ÉTER:La orden de los shikanzei - Capítulo 15
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15: Primer Juicio 15: Primer Juicio “La verdadera fuerza no se mide por cuán rápido golpeas, sino por cuán lejos puedes mantenerte en pie frente a lo desconocido.” ⸻ La mañana amaneció clara sobre la sede del Fénix Carmesí.
El sol se filtraba entre las altas ventanas, iluminando los pasillos donde los cadetes ahora oficiales caminaban con paso firme.
El instructor Kaien Ryuuga esperaba en la sala de asignaciones.
Su mirada serena se posó sobre Akio, Renji y Mira, quienes se encontraban en primera fila.
—Hoy no tendrán supervisión —dijo Kaien, su voz firme pero sin urgencia—.
Es su primera misión como Shikanzei de rango básico en solitario.
El cristal de proyección se iluminó, mostrando un mapa de la región montañosa de Dravlen.
—Se reportaron anomalías de Éter en la aldea de Kolmere.
Varias estructuras parcialmente destruidas.
Se cree que la Calamidad está activa y se mueve de forma impredecible.
Renji frunció el ceño.
—¿Nivel de riesgo?
—Rango E —respondió Kaien—.
Bajo, pero no confíen en la clasificación.
Mira asintió levemente.
—¿Objetivo?
—Neutralización y protección de los civiles.
Eviten enfrentamientos innecesarios.
⸻ La caminata hasta Kolmere fue silenciosa, cargada de tensión.
Akio sentía el flujo de Éter del bosque antes de que siquiera se pudiera ver la Calamidad.
Algo no estaba bien; el aire estaba distorsionado, pesado.
Cuando llegaron, la criatura ya estaba allí.
No emergió del suelo ni apareció de repente.
Simplemente se movía entre las casas destruidas, una masa pulsante de Éter corrupto que absorbía la luz a su alrededor.
Su forma era inestable, como si constantemente intentara definirse y fallara.
Renji dio un paso al frente, puño envuelto en Éter, mientras Mira analizaba la situación.
—Mantengan la calma y cubran los flancos —ordenó Akio con voz firme, aunque su corazón latía con fuerza.
El primer ataque de Renji fue directo.
Su golpe impactó, pero la Calamidad absorbió parte de la energía.
Una extensión de su masa se lanzó hacia él, arrojándolo varios metros contra una pared de piedra.
Akio reaccionó de inmediato, desenfundando su katana, regalo del capitán de la orden.
La había recibido hace unos días, tras romper su anterior espada durante un entrenamiento con él.
Su filo brillaba con Éter violeta, concentrando energía con precisión.
—¿Esa katana…?
—preguntó Renji mientras esquivaba un ataque.
—El capitán me la dio —respondió Akio, apretando la empuñadura—.
Dijo que la usó cuando era novato, y que todavía confía en que pueda protegerme.
Mira asintió, comprendiendo la importancia del gesto.
La katana no era solo un arma, sino un símbolo de confianza y enseñanza.
⸻ Mientras la batalla se desarrollaba, Akio recordó lo que el capitán le había enseñado durante los entrenamientos nocturnos: materializar Éter en su katana con elementos naturales para potenciar los ataques.
Lo había practicado varias veces en la sede, y había pedido probarlo en un combate real.
—¡Dejen que lo intente!
—gritó Akio, concentrando todo su Éter en la hoja de su katana.
Pequeñas chispas comenzaron a recorrer la hoja.
Con un esfuerzo visible, logró canalizar rayos en su katana, que chispeaban y recorrían la energía corrupta de la Calamidad.
Cada corte liberaba descargas eléctricas que desviaban parte de la masa pulsante.
—¡Increíble!
—exclamó Mira—.
Está usando un nuevo estilo.
Pero la técnica lo agotaba rápidamente.
Cada segundo drenaba su energía; sus músculos temblaban y su respiración se volvió más agitada.
Aún estaba aprendiendo.
Renji aprovechó la apertura generada por los cortes electrificados de Akio y atacó con precisión.
Mira selló el núcleo con sus hilos de Éter, finalmente exponiendo el punto débil.
La Calamidad estalló en una nube de Éter negro que se disipó lentamente.
⸻ No hubo celebración.
Solo un silencio cargado de comprensión.
Akio respiró hondo, notando cómo su Éter vibraba bajo la piel.
Renji se sentó en una roca, agotado pero consciente de la coordinación recién adquirida.
Mira bajó la guardia lentamente, observando el terreno.
—Lo hicieron —dijo Kaien desde la entrada del poblado, que los había seguido a distancia—.
Sin supervisión, sin intervención directa mía.
Fallaron al principio, pero se adaptaron.
Eso es lo que importa.
⸻ Cuando regresaron a la sede, Boran los esperaba, cruzado de brazos.
—Buen trabajo —dijo finalmente—.
Sin supervisión, sin intervención directa mía.
Fallaron al principio, pero aprendieron.
Eso es lo que importa.
Akio miró a Renji y a Mira.
El silencio esta vez estaba lleno de respeto mutuo, no de dudas.
Esa noche, mientras el sol caía sobre la sede del Fénix Carmesí, Kaien anotó sus nombres en el registro de Shikanzei oficiales.
Akio, Renji y Mira finalmente habían sido ascendidos a Shikanzei de rango básico, un paso que marcaría el inicio de su verdadero camino.
⸻ “Ser Shikanzei no es solo enfrentarse a monstruos.
Es aprender a enfrentarte a ti mismo, y aún así permanecer de pie.”
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