FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS) - Capítulo 4
- Inicio
- FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS)
- Capítulo 4 - 4 CAPITULO 2 PARTE 2 El Arduo Entrenamiento de Loki
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: CAPITULO #2 PARTE 2: El Arduo Entrenamiento de Loki 4: CAPITULO #2 PARTE 2: El Arduo Entrenamiento de Loki Una vez que llegó la mañana, Loki se levantó a primera hora, decidido a entrenar.
Salió del pueblo en silencio, sin despertar a nadie.
Mientras caminaba hacia el bosque cercano, Tyr también había salido a tomar aire fresco.
Al ver a Loki salir, algo familiar en él llamó su atención, así que decidió seguirlo a cierta distancia.
Tyr observó a Loki dirigirse al bosque, adentrándose cada vez más en la parte más profunda.
Sin hacer ruido, Tyr siguió a Loki por arriba de los árboles, utilizando su habilidad para moverse sin ser detectado.
Vio a Loki detenerse en un claro, donde se quedó inmóvil por un momento, como si estuviera concentrándose.
Una luz verde comenzó a emanar de Loki, envolviéndolo en un aura mágica.
Con gran esfuerzo, Loki levantó las manos y de su cuerpo brotaron tres clones exactos de sí mismo.
Cada clon se movió en una dirección diferente a gran velocidad, desapareciendo en el denso bosque.
Tyr observó la escena con asombro.
No solo había sido testigo de las habilidades mágicas de Loki, sino que también había visto la determinación y el poder que poseía.
Era claro que Loki no era solo el dios de las travesuras; tenía un potencial inmenso y habilidades que podrían ser cruciales en el futuro.
— Impresionante —murmuró Tyr para sí mismo, manteniéndose oculto mientras continuaba observando a Loki.
Loki, ahora solo, se tomó un momento para recuperar el aliento.
Había logrado crear y controlar tres clones, una hazaña que requería una gran cantidad de poder y concentración.
Sabía que necesitaba fortalecer sus habilidades si quería proteger a su pueblo y cumplir con la promesa que le había hecho a su padre.
Mientras Tyr seguía observando desde las sombras, una nueva admiración por Loki comenzó a crecer en él.
Loki no solo era fuerte, sino también ingenioso y determinado.
Tyr sabía que con el tiempo, Loki se convertiría en un líder formidable para su pueblo.
Loki adoptó una postura de combate, sus músculos tensos y listos para la acción.
Desde las sombras del bosque, sus clones surgieron a gran velocidad, sus movimientos rápidos y precisos, como sombras que se deslizaban por el suelo.
El primer clon se lanzó hacia Loki con un puñetazo directo, pero Loki se agachó en el último segundo, girando sobre su talón y lanzando una patada ascendente que el clon apenas logró bloquear.
Antes de que el primer clon pudiera recuperarse, el segundo se abalanzó sobre Loki desde un ángulo diferente, intentando golpearlo con un barrido bajo.
Loki saltó hacia atrás, sus pies apenas tocando el suelo mientras evitaba el ataque.
En el aire, Loki lanzó una serie de esferas de energía verde que el clon esquivó con agilidad, desapareciendo y reapareciendo en un parpadeo.
El tercer clon aprovechó la distracción para atacar desde arriba, cayendo como un halcón en picada.
Loki levantó los brazos justo a tiempo, bloqueando el golpe y desviándolo hacia un lado.
Con un giro rápido, Loki empujó al clon con una ráfaga de energía, haciéndolo retroceder unos metros.
La batalla continuó, los cuatro Lokis moviéndose a una velocidad vertiginosa, sus ataques y defensas un ballet de reflejos y precisión.
El sonido de los golpes resonaba en el bosque, cada impacto acompañado de destellos de luz verde y sombras fugaces.
Loki contraatacaba con una serie de golpes rápidos, sus puños y piernas moviéndose como un borrón.
