Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS) - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS)
  3. Capítulo 28 - 28 CAPITULO 8 PARTE 2 El Guerrero que no se Rinde
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

28: CAPITULO #8 PARTE 2: El Guerrero que no se Rinde 28: CAPITULO #8 PARTE 2: El Guerrero que no se Rinde Loki observó a Tyr abalanzarse sobre él, la mirada del dios de la guerra era la de un animal salvaje, un depredador que había perdido todo rastro de razón.

Su instinto le gritaba que debía alejarse, pero su orgullo le impedía huir.

Con un movimiento veloz, conjuró su ataque.

—Llama del engaño —susurró Loki mientras la llama tomaba forma en su mano.

El fuego danzante emergió en el aire, una simple llamarada inofensiva a simple vista, pero su verdadera naturaleza era mortal.

En cuanto Tyr la atravesara, estallaría en una explosión de fuego mágico imposible de evadir.

Sin embargo, Tyr no mostró duda alguna.

No intentó esquivarla, ni titubeó.

Corrió directo hacia ella.

El fuego envolvió su cuerpo, detonando con un estruendo ensordecedor.

Una ráfaga de calor abrasó el campo de batalla, levantando polvo y cenizas.

Loki sonrió.

—Con eso debería ser suficiente…

Pero su sonrisa desapareció en el instante en que vio una silueta emergiendo de entre las llamas.

—¿¡Qué!?

Tyr avanzaba sin detenerse.

La piel de sus brazos estaba marcada por las quemaduras, pero su marcha no flaqueó ni por un segundo.

Su instinto de guerrero superaba cualquier dolor, cualquier límite.

—No…

puede ser…

Y antes de que Loki pudiera reaccionar, Tyr ya estaba sobre él.

Un puño brutal se hundió en su pecho.

El aire escapó de sus pulmones en un jadeo seco.

Loki sintió cómo sus costillas crujían bajo la fuerza del impacto.

Su cuerpo se dobló, y en el mismo instante, otro golpe lo azotó con una potencia monstruosa, lanzándolo como un proyectil a través del aire.

El impacto contra la roca fue devastador.

El mundo giró a su alrededor.

Su vista se nubló por el dolor, y un sabor metálico llenó su boca.

Trató de moverse, pero su cuerpo no respondía de inmediato.

Desde la distancia, el sonido de pasos pesados hizo eco en el campo de batalla.

Tyr no había terminado.

Loki alzó la mirada.

Allí estaba él, avanzando como una fuerza imparable, con los ojos inyectados en ira y sus manos listas para seguir castigando.

Loki soltó una leve risa entrecortada, limpiándose la sangre del labio con el dorso de la mano.

—Maldita sea, Tyr…

—murmuró, con una sonrisa ladeada.

Su voz no era burla ni provocación.

Era un reconocimiento.

Tyr no respondió.

Solo aceleró el paso.

Loki sintió un escalofrío recorriendo su espalda.

Había peleado contra dioses, gigantes y entidades antiguas, pero esto… esto era diferente.

“Si no hago algo ahora… no saldré de esta.” Con un movimiento ágil, trazó un glifo en el aire.

Las runas resplandecieron con un fulgor esmeralda antes de disiparse en el viento.

—Ya que no puedo hacerte razonar… tendré que hacerte caer.

Tyr ya estaba sobre él.

Loki apenas tuvo tiempo de reaccionar.

El aire se tornó denso.

Una presión indescriptible se apoderó del campo de batalla.

La tierra tembló bajo los pies de los guerreros, y el viento rugió como si el mismísimo Jotunheim estuviera conteniendo el aliento.

Loki, aún herido, aún sangrando, se puso de pie.

Lentamente.

Su cuerpo dolía con cada movimiento, pero su voluntad lo mantenía firme.

Sus ojos centellearon con una chispa de determinación.

—No más juegos.

Levantó su mano con un gesto fluido y, en un instante, el mundo cambió.

Desde su cuerpo estalló una ráfaga de energía verde esmeralda, una luz tan intensa que iluminó la gélida tundra de Jotunheim como si un segundo sol hubiese nacido.

Pequeñas rocas comenzaron a elevarse del suelo, flotando en el aire como si la gravedad misma hubiese sido trastornada.

El viento sopló con una violencia creciente, formando espirales alrededor de Loki.

Su cabello se alzó con la fuerza de su poder, sus ropajes ondeaban salvajemente mientras la presión se intensificaba.

Tyr, que hasta ese momento había avanzado sin miedo, se detuvo.

Por primera vez en toda la batalla, retrocedió un paso.

No por voluntad propia, sino porque la fuerza de la energía desatada lo empujó hacia atrás.

Sus músculos se tensaron, su instinto de guerrero le advertía que lo que tenía enfrente no era el mismo Loki de antes.

El suelo se resquebrajó bajo los pies de Loki.

