos que hay mucha calma antes de que algo ocurra.

Asintiendo, me deslicé a su lado, dejando que me cubriera con su brazo y me jalara a su costado, haciendo que recargara mi cabeza en el hueco de su hombro y cuello.

—Hueles terriblemente bien—susurré.

—¿En serio?

—rio.

El breve temblor de su cuerpo al reír me estremeció.

—Sí, hueles muy bien y eso me encanta.

—Pues tú hueles más que bien, haces que pierda la cabeza y me comporte como un humano ordinario en todos los sentidos—admitió y alcé la vista para mirarlo.

Advertí que se había ruborizado muchísimo, vaya.

Nueva faceta desbloqueada—.

E incluso a veces he tenido pensamientos promiscuos, de los cuales no me siento del todo orgulloso, pero… Sentí las mejillas y el cuello ardiendo, sabiendo que el rubor ahora adornaba mi rostro entero y muy probablemente mis orejas.

—Detente o no respondo—cubrí mi rostro entre mis manos.

—Si no estuviera Wood metido aquí, te habría enseñado un poco sobre los pensamientos que me invaden cada que pienso en ti—su voz se volvió suave, ronca y llena de intensidad.

Sus ojos de color inexplicable se oscurecieron y miró directo a mis labios, deseando besarme—.

Y te puedo asegurar que estoy feliz con la decisión que he tomado de querer estar más tiempo contigo y no me importa si desafío a los dioses una vez más, Sophie, porque no vales la pena, vales la eternidad completa.

En toda mi vida, nunca nadie me había dicho semejantes palabras hasta llegar al punto de dejarme callada e impactada.

Y cómo no tenía algo inteligente para decirle, lo único que se me ocurrió fue abrazarlo con fuerza, poniendo su cabeza en mi pecho y acariciarle su rubio cabello con dulzura.

Él se dejó acariciar por mí como si fuese un niño pequeño y suspiré.

—Agradezco a los dioses que, de todos los humanos inútiles como Wood, me haya encontrado contigo—le oí decir—.

Y solo por eso, puedo decir que no todos son patéticos.

—Jake solamente es inmaduro y bobo—bromeé.

—Todos los seres humanos tienen derecho a ser idiotas—dijo Black—, pero Wood abusa de ese privilegio.

No pude evitar reír.

—Eres muy cruel con él—dije entre risas—, mejor dime qué fue lo que le dijiste ese rato cuando hablaste en otro idioma que no pude reconocer, pero estoy segura de que fue un insulto.

—Mens vacua in corpore alieno.

Vas fortunatum es, non dignus intellectu eius quod portas—repitió nuevamente aquellas palabras con una sonrisa.

—No es griego, ¿verdad?

Porque parece latín.

—Es latín antiguo.

—¿Y qué significa?

—Tienes una mente hueca en un cuerpo que no te pertenece.

Eres solo un recipiente afortunado, no alguien digno de comprender lo que porta—.

Tradujo con una sonrisa maliciosa—.

Y tiene suerte de que no fui más cruel.

—Pobre Jake.

—Es la verdad.

Kore le dio poderes a un idiota, en ese caso, mejor te los hubiera brindado a ti.

—¿Hubieras dejado que la que tuviera que sangrar para llamarla fuese yo?

—ladeé la cabeza para evaluar su reacción.

Aquello lo desconcertó y negó con la cabeza.

De repente, en el interior del sanitario, se escuchó un ruido extraño, como cuando dejas caer algo pesado sobre el WC, provocando que se rompiera el tanque de agua y ambos nos levantamos rápidamente.

—¿Qué ocurre?

—susurré.

Black me movió detrás de él y advertí que tenía el ceño fruncido.

—Aguarda aquí.

—¿Black?

—Creo que obtuvimos una respuesta al llamado, no te muevas, iré a echar un vistazo… Pero la puerta se abrió bruscamente y la volví a ver.

Con su cabello similar al mío, pero de un tono rojizo más intenso y con una diadema de margaritas reales en la cabeza, los ojos verdes radiantes me devolvieron la mirada, pero esta vez no sonreía.

Llevaba el mismo vestuario que en Snowshill: una chamarra de mezclilla ajustada, Jeans negros y botas de nieve.

Sin maquillaje, luciendo muy hermosa, pero con enormes ojeras bajo los ojos, seguramente estaba muy cansada.

Continuaba pareciendo una ninfa de los relatos de la mitología griega, pero era más que eso.

Era Kore.

Es decir, Persephone, la esposa de Hades, dios y rey del inframundo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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