Los clones se defendían con igual ferocidad, cada uno tratando de encontrar una abertura en la defensa de Loki.
En un momento, todos los clones atacaron al unísono, sus movimientos perfectamente sincronizados.
Loki giró sobre sí mismo, creando un remolino de energía que desvió los ataques en todas direcciones.
Sin embargo, los clones recuperaron rápidamente su posición, listos para continuar la frenética batalla.
Loki sabía que este combate era una verdadera prueba de sus habilidades, y la intensidad no disminuía ni un poco.
Respirando con dificultad, pero con una mirada de determinación en sus ojos, Loki se preparó para la siguiente oleada de ataques.
Los clones avanzaron una vez más, cada uno de ellos utilizando tácticas y estrategias distintas, obligando a Loki a estar en constante movimiento y a emplear toda su astucia y poder para mantenerse a la par.
Tyr, observando desde las sombras, quedó impresionado por la maestría de Loki en combate, reconociendo la formidable habilidad del dios de las travesuras.
Tyr, observando el entrenamiento de Loki desde su escondite en los árboles, estaba sorprendido por la habilidad y velocidad del dios de las travesuras.
Cada movimiento de Loki era preciso y letal, una danza de combate que mostraba un poder extraordinario.
Sin embargo, Tyr no pudo evitar recordar la batalla contra Nictofer.
En ese momento, Loki había demostrado un poder aún mayor, desatando un ataque de gran magnitud que había herido seriamente al enemigo.
Mientras observaba, Tyr empezó a formular teorías en su mente.
Recordó cómo, después de aquel ataque poderoso, Loki parecía haber perdido parte de su fuerza.
Aún más intrigante fue el momento en que Loki había utilizado un clon para engañar a Nictofer.
Tyr había notado que cuando el clon apareció, el poder de Loki parecía haberse reducido a la mitad.
Luego, cuando Nictofer mató al clon y Loki reapareció en un ataque sorpresa, su poder había vuelto a su nivel completo.
Ahora, mientras Loki luchaba contra tres clones, Tyr notó un patrón.
Con cada clon que Loki creaba, su poder se dividía entre las copias.
La ferocidad y habilidad de Loki seguían siendo formidables, pero estaba claro que su poder total se estaba fraccionando.
Tyr concluyó que esta habilidad de Loki era una espada de doble filo.
Aunque podía crear versiones de sí mismo para ayudar en la batalla, cada clon reducía significativamente su poder original.
—Así que esa es su táctica…
—murmuró Tyr para sí mismo—.
Su poder se divide entre los clones.
Es una habilidad peligrosa.
Puede ser extremadamente útil en combate, pero también lo deja vulnerable.
Si no calcula bien, podría encontrarse en una situación desventajosa.
Mientras Tyr reflexionaba sobre estas observaciones, la batalla entre Loki y sus clones continuaba.
Cada golpe, cada esquiva, y cada contraataque reforzaban la teoría de Tyr.
La velocidad y destreza de Loki seguían siendo impresionantes, pero era evidente que cada clon le costaba una parte de su poder total.
Loki estaba demostrando una maestría increíble al manejar esta habilidad, pero también estaba exponiendo sus límites.
—Debe ser cuidadoso, —pensó Tyr—.
Esta habilidad puede ser su mayor ventaja, pero también su mayor debilidad.
Será interesante ver cómo la utiliza en futuras batallas.
Loki decidió tomar un respiro, sus músculos tensos y su respiración agitada.
Sin embargo, sus clones no parecían compartir su necesidad de descanso.
Con un brillo asesino en los ojos, cada uno de ellos sacó sus dagas, avanzando hacia Loki con una intención clara y mortal.
El primer clon se lanzó hacia adelante, su daga brillando en un arco mortal.
Loki apenas tuvo tiempo de levantar su propio cuchillo para bloquear el ataque.
El impacto resonó, y antes de que pudiera recuperarse, el segundo clon atacó desde el costado, forzando a Loki a girar y esquivar.
Su tercer clon apareció por detrás, intentando apuñalar a Loki en la espalda.
Loki se encontró abrumado por la velocidad y coordinación de sus copias.
Cada vez que bloqueaba un golpe, otro estaba ya en camino.
Sus movimientos eran rápidos y precisos, pero con cada segundo que pasaba, parecía estar perdiendo terreno.
Los clones se movían en perfecta armonía, atacando desde todos los ángulos, obligando a Loki a retroceder paso a paso.
Un golpe particularmente fuerte de uno de los clones hizo que Loki tropezara, cayendo de rodillas.
Los tres clones se abalanzaron sobre él al unísono, dagas en alto.
Pero en el último momento, Loki rodó hacia un lado, sus reflejos manteniéndolo un paso por delante del desastre.
A pesar de estar en desventaja, la mente de Loki trabajaba frenéticamente, buscando una apertura, una debilidad que pudiera explotar.
A medida que los ataques continuaban, comenzó a notar pequeños patrones en el comportamiento de sus clones.
Sus movimientos, aunque rápidos, no eran perfectos; había una ligera demora en su coordinación.
Utilizando esta información, Loki comenzó a ajustar su estrategia.
Cuando el primer clon atacó de nuevo, Loki lo bloqueó con más fuerza, desviando su daga lo suficiente para que chocara con la del segundo clon.
Aprovechando la momentánea confusión, Loki lanzó un rápido golpe hacia el tercer clon, forzándolo a retroceder.
Loki se levantó con renovada determinación.
Ahora, en lugar de solo defenderse, empezó a contraatacar con una precisión calculada.
Sus movimientos se volvieron más fluidos y agresivos, aprovechando cada pequeña ventaja.
Un rápido giro y logró desarmar al primer clon, seguido de una patada que lo hizo retroceder.
Los otros dos clones no se detuvieron, pero Loki ya había recuperado parte de su ventaja.
Con un movimiento rápido, esquivó un ataque y golpeó con el pomo de su daga en la sien del segundo clon, dejándolo aturdido.
El tercer clon lanzó una serie de golpes rápidos, pero Loki los bloqueó con una agilidad impresionante, cada movimiento lleno de confianza.
Finalmente, con un grito de esfuerzo, Loki arremetió contra sus dos últimos clones, desarmándolos y lanzándolos al suelo.
Se quedó de pie, respirando con dificultad, mirando a sus copias derrotadas.
Había recuperado el control, demostrando su superioridad no solo en fuerza sino también en inteligencia y estrategia.
Tyr, desde su escondite, observó todo con una mezcla de asombro y admiración.
Loki había demostrado no solo su habilidad en combate, sino también su capacidad para adaptarse y superar incluso las situaciones más desafiantes.
—Impresionante…
—murmuró Tyr para sí mismo, reconociendo la fortaleza y determinación de Loki.
En ese momento, supo que el dios de las travesuras tenía mucho más por ofrecer de lo que muchos podían imaginar.
Loki pensó que la batalla estaba asegurada, pero los clones se levantaron una vez más, esta vez dispuestos a darlo todo.
Cada uno comenzó una metamorfosis impresionante.
Uno se transformó en un lobo de tres metros de altura, otro en un oso imponente y el tercero en un dragón de cinco metros.
Loki los vio y solo pudo decir: —Maldita sea…
Tyr, desde su escondite, observó la escena y se quedó sorprendido.
A pesar de estar tan agotados, los clones de Loki todavía podían transformarse en semejantes criaturas.
Tyr se decía a sí mismo: —¿Cuál es la magnitud del poder de Loki?
El lobo, con ojos brillando de furia, atacó primero.
Sus movimientos eran rápidos y precisos, cada zarpazo una amenaza letal.
Loki, con reflejos sorprendentes, esquivaba y contrarrestaba cada golpe, pero cada impacto dejaba una marca visible de la brutalidad del ataque.