Sus manos brillaban con un fulgor ancestral, y en su pecho, un símbolo rúnico apareció por unos instantes antes de desvanecerse en el resplandor.

El cielo ennegrecido de Jotunheim se cubrió con nubes cargadas de energía, girando en un vórtice imparable sobre él.

Loki entrecerró los ojos, y su voz resonó con un eco imposible.

—Ya basta, Tyr.

Su tono no era de súplica.

No era arrogante.

Era una sentencia.

Una descarga de energía salió disparada de su cuerpo, expandiéndose en todas direcciones.

El suelo se fracturó aún más, el hielo se resquebrajó y las montañas a lo lejos comenzaron a temblar.

Era un poder puro, crudo y desatado.

Tyr rugió con furia, forzando su cuerpo hacia adelante, luchando contra la presión aplastante que intentaba obligarlo a arrodillarse.

Sus ojos salvajes brillaban con determinación, pero incluso su instinto le decía que esta batalla estaba alcanzando un punto de no retorno.

Loki alzó la mano lentamente, y un orbe de energía verde comenzó a formarse en su palma.

Giraba violentamente, pulsando con un poder desconocido.

Loki dio un paso adelante.

—Voy a terminar con esto.

La pregunta es…

¿Tyr podrá resistir lo que viene?

En un parpadeo, Loki desapareció de la vista.

El aire estalló con una onda expansiva cuando su velocidad rompió el sonido.

Su figura se convirtió en un destello verde esmeralda, surcando el campo de batalla con una rapidez imposible.

Tyr, guiado por su instinto guerrero, rugió y lanzó un golpe devastador.

Su puño, cargado de una fuerza monstruosa, cortó el aire con un estruendo ensordecedor.

Pero no impactó.

Loki ya no estaba ahí.

Antes de que Tyr pudiera reaccionar, un fuerte impacto le destrozó el estómago.

La fuerza del golpe lo hizo inclinarse bruscamente hacia adelante, con los ojos desorbitados por el dolor.

Pero su furia aún ardía.

Aprovechó el impulso y, en un acto de reflejo puro, giró su cuerpo y descargó un brutal puñetazo contra la espalda de Loki.

El impacto resonó como un trueno.

Loki se tambaleó por un instante… pero no cayó.

Con una mirada afilada, su energía explotó a su alrededor, y sin darle tiempo a Tyr de recuperar el equilibrio, le lanzó otro golpe certero al rostro.

Tyr sintió cómo la fuerza lo levantaba del suelo, lanzándolo hacia el cielo como si fuera un muñeco de trapo.

Las corrientes de viento gélido de Jotunheim azotaron su cuerpo mientras ascendía sin control.

Loki no le dio respiro.

Se impulsó con una velocidad feroz, desapareciendo en un destello de luz.

Apareció sobre Tyr en el aire en una fracción de segundo y, con un grito de guerra, descargó una patada brutal en su pecho.

El impacto fue titánico.

El cuerpo de Tyr salió disparado en dirección al suelo como un meteorito.

La presión del aire se acumuló alrededor de él mientras caía a una velocidad vertiginosa, creando una estela de energía a su paso.

La tierra tembló en anticipación.

Pero Loki no había terminado.

Desde las alturas, tomó impulso y descendió como un relámpago.

La velocidad de su caída desató una tormenta de viento a su alrededor.

Su cuerpo se convirtió en una flecha de energía verde, cortando el cielo con un resplandor cegador.

Sus manos comenzaron a brillar con una luz incandescente.

La energía esmeralda se acumuló y giró violentamente alrededor de sus puños, formando un aura densa y chisporroteante.

Tyr apenas comenzaba a reincorporarse cuando sintió la presión aplastante de lo que venía.

Era tarde.

Loki, con una furia inquebrantable, descargó sus puños envueltos en energía contra él.

El impacto fue descomunal.

Una explosión colosal sacudió Joktldar, lanzando una ola de destrucción en todas direcciones.

El suelo se partió como si fuera de cristal, enviando escombros y hielo a los cielos.

Un resplandor cegador envolvió el campo de batalla, mientras una onda expansiva devastadora arrasaba todo a su paso.

El eco de la explosión retumbó en los cielos de Jotunheim.

Loki respiró hondo, sintiendo su propia energía vibrar en el aire.

El campo de batalla estaba hecho añicos, el hielo y la roca se habían convertido en polvo tras su último ataque.

Frente a él, el cuerpo de Tyr yacía inmóvil, inconsciente.

Por fin había terminado.

Se acercó lentamente, observando la brutalidad del combate reflejada en los estragos a su alrededor.

Su compañero había sido llevado más allá de sus límites, y eso no era algo que le enorgulleciera.

—Este poder… —murmuró para sí mismo, cerrando los ojos un instante—.

Debí haberlo usado contra nuestros enemigos, no contra mis propios compañeros… Soltó un suspiro pesado.

