FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS) - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - 31 CAPITULO 8 PARTE 5 Los Hijos de Asgard se Levantan
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31: CAPITULO #8: PARTE 5: Los Hijos de Asgard se Levantan 31: CAPITULO #8: PARTE 5: Los Hijos de Asgard se Levantan El aire se estremeció con un estallido ensordecedor.
Un rayo descendió desde los cielos como el juicio de los dioses, impactando con una violencia devastadora sobre el ser que torturaba a Loki.
La explosión de luz y electricidad lo lanzó con brutalidad, haciéndolo estrellarse contra los restos de una estructura derruida.
El suelo tembló y el crepitar de la energía aún resonaba en el aire cuando una imponente figura emergió entre las sombras.
Con su martillo en alto y su capa ondeando por la corriente eléctrica que aún danzaba en su cuerpo, Thor había llegado.
Su expresión era una mezcla de furia descontrolada y determinación absoluta.
Sus ojos, encendidos con el mismo poder de la tormenta, se clavaron en la figura aún humeante de su enemigo.
Loki, apenas consciente, sintió cómo su cuerpo cedía al dolor, dispuesto a desplomarse.
Pero antes de que su cuerpo tocara el suelo, una ráfaga de viento lo envolvió.
Balder apareció en un destello, sujetándolo con firmeza antes de que se estrellara contra el suelo.
Su velocidad había sido impecable, su llegada, precisa.
—Tranquilo, hermano, te tengo —susurró Balder, su voz cargada de preocupación, pero también de seguridad.
Loki, apenas capaz de mantener los ojos abiertos, sonrió con dificultad.
Por primera vez en toda la batalla, sintió un atisbo de esperanza.
Thor, sin apartar la mirada de su enemigo, giró ligeramente el martillo en su mano.
Los cielos rugieron en respuesta.
—Voy a arrancarle la maldita cabeza —murmuró, antes de lanzar una mirada fugaz a Balder y Loki—.
Cuídalo.
Balder asintió.
La verdadera batalla estaba por comenzar.
Balder no podía dejar de mirar a Loki, horrorizado por el estado en el que se encontraba.
Su compañero estaba casi irreconocible, su cuerpo retorcido por el dolor, la piel lacerada y la sangre empapando su ropa.
Las huellas de la tortura eran demasiado evidentes, y el terror se reflejaba en los ojos de Balder.
Su aliado caído, uno de los más astutos y mortales de todos, ahora parecía estar al borde de la muerte.
Con una expresión de desesperación, Balder comenzó a canalizar su poder curativo.
Luz dorada emanaba de sus manos, envolviendo a Loki en un resplandor cálido pero débil.
Sabía que no podía hacer mucho, pero algo era algo.
Necesitaba que Loki resistiera, que no se rindiera.
—Tranquilo, Loki.
Te curaré.
No dejes que esto termine así —dijo Balder con voz suave, pero con la firmeza de alguien que se niega a perder a su compañero.
Loki apenas podía mantener los ojos abiertos, pero su mirada era clara, fija en el horizonte.
Sabía que el ser estaba allí, aún esperando.
Balder no entendía la magnitud de la amenaza que se cernía sobre ellos, pero Loki lo veía con la certeza de quien ya ha experimentado la cruel diferencia de fuerzas.
De repente, el aire se llenó de un rugido salvaje, como si la tierra misma hubiera comenzado a temblar.
Fenrir apareció, con su pelaje negro como la noche y sus ojos llenos de furia.
Era una visión aterradora, una bestia gigantesca y destructiva que parecía ser un huracán de furia contenida.
El ser que estaba a punto de atacar a Loki se giró, pero antes de que pudiera reaccionar, Fenrir lo alcanzó con sus colosales fauces.
Las mandíbulas del lobo se cerraron con un estruendoso crujido y, en un movimiento brutal, lo levantó por el torso, arrastrándolo por el campo de batalla.
El suelo se desgarraba bajo los pasos del lobo mientras las garras del ser eran arrastradas, y el grito gutural de Fenrir llenó el aire mientras destrozaba todo a su paso.
Rocas, árboles y estructuras eran destrozados en la feroz acometida de la bestia.
Finalmente, con un largo rugido de victoria, Fenrir lanzó al ser con tal fuerza que lo estrelló contra una montaña de escombros, dejando al monstruo inmóvil por un momento.
Balder se detuvo, su mirada oscilando entre el ser derribado y su compañero, quien aún estaba siendo sanado.
El esfuerzo de curar a Loki había drenado gran parte de sus fuerzas, pero necesitaba hacer todo lo posible.
Sin embargo, al escuchar los movimientos de Fenrir, su mente se llenó de preocupación.
Había visto la ferocidad del lobo, pero su mente estaba alerta, siempre consciente de los peligros que venían con las criaturas de Jotunheim.
Loki, apenas respirando, movió ligeramente la cabeza, mirando a sus compañeros.
Su voz fue un susurro rasgado, apenas audible sobre el estruendo de la batalla.
—¡No lo hagan!
—dijo con desesperación.
Sus ojos, a pesar de su estado debilitado, estaban llenos de preocupación—.
No saben lo que están enfrentando…
No tienen ni idea de lo que es este ser…
Balder lo miró fijamente, con la confusión reflejada en su rostro.
Pero antes de que pudiera decir algo, Thor se acercó con el martillo en la mano, su mirada fija en Fenrir y el ser derribado.
—¿De qué estás hablando, Loki?
—preguntó Thor, su voz cargada de autoridad—.
¡Fenrir ya lo tiene dominado!
Loki luchó por mantener la conciencia, la sangre se filtraba de sus heridas mientras su cuerpo comenzaba a ceder bajo el peso del dolor.
—¡Es lo que quiere que piensen!
—continuó Loki, con un esfuerzo desgarrador—.
Este ser… ni siquiera ha usado la mitad de su poder.
—su voz se quebró—.
Si lo liberan… si lo dejan levantarse, les enseñará lo que es el verdadero poder.
Nadie de ustedes podrá detenerlo… En ese momento, el ser comenzó a moverse, lentamente pero con una determinación aterradora.
La energía oscura que lo rodeaba empezó a cobrar fuerza nuevamente.
Fenrir, que había estado a punto de destrozarlo, retrocedió, gruñendo, pero también sintiendo la amenaza en el aire.
Loki, con su último esfuerzo, gritó: —¡No lo subestimen!
¡No lo hagan!
Pero la confianza de Thor y Balder era inquebrantable.
Estaban listos para enfrentarse a lo que fuera, aún si sus corazones estaban plagados de dudas y miedo.
Thor, con su rostro determinado, cerró los ojos un momento, asimilando las palabras de Loki, aunque sin vacilar ni un segundo.
Sabía que el ser frente a él representaba un peligro abrumador, pero la ira en su interior solo creció más fuerte.
La electricidad comenzó a rodearlo, generando una tormenta de rayos alrededor de su cuerpo, que chisporroteaban con una intensidad inhumana.
Sin vacilar, saltó al aire, sus músculos alzándose con poder, y su martillo Mjölnir brilló con una luz cegadora.
Un grito de batalla salió de su pecho, resonando como un trueno en medio del caos.
—¡No lo dejaré levantarse!
—gritó Thor con una determinación feroz—.
¡Con todo lo que tengo!
Con estas palabras, canalizó todo su poder, lanzándose hacia el ser con una furia descomunal.
Pero en el instante en que Thor se lanzó, el ser frente a él no mostró ni miedo ni sorpresa.
En vez de eso, una sonrisa sombría cruzó su rostro, y con calma, levantó una mano al cielo, como si todo lo que había sucedido fuera una mera prueba.
Su voz sonó baja pero llena de terrorífica confianza: —Sé que dije que usaría el 40%, pero veamos qué ocurre si uso el 50% de mi poder.
En un parpadeo, un aura oscura y tumultuosa rodeó al ser, mucho más intensa y oscura que la que había mostrado antes.
El suelo bajo sus pies se agrietó al mismo tiempo que el aire a su alrededor se comprimió, como si todo en el campo de batalla estuviera en tensión máxima.
La energía del ser era abrumadora, casi palpable.
La tormenta de rayos de Thor se intensificó mientras las nubes se oscurecían más.
El choque de energías entre los dos combatientes comenzaba a hacer temblar el mundo mismo, como si ambos estuvieran a punto de desatar una catástrofe.
Los héroes se encontraban al borde de un abismo desconocido, casi como si la batalla misma fuera una prueba para sus vidas.
Thor, con toda su furia y poder, estaba por enfrentarse a una criatura que ni siquiera había mostrado la mitad de su capacidad, mientras el resto de los aliados se mantenían al margen, temerosos de lo que podría ocurrir si las fuerzas desatadas entre los dos combatientes se descontrolaban.
¿Sería suficiente el poder de Thor para derribar a esta monstruosidad?
¿Podrán soportar este choque de fuerzas tan descomunales?
El futuro de Jottunheim, de Loki y de todos ellos estaba en la cuerda floja.
Un nuevo poder, más allá de lo que cualquiera había experimentado, estaba por liberarse, y la pregunta que todos se hacían ahora era: ¿quién saldría victorioso en este enfrentamiento sin igual?
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