El lobo era implacable, sus colmillos chasqueando cerca del rostro de Loki, quien apenas lograba mantenerse a salvo.
El oso se unió al ataque, su peso y fuerza aplastante añadiendo una nueva dimensión al combate.
Sus rugidos resonaban en el bosque mientras lanzaba poderosos golpes con sus garras.
Cada golpe que lograba conectar enviaba a Loki volando hacia atrás, chocando contra los árboles y el suelo con una fuerza devastadora.
Loki intentaba conjurar hechizos para mantener al oso a raya, pero cada intento era rápidamente contrarrestado por la brutal embestida del oso.
El dragón, con escamas relucientes y ojos llameantes, se elevó en el aire y lanzó un torrente de fuego hacia Loki.
Con un movimiento rápido, Loki conjuró un escudo mágico, desviando las llamas, pero la fuerza del ataque lo hizo tambalearse.
El dragón descendió con furia, su cola barriendo el suelo y golpeando a Loki con una fuerza descomunal.
Loki se levantaba una y otra vez, solo para ser derribado nuevamente por las poderosas alas y el aliento ardiente del dragón.
La lucha se volvió una tormenta frenética de golpes, hechizos y sangre.
Loki, con cada vez menos fuerzas, intentaba mantenerse en pie, pero los ataques combinados del lobo, el oso y el dragón lo estaban destrozando.
El lobo lo atrapó con sus colmillos, lanzándolo al aire donde el dragón lo golpeó con una ráfaga de fuego.
Loki cayó al suelo, apenas consciente, mientras el oso se abalanzaba sobre él, aplastándolo con todo su peso.
Tyr, observando todo, estaba asombrado y preocupado.
La habilidad de Loki para enfrentar estas criaturas formidables era impresionante, pero la brutalidad y coordinación de los ataques lo estaban dejando en un estado deplorable.
Loki se levantaba una y otra vez, su determinación inquebrantable, pero la humillación y la ferocidad de la batalla lo estaban llevando al límite de sus capacidades.
El lobo y el oso se abalanzaron sobre Loki, sus garras y colmillos preparados para el ataque final.
Todo parecía perdido para Loki, quien yacía en el suelo, agotado y herido.
Pero en un último esfuerzo, Loki comenzó a conjurar una de sus habilidades más poderosas.
Sus manos se tornaron de un color rojo amarillento, y alzó la mirada con determinación en sus ojos.
—Llamas de Muspelheim.
Loki invocó llamas abrasadoras de Muspelheim que envolvieron a sus enemigos, quemándolos con un fuego infernal que no mostraba piedad.
Las llamas ardieron con una intensidad abrumadora, consumiendo al lobo y al oso en un instante.
Las bestias aullaron de dolor mientras el fuego devoraba sus cuerpos, pero esta vez no renacieron.
La destrucción fue total y definitiva, sin una chispa de vida dejada atrás.
Las criaturas perecieron ante el poder inmenso de las llamas de Muspelheim, sus cuerpos desvaneciéndose en cenizas mientras el calor del fuego se extendía, purificando el área con su incandescencia.
Loki, aún en el suelo, sintió una oleada de poder recorriendo su cuerpo mientras recuperaba parte de su energía.
Se levantó lentamente, sus heridas comenzando a sanar gracias al poder restaurador del fuego sagrado.
Tyr, que había estado observando todo desde su escondite, no podía creer lo que veía.
La habilidad de Loki para controlar el fuego de Muspelheim y utilizarlo con tal devastación lo dejó atónito.
Se dio cuenta de que Loki no solo tenía un poder inmenso, sino también una astucia y determinación inquebrantables.
A pesar de la brutalidad de la batalla, Loki había logrado imponerse con una habilidad que parecía casi divina.
Loki solo tenía que vencer al dragón.
Sabía que la piel de la criatura era demasiado dura para ser herida por armas convencionales.
El dragón se abalanzó sobre él, lanzando llamas, garras y golpes de cola con una furia implacable.
Sin embargo, Loki esquivaba cada ataque con movimientos ágiles y rápidos, girando y saltando como una sombra escurridiza.
Las llamas del dragón rugían a su alrededor, pero Loki se movía con una gracia casi sobrenatural, deslizando y rodando para evitar el fuego abrasador.
El dragón golpeó con su cola, intentando aplastarlo, pero Loki saltó por encima, aterrizando con una elegancia mortal.
Cada garra que descendía hacia él era esquivada por centímetros, cada bocanada de fuego pasaba tan cerca que Loki podía sentir el calor, pero nunca era tocado.
—¡No me atraparás, maldita bestia!
—gritó Loki, su voz resonando con desafío.
Mientras el dragón atacaba, Loki reunió energía en sus manos, formando el rayo esmeralda.
En un movimiento inesperado, conjuró un portal y desapareció de la vista del dragón.
De repente, un portal se abrió justo frente a la cabeza del dragón.
Loki salió del portal, flotando en el aire con las manos brillando intensamente.
—¡Toma esto!
—gritó Loki, disparando el rayo esmeralda directamente hacia el dragón.
Una explosión potente sacudió el bosque entero.
En el pueblo cercano, los habitantes sintieron un ligero temblor y se preguntaron qué había sucedido.
Cuando el polvo se asentó, el cuerpo del dragón yacía destrozado en el suelo.
La escena era grotesca, con partes del dragón esparcidas y humeantes.
—Impresionante…
—murmuró Tyr, observando desde su escondite.
Aunque este ataque no fue tan poderoso como el que Loki usó contra Nictofer, que hizo temblar todo Midgard, seguía siendo increíblemente impresionante.
Con el dragón derrotado, que resultó ser un clon, Loki recuperó todo su poder, pero cayó exhausto al suelo.
Tyr, quien había estado observando desde lejos, quedó impresionado por la magnitud del poder de Loki.
El poder de Loki era equiparable al de un dios Aesir, y Tyr se preguntaba cómo había conseguido tanto poder.
Loki, respirando con dificultad, comenzó a incorporarse lentamente.
Sus heridas, aunque graves, comenzaban a sanar gracias a su increíble capacidad de regeneración.
Tyr, aún oculto entre los árboles, observaba cada movimiento con una mezcla de asombro y respeto.
Las llamas del rayo esmeralda todavía humeaban, y el aire estaba cargado con el olor de ozono y cenizas.
—Increíble…
—murmuró Tyr para sí mismo, asombrado por lo que había presenciado.
La habilidad de Loki para conjurar tal poder era extraordinaria.
Sus pensamientos corrían rápidamente, tratando de comprender cómo Loki había logrado alcanzar tal nivel de fuerza.
Finalmente, Tyr decidió que ya había visto suficiente.
No quería invadir más la privacidad de Loki en un momento tan vulnerable.
Con cuidado, comenzó a retroceder, asegurándose de no hacer ruido.
Sin embargo, justo antes de retirarse por completo, miró una vez más a Loki, quien ahora estaba de pie, aunque tambaleándose ligeramente.
Loki sintió la presencia de Tyr, y aunque no pudo verlo, supo que había sido observado.
No dijo nada, permitiendo que Tyr se marchara en silencio.
Tyr, por su parte, respetó el momento, y con una última mirada, se dio la vuelta y se alejó del lugar.
Mientras caminaba de regreso por el bosque, Tyr no podía dejar de pensar en lo que había presenciado.
¿Cómo había logrado Loki alcanzar tal poder?
Las preguntas seguían rondando en su mente, y sabía que este encuentro había revelado mucho más sobre Loki de lo que había esperado.
A medida que la distancia entre ellos crecía, Tyr decidió que debía saber más sobre Loki y su sorprendente poder.
Pero eso sería para otro momento.
Por ahora, le dejaría descansar y recuperarse, respetando el espacio y el tiempo que Loki necesitaba.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com