Nunca pensó que necesitaría usar el 80% de su poder solo para aplacarlo.

Se inclinó levemente, preparando sus brazos para cargar a Tyr y sacarlo de aquel campo de destrucción.

Pero entonces… Un sonido rompió el silencio.

Loki se quedó paralizado.

De entre los escombros, un crujido resonó, casi imperceptible al principio, pero luego más fuerte… Loki entrecerró los ojos, su cuerpo en tensión absoluta.

Y entonces, vio cómo los restos de hielo y piedra comenzaron a moverse.

Una sombra se alzó entre ellos.

Primero, un brazo surgió de entre las ruinas.

Luego, una sombra se alzó entre el polvo y los escombros, irguiéndose con una lentitud aterradora.

—No… —susurró Loki, con la mirada clavada en la figura.

Las piedras cayeron de su cuerpo como si fueran polvo insignificante.

Su silueta se volvió más clara, y con un solo paso, el aire pareció volverse pesado.

Loki apretó los dientes, su energía arremolinándose a su alrededor otra vez.

—¿Cómo demonios sigues vivo…?

El viento aullaba entre las ruinas de Joktldar, arrastrando el polvo y las cenizas del combate.

Loki permanecía inmóvil, observando con incredulidad cómo aquello se alzaba de entre los escombros.

No debería estar de pie.

Después de la brutalidad con la que Tyr lo atacó… no debería siquiera respirar.

Y sin embargo, allí estaba.

Su silueta se recortaba contra el fuego y la destrucción, envuelta en una extraña quietud.

Sus movimientos eran lentos, como si el golpe que recibió hubiera sido una simple molestia pasajera.

Loki sintió su sangre hervir.

—Esto no tiene sentido… Su instinto le gritaba que eso no era algo normal.

No era un dios, ni un gigante… pero tampoco un simple mortal.

Entonces, la figura dio un paso adelante.

El sonido de la piedra quebrándose bajo su peso retumbó en el aire.

Otro paso.

Loki sintió la presión aumentar.

Otro paso.

El ambiente se volvió sofocante.

Loki apretó los puños.

No importaba qué era, no importaba cómo seguía en pie… si quería continuar esta pelea, tendría que estar preparado.

En un abrir y cerrar de ojos, el ser empuñó su guadaña, y su movimiento fue rápido como un destello de muerte.

La hoja, curva y maleable, se lanzó hacia Loki con una agilidad imparable.

No había tiempo para pensar, solo para reaccionar.

Loki se lanzó hacia un lado, moviéndose con una velocidad sorprendente, su cuerpo girando como una sombra en la noche, sus reflejos al límite.

Su brazo izquierdo quedó a centímetros de la guadaña mientras la hoja desgarraba el aire.

El filo pasó tan cerca de su piel que el viento cortante lo hizo estremecer.

—¡Carajo, apenas lo esquivé!

—pensó, respirando agitado, pero la victoria fue breve.

El ser parecía no detenerse, su ataque fue tan fluido y rápido que parecía que la guadaña lo perseguía, doblándose y adaptándose a cada movimiento.

Loki, con una destreza que solo el maestro del engaño podía poseer, se apartó una vez más.

El filo de la hoja ya no rozaba su carne…

o al menos, eso creía.

Un repentino ardor agudo en su brazo izquierdo le hizo detenerse en seco.

Loki miró hacia abajo.

La guadaña le había alcanzado sin que lo notara.

El corte fue limpio, profundo, y una ola de dolor recorrió su brazo.

La sangre brotó con fuerza, manchando su túnica y cayendo pesadamente al suelo.

Loki se tambaleó, con la vista nublada por el dolor, mientras la herida palpitaba, su cuerpo traicionándolo.

El guerrero, cuyo ataque había sido tan preciso, tan rápido, ahora estaba allí, observándolo con una mirada vacía.

No había duda, la guadaña lo había tocado.

Loki sostuvo su herida, respirando entrecortadamente.

La rapidez de su movimiento había sido suficiente solo para esquivar lo peor, pero el filo le había encontrado un pequeño resquicio en su defensa, un error que ahora le costaba caro.

—¿Cómo…?

—murmuró entre dientes, mirando la sangre que empapaba su brazo.

No fue suficiente.

El ser no mostró signos de satisfacción.

Su guadaña se balanceó de nuevo, preparada para otro ataque, mientras Loki, con un dolor punzante en su brazo, sabía que la velocidad por sí sola no lo salvaría.

El ser avanzó lentamente, cada paso resonando con un poder sombrío que parecía absorber la luz del entorno.

Loki, con su brazo herido, observaba en silencio, aunque el dolor de la herida amenazaba con consumirlo.

La sangre fluía libremente, y el ardor de la herida se intensificaba con cada respiración, pero el orgullo seguía vivo en él.

A pesar de la furia que sentía, la desesperanza comenzaba a apoderarse de su mente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo