ÉTER:La orden de los shikanzei - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Primeras Sombras en la Aldea
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13: Primeras Sombras en la Aldea 13: Primeras Sombras en la Aldea “El verdadero poder no se mide por lo que puedes destruir, sino por lo que eres capaz de proteger.” ⸻ El sol apenas rozaba los tejados de la sede del Fénix Carmesí cuando el cristal de proyección volvió a encenderse.
Kaien Ryuuga apareció en la sala de asignaciones, sus facciones tensas, un indicio claro de que la misión que traía no era simple.
—Segundo despliegue oficial —anunció—.
Rango E, pero con posibles complicaciones.
Un mapa holográfico mostró un valle boscoso, con caminos serpenteantes y aldeas dispersas.
—Aldea de Varren —dijo Kaien—.
Hay reportes de actividad anómala de Éter y señales de criaturas corrompidas.
La información es escasa.
Renji frunció el ceño.
—¿Por qué rango E si hay incertidumbre?
—Porque la prioridad es aprender a manejar la información incompleta, y no sobreestimar el peligro —respondió Kaien—.
Boran los acompañará de nuevo.
Solo él, como supervisor.
Boran cruzó los brazos, su expresión neutral irradiando autoridad silenciosa.
—Recuerden —dijo—.
Evaluaré sus decisiones, no solo sus ataques.
⸻ El camino hacia Varren fue tranquilo al inicio.
El aire estaba húmedo y cargado de Éter residual.
Akio notó cómo su propio flujo de energía vibraba, sensible a los cambios mínimos en el entorno.
Mira, a su lado, analizaba cada sombra, cada movimiento entre los árboles.
Renji, impaciente, palpaba sus puños con anticipación.
—Mantengan la calma —susurró Akio, más para sí que para los otros—.
No sabemos con qué nos enfrentamos.
⸻ No tuvieron que esperar mucho.
Una serie de ruidos guturales rompieron el silencio.
Entre los árboles, varias criaturas comenzaron a emerger.
Esta vez no eran una sola masa; eran grupos pequeños, de entre tres y cinco cuerpos cada uno, deformes, con extremidades torcidas y piel negra que parecía absorber la luz a su alrededor.
Mira dio un paso adelante, extendiendo las manos.
Con un movimiento preciso, manipuló el terreno, haciendo que raíces y rocas surgieran para bloquear posibles ataques.
—No podemos solo atacar de frente —dijo—.
Coordinación.
Renji gruñó, pero asintió.
Formó una capa de fuego tenue en sus puños, recordando que cualquier error podía lastimarlo.
Akio empuñó su espada, imbuyendo el filo con Éter básico.
Todavía no podía usar la luz con precisión, pero su energía violeta parecía vibrar ante la presencia corrupta.
⸻ El primer encuentro fue caótico.
Los monstruos atacaron simultáneamente.
Renji cargó directo, golpeando a uno con un puño flameante.
La criatura se retorció, pero otra extensión de su masa negra lo golpeó lateralmente, derribándolo.
Akio intentó un corte, pero sus ataques no penetraban el núcleo de la criatura.
Mira ajustaba el terreno, pero una tercera criatura surgió detrás de ellos, obligándolos a retroceder.
—¡No lo tenemos!
—gritó Renji, frustrado.
Boran apareció en un instante, reforzando su fuerza bruta con Éter, derribando a dos criaturas con un solo golpe.
No fue elegante; fue devastador.
Cada impacto resonaba con potencia pura, aplastando lo que intentaba moverse.
—Aprendan de esto —dijo Boran mientras las criaturas caían sin resistencia frente a su fuerza—.
La fuerza sin control es peligrosa.
⸻ Los cadetes reorganizaron sus ataques.
Akio esta vez combinó movimientos de espada con cortes de aire cargados de Éter, estudiando cómo reaccionaba la criatura.
Mira anticipaba sus ataques y modificaba el terreno para guiar los movimientos de Renji, quien ahora coordinaba sus golpes de fuego con sus compañeros.
—Así —dijo Boran—.
Ahora lo entienden.
No se trata de destruir, se trata de guiar.
Una criatura logró escapar hacia la aldea.
Akio reaccionó primero, cortando su avance con un corte rápido y preciso, mientras Renji y Mira lo rodeaban.
En conjunto, lograron neutralizar al último enemigo antes de que causara daño.
⸻ Al final, Boran los observó mientras respiraban agitadamente.
—Fallaron antes, aprendieron después —comentó—.
Ese es el camino de un Shikanzei.
Renji, con el rostro enrojecido, se cruzó de brazos.
—Todavía me falta mucho.
—Y no es solo fuerza —replicó Akio—.
Es leer la batalla, anticipar el movimiento, no solo reaccionar.
Mira asintió, observando a los cadetes veteranos que pasaban por la aldea mientras revisaban el flujo de Éter restante.
—Cada encuentro nos enseña algo distinto —dijo—.
Nunca es igual.
⸻ Al volver a la sede, Kaien los esperaba con un semblante serio.
—Informe —dijo—.
Boran habló por ellos, detallando aciertos y errores, destacando la coordinación que finalmente lograron.
—Heridos —preguntó Kaien—?
—Leves, nada que no se pueda sanar —respondió Boran.
El Fénix Carmesí observaba a sus nuevos miembros con atención.
No todos serían recordados por su fuerza.
Algunos serían recordados por su crecimiento, por cómo aprendían a enfrentar la oscuridad.
Akio miró al horizonte mientras el sol se ocultaba.
Sintió la vibración del Éter bajo su piel.
Era débil, pero era suyo.
Y sabía que apenas habían rozado la superficie de lo que significaba ser un verdadero Shikanzei.
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